FRANCISCO X. AGUIRRE
ABAD
REPUBLICO.-
Nació en la villa de Baba cuando aún
pertenecía a la Provincia de Guayaquil, el
17 de Abril de 1.808. Hijo legítimo de Francisco
X. de Aguirre Cepeda, propietario agrícola
en el valle de San Francisco de Baba donde gozó
del Mayorazgo instituido por su tío el Vicario
Alfonso de Cepeda y Elizondo y allí casó
con su prima segunda María Dolores de Abad
y Fernández de Moreta. Cuando estaban en Guayaquil
este matrimonio vivía frente a la Plaza Matriz,
vecinos de las orgullosas señoras Pareja Mariscal,
con quienes mantenían discrepancias por nimiedades
sociales, originadas en la época en que ambas
familias habitaban en la villa de Baba.
El joven Aguirre recibió
las primeras letras en su hogar y fue educado en una
moral severa; de escasos doce años, en 1.820,
fue enviado a estudiar al Colegio de San Luis de Quito.
La revolución del 9 de Octubre lo dejó
incomunicado y sin rentas, viviendo de la hospitalidad
que le brindó en su casa un empleado subalterno,
portero en el colegio.
El 24 de Mayo de 1.822 presenció
desde su habitación la Batalla del Pichincha.
El 30 de Abril del año siguiente obtuvo el
título de Bachiller e ingresó al Convictorio
de San Fernando donde se graduó de Doctor en
Jurisprudencia el 9 de Junio de 1.827. Nuevamente
en Guayaquil, entró a la Escuela Náutica
a estudiar Matemáticas pero á los tres
meses se cerró la Escuela a causa del bloqueo
peruano. Entonces vivió en el campo hasta 1.829
alejado de las vicisitudes políticas que ocurrían
en el puerto principal.
De regreso realizó las
prácticas usuales de abogacía e inscribió
su titulo el lo. de Septiembre de 1.830 jurando "Amar
el orden, respetar las leyes y cultivar el don de
apreciar rectamente", todo lo cual cumplió
a lo largo de su vida, que por eso ha sido calificada
de utilísima y ejemplar.
En Guayaquil ayudó a su padre en los negocios,
abrió un despacho y atendió casos. En
1.832 falleció su padre y heredó la
hacienda "La Bella Unión" en la jurisdicción
de Daule.
En 1.833 fue Juez de Comercio.
El 38 ascendió a Ministro de la Corte Superior
de Justicia del Distrito de Guayaquil. En Enero del
42 figuraba como abogado de la poderosa Casa Comercial
y Bancaria de Manuel Antonio de Luzarraga y con Horace
Cox firmó una solicitud para establecer el
Primer Banco en Guayaquil, pero el proyecto no prosperó.
En 1.843, con otros vecinos
suscribió una Protesta por la reelección
presidencial del General Juan José Flores,
que se consideró no solo inconveniente sino
hasta inmoral. El 45 simpatizó con la Revolución
Nacionalista del 6 de Marzo, pero fiel a sus principios
de orden no intervino en favor de ninguno de los bandos.
El 48 participó en la Comisión designada
por el Ministro del Interior para escribir los Estatutos
de fundación del Colegio San Vicente. Y habiendo
aumentado su fortuna con la economía y el trabajo
el 22 de Julio, a los cuarenta años de edad,
contrajo matrimonio con Antonia Jado y Urbina, también
mayorcita, pero no tanto. Tendrán cuatro hijos.
Y un matrimonio feliz.
Terminado el gobierno del Presidente
Vicente Ramón Roca en 1.849 y no pudiendo la
Convención Nacional reunida en Cuenca, lograr
la mayoría, compuesta de las dos terceras partes
de la votación, para ninguno de los candidatos;
se encargó el poder al Vicepresidente Manuel
de Ascázubi, quien ofreció a Aguirre
Abad el Ministerio de Hacienda, que éste no
aceptó por no mezclarse en la lucha de partidos.
Poco después se frustró
en Guayaquil un golpe de Estado en favor del General
José María Urbina, quien fue llamado
a sincerarse en Quito. Urbina era casado con su sobrina
carnal Teresa Jado y Urbina, hermana de Antonia, esposa
de Aguirre Abad como ya se ha visto.
Para evitar otra revolución
parecida el Dr. Pablo Merino organizó un complot
con el objeto de apoderarse de los Generales Urbina
y Francisco Robles y arrojarlos fuera del país.
Aguirre Abad fue invitado a sumarse a él pero
se excusó en razón del cercanísimo
parentesco político, eran concuñados,
"Relación de familia que yo debía
respetar".
Lo previsto por Merino se consumó
a los pocos meses pues en 1.851 Urbina propuso la
formación de un Triunvirato compuesto por el
General Antonio de Elizalde Lamar, Diego Noboa Arteta
y Francisco X. Aguirre Abad y habiéndose excusado
Aguirre por ética, y Elizalde por pundonor,
Urbina proclamó la Jefatura Suprema de Noboa
en Guayaquil, quién acepto encantado porque
era de los seres ambiciosos que aman la figuración
y el poder.
El encargado Ascázubi
designó a cuatro comisionados para llegar a
una transacción, Aguirre Abad estuvo entre
ellos, Noboa designó a los suyos y al iniciarse
las conversaciones se propuso la reunión de
un Congreso Extraordinario, idea que no agradó
a Noboa. Entonces su sobrino político el Coronel
Nicolás Vernaza Prieto se insurreccionó
en Riobamba extendiendo la Revolución a Quito
y Noboa llegó a la capital y ocupo la Presidencia,
aunque por cortos meses, porque Urbina lo depuso y
tomó el poder para si, convocando a una Asamblea
Nacional Constituyente.
En 1.852 fue electo Diputado
por el Guayas, asistió a las sesiones desde
el 17 de Junio y en las elecciones para Presidente
Interino de la República obtuvo cinco votos.
"La falta de estos votos molestó a Urbina"
que esperaba una votación unánime a
su favor. Poco después Aguirre Abad fue designado
Presidente de la Comisión de Reforma de la
Carta Política y al verificarse la elección
presidencial definitiva sacó quince votos,
frente a veintitrés de Urbina, que triunfó
y asumió el mando.
De inmediato el Diputado Francisco
Pablo de Ycaza Paredes, motivado por su suegro el
general José María Villamil, masón
de grado 32, propuso la supresión de la esclavitud
y Aguirre Abad se opuso ofreciendo "presentar
un proyecto en que se conciliasen los derechos de
los esclavos con los de los amos". Poco tiempo
después presentó el proyecto de Creación
de un impuesto sobre testamentarías y a los
capitales para reunir fondos y manumitir a los esclavos"
comenzando por los más ancianos y previendo
que después de dos años serían
libres lo que hasta ese tiempo no hubieran sido manumitidos,
quedando vigente la obligación de indemnizar
a los amos con los mismos fondos que la ley tenia
señalados."
El proyecto fue aprobado, se
convirtió en Ley de la República y originó
las Juntas de Manumisiones que funcionaron exitosamente
hasta 1.854 en que concluyó definitivamente
la esclavitud en el Ecuador.
El 31 de marzo de 1.853 fue
designado por el Presidente Urbina para continuar
las conversaciones con el Dr. Elías Mocatta,
Cónsul de la Gran Bretaña en Guayaquil,
representante de los tenedores de bonos de la Deuda
de la Independencia, sobre la mejor forma de pago
del capital e intereses de dicha Deuda. El 29 de Octubre
se celebró en Quito el Convenio Aguirre - Mocatta,
que fue aprobado por la Comisión del Senado
y objetado por el ejecutivo. Por eso no entró
en vigencia, perdiéndose una brillante oportunidad
para liquidar tan enojoso problema financiero.
En 1.854 escribió un
folleto explicativo de 22 págs. titulado "Al
Congreso de 1.854. Sobre la Manumisión de Esclavos".
El 55 representó al Ecuador como Encargado
de Negocios en Lima, para contrarrestar la influencia
del General Flores, quien amenazaba invadirnos de
nuevo. El 56 siguió viaje a Chile y el 15 de
Septiembre suscribió con los representantes
de Perú y Chile un tratado que se llamó
Continental, a fin de impedir las expediciones revolucionarias
armadas de uno de los estados signatarios contra cualquier
otro; pero ese Convenio tampoco entró en vigencia
porque no llegaron a canjearse las ratificaciones.
En 1.857 fue Subdirector de
Estudios del Guayas. El 58 se retiró a su hacienda
"Bella Unión", asqueado de la política
de banderías que se había desatado por
esos días en el Ecuador. En 1.860 imprimió
una "Carta Pública" en la que se
declaró independiente. Pasado el ajetreo revolucionario
se reintegró al desempeño de su profesión
de abogado y después de 1.862, con el dinero
obtenido del albaceazgo en la sucesión de Manuel
Antonio de Luzarraga adquirió la hacienda Mapasingue,
con un legado construyó el primer colegio que
tuvieron los Hermanos Cristianos en Guayaquil y adquirió
una bomba contra incendios.
Ese año intervino en
la redacción del folleto titulado "La
República y la Iglesia y defensa de la Exposición
del Concejo Cantonal de Guayaquil sobre la inconstitucionalidad
del Concordato celebrado entre el Presidente del Ecuador
y la Santa Sede" que presentado por Pedro Carbo
a la Nación sirvió de Clarinada de alerta
para denunciar la política entreguista del
Presidente García Moreno ante la Santa Sede.
El folleto causó sensación en la República,
concitó los más fervorosos elogios de
la prensa liberal, le atrajo a Carbo fama de regalista
y el odio del clero. Aguirre Abad, fiel a su política
de siempre, permaneció aparte.
En 1.863 y ante los injustificados
ataques a Carbo en la polémica desatada por
el Concordato, publicó un Opúsculo que
salió sin firma bajo el título de "Defensa
del Poder Temporal". Como en todos sus actos
públicos y privados. Aguirre Abad demostró
tener un alto sentido de justicia y prudencia.
En 1.867 fue electo Presidente
del Concejo Cantonal de Guayaquil. El 68 editó
"Alianza Sur Americana" para contrarrestar
las amenazas españolas contra los países
sudamericanos del pacífico y fue candidatizado
a la Presidencia de la República por un nutrido
grupo de ciudadanos del Azuay, a los que se sumaron
los miembros de la Sociedad Republicana de Quito.
Aguirre Abad aceptó la postulación y
publicó el folleto "Candidatura y Programa"
que contiene sus principales ideas y proyectos. Los
demás candidatos comenzaron a retirarse y al
final solo quedó García Moreno, aunque
muy desprestigiado por los crímenes y abusos
cometidos en su primera administración; quien,
viéndose desprovisto del favor popular, apeló
al sucio juego del cuartelazo para escalar al poder.
Esa revolución del 16 de Enero de 1.869 fue
calificada por unanimidad como "Injusta e inmoral",
privó a Aguirre Abad de la Presidencia de la
República y al país de un gobierno que
prometía ser inmejorable. Entonces, motivado
por el cuartelazo traidor, empezó a escribir
el "Bosquejo Histórico de la República
del Ecuador", desde el origen de sus primeros
habitantes, los indios. El 4 de Mayo de 1.875 fue
electo para ocupar un sillón de la Academia
de la Lengua. El 76 el Presidente Antonio Borrero
le ofreció el Ministerio del Interior y Relaciones
Exteriores, que no aceptó.
El 78 salió electo Diputado
por el Guayas, concurrió al Congreso y lo nombraron
Primer Designado para suceder al Presidente de la
República, pero al poco tiempo renunció
para aceptar el Rectorado de la Corporación
Universitaria del Guayas, cargo que ejercería
hasta su muerte con notable contracción y gran
afecto hacia los estudiantes de la única Facultad
que logró hacer funcionar, la de Jurisprudencia.
Hacia 1.879 comenzó
a sentirse mal de salud pues el cáncer hacía
estragos en su estómago. El decía: "Ya
esto no tiene remedio, no conozco otro que la muerte,
según experiencia adquirida en los que como
yo, han padecido esta enfermedad." Así,
pues, con gran estoicismo y serenidad falleció
este sincero católico, patriota educado en
una moral severa, abogado económico y trabajador,
modesto y suave por educación y por carácter,
en Guayaquil, el 24 de Diciembre de 1.882, a las cinco
de la mañana, de 74 años de edad, y
su desaparición constituyó una pérdida
irreparable para la nación.
"Dotado de grandes virtudes,
adornado de una vasta ilustración, severo en
sus costumbres, recto en sus procedimientos, incontrastable
en el cumplimiento del deber, a la vez que totalmente
bondadoso y leal con los demás." De no
haber sufrido una enfermedad tan larga y dolorosa
quizá hubiera podido terminar su Bosquejo que
dejó inconcluso, llegando solamente hasta 1.859.
Al final de sus días entregó los manuscritos
a su sobrino Manuel Marcos y Aguirre para que "los
copiara en buena letra." (1)
(1)Los originales permanecieron
depositados casi un siglo en un casillero de seguridad
de un banco guayaquileño porque algunos de
los descendientes entroncaron con la familia del general
Juan José Flores, de quién Aguirre Abad
se expresa muy mal en la obra. Finalmente salieron
a la luz pública en 1.972 la intervención
del Rector de la Universidad Católica de Guayaquil,
por Nicolas Parducci Schiacaluga, quién obtuvo
del padre José Reíg Satorres, la cesión
del III volúmen del Armario Histórico.
La obra es un demoledor argumento contra todo género
de tiranías y un bello alegato a favor de la
democracia, muestra claramente el carácter
y la personalidad de su autor, que juzga con severa
imparcialidad, las bajezas humanas de nuestros políticos
de éxito.
La obra comprendía un apéndice en tomo
aparte, en que constaban los documentos que apoyaban
sus aseveraciones, pero desgraciadamente se quemaron
para el Incendio Grande ocurrido entre el 5 y el 6
de Octubre de 1.896.
Como dato anecdótico
cabe resaltar los “herederos del Dr. Francisco
X. Aguirre Abad” en la página inicial
expresa con mucha superficialidad y hasta con bastante
tontería, lo siguiente: se trata de un sencillo
bosquejo…sin pretenciones que sea algo monumental…bien
se nota que los pobrecitos no tenían ni la
menor idea de la magnitud e importancia de esta Historia
testimonial, única en el Ecuador del siglo
XIX.