ROBERTO ANDRADE RODRÍGUEZ.
REPUBLICO.-
Nació en la Hacienda Gualchan, Parroquia El
Puntal, provincia del Imbabura, el 26 de Octubre de
l.850 –perteneciente hoy Provincia del Carchi-
Hijo legítimo de Rafael Andrade Gómez
de la Torre y de Alegría Rodríguez Ubidia,
honestos y laboriosos agricultores de raza blanca,
propietarios de la hacienda "La Quinta"
y padres de catorce hijos que se distinguieron por
su patriotismo en las luchas liberales del Ecuador.
Su niñez transcurrió
tranquila y feliz en la hacienda paterna donde aprendió
las letras en el regazo de su madre hasta que le enviaron
a una escuelita donde era profesor un anciano de Túquerres
llamado Primo. Mientras tanto un labriego joven, Juan
Palacios, le hizo comprar "El amigo de los niños",
"Robinson" y otros libritos, inculcándole
hábitos de lectura. Después encargábalos
a Quito. Ramón Benítez le hizo recitar
una Loa al General Flores, de paso para Tulcán,
ganándose un peso -de los llamados de culebra-
que circulaban en Nueva Granada. Ya para entonces
se conocían las crueldades del Presidente García
Moreno, sobre todo las reclutas que se ejercían
sobre arrieros y labriegos.
En 1.868 vivía en casa
de sus parientes los Gómez de la Torre en Quito,
mientras estudiaba en el San Gabriel de los Jesuitas
donde leyó "El Cosmopolita" y otras
producciones del ínclito Juan Montalvo y se
volvió indócil, tuvo problemas con sus
superiores y terminó por ser expulsado a causa
de su insaciable curiosidad por escudriñar
siempre la verdad, pues jamás transigió
con la mentira, viniere de donde viniere. Posteriormente
se matriculó en la Universidad Central.
En Mayo de 1.875 figuraba entre los redactores de
un periodiquito titulado "El Alba" y cursaba
el quinto año de Jurisprudencia siendo de los
mayorcitos en la clase cuando circuló "La
Dictadura Perpetua", furibundo folleto que incitaba
al asesinato del tirano García Moreno, quien
acababa de hacerse reelegir por otros seis años
más. Andrade lo leyó a escondidas con
otros jóvenes liberales y juntos decidieron
cometer el crímen. Al efecto, se unieron al
grupo del Dr. Manuel Polanco formado por Abelardo
Moncayo y Manuel Cornejo, planeando los detalles con
Faustino Lemos Rayo, que a la subida del Palacio atacó
a machetazos a García Moreno el 6 de Agosto
de 1.875.
Dada su juventud Andrade solo
atinó a dar tiros al aire como espectador del
crímen, sin tratar de huir pues pensaba que
iban a ser apoyados por la oficialidad y los soldados
del Cuartel de Artillería, situado al frente
de la plaza mayor, lo que no sucedió, pero
fue tal la confusión que tuvo tiempo para desaparecer
del sitio sin que nadie lo notara.
"Después se paseó
altanero y por las calles con el sombrero en la mano"
y sin saber qué hacer porque no se había
proclamado la revolución y al serle preguntado
el porqué del tumulto contestó "La
Patria es libre, murió el tirano".
Esa noche se escondió
en casa de Ramón Gortaire cerca de la actual
plaza del teatro, el 7 salió donde los Villacreses
en San Blas. En Septiembre estuvo en una hacienda
en Cayambe, de allí pasó a Otavalo y
se reunió con su familia pero la policía
le seguía de cerca y tuvo que ocultarse en
casa del Dr. Luis Miranda hasta que el 25, con la
ayuda de Víctor Gangotena Posse, logró
cruzar la frontera con Colombia y establecerse en
la población de Cumbal. Al día siguiente
el Coronel Rafael Arellano le condujo a Ipiales donde
residía Montalvo, quien al verle exclamó:
"Estaba muy infamado ese pueblo -refiriéndose
al ecuatoriano- pero Ud. lo ha salvado."
En Colombia permaneció hasta 1.876 y regresó
a Quito cuando triunfó la candidatura liberal
de Antonio Borrero, entonces gozó de tranquilidad.
Poco después ocurrió la revolución
del General Ignacio de Veintemilla que subió
al poder. En 1.877 Andrade fue electo Diputado por
Esmeraldas pero no pudo asistir porque el Dictador
perseguía a los liberales. Andrade le atacó
por la prensa y fue apresado en Ibarra pero al mes
siguiente fue dejado libre debido al aprecio y simpatía
que gozaba con Veintemilla, quien le aconsejó
salir del país.
Nuevamente en Ipiales, vivió
dando clases. En 1.880 hizo publicar dos folletos
en Quito titulados "Despedida" y "Confidencias"
en 9 págs. cada uno. El 82 viajó a Rioverde
para unirse al General Eloy Alfaro, levantado en armas
contra la dictadura. Designado Jefe de Operaciones,
fueron derrotados en Agosto y regresó a Colombia.
En Enero de 1.883 cayó
la capital en poder de los Restauradores pudo regresar
y fundó el diario "El Siglo" que
siguió atacando a Veintemilla, aún fuerte
en Guayaquil, También publicó "La
Juventud" y una biografía del periodista
Miguel Valverde en 15 págs. quien guardaba
prisión en el puerto principal. Andrade era
un agitador nato y actuaba incansablemente. Sus enemigos
le temía por su influjo ante la juventud quiteña
y promovieron la continuación del juicio de
García Moreno. Por eso tuvo que regresar a
Ipiales.
En Julio, terminado el Veintemillismo,
volvió a Quito y fue electo Diputado a la Convención
Nacional por la provincia de Esmeraldas, pero el 6
de Octubre los conservadores lograron Automotivado
en su contra y perdió los derechos de ciudadanía.
Por ello decidió entrevistarse con Alfaro en
Manta y de allí regresó a Ipiales, donde
se enteró de la elección presidencial
de Caamaño, quien solicitó a los Jueces
de Pasto su extradición.
Abierto el expediencia judicial se ordenó su
prisión y el 21 de Abril de 1.885 lo enviaron
detenido a Bogotá y tras cinco meses y cuatro
días de prisión, logró dictamen
favorable de la Corte Suprema de Justicia. Libre desde
el 25 de Abril de 1.885 y temiendo que los agentes
secretos de Caamaño pudieren asesinarlo, viajó
a Panamá y a San Salvador y se unió
a su protector el General Alfaro.
En Enero de 1.886 editó
"Contemplaciones" en 14 págs. En
Marzo siguió con Alfaro a Lima. Fueron recibidos
por Eduardo Lavernac, Jefe de la Masonería
peruana, quien les presentó a una Logia. También
recibieron la visita del general José María
Urbina en el Hotel Maury donde estaban alojados.
En 1.887 hizo editar en Quito
el folleto "Dos Polos" comenzó a
escribir una historia del Ecuador desde el punto de
vista liberal. Ese año publicó en Ica
la biografía del Coronel Luis Vargas Torres,
titulada "Otro Mártir", mientras
subsistía como reportero de varios periódicos
y dando clases particulares, pobremente pero con arreglo
y decencia.
Como exiliado político
hizo amistad con Manuel González Prada, joven
idealista igual que él, trabajó en el
Colegio Internacional del alemán Dr. Fletzar,
sufriendo las continuas acechanzas del Plenipotenciario
Francisco X. Salazar, quien se dedicaba a la ingrata
tarea de perseguir a los exiliados en Lima, al punto
que debió renunciar su puesto. En esos días
aceptó la propuesta de su joven amigo alemán
Francisco Fabra, para vender máquinas de coser
de pie y de mano en los puertos del sur del Perú.
Las máquinas eran del almacén del comerciante
norteamericano Bacigalupo y el negocio fue bueno por
algún tiempo.
En 1.888 contrajo matrimonio
con Isolina Arana, hija del Dr. Benito Arana, antiguo
Prefecto del departamento de Loreto y autor de un
libro acerca del río Amazonas, quien había
sido rico propietario de unas tierras guaneras en
Antofagasta, perdidas durante la guerra con Chile.
Ella era una hermosa joven, poseía linda voz,
cantaba dulcemente. Era más bien tímida,
pero le dio seis hijos y el consuelo y la paz necesarios
para sobrellevar con resignación las malas
épocas. Sus padres enviaronle a su hermano
menor Carlos Andrade para que con su trabajo lo auxiliase
y Alfaro partió a Centroamérica porque
había comenzado el período presidencial
del Dr. Antonio Flores. Ese año terminó
el primer tomo de su "Montalvo y García
Moreno" y el 89 nació su primer hijo.
Una tarde, que le oyó llorar, bajó apresuradamente
las escaleras de su departamento y cayó al
suelo, sufriendo una luxación de la cadera
y tras ocho meses sin poder andar, finalmente sanó
pero quedó cojeando para siempre.
En 1.890 editó ocho
folletos titulados "Estudios Históricos:
Montalvo y García Moreno" pero la obra
quedó trunca por falta de dinero y solamente
aparecerían unos cuantos capítulos más
en 1.925, en la Editorial "Reed and Reed"
de Guayaquil, en 296 págs. causando enorme
expectativa, pues nunca se había tratado la
historia del país con tal cantidad de datos,
razones y lógica, aunque el sector clerical
y los fanáticos conservadores de la época
se exasperaron y hasta llegaron a amenazar a los hermanos
Reed, consiguiendo que los editores "aunque muy
cortésmente, se negaran a imprimir una letra
más y los ejemplares publicados desaparecieron
en la sombra del misterio.
En 1.891 el Presidente Antonio
Flores, molesto por algunas frases y sobre todo, por
las opiniones vertidas por Andrade contra la memoria
de su padre el General Juan José Flores, solicitó
a través del Plenipotenciario Francisco J,
Salazar, la extradición de Andrade, que el
10 de Abril fue apresado en las calles de Lima y conducido
a un reten, pero habiendo apelado ante la Corte Suprema
de Justicia del Perú, luego de numerosos incidentes
que le dieron fama internacional, logró salir
libre el 21 de Septiembre, a los cinco meses y veintiún
días de su detención y justamente el
mismo día y hora en que fallecía en
Guayaquil, de fiebre amarilla, su archienemigo el
General Salazar. Entonces publicó "La
Extradición de don Roberto Andrade a la luz
del Derecho y de las practicas Internacionales"
que contiene su exposición o alegato en 30
págs., sobre tan bullado asunto.
En la prisión había
comenzado a borronear su autobiografía que
tituló "Una Vida" y que como todo
lo suyo tuvo que esperar mucho tiempo para salir a
la luz pública recién en 1.995.
En 1.892 sus padres enviaron
por su esposa e hijos pues no podía sostenerlos
en Lima. La separación le fue muy dura y entró
de Archivero a la Escuela de Ingenieros de la capital
peruana. El 93 Alfaro le llamó a Centroamérica
pero al tocar el vapor Guayaquil fue reconocido y
le detuvieron por disposición del Intendente
General de Policía Reinaldo Flores, quien le
envió prisionero al Panóptico. Y de
la prisión habría subido al Patíbulo
si no llega a despuntar la aurora del Cinco de Junio;
sin embargo su prisión política, porque
la causa criminal había prescrito, le fue muy
dura.
El 26 de Agosto de 1.895 recobró
su libertad por orden del Coronel Belisario Albán
Mestanza, Jefe Civil y Militar del Pichincha, viajó
a Latacunga y se abrazó con Alfaro, que al
verle exclamó "El día ha sido completo"
Para Andrade había terminado veinte años
y veinte días de exilios, persecuciones y prisiones.
Tenía casi 45 años de edad y por primera
ocasión le esperaba un futuro; sin embargo,
por su amistad con Plutarco Bowen tuvo que sufrir
por corto tiempo las iras del Viejo Luchador, pero
a fines de año fue designado Rector del Colegio
Olmedo de Portoviejo, mas bien para alejarlo de la
capital, pues le habían hecho creer a Alfaro
que la mala fama de Andrade le era perjudicial al
gobierno en una ciudad tan tradicional como Quito.
En 1.896 editó en la imprenta del Colegio su
"Seis de Agosto" en 415 págs. con
detalles inéditos sobre la muerte de García
Moreno y hoy joya bibliográfica apreciadísima
porque manos anónimas lo han recogido hasta
de las Bibliotecas Públicas. El papel fue enviado
de Guayaquil por su amigo Antonio Gil Quezada.
Ese año fue electo Diputado
por Manabí y llegó al puerto principal
la noche del Incendio Grande que le tocó presenciar,
concurrió a la Asamblea Nacional Constituyente
y solicitó la expulsión de los Jesuitas
pero no lo consiguió; sin embargo, le encargaron
la edición de las obras completas de Montalvo
sin asignarle los fondos. Andrade recogió las
publicadas y numerosos manuscritos inéditos
sin poder cumplir inmediatamente tan útil empeño,
aunque después de muchos años lo haría
en la Habana.
En 1.897 hizo las paces definitivamente
con Alfaro en Quito, quien le había mandado
a llamar con el General Juan Francisco Morales, después
regresó a su rectorado en el Olmedo y por las
noches redactaba dos textos de Historia y Geografía
ecuatoriana. El 98 dio a la luz en Guayaquil el primero,
titulado "Lecciones de Historia del Ecuador",
declarado por el Consejo de Instrucción Pública
texto para escuelas y colegios de la República"
y del que se conocen seis ediciones hasta 1.906, hermoso
esfuerzo de síntesis, escrito con esa fuerza
y vitalidad que siempre caracterizó su producción.
También el 98 fundó un Semanario en
Manabí para la defensa del partido liberal.
Ya era considerado un maestro, un luchador social
excepcional.
En 1.899 publicó en
Madrid el folleto "Olmedo, un crítico
criticado, respuesta a don Antonio de Valbuena"
en 26 págs. En 1.900 apareció en Guayaquil
su famosa novela "Pacho Villamar" en 268
págs. considerada "la primera novela urbana
del Ecuador, con ambiente en Quito y argumento de
amor y de intriga, donde el personaje -un provinciano
que va a buscar amoríos en la capital- se ve
envuelto en la política y termina por tratar
de localizar afanosamente a su hijo" Con esta
obra probó una vez más sus altas dotes
de escritor revolucionario. (1)