Mientras tanto el Congreso
había concedido al ejecutivo las Facultades
Extraordinarias y se inició un régimen
de brutal represión. Arroyo extralimitó
su poder interfiriendo hasta en la administración
de justicia, donde cesó y removió a
los Jueces, a su antojo. Al mismo tiempo fortalecía
a la policía llamada Cuerpo de Carabineros
desde su creación en 1.938, tornándolo
en el brazo ejecutor de sus abusos. Controló
la Circulación de publicaciones, menudearon
los confinaos y encarcelamientos y bastaba ser politice
opositor para merecer las más injustas y dolorosas
persecuciones, llegando al extremo de hacer de la
tortura en las cárceles el medio usual para
arrancar confesiones políticas.
En lo positivo, su gobierno arregló la Deuda
Pública, construyó el carretero a Loja,
adquirió los edificios de Ministerio de Tesoro,
el Museo Nacional, la Academia de Quito, inauguró
el Servicio radiotelefónico Internacional,
creó el Colegio Montúfar de Quito y
la U de Loja, fundó el Instituto Cultural Ecuatoriano
después transformado en Casa de la Cultura.
En lo Internacional eran innegables sus simpatías
hacia el Fascismo y el Nazismo que aumentaban a medida
que dichas fuerzas iban ganando terreno en Europa,
pero al ingresar los Estados Unidos en la Guerra,
sorpresivamente, el 12 de Diciembre de 1.941, ocupó
el territorio ecuatoriano en dos puntos: Las Islas
Galápagos y la Puntilla de Santa Elena.
Arroyo tuvo que conceder la autorización recién
el 24 de Enero siguiente, el país se vio envuelto
en el conflicto y declaró la Guerra a los países
del Eje Berlín-Roma-Tokio, bien es verdad que
de muy mala gana, sumándonos así al
llamado Sistema de Defensa Interamericano.
Entonces comenzó una amarga represión
contra los ciudadanos de esas naciones. En Cuenca
se abrió un campo de concentración con
malla de alambre de púas y todo lo demás
y se condujo a su interior a numerosos alemanes e
italianos con sus mujeres e hijos, casi todos ecuatorianos
de nacimiento, dándose el triste espectáculo
de que los Cónsules norteamericanos se convirtieran
en verdugos de todo ecuatoriano que les pareciera
sospechoso. En 1.943 los prisioneros de Cuenca fueron
deportados al Estado de Arizona donde también
los tuvieron en campos de concentración pero
mejor tratados que entre nosotros y después
de la Guerra regresaron a pleitar para que les devolvieran
sus bienes confiscados por el Gobierno. Se creó
la lista Negra para los ecuatorianos socios, empleados,
amigos o parientes de ciudadanos o de empresas alemanas
e italianas, quienes no podían disponer libremente
de sus bienes - heredados en muchos casos- tampoco
podían contratar ni viajar por el territorio
Nacional y hasta tenían que presentarse esporádicamente
en los consulados norteamericanos a responder largos
y vejatorios cuestionarios, verdaderos interrogatorios
en el sentido estricto de la palabra.
La Lista Negra se prestó a numerosos atracos
y abusos. Ciertas empresas mixtas formadas por norteamericanos
y nacionales, especialmente el grupo económico
Norton-Yoder que manejaba la Cervecería y la
Cemento de Guayaquil, se apropiaron de bienes y fábricas
de alemanes e italianos como la Universal, la Roma
y muchas más que seria largo enumerar. El manejo
de los bienes congelados enriqueció a muchos
avívatos, Alfonso Tous Enireb por ejemplo,
un señor Kitile, etc. De ello no se puede acusar
únicamente a Arroyo del Río. Era la
época, se ha dicho en su descargo, pero él
permitió todo y en lugar de ayudar a sus compatriotas
como hicieron otros presidentes latinoamericanos,
se volvió impávido.
En Noviembre de 1.942 viajó un mes por los
Estados Unidos y otras cinco naciones en triunfal
recorrido que sirvió para alimentar su natural
egolatría. En Washington fue recibido por el
Presidente Franklyn Delano Roosevelt, que le agradeció
personalmente la contribución ecuatoriana a
la Guerra, pues en lugar de subir los precios de nuestras
materias primas se mantuvieron congelados por muchos
años. Seis Universidades norteamericanas le
declararon Doctor Honorís Causa en 1.943 para
coronar tan espectacular visita y hasta apareció
el folleto "Apóstol del Panamericanismo"
reseñando los agasajos.
Su posición personal se iba desgastando en
el país a causa de su política de mano
dura y trato despótico y cesarista que le aislaba
de las clases populares. Las cárceles estaban
llenas de opositores, muchos vivían en confinios
en las más apartadas regiones y otros sufrían
escondidos, pues no existían garantías.
Francisco Arízaga Luque formó Acción
Democrática Ecuatoriana ADE. Agrupación
cívica y política destinada a lavar
las afrentas del país. El partido Liberal o
gobernista lanzaba la candidatura presidencial del
Dr. Miguel Ángel Albornoz Tabares y resurgió
el populismo a través del carismático
Dr. José Maria Velasco Ibarra. Arroyo solemnemente
declaró que no deseaba eternizarse en el Poder
"Ni un día más ni un día
menos" del señalado en la Constitución
de la República.
Y así hubiera sucedido de no haber sido porque
el 28 de Mayo de 1.944 se produjo una gran revolución
en Guayaquil. Arroyo renunció al día
siguiente y buscó asilo en la legación
de Colombia, odiado por las grandes mayorías.
Primero se refugió en Bogotá, adquirió
una villa en el barrio residencial de Chapineros y
tuvo que trabajar de abogado. La Asamblea Nacional
Constituyente creó el Supremo Tribunal de Honor
Nacional que pidió sanciones y el 12 de Diciembre
la Asamblea resolvió "Condenar ante la
Historia el régimen de Arroyo del Río
como atentatorio contra los más elevados intereses
de la Patria e ingrato por tanto al pueblo ecuatoriano….".
Sus bienes muebles, inmuebles, fondos bancarios, fueron
incautados, su Biblioteca entregada por Decreto a
la U. de Loja. El 12 de Diciembre la Asamblea Nacional
Constituyente le impuso la pena de Reclusión
Mayor Extraordinaria de 16 años, la pérdida
de sus Derechos de Ciudadanía y la confiscación
de sus bienes.
Entre 1.946 y el 47 editó en Bogotá
"En Plena Vorágine" que se compone
de dos fascículos: 1) Documentos para la Historia
en 101 págs. y 2) Bajo en Imperio del Odio,
analizando la situación política después
del 28 de Mayo.
Ese último viajó a New York, fue socio
de "Lawyer's Club" y trabajó en "Reidand
Priest" como Jefe del Dpto. Latinoamericano en
la rama del Derecho Internacional Privado. Al caer
Velasco Ibarra el 47 vio abrirse nuevos horizontes.
A la subida de Carlos Julio Arosemena Tola "que
rectificó los excesos revolucionarios"
se ordenó la devolución de sus bienes,
sobre todo de su villa en Imbabura y Panamá
esquina, adquirida en los años 30 al Cónsul
alemán Herman Moeller, pero aún así
no se atrevió a venir.
Fue con el ascenso al poder de su amigo personal Galo
Plaza en 1.948 -quien había sido su Ministro
de Defensa en 1.939- que pudo hacerlo. En 1.949 fue
recibido por sus íntimos, recobró todo
lo perdido, reabrió su estudio profesional
y aquí no pasó nada. Incluso volvió
a contar con la clientela de antes, sobre todo con
los poderosos grupos económicos que lideraban
Juan X. Marcos y Lorenzo Tous. Fue operado de la próstata
por el Dr. Roberto Gilbert Elizalde en la Clínica
Guayaquil y el 56 reingresó a la Beneficencia.
Para 1.958, alejado de cualquier liberalismo teórico
o libresco de antaño, pactó con el conservadorismo
del Presidente Camilo Ponce Enríquez y puso
en la Gobernación del Guayas y en la recién
creada Autoridad Portuaria a sus ex colaboradores
Teodoro Maldonado Carbo y Juan X. Marcos respectivamente.
Igualmente dio forma a dicha Autoridad Portuaria.
Ya no era ni se decía liberal, los años
y la falta de oxigenación de sus ideas le habían
transformado en un irreductible defensor de los grandes
monopolios nacionales y de las empresas extranjeras,
además, su alejamiento del pueblo, le hacía
aparecer como un sujeto aparte.
En 1.962 saludó en el Club de la Unión
al Presidente de Chile Arturo Alessandri de visita
en nuestro país, por cuanto el Presidente Carlos
Julio Arosemena Monroy sufrió una indisposición
momentánea motivada por su etilismo.
Ese año cumplió 70 de edad y el 63 sus
amigos le prepararon un homenaje a nivel nacional
que debía llevarse a cabo en el Club de la
Unión pero que a última hora se realizó
en su domicilio particular debido a la presión
contraria de las fuerzas armadas, ejercida a través
de los miembros de la Dictadura Militar de entonces,
que necesitaban un chivo expiatorio para explicar
la derrota del ejercito ecuatoriano el 41.
Por aquel tiempo recibió una agresión
pagada por algún malqueriente al subir a su
estudio profesional en 9 de Octubre y Pichincha, edificio
construido sobre un solar de su esposa. De improviso
le fue manchado su impecable traje blanco por Carlos
Alvarado Loor que le arrojó pintura roja y
salió corriendo."Por rara coincidencia”,
un reportero que pasaba por allí tomó
la foto, que salió en todos los diarios del
país con grave escándalo doméstico.
En 1.964 apareció "Estudios Jurídicos"
en 560 págs., con algunos de sus alegatos sobre
Derecho Civil principalmente y "Páginas
Literarias" en 234 págs., con sus más
notables discursos, que leídos a desatiempo
suenan rutinarios y prosaicos, aunque a veces contienen
metáforas muy hermosas. Distinto era cuando
los leía, pues tenia un especial tono de voz
que sumía a los auditorios en una especie de
catarsis y embeleso, por eso se ha dicho que fue el
mejor orador académico de su tiempo.
En 1.968 murió su esposa y la diabetes le comprometió
un dedo del pié pero logró reponerse,
mejoró, regresó a su estudio, siguió
trabajando y falleció inesperadamente y a consecuencia
de un paro cardiaco, el 31 de Octubre de 1.969, a
los 75 años de edad.
Orador académico y parlamentario brillante,
poeta enamorado de la integridad y perfección
del fondo y de la forma, dejó una Memorias
Intimas para ser publicadas 25 años después
de su muerte, sobre los sucesos ocurridos durante
la invasión peruana y tituladas pomposamente
"Por la pendiente del Sacrificio" que editó
el Banco Central del Ecuador y apareció casi
al mismo tiempo que su biografía escrita por
su sobrino Victor Pino Yerovi.
Tuvo formación elegante y clásica, más
bien decimonónica. Vivió el final de
una época muy influenciada por la cultura europea.
Hablaba francés y finalmente aprendió
el inglés en los Estados Unidos. Desde 1.944
sufrió una aguda desubicación política
en razón del arrollador triunfo del Velasquismo.
De talento privilegiado, erudición, porte solemne
y grave aunque cargado de espaldas. Mirada torva,
dura, llena de rencor. Nunca sonriente en el público
porque le faltaba solidaridad humana. Tampoco buscó
el acercamiento a la juventud, tan necesaria para
captar las simpatías del género humano.
Presidió una larga etapa política donde
su palabra y opinión era considerada ley (1.920
al 44) luego ejerció influencia sobre la sociedad
de Guayaquil, acentuada desde 1.958 sobre personajes
y capitales que aconsejaba y dirigía como amigo
y abogado. No dejó discípulo ni aceptaba
el trato con iguales. Frugal en la intimidad, parco
en el gasto, a tiempo que no acostumbraba cobrar honorarios
excesivos y en muchas ocasiones hasta se olvidaba
de ellos.
Sirvió a quienes consideraba "Gente Bien"
o miembros de la sociedad, pues menospreciaba al resto,
ignorándoles olímpicamente. Cosechó
triunfos sociales y del espíritu, así
como el odio de las masas, incapaces para entender
su aristocracia, sus cualidades, que las tuvo en grado
superlativo. Arroyo siempre les fue lejano por su
perfeccionismo y porque nunca hacía concesiones.
Como Presidente fue un autócrata desconfiado,
férreo y huraño con casi todos, a la
par de despreciativo, arrogante, egoísta.
Alto de cuerpo, blanco la tez, barba espesa y azul,
pelo negro y bigote corto. Viril, voz agradable y
llena de modulaciones para cada ocasión. Nunca
gastó familiaridades y solo las dispensaba
en la intimidad pues era cariñoso en familia,
donde le trataban de usted o de Arroyo a secas.
En 1.986 se editaron sus Versos escritos a medias
entre un romanticismo tardío al que nunca renunció
y un modernismo que le era tan contrario por sus novedades,
a las que nunca se abrió por su formación
tradicional donde los jesuitas. Hasta el final de
sus días fue poeta de compromisos cívicos
o sociales.
Hombre tan bien dotado para la lírica al llegar
al poder fue duro con sus opositores, la explicación
estaría en su trauma de niñez pobre
y desolada, de hijo único de madre viuda. Allí
la génesis de su carácter férreo
y displicente, principio y fin de un aislamiento del
que jamás salió, prefiriendo ser líder
de pequeños grupos de poder.
Aborrecía a las masas. Por eso se granjeaba
la impopularidad entre el vulgo o la peble como él
solía llamar a sus semejantes pobres, que intuían
más que comprendían su desprecio. Si
hubiera nacido en la Roma Imperial hubiera sido un
Patricio o un Augusto, pero nació en el Ecuador
y fue un arrogante político.