CARLOS BEJAR PORTILLA
RELATISTA.-
Nació en Baños de Ambato donde su abuelo
materno poseía propiedades para el cultivo
de caña de azúcar el 17 de Febrero de
1.938 y fueron sus padres legítimos Miguel
Béjar Negrete, guayaquileño, dueño
de un hotelito en Baños con el sugestivo nombre
de "Vereda Tropical", siempre lleno de huéspedes
convalecientes de enfermedades pulmonares, luego productor
de licores en Guayaquil, miembro de la Cámara
de Industrias y Diputado cefepista al Congreso al
finalizar la década de los años 50 con
Guevara Moreno, y de Isabel Portilla Tinajero, ambateña.
Fue el segundo de una familia
compuesta de siete hermanos, estudió primeramente
en el Colegio "Santo Domingo de Guzmán"
de Ambato y en 1.947 se trasladó con los suyos
a Guayaquil y terminó la primaria en el "San
José - La Salle".
En 1.952 comenzó la
secundaria en el Colegio "Aguirre Abad"
de donde salió al aprobar el tercer año
porque le habían contado que el "Vicente
Rocafuerte" era un colegio mejor. Allí
asistió al cuarto y quinto cursos para regresar
al "Aguirre Abad" porque lo extrañaba.
En ambos planteles fue excelente alumno, especialmente
celebrado en Literatura, aunque muy inquieto y extrovertido.
Sus profesores Rafael Blacio Flor y José Joaquín
Pino de Ycaza lo preferían y aunque no lo formaron
como narrador, influyeron en su temprana vocación
por las letras.
En 1.958 sorprendió
a alumnos y maestros con un texto de Literatura Universal
de más de 400 páginas, que abarcaba
desde los antiguos libros chinos hasta los Modernistas
franceses del siglo pasado, apretada labor de síntesis
que no contenía ninguna novedad pero su estilo
era suelto, abundante y rico en giros idiomáticos,
y aunque las Monografías no eran de obligación
en aquellas épocas, le sirvió para exonerarse
en el examen final con la nota máxima. Lamentablemente
lo prestó aun compañero aplazado, quien
debió extraviarlo por que nunca le devolvió
a su autor. También por esta época escribió
su primer cuento titulado "Febrero" que
trataba sobre las vacaciones invernales, perdido cuando
lo entregó a otro amigo.
Ese año ingresó
a la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad
de Guayaquil. El 59 intervino en las Jornadas Revolucionarias
del 2 y 3 de Junio como "activista en la Vieja
Casona". La aciaga noche del 2 luchó en
varios sitios contra la policía, estuvo en
la Esquina de Diez de Agosto y Boyacá donde
perdieron la vida algunos estudiantes empujados casa
abajo por los gendarmes y fue perseguido a sablazos
hasta que logró refugiarse en una casa particular
de la vecindad.
De escasos 22 años en
1.960 escribió "Siete infiernos para Boris",
novela que en 1.965 obtuvo el primer premio en el
Concurso promovido por el Diario "El Universo"
y como los originales no fueron devueltos a sus autores,
puede ser que aparezcan algún día. Aquí
ensayó el género narrativo y testimonial
en primera persona, su estilo preferido en la siguiente
década. El premio fue compartido con Alicia
Yánez Cosío y "Bruna, Soroche y
las tías " y con Teodoro Vanegas Andrade
y "La noche estevada". El cheque de diez
mil sucres se partió en tres por igual, pero
Luis Martínez Moreno, que escribía como
Zalacain dio la noticia de que fue Alicia la ganadora
y tratándose de una mujer, nadie quiso desmentir
la nota.
En 1.962 contrajo matrimonio con su compañera
de aulas Leonor Velasco Terán, reina de Belleza
de la Facultad, tienen tres hijas y numerosos nietos.
Ella ha sido para Carlos la compañera inteligente,
sabia, tierna, comprensiva, tolerante.......
En 1.965 se graduó de
Abogado con sobresaliente y fue el primero de su promoción
en obtener el Doctorado en Jurisprudencia. Enseguida
abrió con éxito su estudio en la esquina
de Colón y Pichincha y comenzó a ejercer,
pero desistió de ello a los pocos meses "Cansado
de perder inútilmente su tiempo” enfrascado
en rencillas particulares que dejaban dinero en el
bolsillo más nada en el corazón".
Entonces inició un paréntesis
como industrial, fabricó cremas de belleza
limpiadoras de cutis, preparó bacalaos y cazones
para consumo interno y exportación, cera para
pulir pisos. Meses después fundó el
Colegio Británico que administró con
buen éxito en unión de su esposa, al
punto que se acreditó como uno de los mejores
de Guayaquil.
En 1.967 viajó en plan
de estudios al Lejano Oriente, visitando países
tan exóticos como la India, China, Nepal y
el Tibet. Llegó a Lasah, la ciudad sagrada,
fue atendido por los Lamas. Vivió en Kabul
y en Samarcanda. En el Beluchistán, región
prohibida e increíble del Afganistán,
en otras partes. El viaje duró cuatro largos
meses y no lo hizo mejor sino más mundano.
En 1.968 organizó con
los alumnos del "Británico" la primera
Exposición de Pintura Infantil del país.
El 69 presentó su primer libro de cuentos titulado
"Simón el Mago" al concurso anual
del Patronato Municipal de Bellas Artes y obtuvo el
Primer Premio compartido. Estos quince relatos se
publicaron en Enero de 1.970 en 119 Págs. y
fueron considerados "Una apertura distinta a
los modos estilísticos tradicionales. Suprime
el diálogo y busca al hombre dondequiera que
este se encuentre, "De allí que se ha
dado en decir que Carlos Bejar Portilla es el primer
escritor en cultivar en el Ecuador una Literatura
de anticipación. Casi enseguida, en Julio siguiente,
la Casa de la Cultura Núcleo del Guayas publicó
su segundo libro de Cuentos: "Osa Mayor"
con doce relatos en 91 págs. El 71 reincidió
con "Samballah" con otros doce cuentos en
99 págs., que mereció de Raquel Jodorovskyn
la siguiente crítica: "Siento mucho decir
que los cuentos de Carlos Bejar son algo más
que cuentos. Se trata de trozos de planetas o salmos
extraterrestres. Investigaciones de posibilidades
en el macrocosmos, es decir, en la totalidad. Dominio,
absoluto del oficio. Así, de golpe, se ubica
en la más pura vanguardia de los grandes creadores
del siglo XX."
En 1.972 la Cámara de
Industria de Guayaquil patrocinó la edición
de su tesis doctoral titulada "La Compañía
Anónima en el Ecuador" mientras su autor
se iniciaba en la pintura y en la escultura, haciendo
hermosos colages y esculturas metálicas en
materiales no convencionales.
En el interim había
aparecido en México su cuento "Segundo
Tiempo", en la antología "Gool, siete
historias de fútbol", junto a autores
consagrados y de más edad como Fernando Alegría,
Mario Benedetti, Mario Vargas Llosa, entre otros.
Para 1.973, como Vocal Comisionado
del Centro Municipal de Cultura" abrió
el 1er. Salón de Arte de Vanguardia de la Biblioteca
Municipal y en 1.975 la 1ra. Exposición Nacional
de Escultura Libre con estructuras antes no avizoradas
ni creadas en el Ecuador, incluso con objetos móviles
que consistieron en la novedad del momento.
En 1.973 presentó su novela 'Tribu Si"
al Concurso Internacional "Seix-Barral"
de Barcelona y quedó finalista entre 450 concursantes
provenientes de veintiún países de habla
hispana, pero "Tribu Si" recién se
publicó en 1.981 en 153 págs. en la
editorial de la Casa de la Cultura Núcleo del
Guayas. Para escribirla se hizo caminante, por eso
es una obra de vivencia de toda una generación,
la que combatió la violencia de Vietnam. Habla
de los jóvenes que vivieron esa época,
trata sobre nuevas modalidades de vida, sobre experiencias
y sentimientos pacifistas, el medio ambiente y la
ecología. Así fue como la asimilaron
los lectores y por ello su gran éxito, incluso
desde antes de su edición, pues empezó
a circular en hojas mecanografiadas entre los estudiantes
universitarios del país y en las mochilas de
numerosos hippies melenudos de blue jean, caminantes
por América y Europa. Por eso fue conocida
en muchos países, incluso en países
tan apartados para nosotros en el Egipto.
En su columna del diario “Expreso”
Hernán Rodríguez Castelo saludó
su aparición y expresó que sin ninguna
duda era la mejor novela ecuatoriana de ese año
(1.981) porque "en discurso de gran lucidez semiótica
se busca el sentido de la música contemporánea,
las tiras cómicas, el cine, hábitos
y manías burguesas. Es obra de una gran intensidad
intelectual y tumultuosa pasión que llega al
estallido lírico sostenido. Deja al final viva
incitación a hondas experiencias y altas ilumaciones
que devuelven a la tierra a las gentes de la tribu."
Haciendo un paréntesis
cabe indicar que desde la década de los años
70 había realizado experimentaciones oníricas
en varias comunas de hippies que lo acogieron en su
seno. Fue miembro de ellas, compartiendo los caminos
del mochilero común cuando aún no venían
a nuestro país. Vivió la revolución
de la tumultuosa generación del Vietnam que
evolucionó hacia grupos pacifistas y religiosos,
hacia altos planos místicos. En estos y otros
planos ha sido un descubridor de rutas, un innovador
total. Esta fue su época hippie. Y a la par
de ello era el centro vital de un grupo de escritores
que creían en la moda Zen, el amor libre y
los viajes a dedo y con mochila como medio más
idóneo para ampliar conocimientos.
Para esa fecha, desde el 74
había traspasado sus derechos de propiedad
en el Colegio "Británico" pues no
quería sujetarse a horarios fijos e inauguró
dos boutiques, una ubicada atrás de la Iglesia
de San Francisco y la otra en los bajos del edificio
de la Casa de la Cultura llamada "Honka Monka".
En 1.975 construyó una
embarcación pesquera llamada "La Voluntad
de Dios", velero de un solo palo con el que salió
por el río Guayas a recorrer sus estuarios
y canales, adentrándose en los lejanos manglares
del golfo, sin rumbo fijo ni compromiso alguno. Con
su esposa e hijas, que eran pequeñas, recorrió
las costas del Pacifico entre Perú y Panamá,
luego pasó al Caribe. Esta fue su época
marinera.
En 1.976 regresó sintiéndose
renacido, como un niño, pero no pudo soportar
el bullicio de la ciudad, así es que se instaló
en una parcela de la Comuna Casas Viejas, levantó
una linda casita con sus manos, cerca de la cordillera
de Chongón y lejos de todo ruido, dedicándose
a realizar estudios de ecología y cultivos
de tomates. "Bajábamos lo indispensable
a la ciudad. Yo seguía con la cuestión
mística, sentía vibrar a las plantas,
me aferraba a la fuerza de los árboles..."
Así estuvo hasta el 78. Esta fue su época
contemplativa.
En 1.979 retomó al comercio
con una boutique de ropa fina en el Centro Comercial
La Merced con el mismo nombre que la anterior. El
80 viajó al medio oriente y por espacio de
seis meses visitó el norte de África,
España y los países musulmanes, profundizando
sus conocimientos en el Islam, asistiendo a cursos
universitarios y hasta fue recibido por el Imán
de la Mezquita de Melilla.
Otra vez en Guayaquil fundó el taller artesanal
"La Salamandra de Oro" y se cambió
de domicilio a su antigua residencia de Urdesa, dando
inicio a un nuevo libro “Puerto de Luna”,
en aproximadamente 120 págs. con doce cuentos,
entre los cuales cabe mencionar al que dio el nombre
a esta selección, por su ternura y profundo
sentido de humanidad y “Porqué tu Chino
llorando” que tiene por trasfondo varias experiencias
adquiridas en el Hostal de la Marina, pensión
ubicada atrás de la puerta del Sol en Madrid,
donde vivió varias semanas sin hacer nada y
porque si. ¿Se quiere más razones?.
En 1.982 fue declarado miembro
fundador de la “Sociedad de Escritores del Ecuador”
y construyó una villa de dos pisos en colina
de los Ceibos, donde se trasladó a vivir con
su esposa, yernos, nietas e hijas casadas.
En 1.990 editó su novela
corta titulada “La Rosa de Singapur” aparecida
en la Colección Antares de quito conjuntamente
con “Puerto de Luna” que vio su segunda
edición. Ambas en 204 págs.
Carlos Bejar Portilla no es
un narrador ecuatoriano común. Constituye la
excepción de la actual literatura nacional
por su preferencia hacia temas no tradicionales. Su
estilo original guarda relación con los hechos
de la vida. Es miembro del boom por derecho propio,
pasa por Gurú y los hippies que vienen a guayaquil
no dejan de visitarlo y pedirle consejos. Como Pablo
Palacios es un caso único y solitario en las
letras ecuatorianas, pues no es verdad que compartió
ideales con los escritores del Tzanzismo quiteño
de los 60 o de los Maoístas del Frente cultural
del 68.
De estatura baja, algo calvo, ojos hundidos y con
párpado abultados, trigueño, delgado,
alegre, risueño, sencillo y jovial. Su conversación
agradabilísima y llena de giros y sorpresas,
con frases que denotan una extraordinaria agudeza
mental. Es el mayor relatista ecuatoriana de los años
setenta.