SIXTO JUAN BERNAL RUIDIAZ
PERIODISTA.-
Nació en Guayaquil en 1.829. Fue su padre Juan
María Bernal nacido en 1.797, Maestro Mayor
de Barberos en 1.818, dueño de una botica en
la plaza de San Francisco y por muchos años
Director del Hospital de la Caridad donde compartía
su sueldo con los pobres y enfermos. Durante la epidemia
de fiebre amarilla se contagió cumpliendo con
su deber y murió el 24 de Noviembre de 1.842.
Por su caritativa labor fue llamado el Padre de los
Pobres y el amigo de la Humanidad Doliente y el Cabildo
mandó grabar una lápida en su tumba
diciendo que había fallecido gloriosamente
en servicio de la Patria. Fue su madre Mercedes Ruidiaz,
que debió ser una mujer de origen humilde,
hija natural y pobre, pues el apellido Ruidiaz era
de mucho viso en Piura y en Baba.
El último de una familia
compuesta de tres hermanos que en 1.832 vivían
en "La manzana de los señores Vítores".
Diez años después, cuando perdió
a su padre, acababa de iniciar sus estudios sacerdotales
en el Colegio Seminario y dada la pobreza en que quedaron,
su madre decidió colocarlo de aprendiz de una
sastrería donde ofrecieron pagarle quince pesos
mensuales, pero al conocer tal resolución el
Dr. José Tomás de Aguirre, Rector de
dicho Seminario, le asignó a ella la misma
renta mensual y tomó a cargo al joven hasta
la terminación del bachillerato, que no pudo
concluir por un ridículo incidente juvenil
que debió ser pasado por alto. En dicho Centro
de estudios reveló una temprana inclinación
al periodismo y a la afición literaria (1).
(1) En una de las paredes del
Seminario apareció escrito un Epigrama en que
se zahería a uno de los profesores. Las sospechas
recayeron en Bernal y aunque éste se declaró
inocente, viendo que no le creían, optó
por abandonar el Colegio Seminario.
En 1.843 escribió un verso una "Carta
de un Guayaquileño sobre la fiebre amarilla
de 1.842" con el pseudónimo de "Nabuco-Donosor".
Su primera publicación
en prosa fue una Hoja Volante mordaz contra el gobierno
del Presidente Roca. Se dictó prisión
en su contra, huyó a
Yaguachi en Agosto de 1.846
con una imprentita inservible y unas pocas fuentes
de tipos y al llegar encontró que todos leían
con avidez la hoja suelta, se dio a, conocer como
el autor y la población, que estaba reunida
por ser la fiesta de San Jacinto, lo paseó
en triunfo. (2)
En 1.847 se ausentó
a Portoviejo y allí estableció un Colegio
Particular pero no se acostumbró y al año
siguiente regresó a Guayaquil a trabajar de
tipógrafo y prensista, para ganarse el sustento
fundó el semanario "El Brujo" y escribió
para "La Prensa". El 48 fundó "El
Conminatorio" y a fines de Noviembre "El
Popular" que duró un año. También
escribía para "La Opinión".
En 1.849 figuró entre
los fundadores de la Sociedad Filantrópica
del Guayas y publicó "La Situación".
El 50 fue desterrado por asuntos políticos,
se estableció en Tumbes y ejerció la
medicina que había aprendido en forma empírica,
posiblemente de su padre. Meses después viajó
a Lima, se colocó de cajista en una imprenta
y escribió un artículo sobre ferrocarriles
que agradó al Director quien lo admitió
en la redacción. Allí aprendió
mucho sobre publicidad y periodismo y al poco tiempo
fundó "El Correo de Lima" destinado
a servir a los intereses de las clases populares y
colaboró en otras publicaciones.
(2) Posiblemente contribuyó a esa demostración
de afecto el hecho de ser un joven imberbe, de muy
humilde origen y clarísima inteligencia.
En 1.852 regresó a Guayaquil y publicó
un volumen de sus obras con el pseudónimo de
"Jil Santos Barune". El 16 de Agosto fundó
"La Rebusca", de formato mayor que las otras
hojas de publicidad y en oposición al gobierno
del Presidente Urbina, salieron 47 números.
Poco tiempo después
editó "La Ilustración" primer
diario que tuvo Guayaquil y que pomposamente denominó
Diario del Pueblo y tuvo cortísima duración.
La Ilustración fue una hoja diaria, de una
sola plana volante. También se conoce que editó
un tomo con sus versos.
El 8 de Junio de 1.853 fundó
el semanario "El Progreso" dedicado al comercio
de la plaza, impreso por el maestro José Joaquín
Sono en la casa de Manuel Eusebio Rendón Treviño.
Circulaba los miércoles, tenia agencia en el
almacén de Antonio Lamota, era moderadamente
oposicionista a Urbina, decididamente antifloreano
y apareció hasta el 21 de Enero de 1.859. "En
sus columnas se publicaban composiciones poéticas
firmadas por conocidas escritores, entre ellos, Vicente
de Piedrahita, su más asiduo colaborador".
En 1.855 exhibió la
candidatura de Pedro Moncayo a la Presidencia de la
República y después la de Aguirre Abad.
Entonces Bernal se pasó al bando de los urbinistas
o ministeriales y apoyó al popular General
Francisco Robles pero su socio Rendón no estuvo
de acuerdo y como era el capitalista Bernal tuvo que
salir y el 1o. de Febrero de 1.856 fundó "La
Situación" en el mismo taller porque seguían
siendo amigos, sin embargo, pronto surgieron discrepancias
de fondo entre ambas publicaciones, dilucidas a la
republicana, en polémicas de franca y abierta
controversia y siempre conservando como punto de contacto
el más exaltado sentimiento patriótico.
Por esa época Bernal también sacó
"El Guayacense" aparecido a principios de
1.857 y colaboró asiduamente en "La Gaceta
Mercantil" y en "El Filántropo",
órgano de la Sociedad Filantrópica del
Guayas y decano de la prensa obrera guayaquileña.
El 1o. de Julio de 1.857 creó
el semanario "Las Avispas" considerado el
abanderado de la libertad de conciencia porque trató
con gran liberalismo cómo debían ser
las relaciones entre el Estado y la iglesia, "Las
Avispas" combatió en el campo de las ideas
religiosas, de la práctica eclesiásticas
y defendió a la masonería.
El 26 de Enero de 1.859 fundó
"El Vigía del Guayas" bisemanario
que salía los miércoles y los sábados
en formato nuevo y en la imprenta de Manuel Ignacio
Murillo para rechazar la pretendida venta del Archipiélago
de las islas Galápagos, después apareció
con interesantes noticias sobre el bloqueo peruano
del golfo de Guayaquil y dejó de publicarse
con la suscripción del Tratado de Mapasingue.
Bernal se había opuesto a dicho instrumento
y fue confinado por el General Guillermo Franco Herrera
a Manabí. En Portoviejo fundó un Colegio
y a poco se alistó en el Ejército provisorio
de García Moreno y Flores. Este último
lo tuvo a su lado y entre sus edecanes con el título
de Comandante, olvidando pasadas diferencias.
Después del 24 de Septiembre
de 1.860, fecha en que cayó Guayaquil, pidió
la baja del ejército para sacar desde el día
9 de octubre "La Unión Colombiana"
en el taller de El Progreso, donde escribió
con su pseudónimo anagramático de "Jil
Santos Barune" exagerando la nota sobre el triunfo
obtenido, por lo que al final entró en agrias
disputas con "El Progreso" que seguía
siendo de Rendón. Por ello tuvo Bernal que
salir nuevamente de esa imprenta y se fue a la de
El Comercio de Manuel Chiriboga, que hizo vender a
Leandro Yasila y después al gobierno, que tomaba
doscientas suscripciones. El 1o, de Octubre de 1.861
el periódico se transformó en diario
refundiéndose con otra publicación de
Bernal llamada "El Diario de Guayaquil"
editada desde el 1o. de Diciembre anterior durante
el gobierno provisorio de García Moreno, en
la imprenta de Juan José Malta, al costado
de la Iglesia de San Agustín, bajos de la casa
del Dr. Muirriagui.
El Diario salió durante
cinco épocas hasta 1.865 con noticias variadas
del comercio y vecindario, así como de otros
pueblos y naciones. Todo en miniatura pero muy bien
presentado.
En Febrero de 1.861 había
fundado "El Club del Guayas" extinguiendo
el 31 de Agosto de 1.862 por falta de papel, que no
fue hallado ni en Lima.
Bernal nunca perdió
la costumbre de editar dos o tres bisemanarios al
mismo tiempo. Era algo así como una diversión.
A veces los hacia entrar en polémicas y eso
aumentaba el interés de los lectores y la circulación.
En "El Diario de Guayaquil" usó por
pseudónimo el de "Juan de los Pobres"
El Diario duró en su primera época hasta
el 6 de Julio de 1.861 y su último número
fue el de 161. Primero salió de dos planas
completas, luego en cuatro planas a dos columnas.
A fines de 1.861 y con motivo
de acentuarse los temores de una nueva conflagración
armada con el Perú ofreció sus servicios
al ejército y organizó la columna "Imprenta"
con sus trabajadores y dependientes. Se le encargó
la construcción y defensa de la línea
de reductos que se levantaron en la sabana sur de
Guayaquil, pero no hubo guerra.
Meses después, el 62,
cuando ocurrió el descabellado enfrentamiento
del presidente García Moreno con Colombia,
se vio forzado a cambiar de nombre a su periódico,
que de "La Unión Colombiana" se transformó
en "La Unión Americana", designación
más apropiada para ese triste y vergonzoso
momento.
En 1.863 le imprimía
al Dr. Miguel V. Sorroza un pequeño periódico
llamado "Crónica Semanal" A finales
de Junio del 64 dejó de publicarse la "Unión
Americana" por cuanto el Gobierno de García
Moreno decretó una criminal neutralidad en
la guerra de Perú y Chile contra España
¡A eso habíamos llegado!.
A mitad de ese año publicó
el folleto "El Comercio Nacional y su porvenir"
atacando al Banco de Luzarraga y en defensa del Banco
Nacional de Ildefonso Coronel; pero fue refutado por
Juan Pablo Navarro con otro folleto.
El 28 de Julio salió
"El Diario del Guayas" también auspiciado
por el gobierno y lo publicó hasta la finalización
de la primera presidencia garciana en Agosto de 1.865.
Este diario perteneció a la cuarta etapa periodística
de Bernal y así lo expuso en varias ocasiones,
de donde se desprende que todos sus periódicos
formaban una sola serie y les cambiaba de nombre solo
por conveniencia.
El 6 de Septiembre de 1.865
con Rafael Arias fundó el semanario "La
Patria" en formato grande y en la imprenta del
gobierno, para defender la línea dura de García
Moreno. En las administraciones de los Presidentes
Carrión y Espinosa el periódico había
sido imparcial, en Enero del 69 aplaudió el
inicuo cuartelazo de García Moreno pero no
obtuvo nuevamente su apoyo, entró en reposo
y se extinguió en 1.872.
En 1.866 comenzó a colaborar
en "Ecos de la Soledad" y en el Semanario
"Los Andes" de los hermanos Bartolomé
y Juan Antonio Calvo, escritores colombianos exiliados
en Guayaquil por sus ideas conservadoras. En 1.867
editó el ensayo "Impresiones de la Lira
ecuatoriana", con un Juicio critico de los poetas
allí citados.
El 26 de Junio de 1.868 fue
designado Director de la Biblioteca Municipal con
veinte pesos mensuales de sueldo y otros veinte más
de sobresueldo para que tome a cargo la publicación
de "La Gaceta Municipal" que se encontraba
suspendida. En Febrero siguiente renunció para
colaborar en "El Justiciero".
Desde el 10 de Enero de 1.871
lo hizo en "La Esperanza" periódico
bimensual, religioso y literario de Fidel R. Pérez
y Luis Maria Calvo y desde el 19 de Abril en "El
Guayas", diario liberal y moderado que redactaban
Ramón Pérez y el Dr. Alcides Destruge,
que dejó de salir ese año por orden
de la dictadura.
Bernal escribía sin
comprometerse con nadie pues había arribado
a su etapa de madurez y revisaba los problemas del
país sin apasionarse. Era, lo que se dice,
un columnista, el de mayor renombre en el país
y por eso todos lo buscaban.
El 25 de Mayo de 1.871 fue
solicitada su colaboración en "El Espejo"
quincenario de pequeño formato editado por
Eduardo B. Tama y Manuel Gallegos Naranjo, más
bien literario que otra cosa, pero en el tercer número
se publicó un artículo titulado "El
Juramento Político" que ocasionó
su clausura.
El 2 de Enero de 1.872 apareció
"La Prensa" sucesor del extinto "El
Guayas" de circulación trimestral y que
antes del año mereció la censura y prohibición
del Dr. Antonio de Lizarzaburo, Obispo de Guayaquil,
que no estuvo de acuerdo con un artículo cultural
pobre el astrónomo Flanmarion. Así eran
de duros esos tiempos, incluso con periódicos
que no eran políticos ni de oposición,
que solo trataban generalidades.
La labor cultural de Bernal y su influencia en el
pensamiento de la época aún no ha sido
debidamente estudiada porque su producción
anda diseminada en los periódicos de entonces.
En "La Patria" publicó en 1.871 una
obra de teatro titulada "El último Huancavilca
y el primer Guayaquileño". En el Teatro
Olmedo estrenó dos piezas. Un Juguete cómico
"Salamandra" y "El paso de un soldado"
cuyos argumentos no han llegado a nosotros. También
fue autor de un texto de Aritmética, de un
Compendio de Gramática Castellana y de varios
tratados sobre Higiene, Agricultura, Comercio y Economía
Doméstica. En el género tradicionista
espigó y fue autor de leyendas históricas
tales como "La viuda de Ricaurte", "Los
Voluntarios del Guayas", "La muerte de Agustín
Franco" y "La Venganza de Troyes" que
quedaron inéditas a su muerte.
El 6 de Octubre de 1.874 empezó
a escribir para "El Bien Público".
En 1.876 tradujo del francés el libro del General
Luis Julio Truchu, Jefe de la Defensa Nacional francesa
de 1.870.
En 1.880 fue designado Sindico
de la Sociedad Filantrópica del Guayas. El
81 fue columnista en “La Unión"
y apoyó la candidatura presidencial de Pedro
Carbo, luego parece que luchó contra el dictador
Veintemilla en el campo de batalla. El 84 acompañó
a Reinaldo Flores Jijón en el combate de Jaramijó.
El 85 escribió y publicó el drama "La
Muerte de un valiente" y colaboró en la
revista religiosa y literaria "El Criterio"
del prebístero Rafael L. Nieto.
El 8 de Enero de 1.886 fundó
con Pacífico E. Arboleda el semanario "El
Anotador", para defender al gobierno del Presidente
Caamaño, atacado por la revolución de
los Chapulos y por la prensa liberal de Guayaquil.
Bernal acostumbraba moderar los ímpetus de
su compañero Arboleda pero aún así
"El Anotador" se ganó la animadversión
de las mayorías porque ocultaba los descalabros
militares del gobierno. El 87 se convirtió
en diario y salió hasta el 30 de Junio de ese
año en regular formato de cuatro páginas
y cuatro columnas en la imprenta Nacional, extinguiéndose
casi al finalizar el régimen, tras sostener
la candidatura presidencial de Dr. Antonio Flores
Jijón.
El 16 de Octubre de 1.889 comenzó
en "El Censor" y colaboró por cuatro
años hasta el 92, disfrutando de la libertad
de imprenta que imperó durante el período
floreano.
Acostumbraba pasar temporadas
de descanso en Yaguachi donde tenía por compadres
a Marcelino Maridueña y a Juan Bautista Bonín
quienes lo atendían en sus casas. Su salud
nunca había sido buena del todo, después
que superó una violenta fiebre cerebral que
lo dejó desequilibrado. Desde entonces no le
faltaron personas bondadosas que lo atendían,
como los Drs. Antonio Metalli e Isidro María
Muñoz, Curas de Vinces y de Yaguachi, respectivamente,
que le proporcionaban hospedaje y fino trato. También
le socorría el Dr. Rafael Pólit pues
Bernal estaba solo, pobre, viejo y solterón.
Murió relativamente
joven el 5 de Febrero de 1.894 y su sepelio constituyó
un acontecimiento para el periodismo del Guayas, que
acompañó el cadáver con sinceras
muestras de pesar. Estaba pobrísimo y de casi
65 años y por eso las honras fueron costeadas
por el Gen. Reinaldo Flores Jijón que era su
amigo. Actualmente los restos descansan en la bóveda
No. 157 del Callejón del Recuerdo en el Cementerio
de Guayaquil.
Fue brillantísimo escritor
de formación conservadora aunque tuvo años
de militancia liberal y urbinista. Se le considera
el fundador del diarismo ecuatoriano por su incansable
labor de casi cincuenta años en la prensa guayaquileña.
Más que poeta, aunque recopiló sus poesías
en un cuaderno, fue crítico literario. Usó
el género festivo pero a veces era acre y terrible,
por ello respetado y hasta temido. Su dialéctica
admirable conocía de la argumentación,
se colocaba en el terreno de la lógica y vencía
fácilmente a sus adversarios. Fue de los últimos
en usar levita larga en Guayaquil.