PEDRO CARBO NOBOA
REFUBLICO.-
Nació en Guayaquil el 19 de Marzo de 1.813.
Hijo legitimo del segundo matrimonio del Coronel José
Carbo Unzueta, defensor de Guayaquil en Febrero de
1.816 durante la invasión del Almirante Guillermo
Brown, en su sobrina segunda Josefa Noboa Arteta,
Guayaquileños.
Inició sus estudios
en Guayaquil y muy joven acompañó a
su pariente Vicente Rocafuerte en calidad de Secretario,
pasando numerosas aventuras en México, donde
escaparon de ser fusilados por una partida de guerrilleros
rebeldes.
En 1.833 retornó a Guayaquil
varándose la embarcación en que venia
a la altura de Puna. De inmediato ingresó al
servicio exterior de la República como Oficial
Mayor de la Cancillería. En 1.836 fue Secretario
de la Comisión Codificadora de Leyes nombrada
por el Congreso. En 1.838 Secretario de la Legación
que ejercía en Bogotá el Dr. Francisco
Marcos, para solucionar las diferencias existentes
por la aplicación del Tratado de Pasto y el
Reparto de la Deuda Inglesa.
El 39 Marcos retornó
a Quito a encargarse de la Cancillería y Carbo
quedó al frente de la Misión. A principios
de 1.842 fue enviado a Bolivia y aunque el Prefecto
del Departamento de Puno le arrebató todos
sus papeles, redactó un Tratado de Alianza
Recíproca y obtuvo su aprobación del
Presidente boliviano Méndez el 8 de Mayo.
Casi enseguida estalló
la guerra peruano-boliviana y el Presidente Juan José
Flores concedió asilo el Mariscal Andrés
Santa Cruz, que acababa de ser deportado de Bolivia,
lo que perjudicó nuestras relaciones con esa
nación. Por eso no llegaron a canjearse las
Ratificaciones y el Tratado no entró en vigencia.
En 1.844 editó en Guayaquil
un pequeño volumen de carácter pedagógico
titulado "Manual del Preceptor", que dedicó
a los profesores de la provincia del Guayas. En eso
estalló la revolución del 6 de Marzo
de 1.845, fue designado Ministro General del Gobierno
plural que se instauró en Guayaquil, correspondiéndole
organizar las Milicias armadas que viajaron a combatir
en la hacienda La Elvira. En Junio fue comisionado
con el General José María Urbina para
discutir los convenios de la Virginia y asistió
como Diputado por el Guayas a la Convención
de Cuenca.
En 1.847 publicó "Vindicación",
folleto para conocimiento de los miembros de la Convención
Nacional. En 1,859 apoyó la Jefatura Suprema
de su tío Diego Noboa y depuesto dicho gobernante
en 1.851, pasó a engrosar la oposición
a Urbina. Entonces vivía con su madre, varios
hermanos y sobrinos en la casa familiar de la esquina
de Roca y Malecón, conocida con el nombre de
la casa de la mama Noboa.
En 1.857 viajó a Europa,
recorrió las principales capitales, aprendió
el francés y regresó en 1,859 en circunstancias
de que la ciudad había proclamado la Jefatura
Suprema del General Guillermo Franco Herrera, quien
le propuso el Ministerio General de su gobierno, que
Carbo no aceptó.
En 1.860 el Gobierno Provisorio
de Quito planteó a Franco la necesidad de que
ambos gobiernos renuncien y sus miembros salieran
del país, encomendándole a Carbo el
Poder Supremo de la República. Proposición
que fue rechazada por Franco, que desde ese instante
le persiguió obligándole a asilarse
en un consulado y a viajar al exilio en Lima, donde
estrechó su antigua amistad con el célebre
escritor Francisco de Paula Vigil, Director de la
Biblioteca Nacional del Perú, cuyo pensamiento
liberal y regalista ejerció enorme influencia
sobre Carbo.
El 24 de Septiembre de l.860
García Moreno y Flores tomaron Guayaquil. Carbo
pudo retornar al seno de los suyos, ejerció
la Gobernación del Guayas por pocas semanas,
convocó a elecciones, salió electo Diputado
pero no concurrió a la Convención en
protesta contra el autoritarismo de García
Moreno.
En 1.862 fue electo en votación
popular para el desempeño de la presidencia
del Concejo Cantonal de Guayaquil, le reeligieren
dos veces y actuó hasta 1.864.
Durante su administración
fundó la Biblioteca Municipal y donó
el primer lote de libros en 1.862, Al año siguiente
convocó y realizó la I Exposición
Nacional de Muestras con notable concurrencia de expositores
y el 15 de Octubre mocionó y el Concejo aprobó
el establecimiento de varias Cajas Mutualistas de
Ahorro, pero la brillante iniciativa no prosperó
por falta de interés de la ciudadanía.
Entonces, alarmado por el sesgo
clerical de la política garciana, logró
que el Concejo Cantonal publique una "Exposición
de Protesta contra la suscripción del Concordato
entre el Gobierno Nacional y la Santa Sede" pidiendo
Congreso del Ecuador que desapruebe "un pacto
tan contrario a los imprescriptibles derechos de la
República y en tan abierto antagonismo con
el espíritu liberal y civilizador del siglo
actual"; mas, a pesar de la Protesta, el Concordato
fue aprobado y puesto en vigencia con grave escándalo
para los sectores cultos y progresistas del país,
que veían aparecer en el horizonte político
ecuatoriano el inicio de una teocracia retrógrada,
perversa y oscurantista.
El Padre Adolfo Marriot Saavedra,
Secretario particular del Obispo de Guayaquil, salió
a la palestra y contestó al Cabildo con el
opúsculo titulado "El señor Pedro
Carbo, desmentido por si mismo" en 80 págs.
folleto que causó sensación y fue leído
hasta en la capital.
Carbo no podía quedarse
atrás y replicó con "La República
y la Iglesia y defensa de la Exposición del
Concejo Cantonal de Guayaquil sobre la inconstitucionalidad
del Concordato celebrado entre el Presidente del Ecuador
y la Santa Sede" en 66 págs. donde dice
que "Se cierne sobre la República la sombra
de un inmenso hábito negro" y del Concordato
asegura que "pone al Ecuador a los pies de la
silla romana", sin embargo, es menester aclarar,
que el autor este segundo folleto, en su parte jurídica,
fue el Dr. Francisco Xavier Aguirre Abad, corriendo
a cargo de Pedro Carbo lo polémico e histórico.
Entonces surgieron muchos compatriotas
para defender o atacar el Concordato. La prensa sudamericana
concedió una gran importancia al asunto y Carbo
adquirió características internacionales.
García Moreno trató de ridiculizarlo
diciendo que junto al Dr. Javier Endara- notable liberal
de esos días -eran la nulidad de dos tomos
y una dama de Quito, Rosa Cabezas, agregó "Y
por el color de la piel, forrados de pergamino".
Carbo no era ateo ni anticatólico.
El se llamaba en frase que hizo famosa "Católico
apostólico pero no romano porque romanos son
los gatos, afirmando con eso que antes que romano
era ecuatoriano. Y mientras tales sucesos se producían
en el Ecuador, en Italia el rey de Saboya Víctor
Manuel II amenazaba a la Santa Sede con tomarse los
Estados Pontificios. Por eso el padre Le Gohuir S.J.
declara en su Historia del Ecuador que "La oposición
de Guayaquil, unida al carácter de los guayaquileños,
hizo que esta ciudad se mantuvieran al margen de la
gran obra garciana" y esto ocurría cuando
"El Ecuador se había convertido en un
gran convento" según opinión del
Dr. Murillo Toro, político liberal colombiano
de clarísima visión internacional.
Su oposición al Concordato
le convirtió en el indiscutible Jefe del naciente
partido liberal y en el principal opositor de García
Moreno, que le hizo hostilizar al punto que tuvo que
exiliarse en París en 1.864, no sin antes renunciar
a la candidatura a la presidencia de la República
en memorable manifiesto donde aconsejó la unidad
liberal y la lucha permanente contra la tiranía.
En París hizo amistad con Montalvo y lo protegió
económicamente, regresando durante el gobierno
constitucional de Jerónimo Carrión en
1.865.
Ese año fue electo Senador
por el Guayas y presidió la Cámara hasta
1.866. Ese Congreso fue famoso por la talla intelectual
de sus miembros y la elevación de sus miras.
El 67 se activó la pugna del Congreso contra
el Presidente de la República y volvió
como Senador a Quito.
En 1.868 publicó en
Quito dos folletos "La Cuestión de Libros"
y "Otras Cuestiones relacionadas con ellas"
en 80 y 24 págs. protestando por el abuso que
cometían las autoridades aduaneras al impedir
el ingreso de ciertos libros como por ejemplo los
Tratados de Medicina con láminas del cuerpo
humano, calificadas de obscenas, así como la
libre circulación de impresos, so pretexto
de la aplicación del celebérrimo Concordato.
Ese año fue candidatizado
nuevamente a la Presidencia de la República
por el Partido Liberal pero se excusó de intervenir
y renunció en favor del Dr, Aguirre Abad, quien
tenía menores resistencias por no haber sido
tildado de anticlerical como Carbo.
Meses después protestó contra el golpe
militar de García Moreno, que derrocó
en Enero del 69 al Presidente Javier Espinosa para
evitar el triunfo de Aguirre. Por su protesta sufrió
un nuevo destierro a Lima y de allí siguió
a Paris en 1.870, donde residió hasta el sangriento
asesinato del tirano cinco años más
tarde.
En 1.874 la "Revista Latinoamericana"
publicó en Paris sus ensayos sobre "Ecuatorianos
Ilustres" con las biografías de Olmedo
y Rocafuerte en 14 y 27 págs. Dichos trabajos
vieron una segunda edición en 1.884 costeada
por Baltazara Calderón de Rocafuerte, ardiente
defensora de la memoria histórica de su esposo.
A raíz de la muerte
de García Moreno regresó al Ecuador.
En Julio del 76 hizo escala en New York y asistió
a la Exposición así como a los Actos
del Centenario de la Independencia celebrados en Filadelfia,
Luego siguió a Panamá donde se detuvo
algunos días por indisposición de salud,
Al arribar a Guayaquil declinó el Ministerio
de Hacienda que le propuso el recién electo
Presidente Dr. Antonio Borrero.
Cuando el 8 de Septiembre Guayaquil
proclamó la dictadura del General Ignacio de
Veintemilla, fue designado Ministro General de esa
revolución, En el viaje a la capital sufrió
una caída, se dislocó el brazo derecho
y estuvo un mes inactivo en Quito. El 31 de Enero
del 77 se posesionó y dirigió una circular
a los Gobernadores conteniendo un Programa Administrativo,
sancionando la libertad de estudios, restableciendo
la Universidad de Quito clausurada por García
Moreno, facilitando la fundación de establecimientos
de libre enseñanza. Durante varios meses soportó
la oposición de los terroristas o garcianos
y a mediados del 77 renunció por discrepancias
con la política personalista del Dictador.
Nuevamente en Guayaquil, invitó
a los ecuatorianos a formar parte del Comité
pro-homenaje al centenario del nacimiento de Olmedo
a celebrarse el 19 de Marzo de 1.880 y para el efecto
convocó a la II Exposición Nacional
Agrícola e Industrial, realizada en el antiguo
teatro Olmedo, donde se exhibieron por primera ocasión
en el país inventos de tanta utilidad como
el teléfono, una maquina para fabricar hielo,
etc. que causaron enorme conmoción.
En 1.878 fue Diputado a la
Asamblea Constitucional reunida en Quito y publicó
"Páginas de la Historia del Ecuador"
en la imprenta de Ezequiel Gómez, en 50 págs,
como asambleísta presidió la comisión
de Constitución y redactó un proyecto
que lamentablemente no fue aprobado; empero, obtuvo
que se prohibieran las penas de muerte y de azotes
y propuso el establecimiento de los Jurados de Imprenta
y la Libertad Religiosa, sin conseguirlo. Se opuso
a que el periodo presidencial se prolongara a seis
años, a que se le concedieran las facultades
extraordinarias y aumentara el sueldo al ejecutivo,
aunque inútilmente, porque la mayoría
era abyecta y gobernista.
En 1.879 editó "La
Ciencia del buen Ricardo" sobre la vida de Benjamín
Franklyn y encabezó la comisión de prestantes
guayaquileños que se trasladaron a Daule a
recibir los restos de su sobrino Vicente de Piedrahita
Carbo, asesinado en la hacienda La Palestina por Eduardo
Ilingworth.
En 1.879 hizo reimprimir por
su cuenta el "Compedio Histórico de la
Provincia de Guayaquil" escrito por el Padre
Jacinto Moran de Buitrón, S.J. y aparecido
bajo el nombre del presidente de la Audiencia Diorisio
de Alcedo y Herrera tenia escrita una Historia del
Ecuador en su domicilio, pero la destruyó un
incendio intencional que empezó en la tienda
de un zapatero ubicada bajo su aposento. Lamentablemente
no tuvo la paciencia y el valor de reiniciar el trabajo,
ni quiso poner en peligro la vida de varias hermanas
y sobrinas solteras, quienes le acompañaban.
Así fue como el país perdió "Un
hermoso y útil testimonio".
En 1.880 dio a luz "El
canal Interoceánico". El 81 su célebre
"Memoria sobre el río y el puerto de Guayaquil
y las mejoras que ambos necesitan" en 34 págs,
donde reveló la profundidad de sus conocimientos
en Geopolítica, planteando por primera ocasión
la necesidad de dragar anualmente el río para
que las embarcaciones de mayor calado pudieren subir
hasta Babahoyo. La construcción de una exclusa
para manejar las aguas del río y el estero
del sur de Guayaquil y otras obras de notoria utilidad
en la cuenca del Guayas.
En 1.882 fue acusado de conspirador
y obligado a exiliarse nuevamente a Lima, Desde allí
combatió a Veintemilla que se habia proclamado
dictador. En Julio de l.883, al caer la plaza de Guayaquil,
volvió al puerto y fue designado Jefe Supremo
del Guayas. Entonces creó la Universidad de
Guayaquil y la inauguró con un importante discurso
el 15 de Octubre de ese año.
Vivía en su casa esquinera
de Chimborazo y Bailen. Era un viejecito encorvado
por los años que caminaba a pasitos cortos,
su bastón en la mano y la infaltable chistera,
por el centro de la ciudad y que se sentaba a conversar
con amigos y conocidos y como siempre había
sido un perfecto demócrata, se saludaba con
todos. Por eso el pueblo le amaba, tenia por su caudillo
y era considerado el padre de la ciudad.
Durante los gobiernos de Caamaño
y Flores Jijón se abstuvo de intervenir en
política. El 8 de Octubre de 1.892 inauguró
la estatua de Olmedo. El 94 le fue propuesta la legación
en Lima que no aceptó por sus achaques. Poco
después presidió una comisión
investigadora del negociado de la venta de la Bandera.
Falleció el 24 de Diciembre a consecuencia
de una fulminante pulmonía que la contrajo
en su cama. La curia Metropolitana solicitó
el honor de velarlo en la Catedral, pero lo llevaron
al salón de San Vicente 24 horas donde un poeta,
en un rapto de bellísima inspiración,
recitó el siguiente cuarteto: //Tenia la gallardía
del que lleva una espada/ Tenia la cortesía
del que lleva una flor/ y entrando en los salones
arrojaba la espada/ y entrando en los combates arrojaba
la flor.//
Rasurado y pequeñín,
de buche de pelo y leva cruzada, acostumbraba leer
los periódicos en la barbería de Chichonís
en Chile y Ballen.
Para su entierro la población
entera se trasladó al cementerio. Nunca antes
se había visto tal cantidad de público
en un sepelio. El Dr. César Borja Lavayen manifestó
"Rara virtud la de un cadáver, congregar
tras de si a todo un pueblo" y es fama que ese
mismo día quedo conformado el Comité
de su estatua, que hoy se yergue en el parque de su
nombre, costeada por el pueblo, mediante erogación
de un peso por persona.
Fue un patriarca como no ha
existido otro en Guayaquil. Querido y respetado por
la dulzura de su carácter, solidez de sus principios
republicanos, profundidad de sus ideas y avanzadas
concepciones políticas que lo ubicaron desde
1.862 entre los políticos más progresistas
y entre los grandes civilistas del país.
Personas que llegaron a tratarle
me refirieron aya en mi niñez que era "El
más manso y bondadoso de los hombres",
parco, educado, generoso y bonachón. González
Suárez decía "Que bueno era Dn.
Pedro Carbo. Yo lo hubiera ordenado".
En 1.900 Celiano Monge incluyó en su "Miscelánea
Popular" el estudio de Carbo sobre la "Vía
de Panamá preferida por el Congreso Internacional
de París" donde trató sobre los
problemas inherentes a la construcción de dicho
Canal.
Su biografía fue esbozada
en 1.955 por J.J. Pino de Ycaza en 'Tres Constructores
de la República" pero el estudio "general
y más completo sobre la obra de este civilizador
y su influencia en la formación del pensamiento
ecuatoriano del siglo pasado" aún está
por escribirse.
Hacia 1.840 mantuvo amores
platónicos con Mercedes de Santistevan Rocafuerte,
quien después contrajo matrimonio con el español
Manuel Zaporta, sin hijos. En cambio, Pedro Carbo
falleció soltero sin ser misógino. pues,
como bien le habían puesto en Quito, era el
hombre sin hiel.
Piel canela clara, ojos y pelo
negro. Rasgos firmes que denotaban sus indeclinables
propósitos. Frente ancha y despejada, costumbres
austeras, gestos parsimoniosos. Viajado y cosmopolita,
liberado de prejuicios, bondadoso inclusive con sus
enemigos, a quienes no guardó jamás
rencor a pesar de los daños que le infligieron.
Fue un demócrata a carta cabal pues luchó
contra el caudillismo y las tiranías con la
sola fuerza de su entereza moral y fue ejemplo para
todos los ecuatorianos de honor, por eso su figura
histórica no ha envejecido y el país
le tiene entre los más gloriosos ecuatorianos
de todos los tiempos.