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ANDRES CONTERO
CONQUISTADOR.- Nació en la villa de Sonsote, cerca de Segovia, a fines del siglo XV y de escasos 13 años salió del hogar paterno, viajó a Sevilla y obtuvo permiso para embarcar a Centroamérica, donde participó en la expedición que llegó al Golfo de Darien al mando de los capitanes Núñez de Balboa y Fernández de Enciso, venciendo en varias guazabaras a las aguerridas huestes del Cacique Ponza; allí aprendió las lenguas aborígenes y sirvió de intérprete en la tregua pactada con el Cacique Panquiaco: Por esos servicios Balboa lo ascendió a "paje de jineta" dándole a cuidar su caballo.

El 25 de Septiembre de 1.513 se adelantó hasta un montículo y fue el primer español de las huestes expedicionarias de Balboa en divisar las aguas del Océano Pacífico, bajó a la playa y sumergido hasta la rodilla gritó: "Esta tierra es para mi rey de España. Esta tierra es para mi rey de España".

Posteriormente Pedrarias Dávila, recién llegado a España con el titulo de Gobernador del Darién, se juntó con las fuerzas de Balboa y cerraron un pacto por el que este último contrajo matrimonio con una de las hijas del Gobernador, quien premió a los demás miembros de la expedición de diferentes formas. A Contero lo nombró Sargento; pero, a poco, surgieron dificultades y Pedrarias tomó prisionero a Balboa y lo mandó a decapitar. Entonces Contero pasó al servicio de Gaspar de Morales y fue herido de muerte con una flecha envenenada, salvándose casi de milagro después de varias semanas de enfermedad.


Para noviembre de 1.524 pasó con Francisco Pizarro a la recién fundada ciudad de Panamá y promovido a la categoría de Alférez, con mando sobre 60 hombres lo acompañó a las tierras del Cacique Viru. alimentándose con palmitos e inmundas sabandijas y peleando casi a diario con los indios. En esa campaña Contero perdió a más de 20 de sus hombres.

En 1.525 estuvo entre los que acompañaron a Francisco Pizarro en la Isla de la Gorgona y sabedor de ello, el Gobernador de Panamá, Pedro de Los RÍOS, envió al Capitán Juan Tafur para a rescatarlos. Pizarro trazó una línea en la arena de la playa y señalando al sur pidió a sus compañeros que lo acompañen hacia el Perú donde les esperaban grandes riquezas. Trece fueron los valientes que cruzaron la raya y entre esos estuvo Contero, aunque su nombre no figura entre "Los trece de la Fama" que posteriormente fueron declarados Caballeros de la Espuela Dorada y ennoblecidos por Carlos V., en razón de tan notorio gesto.

El 28 de Diciembre de 1.528 seguía al lado de Pizarro en Panamá en espera de mejores tiempos para iniciar la conquista al sur. Después viajó con él y en 1.532 le ayudó en la fundación de San Miguel de Piura, enterándose de las guerras civiles entre Huáscar y Atahualpa, que le comunicó de inmediato.

El 3 de Mayo de 1.533 actuó en la Plaza pública de Cajamarca y estuvo entre los primeros españoles que atacaron a Atahualpa al que sujetó por una pierna- En memoria de este hecho Carlos V le concedió meses más tardes un escudo especial con la efigie del Inca Prisionero. Pizarro lo certificó el 30 de Enero de 1 534 y autorizó su uso. Contero también estuvo entre los beneficiarios del reparto del tesoro de Atahualpa, cuando meses después se llenó el cuarto de la prisión con objetos de oro y plata provenientes de todos los confines del imperio.

Rico y aventurero, acompañó a Sebastián de Benalcázar en la primera expedición a Quito, sufriendo duras penalidades en el paso de los nudos de la Cordillera de los Andes. Ya era Capitán. En la segunda expedición peleó contra Rumiñahui que se retiró de la provincia de los Condesuyos y hasta allí lo siguieron Contero y Hernando de Soto, pero como no lograron darle alcance regresaron a las ruinas de Quito, que todo lo quemó Rumiñahui antes de partir.

Enseguida fue designado Gobernador de la Provincia de Portoviejo pero pudo estar solo pocos meses en la Costa y regresó a la Sierra para auxiliar a los españoles atacados por una epidemia de Tifus.

En la expedición al Oriente acompañó a Gonzalo Pizarro en calidad de Teniente General de dicho Gobernador, tocándole rechazar en los Quijos una emboscada de indios, entre los que hizo una gran mortandad y solo merced a la audacia de Melchor Vásquez de Avila, que conquistó y fundó los pueblos de Zuniaco y la Coca y construyó un puente sobre este último río, pudo la mitad de la expedición de Pizarro regresar a Quito. Contero entre ellos. Orellana, en cambio, siguió con otros más hasta el Amazonas y por allí salió al Atlántico y llegó a España.

En 1.538 fue Teniente General de la Provincia Oriental de Zumaco. fundó la ciudad de Avila y la pobló de españoles. Para 1540 era vecino Feudatario de Santiago (de Guayaquil) y en una certificación expedida en su favor consta que fue "de los primeros pobladores que salió a recibir al Virrey Blasco Núñez de Vela, con armas, caballos y 6 hombres de tropas que llevó a su costa y habiéndole acompañado a Quito, estuvo presente en la famosa batalla de Iñaquito, donde fueron derrotados por las fuerzas de Gonzalo Pizarro, recibiendo Contero 5 mortales heridas de las que curó por tener salud robusta, retirándose a la Costa. Luego esperó a Pedro de la Gasca, que lo posesionó de las encomiendas de indios ubicadas en Baba, Monpenitos. Mapán y Pimocha en la provincia de Guayaquil, donde vivió en paz por muchos años". Después figuró como Corregidor de Guayaquil y estando en un servicio religioso dentro de la iglesia mayor, sufrió una embestida criminal de parte del español Juan Esturiano, pero sanó de las heridas.

A principios de 1.568 fue nombrado Gobernador de las Esmeraldas por título de Lope García de Castro y le disputó el derecho el Capitán Al varo de Figueroa que había entrado a dicha provincia con anterioridad. El asunto pasó a la Audiencia de Lima y se resolvió a favor de Contero que de vuelta a Guayaquil, en Octubre de dicho año, subió aguas arriba por el río Babahoyo, hasta tocar el punto denominado Huili, donde en Enero de 1.569 fundó una ciudad a la que llamó Castro en honor del Gobernador García de Castro.

Contero creía que estaba en la provincia de las Esmeraldas y sin embargo todavía se encontraba en lo que hoy es la actual provincia de Los Ríos cerca de Pimocha, pero era tal su deseo de encontrar las minas, que según los indios estaban cerca en Angamarca en las estribaciones de la Cordillera, que por hallarlas había perdido el rumbo. Después se supo eso y la Audiencia ordenó a Juan Puente deshacer la fundación de Castro por antijurídica, quien, comandando cuatrocientos nativos Sichos, se encargó de destruir la ciudad a mediados de 1.569. Influyeron en tal hecho Ana de Haro, encomendara de Sichos y Luís Procel encomendero de Angasmarca, quienes temieron que la ciudad originase el despoblamiento de sus encomiendas.

Ese año Contero volvió a repasar el Babahoyo y subió por el Daule nuevamente en campaña, todo fue en vano y por más esfuerzos que hizo no pudo hallar las minas, encargando a su yerno el Capitán Martín González de Carranza que continúe la reducción; "pero los astutos indios fingieron que se le entregaban en paz y prometieron a Carranza llevarlo a las Esmeraldas, lo descuidaron y diéronle muerte a traición".

Años después volvemos a encontrar a Contero. El 15 de Julio de 1584 desde Guayaquil solicitó al Rey que le concediera el derecho a traspasar el titulo de Gobernador de Esmeraldas al Capitán Rodrigo de Rivadeneyra, con quien tenia firmado un contrato, dividiéndose a medias las riquezas que este último pudiera descubrir. El Rey concedió lo pedido y mediante Cédula del 1º. de Agosto del año siguiente premió los servicios de Contero, ordenando a los oficiales de Quito que le pasen 400 pesos anuales sacados del ramo de Minas, como retribución por los gastos que le ocasionó la Expedición a las Esmeraldas.

Contero había casado con la española Ana Ponce y fue padre de Ana Contero y Ponce, casada como ya hemos visto con el Capitán Martín González de Carranza, nativo de villa de Entrena, cerca de Madrid, quien vino joven a la conquista, sucedió a su suegro en sus encomiendas y como Gobernador de Macas y falleció asesinado, con descendencia muy numerosa.

Contero murió viejo en Guayaquil. "Era un patriarca que contaba sus aventuras de juventud con mucha gracia y detalles".