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FRANCISCO J. FALQUES AMPUERO
POETA Y ESCRITOR,- Nació en Guayaquil el 17 de Abril de 1.877 Hijo único del matrimonio de Francisco G. Falques y de Rosamira Ampuero Lara, pequeños propietarios agrícolas de Daule. Fue su padrino el General Alfaro y recibió por nombres los de Francisco Javier.

Su madre era muy bella e inteligente y le enseñó las primeras letras. Luego pasó a estudiar a la escuela gratuita de la Sociedad Filantrópica del Guayas y empezó a hacer versos. "Desde muy pequeño me atrajeron las musas con sus encantos". Hacía poemas con gran naturalidad. Vivía en una casa del paseo Montalvo y "era un espíritu tranquilo y meditativo".

Siguió la secundaria en el "San Vicente del Guayas" donde un día oyó declamar al poeta romántico Nicolás Augusto González y quiso ser rico para dedicarse por entero a las bellas letras. En 1.894 y con varios de sus compañeros de aula fundó "La Sociedad Amantes de la Ciencia" y editaron un semanario de pequeño formato titulado "El Pensamiento", que por la agitación política que se vivía solamente circuló hasta el cuarto número, y para ayudarse económicamente daba clases a los hijos del Doctor César Borja en su domicilio.

Con Borja realizaba poéticas competencias, escogiendo autores y versos franceses, que traducían al español y comparaban los resultados. "Borja tenia mayor arranque lírico, mayor vigor y élam vital que Falques. Este lo superaba en su prosa preciosista. Borja era más fiel al modelo. Falques más plástico. Ambos han sido los más importantes traductores que ha dado el país.
En 1.895 se graduó de Bachiller estuvo en el recibimiento de Alfaro y fue uno de los que tomaron la palabra en la Gobernación para dirigirse al pueblo Su madre quiso dedicarlo a estudios de medicina pero él se decidió por los de Jurisprudencia, más acordes con sus inclinaciones poéticas, aunque tuvo que suspenderlos en varias ocasiones para desempeñar funciones burocráticas que le permitían sostener a su naciente familia; pues, de escasos veinte años, en 1.897, había contraído matrimonio con Isabel Maria Aviles Navarro, en quien tuvo numerosos hijos.

En 1.900 ocupó la secretaria privada de Alfaro y saludó el regreso al país del Dr. César Borja Lavayen, que había permanecido en el destierro de Costa Rica desde 1.895.

En 1.900 colaboró en la Revista "Guayaquil Artístico" pidiendo que los escritores profundicen más en la temática de su tiempo, abandonando el enfadoso lirismo para adoptar la exquisita poesía o una elegante prosa.

En 1.901 fundó y dirigió la revista mensual de Ciencias y Letras "El Renacimiento", órgano del Circulo "Juan Montalvo".

En 1.903 obtuvo el doctorado en Jurisprudencia y se incorporó de abogado en la Corte Superior de Justicia de Guayaquil. Ese año tradujo "Los extremos de César Borja" en 66 págs que dedicó al Dr. Borja, que junto a Nicolás Augusto González fueron sus inseparables maestros y amigos. Igualmente recopiló una colección de artículos en prosa que dedicó a "Los jóvenes generosos", bajo el título de "Hojas de Primavera", en 110 págs.

Entre 1 904 y el 12 publicó "Sola", monólogo para teatro en 14 págs. y "Amor y Sacrificio", esbozo de comedia en 17 págs. Al triunfo de la revolución alfarista de 1.906, ocupó la secretaria de la Intendencia de Policía del Guayas y fue designado profesor de Literatura del Colegio "Vicente Rocafuerte".

En 1.908 editó el folleto "Lujo de Pobres" con una carta prólogo del Dr. Borja y artículos literarios, en 148 págs. Alfaro lo designó Gobernador de la Provincia de León con sede en Latacunga, pero a los poco meses viajó a Quito y pidió a su amigo al Ministro Borja, que lo cambie de destino, porque su espíritu selecto de poeta no se avenía con las pequeñeces de la política lugareña. Entonces pasó a la Subsecretaría del Ministerio de Relaciones Exteriores y colaboró en "El Tiempo" de Guayaquil bajo el seudónimo de "Perso".

En 1.909 dio a la luz su poema "Los Humildes" en 10 págs. En 1.910 fue designado Cónsul General del Ecuador de Amberes (Bélgica) y tuvo oportunidad de conocer y tratar a los intelectuales más importantes; "en Francia se familiarizaría con la cultura gala y con el espíritu de su literatura, llegando a asimilarla tanto, que algunas de sus producciones en prosa parecen de George D'Esparbés cuando abarca tema bélicos y hay sonetos originales de él que parecen del propio Heredia a quien traducía con amore". En 1.912 escribió en Amberes "La Media Misa", prosa dirigida al pueblo, aún inédita, que publicó en esa ciudad y recibió las palmas literarias en el grado de oficial, del Gobierno de Francia, por sus brillantes traducciones de Sully Prudhomb, Baudelaire, Verlaine, Henry de Reignier, Flaubert, Leconte de Lisle, Víctor Hugo, Musset, Anatole France y sobre todo, de José María Heredia, cuyo espíritu parnasiano asimiló fielmente.

De regreso a Guayaquil inició su colaboración en varios órganos de prensa. En "El Guante" escribió con el seudónimo de 'Tácito". Meses después, en 1.913, se dio a conocer en "El Telégrafo Literario", "en toda su amplitud y poderoso estro poético". Allí publicó una carta literaria aconsejando la emancipación de los moldes clásicos ante las complicadísimas exigencias del arte nuevo, que pedía más flexibilidad, mayores arrestos, consonancias sublimes. Producto de este acercamiento a los nuevos grupos literarios (Borja había fallecido y González prefería el periodismo) es su primer gran poemario titulado "Rondeles indígenas y Mármoles Lavados", con poesías originales y traducciones francesas, en 141 págs. "Esta obra marcó su momento de transición, de traductor a creador. En la primera parte de ella trató temas nacionales, pero lo hizo a la francesa y esta escuela no prosperó. La segunda contiene traducciones de poetas parnasianos, sobre todo de Heredia", la obra tiene 141 págs. y lo situó en el pináculo del prestigio literario del país. Tenía de los románticos que lo habían antecedido, el amor a lo Heleno y al Renacimiento y de Parnasiano la perfección de la actitud y el tratamiento del soneto. Al mismo tiempo abría causes "Simbolistas o Modernistas" por el gusto a lo francés.

Falques mismo confesaría en el prólogo que "en medio de mi huerto de adelfas he colocado los famosos mármoles de los grandes jardines del viejo continente"; sin embargo "sus sonetos se inspiraron en múltiples temas externos y naturales, antes que vitalmente humanos, con delectación por el paisaje, la fauna. No hallamos el grito lírico, ni enajenado, ni enajenador, ni el desborde, ni la profunda palpitación humana; encontramos color, luz, estrofas trenzadas con soberbio tisú en los telares de su verso diáfano, intocable". "Como factura en verso, como ritmo estrófico, como conjugación de consonantes, sus sonetos son intocables; hay en ellos línea, color, relieve y música. Falta humanización de imágenes y sobre todo palpitación interna de vida y no sólo de estética. Son poemas perfectos sin género de duda, carecen de corazón.

En 1.916 ascendió al poder su amigo el poeta Dr. Alfredo Baquerizo Moreno, con quien estaba distanciado por razones políticas y por ello se privó de figurar en cargos públicos. Igualmente en 1.916 dirigió con José María Egas la revista mensual de literatura "Renacimiento", francamente modernista, con 40 páginas de lectura. Ese año también vivió algunas semanas en Lima y al enterarse de la muerte de Rubén Darío escribió una hermosa "Oración Fúnebre", al regreso editó "un libro de truculentos relatos bélicos" titulado "Sintiendo la batalla", que dedicó a su padre; crónicas periodísticas sobre la Gran Guerra, con estudios y cuadros, un grabado de Teobaldo Constante, en 242 págs. y un prólogo de Nicolás Augusto González, Mensaje antibélico a la juventud americana. Falques "era un hombre afable, bondadoso y lleno de una gran espiritualidad", que no podía estar conforme con la injusticia y el horror de esa guerra.

Entonces su maestro Nicolás Augusto González fue públicamente homenajeado al igual que se había hecho con Numa Pompilio Llona en 1.904 y con Dolores Sucre en 1.910. Al poco tiempo fue llamado por su hijo a Buenos Aires y antes de partir reconoció a Falques como su sucesor y poeta máximo de Guayaquil.

En 1.917 colaboró en la Revista quincenal, ilustrada, de actualidades "Patria" que dirigía Carlos Manuel Noboa Ledesma y en "La idea", órgano de la sociedad literaria César Borja, de Luis Alberto Sánchez.

En l.919 dio a la luz "Otoñada", la composición titulada "El Poema de la Sangre" en 16 págs., con ocho sonetos sobre raza vencedora y raza vencida, su mejor obra "Gobelinos" en 171 págs., que salió a insistencias del periodista Carlos Alberto Flores, su excelente amigo con traducciones de José María Heredia y los Parnasianos. En 1.920 colaboró en la revista "Los Hermes", el 22 en "Prometeo".

"Gobelinos" conoció dos ediciones más, tal su éxito, la de 1.930 en 207 págs. y la del 39 "con 84 sonetos tan pulidos y limados por su autor, que ya no eran los originales sino variaciones sobre los mismos temas en la línea Parnasiana, cuando el Modernismo o Simbolismo había impuesto sus ritmos nuevos y aconsonantados que Falques jamás tentó, estacionado en una escuela literaria que no fue actitud por eso su carácter transitorio y retrasándose en la incesante búsqueda de la belleza, supremo fin estético".

El aplauso no tardó en oírse de parte de críticos más bien conservadores como Arroyo del Río: 'Tiene Ud. la rotundidad en el concepto, pulcritud en su expresión, agilidad en la forma, armonía en la rima".

En 1.920 escribió "Himno Gigante", fantasía de la memorable acción del 9 de Octubre de 1.820, que recitó para la sesión solemne del I Centenario de nuestra independencia, fue premiado y apareció en 1.923. Era considerado el mayor poeta de entonces. Silva había muerto y su fama aún era discutida, en cambio, la de Falques, no tenía parangón. Y sus poesías se republicaban en todo el país. El 21 aparecieron en Guayaquil en la Revista "Singulus", de corte arielista.

En 1.922 participó junto al pueblo en sus luctuosos sucesos del 15 de Noviembre y su compadre el Presidente Tamayo lo desterró a Lima donde trabajó varios meses en la redacción del Diario "El Comercio" y dejó bien sentado su nombre de poeta y literato. En 1.923 regresó a Guayaquil y editó "Himno Gigante", en 21 págs. Poco después obtuvo la "Violeta de Oro" en la Fiesta de la Lira de Cuenca. En 1.925 fue secretario de la Gobernación del Guayas, luego pasó a la secretaria del Tribunal de Cuentas y dio a la luz “Telas Áureas", cuadros, recuerdos y narraciones en prosa, en 228 págs.

Ese año ingresó al Poder Judicial y fue designado Juez Primero de Letras. "Hasta los últimos días de su fecunda vida literaria, versos y prosas de ejecución magnífica fueron saliendo de sus aperos de artífice, paleta cromática o pincel", en 1.928 editó "Cajas de Cromos" con poesías líricas y versiones, precedida de una carta literaria del autor en 104 págs. En 1.929 "Hojas de Acanto", con trabajos en versos y prosa, en 200 págs.

A principios del 30 enfermó gravemente y fue aislado en el hospital general donde lo atendió solícitamente su amigo el Dr. Leopoldo Izquieta Pérez. Sus amigos se unieron y el 20 de Julio de 1.930 se le tributó solemnísimo homenaje por parte de un Comité especial organizado por Radio La Prensa y presidido por Luis Vernaza, Modesto Chávez Franco, Vicepresidente, Carlos Alberto Flores, Tesorero y Augusto San Miguel, Secretario, el acto tuvo lugar en el teatro Olmedo y la reina de los universitarios Mercedes Wagner, colocó una corona de laureles de oro en las sienes del "altísimo poeta". Sólo tenia 53 años, pero aparentaba más.

Sobrevivió 17 años pero ya no produjo como antes. En 1.935 publicó su poema "Jaramijó" en 4? páginas, ingresó como Miembro de Número del Centro de Estudios Literarios de la Universidad de Guayaquil y también fue socio activista del Centro Liberal Radical del Guayas. La Jurisprudencia mató su poesía, fue Agente Fiscal Primero, después fue Segundo; finalmente, entre 1.939 y el 44, Ministro Fiscal de la Corte Superior de Guayaquil. No tenia tiempo; el gusto literario había cambiado, el modernismo dio paso al postmodernismo y éste al verso libre que se presta al engaño y a la mala palabra, todo tendía al plebeyismo, tan en desacuerdo, tan en disgusto de Falques.

Los últimos años de vida fueron solitarios y tristes. Distanciado de su esposa con quien vivía en la misma casa pero en departamentos y pisos distintos, callejón Zaruma No. 124 entre Rumichaca y García Avilés y de sus hijos que se habían casado y otros estaban ausentes del país; sus mañanas las gastaba en la Corte, a las doce concurría a la tertulia de la Botica Inglesa frente a San Alejo, donde se reunían otros “Viejos" a charlar, prolongándose las sesiones en un salón vecino hasta bien avanzada la tarde o la noche. A veces regresaba a la corte.

A eso de las 11 de la mañana del domingo 23 de Marzo de 1.947 su sirviente personal escuchó un golpe y al ir a ver qué pasaba, lo encontró en el suelo, fulminado por un infarto, mientras se afeitaba para visitar a su hijo Alberto. Le faltaban pocos días para cumplir 70 años. Su sepelio fue con honores, como correspondía a su brillante calidad intelectual. Alto, blanco, colorado y corpulento, pelo lacio y grandes bigotes negros que después blanquearon con el paso de los años, travieso y enamorador con las damas que le perseguían con insistencia, al punto que en Amberes no lo dejaban tranquilo con sus numerosas esquelas de amor. Dejó una valiosa biblioteca que ya no existe e inédito el opúsculo "Pro Patria", su nieto político el Dr. Kléber Mora ha escrito una tesis con su biografía.

Fue un gran trabajador de la cultura. Pocos autores tan prolífícos como Falques, él contaba que cada vez que iba donde su editor Jacinto Jouvin Arce, éste lo recibía soreído y con cariño le palmeaba en la espalda, diciéndole ¡reincídente!.

También fue autor de "Acuarelas Soleadas y Esbozos Tropicales" con poemas varios en 215 págs. Y por dedicarse a las letras no hizo clientela profesional y vivió una aurea mediocritas.