SANTIAGO NAVARRO VIOLA
MÁRTIR
EN EL ECUADOR.- Nació en Buenos Aires hacia
1.810. Vicente López, en su autobiografía,
cuenta de Santiago Navarro Viola o simplemente Santiago
Viola, lo siguiente: "Había heredado una
gran fortuna. Tenía talento pero era amateur
y flamante en todo, en moda, en caballos, en amores,
del teatro. En su vivacidad se preocupó también
del movimiento literario, para en eso fue una moda
elegante, como las demás. Era una reproducción
fácil y audaz de lo que oía o leía
a la legua, poquísimo fondo pero con talento
de exhihición. Al sentir nuestro movimiento
empleó unos veinte o veinticinco mil francos
de su fortuna en mandar a venir todos los libros de
fama corriente en París, franceses, italianos,
alemanes traducidos. La Revista de París, La
Británica completa, una inscripción
subsiguiente y a su colección hizo agregar
un número de retratos litografiados de los
autores en boga.
Vivía en la calle de
la Florida, en casa propia, que es la que hoy está
frente a la de Prirovano, ocupada por una talabartería
o bazar. Su padre, del mismo nombre que él,
había muerto un año o dos antes. Hacía
de la madre lo que quería pues ésta
le tenía por un astro, ocupaba un salón
escritorio y dos piezas e hizo correr la voz de los
tesoros que había recibido. No se puede decir
que era estudiante pero frecuentaba la universidad
por no tener que hacer y darse una personalidad".
De esta descripción bien se ve que López
no le tenía mucho afecto, aunque fue de los
bienaventurados que aprovecharon sus tesoros por la
descripción que hace de sus aposentos, que
debió frecuentar en uso y abuso de la amistosa
anfitrionía de su amigo Viola.
"En su casa allá
por los años 37 y 38 reuníase los jóvenes
de la Asociación de Mayo. En 1.838 leyó
en la Universidad de Buenos Aires su discurso titulado
“Pensamientos sobre el sistema de Codificación
para obtener el grado de Doctor en Derecho Civil".
"Como todos sus compañeros
se hizo enemigo del General Juan Manuel de Rosas,
Gobernador de la Provincia. Partidarios exaltados
de Rosas, un día del terrible año 39,
calaron a Viola, vale decir, le introdujeron por cierto
orificio una gruesa vela. Esto le enfermó -y
la noticia fue regada a propósito entre las
personas de viso y sociedad de Buenos Aires- Huyó
a Montevideo en 1.840 y allí se recibió
de abogado con notabilísimos exámenes".
Florencio Varela dijo: "No he visto nunca mejores
exámenes que los que ha rendido Viola ante
el tribunal".
De Montevideo partió
a Europa "en donde sus hábitos fastuosos
y la interrupción de comunicaciones con su
país le ocasionaron algunos contratiempos que
comprometieron su crédito. De regreso de Europa
y como aún gobernaba en su Patria el odiado
tirano, se estableció en el Ecuador, llamado
por un paisano y amigo el comerciante Juan Antonio
Gutiérrez, recibiéndose de abogado en
Quito, donde dejó una bien sentada fama de
jurisconsulto y orador" pues tenia inteligencia
y personalidad, a la par de conocimientos. Posteriormente
se trasladó a Guayaquil y siguió ejerciendo
la abogacía. (1)
Su don de gentes, natural elegancia
y perfecta educación, prontamente le convirtieron
en la figura infalible en las fiestas de las principales
familias, mereciendo la clientela de todas las personas
del
(1) El Dr. Santiago Navarro
Viola emigró de Buenos Aires con su madre viuda
llamada Andrea Viola, quien casó años
más tarde en Guayaquil con el Coronel Francisco
Valverde Cassaus, sin descendencia.- Dato proporcionado
por el Dr. Fernando Jurado Noboa.
comercio de la plaza, particularmente de los extranjeros,
cuyas lenguas hablaba.
En 1.847 actuó de Fiscal
en el proceso seguido en Manabí contra el Cap.
James William, quien había sido segundo Gobernador
de las Islas Galápagos (después del
General Villamil) acusado de haber participado en
la búsqueda de un entierro de objetos de plata
en la isla Floreana, pertenecientes a la goleta de
guerra peruana "Washington", cuyo comandante
y demás Jefes fueron asesinados por la tripulación
que se amotinó.
En 1.857 figuró de miembro
fundador de la Logía Filantrópica con
Ángel Roditti, Antonio Neumane, José
María Molestina Roca, Pedro Camacho, José
María Urbina Viteri, etc.
En 1.861 fue aprehendido por
orden del Presidente García Moreno. Viola no
había querido defender al General Flores en
el pleito de su hacienda en Babahoyo. Después
patrocinó varios juicios contra Pedro Pablo
García Moreno. Existían motivos de inquina
personal en su contra. "Viola fue remitido a
Quito con orden de que lo expulsaran al Napo. En Quito
le atormentaron en la barra de grillos en compañía
del Comandante Santacruz y a pretexto de que era soberbio
e indomable". Parece que fue expulsado a Colombia
porque estuvo en Otavalo; sin embargo, regresó
pronto porque en 1.862 obsequió a la recién
fundada Biblioteca Municipal de Guayaquil un hermoso
escritorio y cuatro volúmenes que aún
se conservan. Por entonces figuraba entre los opositores
al Presidente García Moreno, con cuya política
autoritaria y despótica no congeniaba, considerándola
abusiva en extremo.
En Junio de 1.865 Urbina invadió
el Golfo de Guayaquil. Su flota se componía
del vapor Guayas, del Washington y del Bernardino
y de varios buquecitos de vela. Al saberlo, García
Moreno abandonó la capital, pasó a Guayaquil
y alistó una escuadra que puso bajo las órdenes
del Comandante Juan Manuel Uraga y el día 26
derrotó a las urbinistas en aguas de Jambelí,
tomó veintisiete prisioneros que examinó
por separado y sin fórmula de juicio los hizo
fusilar en cubierta, primero a 2, luego a 12, finalmente
a la vista de la Isla Puna a los 13 restantes. Entre
los fusilados se contó el joven Buenaventura
Vallejo, de no más de 17 años de edad,
que acompañaba a su padre el Coronel José
Vallejo Mendoza, Prócer de la Independencia,
para ayudarlo, porque a dicho notable hombre público
le faltaba una pierna desde los gloriosos combates
de La Elvira en marzo de 1.845 y se apoyaba para caminar
en su hijo.
El 28 de Junio desembarcó
García Moreno en Guayaquil y ordenó
el destierro de Viola. También dictó
un bando; "Cárcel a los que se encuentre
llorando por las victimas de Jambelí, pues
todos deben bendecir a Dios por el triunfo".
Esa noche, leyendo los papeles requisados en uno de
los buques, halló una carta de una página
de extensión dirigida por el Dr. Viola al General
Urbina, con nombre del beneficiario supuesto para
evitar que fuera abierta en el correo. Después
se ha escrito que iba cifrada, pero Roberto Andrade
que la tuvo en sus manos y la leyó, afirma
que esto no es verdad.
Además se encontró
otra carta de Viola enviada al quiteño Dr.
Yerovi, desterrado a Lima, pero inocente de la invasión.
Ambas misivas tenían por causa el ser Viola
abogado de esas familias, aparte de que por su intermedio
se remitían pequeñas cantidades de dinero
para aliviarles en algo la penosa situación
del exilio1, pero García Moreno necesitaba
sangre para mantener aterrorizados a los guayaquileños
y llamó a Viola a la Gobernación, mostrándole
la primera carta le preguntó si era suya. A
la contestación "Si señor"
le dijo "Entonces Ud. es un traidor y será
fusilado a las cinco de la tarde".
La noticia se extendió
por los barrios y muchos opinaron que se iba a cometer
un crímen porque la Constitución prohibía
la pena de muerte por delitos políticos y según
otra disposición del mismo órgano, si
el Presidente se ausentaba de la capital a determinada
distancia, todas las atribuciones pasaban al Vicepresidente
de la República y él no quedaba sino
como los demás ciudadanos.
Durante el día llovieron
en favor de Viola numerosas demandas de clemencia.
Los Cónsules extranjeros, varios sacerdotes,
banqueros. comerciantes, amigos políticos del
Presidente y hasta su anciana madre Mercedes Moreno
de García pidieron por él, pero el muy
engreído, sintiéndose la divina pomada,
a todos contestó "A las cinco de la tarde
será fusilado".
El Obispo Dr. José Tomás
de Aguirre insistió en la inconstitucionalidad
del castigo y García Moreno, volviéndose
a un cierto jesuita extranjero que castallenizó
su apellido en tierras de América por el de
Franco, que estaba allí presente, inquirió
su opinión ¡Salus Pópuli! fue
la respuesta, que quería significar que todo
se puede hacer, hasta cometer un crimen, dizque por
cuidar la salud del pueblo. Tan insólita como
sanguinaria respuesta dio lugar a que Monseñor
Aguirre le dirigiera una mirada de asombro y pena
al mal sacerdote, antes de retirarse entristecido,
del salón de la Gobernación.
Mientras tanto Viola seguía
en el interior del cuartel de Artillería, incomunicado
y con cadenas Al iniciarse la tarde pidió que
le quitaran las esposas de las manos porque desesaba
escribir a su novia Felisa Vargas, señorita
de sociedad con quien pensaba contraer matrimonio,
pero no se le permitió. Después dejaron
que ingresara una persona a quien dictó su
testamento y unas cuantas líneas dirigidas
a ellas. En eso entró un sacerdote "a
ayudarlo a bien morir" y lo rechazó. A
las cuatro y media de la tarde de ese fatídico
29 de Junio de 1.865 fue llevado a las afueras de
la ciudad donde le quitaron las esposas. Los soldados
le hicieron arrodillar como traidor y fue fusilado
por la espalda en la esquina noroeste de las actuales
calles 9 de Octubre y Boyacá, esquina del Banco
del Austro. Caído al suelo, agonizó
varios minutos junto a un hormiguero "y antes
que la vida se extinguiera, las hormigas le cubrían
todo el cuerpo y para matarlo fue necesaria una segunda
descarga. A nadie se le permitió asistir a
su entierro". Y como también se le negó
cristiana sepultura, actualmente se ignora dónde
fueron a parar sus restos. . .
Esa noche la ciudad permaneció
en tinieblas y ninguna persona se atrevió a
salir a las calles por temor a ferocidad del tirano,
que andaba suelto y persiguiendo otras víctimas.
La novia de Viola enloqueció -dicen que de
pena y otros que de la impresión al conocer
el triste fin de su prometido- y transitaba la pobrecita,
toda desmañada, por los callejones estrechos
y tortuosos de Ciudavieja, aquellos que desaparecerían
en 1.896 con el Incendio Grande, causando lástima
y conmiseración.
Los esposos Aguirre Aspiazu
eran sus compadres, una de cuyas nietas me mostró
hacia 1.960 un retrato antiguo del Dr. Santiago Viola,
dedicado a los abuelos de ella, que guardaba casi
con veneración, como si se tratara de una reliquia,
porque consideraba que Viola era una "mártir
inocente". (2)
Viola "era un caballero
y al propio tiempo un hombre de estudio". Su
asesinato provocó la reacción del elemento
pensante del país. En Quito, el Nuncio Apostólico
Monseñor Francisco Tavani se negó a
oficiar una Misa de Acción de Gracias en la
Catedral, indicando que su Ministerio era de paz.
Pedro Moncayo escribió un artículo para
que fuere publicado en la
(2) Ignacia Roca de Franco
Ricaurte.
República Argentina, como efectivamente ocurrió,
pues salió en la "Revista de Buenos Aires"
y ocasionó la indignación de ese civilizado
país. El erudito bibliógrafo José
Domingo Cortés, en su Monumental Diccionario
Biográfico Americano compuso su biografía
y le calificó de Mártir y el Senador
por Buenos Aires, Dr. Félix Frías, denunció
el crimen al Senado, pero todo quedó en la
más absoluta impunidad, como sucede siempre
con las malas acciones cuando son ejecutadas por los
poderosos.
José Joaquín
Pino de Ycaza en su "Romance de la Mamita Lola",
Guayaquil, 1.951, escribió el siguiente párrafo:
ll ¡Viola! que al tirano/ horas ha, dijera:/"Césares
no brotan/ en tierras de América.".../
mientras la Valdivia, /su "ya acabó"
clama, /pájaros de muerte/ circundan en llamas/
la testa de novia/ de Felisa Vargas,/y el "Ave
Maria"/ anida, extremada,/ del Obispo Aguirre/
en la boca cárdena!
El sacerdote Miguel Franco
nació en 1.819 en Turín y quedó
huérfano de padre a temprana edad. Tuvo dos
hermanos llamados José y Segundo y fueron criados
con mucho amor por su madre. Todos ingresaron al sacerdocio
y se hicieron jesuitas. Sus hermanos fueron redactores
de la revista "La Civilita Católica".
En 1.860 fue enviado en misión a Guatemala
y tras una corta permanencia en dicha República
pasó al Ecuador y ocupó el rectorado
del Colegio San Vicente del Guayas cuando este fue
entregado a los jesuitas. Entonces tuvo gran ascendiente
sobre García Moreno a quien visitaba el puerto
principal, haciendo las veces de consultor en toda
clase de asuntos, inclusive los políticos.
Después del fusilamiento de Viola sufrió
el vacío social de las familias más
connotadas de Guayaquil que le reprochaban su actuación
en ese crímen y tuvo que alejarse a Quito,
donde fue rector del Colegio jesuita y cuando en 1.870
la Compañía tomó a cargo el Colegio
Seminario de Cuenca, pasó a dirigirlo. En Cuenca
trabajó bien, se mantuvo tras el asesinato
de García Moreno y fundó la Sociedad
de Beneficencia que tanta ayuda prestó a los
campesinos azuayos durante la terrible sequía
que agostó esos campos entre 1.882 y el 83.
Sintiéndose mal de salud en 1.888 se retiró
de toda actividad y falleció tras larga enfermedad
a principios de 1.891. De no haber sido por su desafortunada
intervención en el fusilamiento de Viola su
memoria sería recordada con veneración
en el Ecuador pues fue un cumplidor exacto de sus
labores; pero el fanatismo imperante en esos tiempos,
que fueron de activas luchas político religiosas,
onnubiló su recto criterio y le llevó
a participar en un crímen. Su equivocación
ha sido magistralmente reseñada en la pequeña
obra de teatro "Salus Pópuli" de
Víctor Manuel Rendón Pérez.