JUAN OTAMENDI
PROCER DE LA
INDEPENDENCIA.- Nació en Caracas en 1.798,
hijo de un clérigo de raza blanca apellidado
Otamendi, en una negra esclava. Nació mulato
y esclavo del ingenio Cumaná. El administrador
lo entregó de cinco años al español
Mateo Rubio por ciento cincuenta pesos, con la condición
que lo lleve para hacerlo aparecer como muerto ante
el patrono. A los diez años le compró
Rubio su libertad, teniéndolo en calidad de
doméstico de su casa donde le impartió
una mediana educación. En 1.818 lo entregó
en la plaza mayor de Barlovento al Comandante Carbonel,
para que lo enrole como voluntario del batallón
"Restaurador", que salía para las
provincias orientales de Cumaná y Barcelona,
al mando de los Generales Santiago Mariño,
José Francisco Bermúdez y Tadeo Monagas.
El joven Otamendi tenía 20 años, era
de contextura fuerte y bien proporcionada. En 1.820
estuvo con el General Carlos Soublette. En 1.822 peleó
en Barquisimeto y Coro con el General José
Antonio Páez, fue ascendido a Subteniente y
herido de bala en la llave de la mano izquierda, estando
en el Golfo de Canasco.
Entre 1.822 y 23 asistió
a los dos sitios de Puerto Cabello siempre con Páez.
En 1.824 pasó al Perú con el Batallón
"Granaderos de la Guardia" comandado por
el Coronel Portocarrera, a órdenes de Bolívar,
que lo elevó a Teniente. Luego peleó
en las gloriosas batallas de Junín y en Ayacucho
con bayoneta; siguió al Alto Perú (Bolivia)
vivió en La Paz, regresó al Perú
y asistió al sitio del Callao entre 1.825 y
26. Después pasó al Batallón
"Caracas". En Enero de 1.827 ocurrió
la insurrección de la "División
Auxiliar" que fue apoyada por otros Cuerpos.
El Batallón "Caracas" trató
de resistir pero no pudo y se vio obligado a sumarse
al golpe. El General Bustamante lo condujo a Paita.
Allí se dividieron y algunos pasaron a Cuenca,
donde solicitaron "ser absueltos y conservarse
en las filas del ejército", a lo cual
accedió el Libertador. Otamendi se encontró
entre los que recibieron el ansiado indulto. En Noviembre
fue ascendido a Capitán y viajó con
Sucre a Guayaquil. En 1.829 dirigió la carga
de caballería que definió la victoria
de Tarqui y fue ascendido a Mayor. Después
intervino en la campaña de Buijo con el grado
de 2do Comandante y mandó la flotilla de esquifes
para hostilizar las naves peruanas. En el combate
con la fragata "Prueba" la abordó
con sus esquifes por la izquierda y la incendiaron.
Durante la lucha cuerpo a cuerpo recibió una
metralla en la muñeca de la mano izquierda,
sentida por la herida anterior de Venezuela y le quedó
inutilizada de por vida. Después luchó
con sus esquifes en la boca del río Baba; en
tres Bocas, en Río Grande o Babahoyo, en Ñauza
y en Samborondón y siempre con éxito.
En Samborodón derrotó a una división
del Mariscal Lamar.
Disuelta la Gran Colombia en
l.830, adquirió la nacionalidad ecuatoriana
"por servicios distinguidos a la independencia".
Flores lo hizo Primer comandante, su Edecán
y hombre de confianza. "Era de buen talento,
valor distinguido, que manifestó constantemente
en su larga carrera militar. Extrovertido, pronto
para estallar en ira o alegría. Su voz gruesa,
imponente; sabía mandar. Decidido y temerario,
reaccionaba ante las situaciones difíciles.
Sufrido en las campañas, no conocía
la queja en las incomodidades y en sociedad fino y
cortesano. Tenía la "Estrella de los Libertadores
de Venezuela", "El Busto del Libertador",
"La Medalla del sitio del Callao" y "La
Medalla de Tarqui". Meses después, durante
la insurrección del General Urdaneta, la combatió
exitosamente en los sitios de Mulalillo y Nagsichi
y persiguió a los vencidos hasta Colombia,
al mando de las columnas "Saria" y "Almager",
desbandándolos en el puente del río
Cauca.
En Enero de 1.831 se halló
de guarnición en Pasto como jefe del "Regimiento
de Lanceros" y fue comisionado para perseguir
a los soldados del batallón "Vargas"
alzados contra el gobierno. Los alcanzó y derrotó
en el puente del río Guayquer, cerca de Barbacoas.
A los sobrevivientes condujo a Quito donde los fusilaron.
Por esta campaña subió a Coronel. En
Agosto de 1.832 se sublevó el batallón
“Flores" en Latacunga, formado por soldados
granadinos. Otamendi se hallaba en Ambato y trató
de contenerlos, aún a costa de su vida, que
puso en serio peligro. De todas maneras logró
cerrarles el paso a Quito, obligándolos a retirarse
a Guaranda, internarse a las selvas de Manabí
y salir al mar por Babia de Caráquez, donde
los alcanzó y acuchilló en persona.
El 12 de Octubre de 1.833 se
sublevó el Coronel Pedro Mena en Guayaquil
Poco después se proclamó la Jefatura
Suprema del doctor Vicente Rocafuerte. Flores decidió
bajar a la costa con sus oficiales de confianza El
día 28 Otamendi tomó por el manglar
a la llanura que hoy ocupa la plaza de la Victoria,
derrotó a los hombres de Mena y ocupó
Guayaquil a las 8 de la noche. El paso del Estero
Salado fue realizado en 7 horas de marcha y constituyó
una hazaña para su tiempo.
Rocafuerte se retiró
a Puna, iniciando la guerra de guerrillas que se conoce
con el nombre de "Revolución de los Chihuahuas".
En Enero de 1.834 Otamendi fue herido en la tetilla
derecha, en el combate naval de "La Matanza",
en el río Babahoyo, pero quedó triunfador.
El 25 de febrero sufrió una derrota en "Los
Cerritos". En Marzo se enfrentó en Chanduy
con la caballería del General Agustín
Franco y tuvo que huir a caballo, perdiendo su sombrero
jipijapa que quedó de trofeo para los vencedores.
El 18 de Junio cayó
Rocafuerte en Puna y fue conducido prisionero a Guayaquil.
Libre de esta preocupación, Flores se movilizó
contra los revoltosos de la sierra y envió
a Otamendi a Guaranda El 29 de Agosto Otamendi se
enfrentó a la avanzada del General Isidoro
Barriga en el sitio de San Jorge y perdió.
Retirado en Chaguarpata, lo esperó y aunque
combatió de pie, como simple soldado, fue nuevamente
arrollado. Flores, viéndose cercado de enemigos,
pactó con Rocafuerte y juntaron ambos sus ejércitos.
El 7 de enero de 1.835 ocuparon Latacunga, después
bajaron a Ambato y se situaron en la cercana pampa
arenosa de Miñarica que fortificaron. Otamendi
comandó la caballería avanzada que derrotó
a la del Coronel Segundo Fernández. Luego cargó
a fondo con sus lanceros y afianzó la victoria,
ensartando por las espaldas a más de 900 soldados
interioranos que corrieron despavoridos. En los siguientes
días persiguió a los derrotados que
huían por los campos a Colombia. A todos los
que apresaba, los mataba en el mismo sitio.
A mediados de año fue
"Comandante de Armas de la Provincia de Imbabura".
Después vivió en Quito con el grado
de General. En 1.836 estuvo en Guayaquil en uso de
una licencia, casado con María Angela Naranjo
López, natural de Mocha, "mulata cuarterona,
baja de cuerpo, enjunta de carnes, pero de corazón
semejante al marido en lo valeroso y arrojado".
De regreso a Quito en 1.837, pasaron por Riobamba
y asistieron al baile que daba en su casa el Gobernador,
Coronel Nicolás Vásconez Naranjo, concuñado
del General Flores. A la señora de Otamendi
no le cedieron asiento. Este protestó por el
desaire y Vásconez le dio explicaciones. Otamendi
se retiró del baile pero después regresó
con varios soldados y fue recibido a tiros, uno de
lo cuales lo disparó el propio Gobernador.
Entonces entraron al Salón y Otamendi y sus
soldados mataron a tres invitados ¡que rica
fiesta!
A consecuencia de este desgraciado
incidente fue llevado a Quito con grillos, guardó
33 días de prisión y salió libre
cuando Flores dio fianza a su favor, pero fue confinado
a Cuenca dónde le siguieron Consejo de Guerra.
El 7 de Agosto obtuvo sentencia absolutoria y resentido
contra el régimen viajó en Septiembre
a Quito a insurreccionar la tropa, pero el gobierno
se adelantó, desterró a Otamendi al
Perú y a su cómplice el Coronel José
María Urbina a Colombia. Entre 1.837 y el 43
Otamendi permaneció 6 años en Macará,
junto a su amante esposa, que no acostumbraba dejarlo
solo.
En 1.843 fue llamado por Flores,
que lo necesitaba. Para olvidar lo pasado le hizo
entregar 6.770 pesos y 5 reales, valor de los sueldos
no devengados ni pagados durante el destierro en Macará.
En Febrero de 1.844 permaneció en la provincia
de Imbabura con el mando superior de todos los cuerpos
y el grado de General de Brigada. En Otavalo hizo
gala de su coraje desafiando al pueblo levantado en
armas. Allí fue apodado "El Centauro de
Ébano", después le dirían
"El Tigre de Hircania". A principios de
1.845 pasó de Inspector de las Milicias de
Baba y Babahoyo para ejercer control sobre Guayaquil
y situó su cuartel en la Hacienda "La
Elvira", que fortificó.
El 6 de marzo estalló
la revolución en Guayaquil y el 2 de Mayo se
produjo el primer combate de "La Elvira"
entre los milicianos guayaquileños y la tropa
de Otamendi, que fue "herido en la pierna derecha,
pero siguió dirigiendo medio arrimado a la
espalda, arrojando borbotones de sangre, sin abandonar
su puesto". Su mujer se precipitó en su
ayuda y lo obligó a retirarse, sirviéndole
de apoyo. Por efecto de la hemorragia perdió
el conocimiento, pero prontamente lo atendió
el Cirujano Coronel Luis Gallegos y logró recuperarse.
El día 4 arribó Flores con nuevos contingentes
de tropas. El 10 volvieron los milicianos al ataque
y hubo numerosos muertos. Toda resistencia se tornaba
inútil. Flores lo comprendió y envió
delegados para ajustar un Tratado de Paz que se firmó
el 18 de Junio en la hacienda "La Virginia".
Otamendi se retiró a
una pequeña propiedad en Alausí gozando
del salvoconducto general estipulado en el Tratado
pero "debía mucha sangre" y hasta
allí lo siguieron sus enemigos. Conducido prisionero
a Guayaquil por una escolta al mando del Oficial Cerda,
el 18 de Agosto tomaron la vía del río
Babahoyo y al llegar a la población de Yaguachi
encontraron congregada una multitud que celebraba
a San Jacinto; casi lo lincharon y tuvieron que huir
del lugar. La canoa siguió hasta el punto "Guajala",
donde desembarcaron para esperar la creciente. Allí
bebió agua y descansó algunos minutos.
Cerda lo obligó a embarcar primero y alejando
la canoa de la orilla ordenó a la tropa que
le apunten al cuerpo. Otamendi exclamó alzando
los brazos "¡Miserables! Así no
se mata a un valiente, a un soldado de la independencia".
Solo tenía 47 años de edad.
Su cadáver arribó
a Guayaquil donde también lo esperaban para
lincharlo. El Gobernador lllingworth inició
un sumario que no condujo a nada. Se dijo que el crímen
de Otamendi había sido ordenado desde la presidencia.
Su viuda alcanzó pensión de montepío
en 1.865. Los historiadores no le han hecho justicia
por ser negro. Existe su retrato y una biografía
que le muestra imponente.