JOSE GABRIEL PINO ROCA
HISTORIADOR.-
Nació en Guayaquil el 10 de Marzo de 1.875.
Casa de la familia Roca Molestina en Eloy Alfaro y
Maldonado. Hijo legítimo de Demetrio Pino Reinel,
natural de Barbacoas en Colombia, que arribó
a Guayaquil en 1.864 y se dedicó al comercio
y a la agricultura. Buen conversador, sabía
entretener con agradables charlas pobladas de anécdotas
y de chistes de salón fallecido en 1.886; y
de la guayaquileña Rafaela Roca Molestina.
Realizó la primaria
en el "San Vicente del Guayas" y la secundaria
en el "Realshule" del Dr. Theodore Wahnschaffen
en Hamburgo y se graduó de bachiller el 15
de Septiembre de 1.894.
A su regreso a Guayaquil se
negó a dirigir las labores agrícolas
de la hacienda "La Asunción" en Balao,
propiedad de su madre y prefirió instalarse
en la oficina paterna. Hablaba latín, griego,
alemán, francés e inglés. Era
un espíritu cultivado y abierto a toda novedad,
aprendía japonés con una gramática
y vivía en la casa de sus padres, frente a
su tío y padrino el Dr. Ignacio Casimiro Roca,
literato, heredero de un rico ancestro intelectual
que lo apreciaba como a hijo y personalmente dirigía
sus estudios y lecturas, al punto que al fallecer
el lo. de Enero de 1.900 le dejó su rica biblioteca.
Acostumbraba concurrir a las
veladas literarias que se celebraban en casa de los
Dres. Germán Lince y Antonio Falconí,
así como a la de los hermanos Gallegos Naranjo,
donde se recitaban poesías de autores franceses
y discutían las novedades literarias.
El 3 de Enero de 1.900 contrajo matrimonio con Dolores
de Ycaza Bustamante y tuvieron numerosa descendencia.
Desde entonces vivieron con la tía Lola Ycaza
Paredes Vda. de Olmedo, poseedora de los papeles que
habían sido de su suegro, el cantor de Junín,
algunos de los cuales se mantenían inéditos,
que Pino Roca debió consultar con asiduidad.
Mas por distracción
y curiosidad que por disciplina científica
visitaba el archivo de la Municipalidad y las antiguas
escribanías coloniales para consultar juicios
y expedientes y revisar folios y así logró
llenar noventa cuadernos con anotaciones personales
muy interesantes; sin embargo, "a la par del
serio historiador se iba moldeando el tradicionista
interesado en obtener información oral de sucesos
conservados a través de varias generaciones;
sucesos anónimos y al mismo tiempo reveladores
de un pasado perdido o desdibujado y que el tradicionista
rescataba para entregar a su ciudad".
Con el triunfo de la revolución
de 1.906 fue designado Jefe Político de Guayaquil
el 27 de Abril y el 28 de Junio Consejero Municipal.
Entonces colaboraba en la revista "Patria"
que dirigía Carlos Manuel Noboa Ledesma.
En 1.908 y con su amigo Alejo
Matheus Amador fundó la revista "La Ilustración"
que tanto sirvió a los grupos modernistas y
allí principió a publicar sus leyendas
y tradiciones de Guayaquil. Ese año editó
"Un pabellón insurgente" en 39 paginas
con los acontecimientos de la invasión del
Comodoro Brown en 1.816.
En 1.909 dio a la luz "Contribución
para la Historia de Guayaquil" en 50 págs.
y "Fundamentos para la Historia del Ecuador"
en 101 págs. y fue designado Socio correspondiente
de la Academia Nacional de Historia de Colombia. En
1.910 y durante el Conflicto Internacional con el
Perú desempeñó la secretaría
de la Junta Patriótica del Litoral y recibió
despachos de Subteniente de Infantería del
Batallón No. 1 77 de la segunda reserva por
título del 30 de Junio de ese año. Poco
después trazó el plano de la plaza donde
se levantaría la columna del Centenario de
la Independencia.
En 1.913 se cambio al centro,
casa de la familia Burbano, que alquilaba la tía
de su esposa, frente al parque Seminario.
"Próximo a reunirse
el I Congreso Médico ecuatoriano" en 1.915
editó "Breves apuntes para la historia
de la Medicina y sus progresos en Guayaquil"
en 74 páginas, folleto "que mereció
la más cordial acogida".
Afiliado al Partido Liberal
concurrió como Diputado suplente por el Guayas
al Congreso de 1.916. En 1.916 había dejado
la gran casa que alquilaban en Chimborazo entre Aguirre
y Ballén. De esta época es su mejor
labor periodística a nivel de colaboración
en diarios y revistas como la "Revista Municipal
de Guayaquil". Era corresponsal de "El Deber
Cívico" de Loja y de "Los Andes"
de Riobamba y escribía bajo el seudónimo
de "Un Loco". Posteriormente colaboró
casi exclusivamente para "El Telégrafo"
y asi aparecieron la mayor parte de sus leyendas y
tradiciones. Algunas veces lo hacía en “El
Universal” de su amigo el periodista venezolano
Luis Guevara Travieso y desde 1.910 fue redactor de
"El Nacional" con el seudónimo de
"Juan Cholo".
Quiso iniciar una historia
de Guayaquil y su Provincia contando con la amistosa
colaboración de Francisco X. Aguirre Overberg
que debía remitirle de España numerosas
copias sacadas del Archivo de Indias de Sevilla, pero
la temprana muerte de este amigo el 31 de Diciembre
de 1.918, en Europa, frustró tan generoso desempeño.
Sin embargo, Aguirre pudo enviar a sus familiares
las Probanzas de Nobleza e Hidalguía de los
principales conquistadores y primeros pobladores de
la cuenca del Guayas.
El 27 de Abril de 1.919 la Municipalidad de Guayaquil
contrató sus servicio para la trascripción
paleográfíca de las Actas de Cabildo
desde las más antiguas que se conservan y datan
del año 1.634. El trabajo se presentaba ímprobo
y lleno de dificultades, casi imposible de llevarse
a efecto por las malas condiciones del Archivo Municipal;
que desde 1.908 reposaba en desorden en una bodega
del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte pues la antigua
casa con su historia había sido quemada en
1.908 durante la peste bubó. Muchos documentos
se encontraban manchados por la humedad, otros estaban
deteriorados por acción de ratas y polillas
y el desorden era general. A pesar de estos contratiempos
acometió la empresa con vigor, ayudado con
un equipo de jóvenes colanoradores. Fruto de
esta labor de dos años son los treinta y dos
volúmenes debidamente empastados y foliados
con la trascripción de las Actas, copiadas
en español moderno, a máquina y doble
espacio, desde más antiguas de 1.634 hasta
las de 1.830, en que detuvo su labor. Igualmente importante
fue su iniciativa personal de empastar las actas originales
en ejemplares son carátulas de pergamino para
preservarlas de la acción del tiempo; y escribió
"Actas del Cabildo colonial de la ciudad de Guayaquil"
en 308 págs. De cada uno de los 32 tomos de
Actas obtuvo tres copias. Una dejó en el Archivo
Municipal para constancia de su labor y esfuerzo.
Otra entregó a la Biblioteca Municipal donde
aún se encuentran para consulta y la tercera
quedó con él. (1)
Por razones económicas
dividió a su extensa familia con su esposa
y sus hijos Elena, Lola, Consuelo, Clemente y Alfredo
pasaron a un departamento de los Rodhe en Panamá
entre Junín y V. M. Rendón, donde nació
Rosita, su última hija. J.J. y Antonio fueron
donde la mamita Lola Ycaza de Olmedo en 9 de Octubre
entre Boyacá y García Avilés
y Alfredo, Francisco y Gabriel a donde el Tío
Pancho de Ycaza Bustamante, casado y
(1) Entre los jóvenes
universitarios que contrató para que le ayudaran
estaban Juan de Dios Morales Arauco, que me lo ha
referido, y Emilio Romero Menéndez
sin hijos con María Mercedes Guzmán
Aspiazu.
En 1.920 fue designado con
José Heleodoro Avilés Cerda miembro
del Jurado de Obras Históricas del Centenario
de la Independencia y Socio correspondiente de la
Sociedad Ecuatoriana de Estudios Históricos
Americanos y miembro de la Sociedad Japonesa de América
Latina, así como Consejero Municipal de Guayaquil,
Diputado principal por el Guayas En 1.921 ocupó
la Vicepresidencia del Consejo Cantonal de Guayaquil
y en Diciembre desempeñó ocasionalmente
la presidencia por la ausencia del titular Luís
Orrantia Cornejo. El 24 fue Consejero Principal del
Guayas. En 1.924 empezó a publicar las Actas
de Cabildo transcritas al español moderno en
la "Gaceta Municipal" y lo hizo hasta 1.925.
En 1925, bajo el seudónimo
de "Fitche Fels" que quiere decir Pino Roca
en Alemán, editó "El establecimiento
de la Imprenta en Guayaquil" en 50 páginas
y “Fundamentos de la Historia del Ecuador"
en 50 páginas" cuyo texto lo había
arreglado para el aprendizaje de sus hijos".
A la muerte del Cronista Emérito
de Guayaquil Camilo Destruge, en 1.926, fue designado
Director de la Biblioteca Municipal por dos ocasiones
y en ambas se excusó, habiéndose designado
finalmente al Sr. Ramón Alvear Pallares, que
aceptó. La negativa debió originarse
en su estado de salud pues había comenzado
a sufrir de tuberculosis a la vesícula. El
18 de Febrero de 1927 falleció su esposa de
fiebre perniciosa tras solamente tres días
de enfermedad sin que su hermano el Dr. Francisco
de Ycaza Bustamante pudiera hacer nada al respecto.
Desde entonces se encerró entre las cuatro
paredes de su hogar mostrándose renuente a
todo. Ese año publicó bajo el pseudónimo
de Fitche Fels, en el "Libro de Procedimientos
de la gran Logia del Ecuador", la historia pública
y secreta de la fracmasonería ecuatoriana titulada
"Proceso Histórico de la masonería
en el Ecuador”.
Aunque declinó su salud y disminuyó
el trabajo intelectual, no dejaba de concurrir por
las tardes al Templo Masónico de 9 de Octubre
y Escobedo por su grado de maestro 33 y en muchas
ocasiones, al pasar de regreso a su casa por el Fortich,
los jóvenes le detenían para que les
conversara de cosas viejas, ofreciéndole una
copa de cognacq que luego se hacía más
de dos, pues tenía el don de hacer interesantes
los cuentos, mitos, tradiciones, consejas, escuchados
en su infancia a gente antigua de Ciudad Vieja, de
esas que habitaban en los cerros y callejones del
Guayaquil anterior al Incendio Grande de Octubre de
1.896, más esta situación de inactividad
permanente le atrajo gravísima crisis económica
y tuvo que recurrir a su compadre Carlos Marcos Aguirre
entregando uno por uno, los 32 tomos de la tercera
copia -que le pertenecían como autor- de su
trascripción paleográfíca de
las actas de Cabildo de Guayaquil.(2)
Sus amigos más íntimos
le pidieron la edición de sus escritos y así,
más por complacerlos recogió suficiente
material que entregó a ellos para que lo dieran
a la imprenta y salio en 1.930 un grueso volumen en
414 páginas titulado "Leyendas, Tradiciones
y páginas de Historia de Guayaquil", recogidas
lo mismo en archivos que de labios de gente del pueblo",
de suerte que muchas de ellas son historias orales
de pueblos indígenas de la región, basadas
en los mitos indígenas e hispánicos;
por eso nos legó mitos criollos en afán
de consolidar la identidad de los dichos grupos. Esta
simbología criolla no solamente expresaba en
1.930 el mestizaje de la población sino también
los logros alcanzados desde 1.895 por la revolución
liberal de Alfaro, que todo lo cambió y hasta
consiguió la división entre Iglesia
y Estado en convivencia pacífica.
(2) A la muerte de Carlos Marcos
su viuda Delia Ycaza Overweg los obsequió a
Pedro Robles y Chambers quien los poseyó hasta
su fallecimiento. En dicha biblioteca tuve la oportunidad
de consultarlos repetidamente entre 1.958 y el 63.
En la dedicatoria a sus amigos manifestó que
el libro "contiene cosas grandes y cosas pequeñas
en la historia y en la tradición de nuestra
amada casa solariega" y por eso tuvo tan buena
acogida, por ser libro de cosas útiles y cosas
gratas, convirtiéndose en una obra clásica
de las letras nacionales, que ha visto cuatro ediciones.
Esta publicación coincidió
con la aparición de las "Crónicas
de Guayaquil antiguo" de Modesto Chávez
Franco, donde también hay algunas hermosas
leyendas. Así es que en 1.930 se dio el excepcional
caso para la historia y la tradición guayaquileña,
que aparecieran dos libros tan buenos. El crítico
Hernán Rodríguez Castelo ha dicho de
Pino: "Vemos al hombre del quehacer histórico,
siempre con curiosidades y dudas y que sabe el valor
que para resolverlas pueden tener las leyendas. Pino
fue en busca de ellas, esos sabrosos fragmentos de
historia entregados por transmisión oral".
"Y cumplida en esta forma
su misión, falleció el I7de Marzo de
1.931 a la temprana edad de 56 años en honorable
pobreza, cuando el Cabildo se encontraba listo para
otorgarle el título de Cronista de la ciudad
por muerte de Camilo Destruge, pero la parca se adelantó.
Su estatura más que
regular, muy delgado, blanco, de facciones finas,
pelo y bigote cano; cariñoso, buen caballero
y buen conversador. Lamentablemente solo consultó
las Actas de Cabildo de Guayaquil y los juicios de
las escribanías coloniales; mas no los protocolos,
donde constan testamentos y particiones, de suerte
que su conocimiento del pasado porteño fue
fragmentario.