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ELOY ALFARO DELGADO
REPUBLICO.- Nació en Montecristi el 25 de Junio de 1842. Hijo legítimo del comerciante español Manuel Alfaro González cuya biografía puede verse en el tomo VIII de este Diccionario y de Natividad Delgado López, natural de Montecristi.

De cinco años se emperró al caerse de una sofá su padre lo dejó encerrado y a oscuras hasta el día siguiente para que aprendiera a sufrir. El Cura del pueblo le enseñó el Catecismo y luego tuvo un aprendizaje principalmente comercial con un profesor francés traído por su padre y por Monsieur Becherel, que también tenía hijos de edad escolar en Montecristi.

Pronto destacó por su valentía y arrojo. Un día, mientras iba con su hermano mayor José Luis, vieron a un pequeño tigrillo agazapado y Eloy lo atacó e hizo huir. De 13 años encabezó con varios amigos una pandilla y al ser perseguidos por el Jefe Político José Pinto, lo enfrentaron a pedradas y obligaron a retirar. Entonces su padre se lo llevó a Lima para evitar retaliaciones y después pasaron por el negocio de los sombreros a Centroamérica. De regreso a Manabí ayudó a su padre en las labores agrícolas y gozó de gran popularidad en el pueblo, En 1846 ayudó económicamente al liberal Manuel Albán para hacer la revolución en Manabí. Albán lo envió a Lima a conferenciar con el General Urbina, quien les recomendó esperar. De vuelta a Montecristi se insurreccionó y penetró en los bosques. El Gobernador Francisco Javier Salazar mandó un espía, pero la generosidad de Alfaro lo atrajo y supo los taimados planes de Salazar, a quien los revolucionaros cercaron en su casa. Después Salazar los envolvió con argucias y todo quedó en nada. Alfaro tuvo que viajar a Panamá, ingresó a la Masonería del itsmo, pasó al Salvador y de allí a Lima, empleándose en la Casa comercial de Lazarte.

El 65 regresó a Manta con instrucciones de Urbina que no pudo cumplir. En Montecristi se enteró del desastre naval ocurrido en Jambelí, viajó a Guayaquil a inquirir más noticias, fue protegido por varios amigos de su padre —Manuel Luzarraga, Clemente Bailen, Ildefonso Coronel— y tras largas vicisitudes pudo arribar sano y salvo a Panamá, dedicándose a los negocios, que entonces iban viento en popa por la construcción del Canal o vía interoceánica, y en poco tiempo se hizo inmensamente rico como agente de una compañía de navegación alemana y explotando a medias con el ingeniero Manuel Mackay la rica mina de plata "Corozal" en el Salvador. De hecho se convirtió en el indiscutible jefe de su familia pues envió a sus hermanos Manuel y Medardo a estudiar medicina en los Estados Unidos, a Marcos a Cuenca a seguir leyes, mantenía a su padre en Punta Arenas y al resto de los suyos en Montecristi. También ayudó a muchos liberales en desgracia, al Dr. Zaldívar que después llegaría a ocupar la presidencia del Salvador, a Urbina, a Veintemilla y a Montalvo.

El 71 envió armas a su hermano Ildefonso para fomentar la revolución en Manabí y pocos meses después contrajo matrimonio en Panamá con Ana Paredes Arosemena, tuvieron un hogar modelo y larga descendencia. El 75 Montalvo le invitó desde Ipiales a sumarse a la conspiración contra la vida de García Moreno pero se negó a ello.

Muerto el tirano, viajó a Guayaquil a apoyar la candidatura liberal de Antonio Borrero que triunfó ampliamente. El 5 de Enero de 1876 firmó con otros notables de Montecristi una petición para la convocatoria a una Constituyente, pero Borrero se hizo el sordo y Alfaro se declaró su opositor, pasó a Guayaquil a conspirar con Miguel Valverde a favor de la dictadura de Nicolás Infante y al ser descubierto en Mayo se ausentó a Panamá.

En Agosto estuvo nuevamente en Guayaquil y volvió a conspirar contra Borrero. Para eso llamó a Montalvo que se hallaba en París. El 18 de Septiembre se sublevó Guayaquil a favor del Comandante Militar Ignacio de Veintemilla, quien designó a Alfaro Jefe Político de Portoviejo. Como Ayudante de Campo de Urbina peleó en la batalla de Galle, entró en Riobamba y allí se dio cuente que Veintemilla no tenía ideales políticos ni era tampoco liberal y lo expresó en un banquete. En Quito visitó al Dr. Manuel Polanco en el Panóptico y llamó a su lado a Roberto Andrade y a Abelardo Moncayo, instándoles a que salieran de sus escondites. Veintemilla ordenó que no se le pagaran sus sueldos de Coronel, pasó días de gran estrechez y regresó a Guayaquil, pues su fortuna se había evaporado a causa de su generosidad. En el puerto principal se dedicó a pequeños negocios con Panamá.

El 78 conspiró a favor de Vicente de Piedrahita, fue apresado y tras varias gestiones del Cónsul de Colombia recobró su libertad, aunque muy enfermo de reumatismo. Otra vez en Panamá, trabajó casi como peón en la imprenta de "La Estrella" y en la sección correspondencia de ese periódico logró que se insertaran noticias del Ecuador.

El 80 pasó a Esmeraldas. El 20 de Octubre se proclamó Jefe Supremo y como no encontró apoyo disolvió a su gente y se retiró al Norte. El 81 publicó "Las Catilinarias" de Montalvo en forma de folletos. En Julio del 82 volvió a Esmeraldas con el objeto de sumarse al movimiento contra Veintemilla, luchó en San Matheo primero y el 6 de Agosto atacó la población, fue rechazado y tuvo que huir por la selva a los páramos y de allí a (piales y a Barbacoas en Colombia, de donde siguió a Panamá.

Poco después lo fue a visitar Luis Vargas Torres con dinero y le convenció a regresar a Esmeraldas, que tomaron el 9 de Enero de 1883 y donde le proclamaron Encargado del Mando Supremo de esa provincia, organizando su Gabinete de la siguiente manera: En el Interior y relaciones Exteriores Manuel Semblantes, en Hacienda Federico Proaño que no pudo llegar y fue sustituido por el Dr. Camilo Octavio Andrade, en Guerra y Marina Víctor Proaño y cuando se retiró lo reemplazó con Manuel Antonio Franco.

De inmediato mandó a ocupar Bahía. Las fuerzas del gobierno marcharon hacia Rocafuerte para cercarlo pero se dispersaron y casi toda la provincia pasó a su poder. El 17 de Marzo entró en Montecristi y fundó "La Gaceta Oficial". El 21 recibió una carta del General José Marta Sarasti ofreciéndole alianza, no pudo esperarlo, pasó a Jipijapa y Daule, que ocupó sin resistencia, impidiendo el avance de los vapores del gobierno. El 4 de Junio atacó Guayaquil por el manicomio, el 12 por el Estero Salado y en ambas ocasiones fue rechazado, Veintemilla le ofreció el Mando Supremo si se le unía y Alfaro no aceptó porque hubiera equivalido a una traición al Pentavirato formado en Quito.

El 8 de Julio decidieron un ataque conjunto a Guayaquil para el día siguiente. Alfaro entró por el Manicomio .y los restauradores por- el Salado; después del triunfo sus tropas se dispersaron en diferentes casas particulares. Pedro Carbo fue designado Jefe Supremo de Guayaquil, Alfaro partió en Septiembre a Manabí y en Octubre se enteró que la Convención Nacional había designado presidente provisional al Dr. Plácido Caamaño y regresó a Panamá desilusionado.

En 1884 organizó una expedición armada. Compró el buque "Alajuela" con un préstamo de la Casa comercial de Ramón Vallarino y con dinero de Vargas Torres armas, y se hicieron a la mar. En Tumaco se enfrentaron al vapor gobiernista "Nuevo de Julio" con resultados indecisos, siguieron a Bahía y desembarcaron, pasando por tierra a Portoviejo, pero fueron rechazados.

Nuevamente en Bahía, el 5 de Diciembre atacó al "Huacho" que se fue a pique con doscientas bajas gobiernistas. Al día siguiente 6 de Diciembre fue atacado por el "Nueve de Julio”, que con su mayor velocidad y potencia no pudo ser abordado. La situación se volvió desesperada y Alfaro decidió hundir el "Alajuela" antes que cayera en poder del enemigo y se dispuso a morir con él, pero sus compañeros lo salvaron en una pipa de manteca que arrojaron al mar y pudo llegar a la costa. Su aventura se seguía con inusitada emoción y convirtióse en una figura internacional.

Huyendo siempre por la selva perseguido por el ejército del gobierno, pudo atravesar la frontera con Colombia y finalmente arribó a Panamá. Allí se registraron varias tentativas para asesinarlo y como el gobierno de Caamaño hasta intentó su extradición, viajó a Guatemala donde también quisieron matarlo y escribió "La Campaña de 1884", que hizo circular en el Ecuador para desvirtuar las ridículas acusaciones que hacía el gobierno en su contra. Todo ello en medio de la vorágine revolucionaria de las guerrillas "Chapulas".

En Marzo del 86 y cansado de la inactividad, decidió residir en Lima con los demás exilados ecuatorianos y tomó habitaciones en el hotel Maury. El 87 fracasó la invasión armada de Vargas Torres por el sur. El 88 fue candidatizado a la presidencia de la República por el partido Radical, pero su situación económica en Lima se había tornado tan crítica, que había días en que no tenía ni para comer por eso regresó a Panamá.

El 90 y merced a la ayuda de varios políticos liberales del continente realizó una gira triunfal por Chile, Argentina y Brasil. En Venezuela lo recibieron como un héroe y con honores, luego visitó a su esposa e hijos en Panamá tras cuatro años de ausencia. En New York trabó amistad con ilustres notabilidades del continente y otra vez en Panamá siguió rumbo a Costa Rica, visitó a su madre y partió al Salvador, contribuyendo a detener una guerra con Guatemala y Honduras mediante un Congreso diplomático. Era el hombre del momento. Se había convertido en una personalidad, su fama era legendaria.

El 91 publicó el primer folleto sobre "La Deuda Gordiana" atacando al presidente Antonio Flores. El 92 le expulsaron de Colombia por gestiones diplomáticas de Flores, pasó a Alajuela y editó un segundo folleto sobre la citada Deuda, sindicándole nuevamente de ser autor de numerosos negociados con los tenedores de Bonos. Ese año apoyó la candidatura conservadora de Camilo Ponce Ortiz para evitar que el continuismo político se enseñoreara en el Ecuador.

El 93 suscribió con el ex-presidente venezolano Joaquín Crespo y el colombiano Sergio Pérez un convenio para conseguir el triunfo del liberalismo en el Ecuador, Colombia y Centroamérica. Al mismo tiempo recibió órdenes para poder girar dineros contra el exterior. Otros viajes a Estados Unidos y México y una invitación personal del presidente nicaragüense José Santos Zelaya lo llevaron a vivir en León. Poco después el liberalismo triunfó en Honduras con el General Anastasio Ortiz y Alfaro firmó el Pacto de Amapala con los representantes de Colombia, Venezuela y Centroamérica.

Entonces comenzó la insurrección de los pueblos del Ecuador en protesta por el negociado de la bandera y el 5 de Junio de 1895 Guayaquil proclamó su Jefatura Suprema. El 18 arribó en el "Pentaur", Ignacio Robles le impuso la banda presidencial. designó su primer gabinete de la siguiente manera: Interior y Relaciones Exteriores Luis Felipe Carbo, Hacienda y Obras Públicas Lizardo García. Guerra y Marina Cornelio E. Vernaza y para evitar cualquier derramamiento de sangre envió una posta ofreciendo la paz a Sarasti y salió en campaña.

Al General Vernaza mandó con el primer ejército por Babahoyo a Guaranda y Alfaro tomó el mando del segundo que subió por Huigra. El 14 de Agosto se produjo el encuentro armado en Gatazo y ante la retirada de las fuerzas conservadoras y progresistas pudo entrar victorioso en Cajabamba. De allí pasó a Riobamba donde cablegrafió a su esposa: "Señora: pongo a su.? pies la espada vencedora del ejército liberal en el Ecuador. Bendigamos a 8a Providencia. Abracemos a nuestros hijos. Eloy Alfaro".

Una vez en Quito tuvo que dedicarse a consolidar el gobierno. Las guerrillas conservadoras perturbaban el norte con sus continuas invasiones y para contrarestarlas, el 7 de Septiembre ordenó que los gastos de la guerra se pagaran con los bienes personales de los insurrectos. Empleó a las mujeres en el correo, suprimió el impuesto del uno por mil que gravaba a los indios en favor de la iglesia. El 12 de Noviembre llegó su familia a Guayaquil.

El 16 se reunió en México el Congreso Internacional solicitado por Alfaro para la formación de un Derecho Público Americano.

Mientras tanto había comenzado a captarse la buena voluntad de las clases populares de la sierra y se dedicó a visitar la Casa de Los Huérfanos, el Hospital y otros centros de salud y filantropía. En lo económico abolió el Impuesto de la contribución subsidiaria y aumentó los aranceles de Aduana. En Diciembre recibió en Guayaquil los restos del héroe Vargas Torres y gestionó ante la reina regente de España "la adopción de medios decorosos que devuelvan la paz a España y Cuba".

En lo concerniente al asunto religioso anduvo con tino y mesura. El 31 de Diciembre se dirigió a León XIII anunciándole su ascenso al poder. En Mayo de 1896 el Papa le contestó enviando su Bendición Apostólica.

En Enero Alfaro había regresado a Quito tras permanecer tres meses en el puerto principal y como los Hermanos Cristianos, casi todos franceses, no permitieron que sus alumnos le rindieran honores como a Presidente de la República, el viernes 26 se produjo un miting popular y tuvieron que asilarse en la Legión de Francia, saliendo muchos de ellos del país.

La situación político religiosa seguía álgida por la reacción del clero nacional y de los sacerdotes extranjeros. En Marzo fueron sacados a Colombia los padres Capuchinos, acusados de conspiradores. El 24 de Mayo fue develada una revolución en Cuenca y el 29 atacó Ricardo Cornejo en el punto de Cabras a una guarnición ecuatoriana, pero fue derrotado y repasó la frontera con Colombia.

En Junio Antonio Vega se levantó en armas en el Azuay y tomó por la fuerza a Cuenca, la rebelión religiosa comenzó a extenderse por el austro y Alfaro decidió dirigir la guerra, bajó a Guayaquil, siguió por la vía de Máchala y tras rudos combates pudo el 22 de Agosto ocupar esa plaza, permaneció tres días, visitó al Obispo Miguel León, fue padrino de un niño y ofreció una suma mensual para la continuación de las obras de la Catedral, suspendidas por falta de fondos.

Nuevamente en Guayaquil le tocó presenciar el pavoroso incendio grande del 5 y 6 de Octubre y asistió a la inauguración de las sesiones de la Convención Nacional.

En Marzo del 97 arribó Archer Harmann a Quito y en Junio se firmó el contrato para la construcción del ferrocarril Guayaquil-Quito por diecisiete millones de sucres.(1)

Entre 1897 y 1900 numerosas invasiones armadas se registraron por la frontera con Colombia pero el 31 de Marzo de ese último año, el Obispo de Ibarra, Federico González Suárez, dirigió una Carta Pública a su Vicario Dr. Alejandro Pasquel Monge, aconsejando la no intervención del clero en política y reprobando los esfuerzos que hacía el partido conservador para

(1) La Gran Fiesta del Ferrocarril.- La mañana del 25 de junio de 1908, el general Eloy Alfaro se preparaba para una ceremonia muy importante. Después de tomar su bastón de empuñadura de plata, miró su reloj. Una multitud lo esperaba en Chimbacalle, pero todavía era temprano.

Seguramente evocó entonces aquel día de 1895, luego del triunfo de la revolución liberal, cuando anunció que emprendería la construcción de un ferrocarril entre Guayaquil y Quito. Era un viejo proyecto de Gabriel García Moreno que no se había hecho realidad por desidia de los gobiernos.
El mayor obstáculo era la escasez de recursos financieros. Los banqueros europeos habían sido categóricos: no darían nuevos créditos a ningún gobierno del Ecuador mientras no se solucionase el problema de la deuda externa, que el país arrastraba desde la independencia.

Apareció entonces el gringo Archer Harniáh, un aventurero que tenía apoyo de mister Fox, el representante de Estados Unidos Harman llegó con una fórmula para conseguir el dinero que hacía falta: Ecuador podía comprar una parte de su propia deuda, y reemplazar el resto con bonos del ferrocarril. El en persona se haría cargo de las negociaciones en Londres, Cierto es que el país quedaría nuevamente endeudado, y que habría que aumentar los impuestos. Pero el ferrocarril se haría realidad.

Entusiasmado, Alfaro aceptó firmar un contrato lesivo con la Guayaquil and Quito Railway Co.. la empresa de Harman, dando motivó para que sus enemigos lo acusen de corrupción. Aunque la verdad era que el norteamericano le había ofrecido a Alfaro 3,5 millones de pesos en acciones, que el caudillo nunca aceptó. En su lugar las traspasó al Estado ecuatoriano.

Después de varias negociaciones con el Congreso, para revisar los peores términos del contrato, la obra finalmente arrancó el 10 de julio de 1899. Pronto se supo que no sería una tarea fácil. La ascensión de los Andes demandaba un esfuerzo enorme. Los derrumbes se repetían y centenares de trabajadores murieron. Para suplir la escasez de mano de obra, hubo que contratar cuatro mil trabajadores negros de Jamaica. Cuando la vía llegó a la Nariz del Diablo, fue menester volar inmensas rocas, y no era raro que entre los escombros apareciese el cadáver de algún infeliz obrero. Varias veces hubo que cambiar el trazado por los obstáculos que se hallaban en el terreno. Y todo esto, mientras los estertores de la guerra civil continuaban en distintos lugares del país.

Pero por fin llegó él gran día. Cuando el tren arribó a su última estación en Chimbacalle, en las afueras de Quito, una multitud lo recibió entusiasmada, dando viva a Alfaro. Bandas militares entonaron canciones patrióticas mientras su hija América ponía el ultimo clavo, de oro. Hubo chicha, bailes y comida. Y pocos se acordaron de los enormes obstáculos que se habían debido vencer.

Posiblemente Alfaro pensó en ese momento que la unidad del país sí era posible. El tren la haría realidad. Cuatro años después, el aviejo general era arrastrado hacia una hoguera. Pero su sueño, aunque todavía no se cumple plenamente, nunca murió.

recuperar el poder. De allí en adelante se estabilizó el gobierno liberal y Alfaro terminó su período en 1901, en paz, dejando por sucesor al General Leónidas Plaza Gutiérrez, quien le pagó mal, pues a última hora no cumplió con sus ofrecimientos de nombrarle Gobernador del Guayas.

Retirado a la vida privada y en situación modestísima, Alfaro fue un ejemplo para sus conciudadanos. Se le veía diariamente con sus amigos, rodeado por el pueblo que jamás había dejado de quererle y apoyarlo. Y como para las elecciones de 1905 el presidente Plaza exhibió un candidato oficial, que fue Lizardo García Sorroza, Alfaro se inhibió de competir. Electo García, desconfiando de Alfaro, mandó a ponerle pesquisas en la puerta, pero en Octubre de 1905 fue designado por el Congreso para miembro de la Comisión Codificadora de las Leyes Militares, junto a los Generales José María Sarasti y Francisco Hipólito Moncayo. Con tal motivo viajó a Quito, preparó el golpe militar con Emilio María Terán, Nicanor Arellano, Flavio Alfaro y Manuel Benigno Cueva y regresó al puerto principal.

La noche de! 31 de Diciembre salió subrepticiamente a la sierra y tras numerosas peripecias derrotó a las fuerzas gobiernistas en Chasqui el 15 de Enero de 1906, entró al día siguiente en Quito, asumió por segunda ocasión el poder y el 9 de Octubre la Convención Nacional le designó Presidente Interino de la República. Mas este segundo período tampoco estuvo exento de peripecias.

En Abril de 1907 hubo una protesta de universitarios en Quito y en Junio numerosos plazistas atacaron a bala el edificio de la gobernación del Guayas donde se encontraba Alfaro, quien logró a duras penas sofocar el movimiento. En 1908 rompió con su Ministro Abelardo Moncayo y el ferrocarril arribó a la capital, dando lugar a una serie de festejos que alegaron la nación. Al año siguiente se celebró con gran pompa el Centenario de la Independencia, las obras públicas nacionales cobraron auge, el nuevo siglo sirvió para incorporarnos al grupo de las naciones civilizadas del continente, pues se gozaba de una relativa paz y armonía basada en la libertad de cultos, la enseñanza laica, la libre internación de libros y escritos. En lo económico se estableció el Patrón Oro para favorecer al comercio exterior. En lo religioso se hallaba suspendido el Concordato con la Santa Sede y en lo cultural numerosos ecuatorianos gozaban de becas y se protegía a los artistas, músicos e intelectuales; pero, como nada es perfecto en esta vida, la arterieesclerosis comenzó a minar la salud del caudillo liberal y en eso advino en 1910 el problema con el Perú. Alfaro ordenó la movilización general a la Frontera, el país le obedeció como un solo hombre y se superó la crisis armada. Fue su momento de mayor popularidad, en 1911 tuvo que escoger sucesor presidencial, que lo fue en esta ocasión el viejo Chapulo Emilio Estrada Carmona, sin embargo, no faltaron los chismes de partes interesadas que enturviaron las buenas relaciones entre ambos. Alfaro terminó alejándose de Estrada, quien de todas maneras ganó las elecciones y viendo que Alfaro planeaba una nueva dictadura con el apoyo de su hijo Olmedo, dio el golpe el 11 de Agosto. Alfaro fue tomado preso en el Palacio y protegido por el Cuerpo Diplomático pudo salir a la legación de Chile, donde permaneció treinta y cinco días asilado, hasta que le permitieron viajar a Guayaquil y tomar un vapor rumbo a Panamá.

Tres meses después falleció el Presidente Estrada y asumió al Poder Carlos Freile Zaldumbide. En Guayaquil el General Pedro J. Montero desconoció a las nuevas autoridades y pidió la venida de Alfaro, quien embarcó el 30 de Diciembre en Balboa y arribó el 4 de Enero de 1912a Guayaquil, donde fue proclamado por el pueblo, aunque el verdadero líder del movimiento era su sobrino Flavio.

Entonces se apeló a las armas. En Quito pedían la cabeza de Alfaro y el gabinete constitucional de Freile Zaldumbide designó a los Generales Plaza y Julio Andrade directores de la Guerra. En la costa Flavio Alfaro tomó el mando de las fuerzas radicales, que enfrentadas a las serranas en Huigra, Naranjito y Yaguachi, sufrieron aplastantes derrotas.

Alfaro estaba viejo, casi decrépito y no atinaba a encontrar soluciones, aún más, no atinaba a salir de Guayaquil cuando la situación se tornó perdida.

Las fuerzas combinadas de Plaza y Andrade, luego de firmar un Convenio en Duran por el que juraron respetar las vidas de los comprometidos, entraron en Guayaquil y de inmediato Plaza ordenó la captura de Alfaro y sus tenientes, que fueron localizados en la calle Chimborazo No. 619. Felizmente el General Julio Andrade evitó el bochorno de ser llevados a pie a un Cuartel y les hizo conducir al edificio de la Gobernación, donde impidió que los ultimaran.

Al día siguiente Plaza lo visitó y lloró con él, pero el 26 fueron sacados sin miramientos a Duran para que tomaran el ferrocarril, pues había llegado la orden de Quito, de que se les condujera detenidos al Panóptico. El viaje se realizó sin contratiempos, Alfaro fue llevado de los brazos, pues su estado de debilidad era general.

A las doce del día una poblada compuesta por mujeres de mal vivir, cocheros comandados por José Ceballos y en general, por la hez de los barrios, ingresó sin ningún contratiempo al interior del Penal y en complicidad con los guardianes subieron hasta el pabellón asignado a los presos políticos, donde Ceballos ultimó a Alfaro en el interior de una celda, a palos y un tiro de fusil que le entró por el ojo derecho. Posteriormente masacraron a sus acompañantes en las otras celdas, uno por uno tranquilamente y en desenfrenada orgía de sangre. Los cadáveres res fueron Jalados con cuerdas y arrastrados por las calles hasta El Ejido, donde llegaron en hilachas. Allí les prendieron fuego y hubo algazara y baile general. Tan dantesca escena motivaría años después al novelista Alfredo Pareja Diez-Canseco a titular su célebre biografía de Alfaro con el hombre de "La Hoguera bárbara". Murió el caudillo de casi 70 años, pero representaba mucho más.
América entera repudió el crimen y la conciencia política del continente señaló a Leónidas Plaza como el autor intelectual de la masacre, en connivencia con el Encargado del Poder Ejecutivo Carlos Freile Zaldumbide y su equipo de Ministros. Posteriormente un Tribunal Civil señaló la responsabilidad administrativa de éstos últimos, sin mencionar el papel protagónico de Plaza.

El Lunes 29, a las cinco y media de la tarde, fue sepultaren el cementerio de San Diego. En su matrimonio con Ana Paredes Arosemena tuvo nueve hijos, de los cuales vivieron Olmedo, Colón Eloy, Colombia, Esmeralda y América. Fue bueno y generoso, por eso se ha escrito que tenia corazón de madre.

Su estatura pequeña, contextura gruesa, piel blanca, pelo cortado casi a rape y encanecido prematuramente, ojos pequeños, indígenas, vivaces y con la llama de la fortaleza inextinguible del luchador nato, del líder carismático y del hombre que todo lo sacrificó por conseguir el bien de sus semejantes. En vida fue caudillo. Viejo Luchador le decían, en muerte personificó un ideal.

Su bondad, cortes fa y generosidad eran proverbiales. Ayudó a amigos y compatriotas dentro y fuera del país. Tuvo talento comercial y varías veces hizo fortuna pero la gastó en aras del ideal liberal radical masónico. Hijo devoto, hermano servicial, esposo amantísimo, político honesto y sacrificado. En guerra valiente, sufrido y leal compañero, en la paz ciudadano trabajador y patriota como el que más. El país le debe el Ferrocarril y numerosísimas obras públicas, pero por sobretodo la libertad de conciencia que nos permite vivir y trabajar libres hasta cierto punto. Como muestra de su temple y carácter, de la solidez de su voluntad, cabe reproducir un hermoso párrafo escrito a sus hermanos en Diciembre de 186tí: "No hay que abatirse por nada, aunque el mundo se venga abajo: el hombre debe permanecer impasible y superior a su propia desgracia.

Desgraciado el que no tiene armas para sufrir. Los débiles jamás son felices. Sin las amargas pruebas del infortunio, no hay virtud, genio ni gloria''.

Alfaro representa para el Ecuador la más alta cifra de la democracia y su nombre es símbolo de dignidad y patriotismo, por eso los grupos políticos surgidos en los últimos años como "Alfaro Vive Carajo'' han crecido a la sombra de su ejemplo y su memoria