ELOY
ALFARO DELGADO
REPUBLICO.-
Nació en Montecristi el 25 de Junio de 1842.
Hijo legítimo del comerciante español
Manuel Alfaro González cuya biografía
puede verse en el tomo VIII de este Diccionario y
de Natividad Delgado López, natural de Montecristi.
De cinco años se emperró
al caerse de una sofá su padre lo dejó
encerrado y a oscuras hasta el día siguiente
para que aprendiera a sufrir. El Cura del pueblo le
enseñó el Catecismo y luego tuvo un
aprendizaje principalmente comercial con un profesor
francés traído por su padre y por Monsieur
Becherel, que también tenía hijos de
edad escolar en Montecristi.
Pronto destacó por su
valentía y arrojo. Un día, mientras
iba con su hermano mayor José Luis, vieron
a un pequeño tigrillo agazapado y Eloy lo atacó
e hizo huir. De 13 años encabezó con
varios amigos una pandilla y al ser perseguidos por
el Jefe Político José Pinto, lo enfrentaron
a pedradas y obligaron a retirar. Entonces su padre
se lo llevó a Lima para evitar retaliaciones
y después pasaron por el negocio de los sombreros
a Centroamérica. De regreso a Manabí
ayudó a su padre en las labores agrícolas
y gozó de gran popularidad en el pueblo, En
1846 ayudó económicamente al liberal
Manuel Albán para hacer la revolución
en Manabí. Albán lo envió a Lima
a conferenciar con el General Urbina, quien les recomendó
esperar. De vuelta a Montecristi se insurreccionó
y penetró en los bosques. El Gobernador Francisco
Javier Salazar mandó un espía, pero
la generosidad de Alfaro lo atrajo y supo los taimados
planes de Salazar, a quien los revolucionaros cercaron
en su casa. Después Salazar los envolvió
con argucias y todo quedó en nada. Alfaro tuvo
que viajar a Panamá, ingresó a la Masonería
del itsmo, pasó al Salvador y de allí
a Lima, empleándose en la Casa comercial de
Lazarte.
El 65 regresó a Manta
con instrucciones de Urbina que no pudo cumplir. En
Montecristi se enteró del desastre naval ocurrido
en Jambelí, viajó a Guayaquil a inquirir
más noticias, fue protegido por varios amigos
de su padre —Manuel Luzarraga, Clemente Bailen,
Ildefonso Coronel— y tras largas vicisitudes
pudo arribar sano y salvo a Panamá, dedicándose
a los negocios, que entonces iban viento en popa por
la construcción del Canal o vía interoceánica,
y en poco tiempo se hizo inmensamente rico como agente
de una compañía de navegación
alemana y explotando a medias con el ingeniero Manuel
Mackay la rica mina de plata "Corozal" en
el Salvador. De hecho se convirtió en el indiscutible
jefe de su familia pues envió a sus hermanos
Manuel y Medardo a estudiar medicina en los Estados
Unidos, a Marcos a Cuenca a seguir leyes, mantenía
a su padre en Punta Arenas y al resto de los suyos
en Montecristi. También ayudó a muchos
liberales en desgracia, al Dr. Zaldívar que
después llegaría a ocupar la presidencia
del Salvador, a Urbina, a Veintemilla y a Montalvo.
El 71 envió armas a
su hermano Ildefonso para fomentar la revolución
en Manabí y pocos meses después contrajo
matrimonio en Panamá con Ana Paredes Arosemena,
tuvieron un hogar modelo y larga descendencia. El
75 Montalvo le invitó desde Ipiales a sumarse
a la conspiración contra la vida de García
Moreno pero se negó a ello.
Muerto el tirano, viajó
a Guayaquil a apoyar la candidatura liberal de Antonio
Borrero que triunfó ampliamente. El 5 de Enero
de 1876 firmó con otros notables de Montecristi
una petición para la convocatoria a una Constituyente,
pero Borrero se hizo el sordo y Alfaro se declaró
su opositor, pasó a Guayaquil a conspirar con
Miguel Valverde a favor de la dictadura de Nicolás
Infante y al ser descubierto en Mayo se ausentó
a Panamá.
En Agosto estuvo nuevamente
en Guayaquil y volvió a conspirar contra Borrero.
Para eso llamó a Montalvo que se hallaba en
París. El 18 de Septiembre se sublevó
Guayaquil a favor del Comandante Militar Ignacio de
Veintemilla, quien designó a Alfaro Jefe Político
de Portoviejo. Como Ayudante de Campo de Urbina peleó
en la batalla de Galle, entró en Riobamba y
allí se dio cuente que Veintemilla no tenía
ideales políticos ni era tampoco liberal y
lo expresó en un banquete. En Quito visitó
al Dr. Manuel Polanco en el Panóptico y llamó
a su lado a Roberto Andrade y a Abelardo Moncayo,
instándoles a que salieran de sus escondites.
Veintemilla ordenó que no se le pagaran sus
sueldos de Coronel, pasó días de gran
estrechez y regresó a Guayaquil, pues su fortuna
se había evaporado a causa de su generosidad.
En el puerto principal se dedicó a pequeños
negocios con Panamá.
El 78 conspiró a favor
de Vicente de Piedrahita, fue apresado y tras varias
gestiones del Cónsul de Colombia recobró
su libertad, aunque muy enfermo de reumatismo. Otra
vez en Panamá, trabajó casi como peón
en la imprenta de "La Estrella" y en la
sección correspondencia de ese periódico
logró que se insertaran noticias del Ecuador.
El 80 pasó a Esmeraldas.
El 20 de Octubre se proclamó Jefe Supremo y
como no encontró apoyo disolvió a su
gente y se retiró al Norte. El 81 publicó
"Las Catilinarias" de Montalvo en forma
de folletos. En Julio del 82 volvió a Esmeraldas
con el objeto de sumarse al movimiento contra Veintemilla,
luchó en San Matheo primero y el 6 de Agosto
atacó la población, fue rechazado y
tuvo que huir por la selva a los páramos y
de allí a (piales y a Barbacoas en Colombia,
de donde siguió a Panamá.
Poco después lo fue
a visitar Luis Vargas Torres con dinero y le convenció
a regresar a Esmeraldas, que tomaron el 9 de Enero
de 1883 y donde le proclamaron Encargado del Mando
Supremo de esa provincia, organizando su Gabinete
de la siguiente manera: En el Interior y relaciones
Exteriores Manuel Semblantes, en Hacienda Federico
Proaño que no pudo llegar y fue sustituido
por el Dr. Camilo Octavio Andrade, en Guerra y Marina
Víctor Proaño y cuando se retiró
lo reemplazó con Manuel Antonio Franco.
De inmediato mandó a
ocupar Bahía. Las fuerzas del gobierno marcharon
hacia Rocafuerte para cercarlo pero se dispersaron
y casi toda la provincia pasó a su poder. El
17 de Marzo entró en Montecristi y fundó
"La Gaceta Oficial". El 21 recibió
una carta del General José Marta Sarasti ofreciéndole
alianza, no pudo esperarlo, pasó a Jipijapa
y Daule, que ocupó sin resistencia, impidiendo
el avance de los vapores del gobierno. El 4 de Junio
atacó Guayaquil por el manicomio, el 12 por
el Estero Salado y en ambas ocasiones fue rechazado,
Veintemilla le ofreció el Mando Supremo si
se le unía y Alfaro no aceptó porque
hubiera equivalido a una traición al Pentavirato
formado en Quito.
El 8 de Julio decidieron un
ataque conjunto a Guayaquil para el día siguiente.
Alfaro entró por el Manicomio .y los restauradores
por- el Salado; después del triunfo sus tropas
se dispersaron en diferentes casas particulares. Pedro
Carbo fue designado Jefe Supremo de Guayaquil, Alfaro
partió en Septiembre a Manabí y en Octubre
se enteró que la Convención Nacional
había designado presidente provisional al Dr.
Plácido Caamaño y regresó a Panamá
desilusionado.
En 1884 organizó una
expedición armada. Compró el buque "Alajuela"
con un préstamo de la Casa comercial de Ramón
Vallarino y con dinero de Vargas Torres armas, y se
hicieron a la mar. En Tumaco se enfrentaron al vapor
gobiernista "Nuevo de Julio" con resultados
indecisos, siguieron a Bahía y desembarcaron,
pasando por tierra a Portoviejo, pero fueron rechazados.
Nuevamente en Bahía,
el 5 de Diciembre atacó al "Huacho"
que se fue a pique con doscientas bajas gobiernistas.
Al día siguiente 6 de Diciembre fue atacado
por el "Nueve de Julio”, que con su mayor
velocidad y potencia no pudo ser abordado. La situación
se volvió desesperada y Alfaro decidió
hundir el "Alajuela" antes que cayera en
poder del enemigo y se dispuso a morir con él,
pero sus compañeros lo salvaron en una pipa
de manteca que arrojaron al mar y pudo llegar a la
costa. Su aventura se seguía con inusitada
emoción y convirtióse en una figura
internacional.
Huyendo siempre por la selva
perseguido por el ejército del gobierno, pudo
atravesar la frontera con Colombia y finalmente arribó
a Panamá. Allí se registraron varias
tentativas para asesinarlo y como el gobierno de Caamaño
hasta intentó su extradición, viajó
a Guatemala donde también quisieron matarlo
y escribió "La Campaña de 1884",
que hizo circular en el Ecuador para desvirtuar las
ridículas acusaciones que hacía el gobierno
en su contra. Todo ello en medio de la vorágine
revolucionaria de las guerrillas "Chapulas".
En Marzo del 86 y cansado de
la inactividad, decidió residir en Lima con
los demás exilados ecuatorianos y tomó
habitaciones en el hotel Maury. El 87 fracasó
la invasión armada de Vargas Torres por el
sur. El 88 fue candidatizado a la presidencia de la
República por el partido Radical, pero su situación
económica en Lima se había tornado tan
crítica, que había días en que
no tenía ni para comer por eso regresó
a Panamá.
El 90 y merced a la ayuda de
varios políticos liberales del continente realizó
una gira triunfal por Chile, Argentina y Brasil. En
Venezuela lo recibieron como un héroe y con
honores, luego visitó a su esposa e hijos en
Panamá tras cuatro años de ausencia.
En New York trabó amistad con ilustres notabilidades
del continente y otra vez en Panamá siguió
rumbo a Costa Rica, visitó a su madre y partió
al Salvador, contribuyendo a detener una guerra con
Guatemala y Honduras mediante un Congreso diplomático.
Era el hombre del momento. Se había convertido
en una personalidad, su fama era legendaria.
El 91 publicó el primer
folleto sobre "La Deuda Gordiana" atacando
al presidente Antonio Flores. El 92 le expulsaron
de Colombia por gestiones diplomáticas de Flores,
pasó a Alajuela y editó un segundo folleto
sobre la citada Deuda, sindicándole nuevamente
de ser autor de numerosos negociados con los tenedores
de Bonos. Ese año apoyó la candidatura
conservadora de Camilo Ponce Ortiz para evitar que
el continuismo político se enseñoreara
en el Ecuador.
El 93 suscribió con
el ex-presidente venezolano Joaquín Crespo
y el colombiano Sergio Pérez un convenio para
conseguir el triunfo del liberalismo en el Ecuador,
Colombia y Centroamérica. Al mismo tiempo recibió
órdenes para poder girar dineros contra el
exterior. Otros viajes a Estados Unidos y México
y una invitación personal del presidente nicaragüense
José Santos Zelaya lo llevaron a vivir en León.
Poco después el liberalismo triunfó
en Honduras con el General Anastasio Ortiz y Alfaro
firmó el Pacto de Amapala con los representantes
de Colombia, Venezuela y Centroamérica.
Entonces comenzó la
insurrección de los pueblos del Ecuador en
protesta por el negociado de la bandera y el 5 de
Junio de 1895 Guayaquil proclamó su Jefatura
Suprema. El 18 arribó en el "Pentaur",
Ignacio Robles le impuso la banda presidencial. designó
su primer gabinete de la siguiente manera: Interior
y Relaciones Exteriores Luis Felipe Carbo, Hacienda
y Obras Públicas Lizardo García. Guerra
y Marina Cornelio E. Vernaza y para evitar cualquier
derramamiento de sangre envió una posta ofreciendo
la paz a Sarasti y salió en campaña.
Al General Vernaza mandó
con el primer ejército por Babahoyo a Guaranda
y Alfaro tomó el mando del segundo que subió
por Huigra. El 14 de Agosto se produjo el encuentro
armado en Gatazo y ante la retirada de las fuerzas
conservadoras y progresistas pudo entrar victorioso
en Cajabamba. De allí pasó a Riobamba
donde cablegrafió a su esposa: "Señora:
pongo a su.? pies la espada vencedora del ejército
liberal en el Ecuador. Bendigamos a 8a Providencia.
Abracemos a nuestros hijos. Eloy Alfaro".
Una vez en Quito tuvo que dedicarse
a consolidar el gobierno. Las guerrillas conservadoras
perturbaban el norte con sus continuas invasiones
y para contrarestarlas, el 7 de Septiembre ordenó
que los gastos de la guerra se pagaran con los bienes
personales de los insurrectos. Empleó a las
mujeres en el correo, suprimió el impuesto
del uno por mil que gravaba a los indios en favor
de la iglesia. El 12 de Noviembre llegó su
familia a Guayaquil.
El 16 se reunió en México
el Congreso Internacional solicitado por Alfaro para
la formación de un Derecho Público Americano.
Mientras tanto había
comenzado a captarse la buena voluntad de las clases
populares de la sierra y se dedicó a visitar
la Casa de Los Huérfanos, el Hospital y otros
centros de salud y filantropía. En lo económico
abolió el Impuesto de la contribución
subsidiaria y aumentó los aranceles de Aduana.
En Diciembre recibió en Guayaquil los restos
del héroe Vargas Torres y gestionó ante
la reina regente de España "la adopción
de medios decorosos que devuelvan la paz a España
y Cuba".
En lo concerniente al asunto
religioso anduvo con tino y mesura. El 31 de Diciembre
se dirigió a León XIII anunciándole
su ascenso al poder. En Mayo de 1896 el Papa le contestó
enviando su Bendición Apostólica.
En Enero Alfaro había
regresado a Quito tras permanecer tres meses en el
puerto principal y como los Hermanos Cristianos, casi
todos franceses, no permitieron que sus alumnos le
rindieran honores como a Presidente de la República,
el viernes 26 se produjo un miting popular y tuvieron
que asilarse en la Legión de Francia, saliendo
muchos de ellos del país.
La situación político
religiosa seguía álgida por la reacción
del clero nacional y de los sacerdotes extranjeros.
En Marzo fueron sacados a Colombia los padres Capuchinos,
acusados de conspiradores. El 24 de Mayo fue develada
una revolución en Cuenca y el 29 atacó
Ricardo Cornejo en el punto de Cabras a una guarnición
ecuatoriana, pero fue derrotado y repasó la
frontera con Colombia.
En Junio Antonio Vega se levantó
en armas en el Azuay y tomó por la fuerza a
Cuenca, la rebelión religiosa comenzó
a extenderse por el austro y Alfaro decidió
dirigir la guerra, bajó a Guayaquil, siguió
por la vía de Máchala y tras rudos combates
pudo el 22 de Agosto ocupar esa plaza, permaneció
tres días, visitó al Obispo Miguel León,
fue padrino de un niño y ofreció una
suma mensual para la continuación de las obras
de la Catedral, suspendidas por falta de fondos.
Nuevamente en Guayaquil le
tocó presenciar el pavoroso incendio grande
del 5 y 6 de Octubre y asistió a la inauguración
de las sesiones de la Convención Nacional.
En Marzo del 97 arribó
Archer Harmann a Quito y en Junio se firmó
el contrato para la construcción del ferrocarril
Guayaquil-Quito por diecisiete millones de sucres.(1)
Entre 1897 y 1900 numerosas
invasiones armadas se registraron por la frontera
con Colombia pero el 31 de Marzo de ese último
año, el Obispo de Ibarra, Federico González
Suárez, dirigió una Carta Pública
a su Vicario Dr. Alejandro Pasquel Monge, aconsejando
la no intervención del clero en política
y reprobando los esfuerzos que hacía el partido
conservador para
(1) La Gran Fiesta del Ferrocarril.-
La mañana del 25 de junio de 1908, el general
Eloy Alfaro se preparaba para una ceremonia muy importante.
Después de tomar su bastón de empuñadura
de plata, miró su reloj. Una multitud lo esperaba
en Chimbacalle, pero todavía era temprano.
Seguramente evocó entonces
aquel día de 1895, luego del triunfo de la
revolución liberal, cuando anunció que
emprendería la construcción de un ferrocarril
entre Guayaquil y Quito. Era un viejo proyecto de
Gabriel García Moreno que no se había
hecho realidad por desidia de los gobiernos.
El mayor obstáculo era la escasez de recursos
financieros. Los banqueros europeos habían
sido categóricos: no darían nuevos créditos
a ningún gobierno del Ecuador mientras no se
solucionase el problema de la deuda externa, que el
país arrastraba desde la independencia.
Apareció entonces el
gringo Archer Harniáh, un aventurero que tenía
apoyo de mister Fox, el representante de Estados Unidos
Harman llegó con una fórmula para conseguir
el dinero que hacía falta: Ecuador podía
comprar una parte de su propia deuda, y reemplazar
el resto con bonos del ferrocarril. El en persona
se haría cargo de las negociaciones en Londres,
Cierto es que el país quedaría nuevamente
endeudado, y que habría que aumentar los impuestos.
Pero el ferrocarril se haría realidad.
Entusiasmado, Alfaro aceptó
firmar un contrato lesivo con la Guayaquil and Quito
Railway Co.. la empresa de Harman, dando motivó
para que sus enemigos lo acusen de corrupción.
Aunque la verdad era que el norteamericano le había
ofrecido a Alfaro 3,5 millones de pesos en acciones,
que el caudillo nunca aceptó. En su lugar las
traspasó al Estado ecuatoriano.
Después de varias negociaciones
con el Congreso, para revisar los peores términos
del contrato, la obra finalmente arrancó el
10 de julio de 1899. Pronto se supo que no sería
una tarea fácil. La ascensión de los
Andes demandaba un esfuerzo enorme. Los derrumbes
se repetían y centenares de trabajadores murieron.
Para suplir la escasez de mano de obra, hubo que contratar
cuatro mil trabajadores negros de Jamaica. Cuando
la vía llegó a la Nariz del Diablo,
fue menester volar inmensas rocas, y no era raro que
entre los escombros apareciese el cadáver de
algún infeliz obrero. Varias veces hubo que
cambiar el trazado por los obstáculos que se
hallaban en el terreno. Y todo esto, mientras los
estertores de la guerra civil continuaban en distintos
lugares del país.
Pero por fin llegó él
gran día. Cuando el tren arribó a su
última estación en Chimbacalle, en las
afueras de Quito, una multitud lo recibió entusiasmada,
dando viva a Alfaro. Bandas militares entonaron canciones
patrióticas mientras su hija América
ponía el ultimo clavo, de oro. Hubo chicha,
bailes y comida. Y pocos se acordaron de los enormes
obstáculos que se habían debido vencer.
Posiblemente Alfaro pensó
en ese momento que la unidad del país sí
era posible. El tren la haría realidad. Cuatro
años después, el aviejo general era
arrastrado hacia una hoguera. Pero su sueño,
aunque todavía no se cumple plenamente, nunca
murió.
recuperar el poder. De allí
en adelante se estabilizó el gobierno liberal
y Alfaro terminó su período en 1901,
en paz, dejando por sucesor al General Leónidas
Plaza Gutiérrez, quien le pagó mal,
pues a última hora no cumplió con sus
ofrecimientos de nombrarle Gobernador del Guayas.
Retirado a la vida privada
y en situación modestísima, Alfaro fue
un ejemplo para sus conciudadanos. Se le veía
diariamente con sus amigos, rodeado por el pueblo
que jamás había dejado de quererle y
apoyarlo. Y como para las elecciones de 1905 el presidente
Plaza exhibió un candidato oficial, que fue
Lizardo García Sorroza, Alfaro se inhibió
de competir. Electo García, desconfiando de
Alfaro, mandó a ponerle pesquisas en la puerta,
pero en Octubre de 1905 fue designado por el Congreso
para miembro de la Comisión Codificadora de
las Leyes Militares, junto a los Generales José
María Sarasti y Francisco Hipólito Moncayo.
Con tal motivo viajó a Quito, preparó
el golpe militar con Emilio María Terán,
Nicanor Arellano, Flavio Alfaro y Manuel Benigno Cueva
y regresó al puerto principal.
La noche de! 31 de Diciembre
salió subrepticiamente a la sierra y tras numerosas
peripecias derrotó a las fuerzas gobiernistas
en Chasqui el 15 de Enero de 1906, entró al
día siguiente en Quito, asumió por segunda
ocasión el poder y el 9 de Octubre la Convención
Nacional le designó Presidente Interino de
la República. Mas este segundo período
tampoco estuvo exento de peripecias.
En Abril de 1907 hubo una protesta
de universitarios en Quito y en Junio numerosos plazistas
atacaron a bala el edificio de la gobernación
del Guayas donde se encontraba Alfaro, quien logró
a duras penas sofocar el movimiento. En 1908 rompió
con su Ministro Abelardo Moncayo y el ferrocarril
arribó a la capital, dando lugar a una serie
de festejos que alegaron la nación. Al año
siguiente se celebró con gran pompa el Centenario
de la Independencia, las obras públicas nacionales
cobraron auge, el nuevo siglo sirvió para incorporarnos
al grupo de las naciones civilizadas del continente,
pues se gozaba de una relativa paz y armonía
basada en la libertad de cultos, la enseñanza
laica, la libre internación de libros y escritos.
En lo económico se estableció el Patrón
Oro para favorecer al comercio exterior. En lo religioso
se hallaba suspendido el Concordato con la Santa Sede
y en lo cultural numerosos ecuatorianos gozaban de
becas y se protegía a los artistas, músicos
e intelectuales; pero, como nada es perfecto en esta
vida, la arterieesclerosis comenzó a minar
la salud del caudillo liberal y en eso advino en 1910
el problema con el Perú. Alfaro ordenó
la movilización general a la Frontera, el país
le obedeció como un solo hombre y se superó
la crisis armada. Fue su momento de mayor popularidad,
en 1911 tuvo que escoger sucesor presidencial, que
lo fue en esta ocasión el viejo Chapulo Emilio
Estrada Carmona, sin embargo, no faltaron los chismes
de partes interesadas que enturviaron las buenas relaciones
entre ambos. Alfaro terminó alejándose
de Estrada, quien de todas maneras ganó las
elecciones y viendo que Alfaro planeaba una nueva
dictadura con el apoyo de su hijo Olmedo, dio el golpe
el 11 de Agosto. Alfaro fue tomado preso en el Palacio
y protegido por el Cuerpo Diplomático pudo
salir a la legación de Chile, donde permaneció
treinta y cinco días asilado, hasta que le
permitieron viajar a Guayaquil y tomar un vapor rumbo
a Panamá.
Tres meses después falleció
el Presidente Estrada y asumió al Poder Carlos
Freile Zaldumbide. En Guayaquil el General Pedro J.
Montero desconoció a las nuevas autoridades
y pidió la venida de Alfaro, quien embarcó
el 30 de Diciembre en Balboa y arribó el 4
de Enero de 1912a Guayaquil, donde fue proclamado
por el pueblo, aunque el verdadero líder del
movimiento era su sobrino Flavio.
Entonces se apeló a
las armas. En Quito pedían la cabeza de Alfaro
y el gabinete constitucional de Freile Zaldumbide
designó a los Generales Plaza y Julio Andrade
directores de la Guerra. En la costa Flavio Alfaro
tomó el mando de las fuerzas radicales, que
enfrentadas a las serranas en Huigra, Naranjito y
Yaguachi, sufrieron aplastantes derrotas.
Alfaro estaba viejo, casi decrépito
y no atinaba a encontrar soluciones, aún más,
no atinaba a salir de Guayaquil cuando la situación
se tornó perdida.
Las fuerzas combinadas de Plaza
y Andrade, luego de firmar un Convenio en Duran por
el que juraron respetar las vidas de los comprometidos,
entraron en Guayaquil y de inmediato Plaza ordenó
la captura de Alfaro y sus tenientes, que fueron localizados
en la calle Chimborazo No. 619. Felizmente el General
Julio Andrade evitó el bochorno de ser llevados
a pie a un Cuartel y les hizo conducir al edificio
de la Gobernación, donde impidió que
los ultimaran.
Al día siguiente Plaza
lo visitó y lloró con él, pero
el 26 fueron sacados sin miramientos a Duran para
que tomaran el ferrocarril, pues había llegado
la orden de Quito, de que se les condujera detenidos
al Panóptico. El viaje se realizó sin
contratiempos, Alfaro fue llevado de los brazos, pues
su estado de debilidad era general.
A las doce del día una
poblada compuesta por mujeres de mal vivir, cocheros
comandados por José Ceballos y en general,
por la hez de los barrios, ingresó sin ningún
contratiempo al interior del Penal y en complicidad
con los guardianes subieron hasta el pabellón
asignado a los presos políticos, donde Ceballos
ultimó a Alfaro en el interior de una celda,
a palos y un tiro de fusil que le entró por
el ojo derecho. Posteriormente masacraron a sus acompañantes
en las otras celdas, uno por uno tranquilamente y
en desenfrenada orgía de sangre. Los cadáveres
res fueron Jalados con cuerdas y arrastrados por las
calles hasta El Ejido, donde llegaron en hilachas.
Allí les prendieron fuego y hubo algazara y
baile general. Tan dantesca escena motivaría
años después al novelista Alfredo Pareja
Diez-Canseco a titular su célebre biografía
de Alfaro con el hombre de "La Hoguera bárbara".
Murió el caudillo de casi 70 años, pero
representaba mucho más.
América entera repudió el crimen y la
conciencia política del continente señaló
a Leónidas Plaza como el autor intelectual
de la masacre, en connivencia con el Encargado del
Poder Ejecutivo Carlos Freile Zaldumbide y su equipo
de Ministros. Posteriormente un Tribunal Civil señaló
la responsabilidad administrativa de éstos
últimos, sin mencionar el papel protagónico
de Plaza.
El Lunes 29, a las cinco y
media de la tarde, fue sepultaren el cementerio de
San Diego. En su matrimonio con Ana Paredes Arosemena
tuvo nueve hijos, de los cuales vivieron Olmedo, Colón
Eloy, Colombia, Esmeralda y América. Fue bueno
y generoso, por eso se ha escrito que tenia corazón
de madre.
Su estatura pequeña,
contextura gruesa, piel blanca, pelo cortado casi
a rape y encanecido prematuramente, ojos pequeños,
indígenas, vivaces y con la llama de la fortaleza
inextinguible del luchador nato, del líder
carismático y del hombre que todo lo sacrificó
por conseguir el bien de sus semejantes. En vida fue
caudillo. Viejo Luchador le decían, en muerte
personificó un ideal.
Su bondad, cortes fa y generosidad
eran proverbiales. Ayudó a amigos y compatriotas
dentro y fuera del país. Tuvo talento comercial
y varías veces hizo fortuna pero la gastó
en aras del ideal liberal radical masónico.
Hijo devoto, hermano servicial, esposo amantísimo,
político honesto y sacrificado. En guerra valiente,
sufrido y leal compañero, en la paz ciudadano
trabajador y patriota como el que más. El país
le debe el Ferrocarril y numerosísimas obras
públicas, pero por sobretodo la libertad de
conciencia que nos permite vivir y trabajar libres
hasta cierto punto. Como muestra de su temple y carácter,
de la solidez de su voluntad, cabe reproducir un hermoso
párrafo escrito a sus hermanos en Diciembre
de 186tí: "No hay que abatirse por nada,
aunque el mundo se venga abajo: el hombre debe permanecer
impasible y superior a su propia desgracia.
Desgraciado el que no tiene
armas para sufrir. Los débiles jamás
son felices. Sin las amargas pruebas del infortunio,
no hay virtud, genio ni gloria''.
Alfaro representa para el Ecuador
la más alta cifra de la democracia y su nombre
es símbolo de dignidad y patriotismo, por eso
los grupos políticos surgidos en los últimos
años como "Alfaro Vive Carajo'' han crecido
a la sombra de su ejemplo y su memoria