JUAN
JOSE FLORES Y ARAMBURU
PRESIDENTE
DE LA REPUBLICA." Nació en Puerto Cabello,
Capitanía General de Venezuela, el 19 de Junio
de 1799 (1) Hijo del comerciante español Juan
José Aramburú, que se embarcó
a España a los primeros síntomas de
la revolución y murió en Vizcaya y de
Rita Flores Bohorques, natural de Puerto Cabello,
"quien solo se recomendaba por los dotes que
había recibido de la naturaleza y señaladamente
por su físico".
Como hijo único, al
viajar su padre quedó en posesión de
sus bienes consistentes en dos casas y algunos esclavos
y aprendió las primeras letras en el establecimiento
del canario Vicente Molina, quien le dispensó
favores útiles a su infancia.
A los doce años su tío
segundo Bartolomé Salom, que vivía cerca,
lo alistó en las armas patriotas y actuó
durante el primer sitio de Valencia. Después
asistió al segundo sitio y logró salvar
su vida cuando la ciudad fue tomada por los realistas,
merced a la protección que le dispensó
el Coronel español Remigio Ramos.
En calidad de prisionero de
guerra fue trasladado a Bariñas y a Guasdalito,
donde le engancharon en el cuerpo de Sanidad Militar
de la División del Coronel Sebastián
Calzada, que se dirigía a los llanos de Casanare
y peleó en Chile contra los patriotas, con
resultados indecisos. Entonces el jovencito Flores,
que ya era Cadete, aprovechó la confusión
del momento para separarse de esas filas y dirigirse
a Pore, donde el Brigadier Rocafuerte le acogió
con interés, confirmándole el rango
el 14 de Abril de 1815.
(1) Se ha dado como año
de su nacimiento el 1800 pero es un error.
De allí en adelante combatió en Arauca
y Palmarito a las órdenes de Páez y
con el Coronel Antonio Rangel estuvo en los encuentros
de Mata de Miel, Mantecal, Achaguas y Paraguas. En
Blanco Largo volvió con Páez que le
expidió el título de Alférez
efectivo el 18 de Julio de 1816. En esos encuentros
solo se buscaba conquistar posiciones estratégicas
mientras Bolívar atacaba a los españoles
en la Nueva Granada.
Después fue Subteniente
efectivo y en 1817 asistió a los acciones de
Caracoles contra el Jefe español Gorrín,
al sitio de San Fernando con Páez, en los tres
combates de Apuritos, en la Victoria sobre el General
realista Dionisio Oronoz, en los dos combates contra
el Comandante Juan Duran y en San Antonio de Apure
donde fue ascendido a Teniente efectivo.
Entonces se produjo la famosa
batalla de Calabozo que hizo huir a Morillo hacia
los llanos, donde se separaron Páez y Bolívar.
Este último se enfrentó a Morillo en
Senén y en la sorpresa de Rincón de
los Toros, perdiendo en ambos encuentros. Páez,
en cambio, lo hizo con el Brigadier de la Torre en
Cogedes y también perdió. Allí
Flores fue herido con una lanza en el pecho y su conducta
heroica fue elogiada en la Orden General del ejército
y sirvió para que Bolívar le ascendiera
a Capitán el 28 de Junio de 1818, justamente
a los 20 años de edad después actuó
en Mijagual y en Araure.
En 1819 combatió en
Nutrias, Paso Narrereño y Trapiche de la Gamarra
con Bolívar, con mala fortuna; luego en Trapiche
de Alejo y en la acción de la Cruz. Entonces
Bolívar pasó a la Nueva Granada por
el inclemente páramo de Pizba, engrosó
a su ejército con varios contingentes criollos
y atacó al Jefe realista Barreiro en el Pantano
de Vargas y en Boyacá, cruelísimos combates
que le fueron favorables y le abrieron las puertas
de Bogotá consolidando la independencia Colombiana.
Mientras tanto Flores había
pasado a la campaña de Merida donde luchó
en el río Zama y en Mauchíes a las órdenes
del General Antonio Rangel, por ello Bolívar
lo ascendió a Teniente Coronel el 3 de Octubre
de 1820 y el 22 de Marzo del 21 recibió el
grado efectivo.
Ese año, como Jefe de
Estado Mayor, peleó en la batalla de Carabobo
y asistió al asedio de Puerto Cabello que terminó
por caer en manos de los patriotas en 1822. Entonces
pasó a Quito —donde aún continuaba
la guerra- y tras la gloriosa batalla del Pichincha,
Bolívar le designó Gobernador de las
levantiscas sierras de Pasto en 1823 y tuvo que combatir
al valiente caudillo indígena Agustín
Agualongo, que con 800 hombres bien parapetados derrotó
a Flores en el paso del río Juanambú,
librándose de caer prisionero porque escapó
con José María Obando a Popayán,
mientras Agualongo avanzaba a Ibarra con el ánimo
de tomar Quito, pero fue frenado por el General Bartolomé
Salom, que prosiguió hacia el norte a sitiar
Pasto, donde se le unió su pariente Flores.
Un mes después ambos
abandonaron el sitio. Flores pasó a Túquerres
y Salom se retiró a Ibarra a rehacer sus efectivos,
que se volvieron a unir en una acción envolvente
en Pasto, Mientras tanto Agualongo había emprendido
la invasión de Barbacoas donde fue rechazado
por Tomás Cipriano Mosquera y bastante debilitado
regresó a Pasto, le tomaron prisionero y fue
fusilado con quince de sus principales capitanes.
En esa campaña Flores
sostuvo un singular duelo a caballo con un brabucón
guerrillero pastuso, al que puso en vergonzosa fuga
frente a las miradas de sus atónitos compañeros.
El 25 de Abril de 1824 Bolívar
le designó Coronel efectivo y Comandante de
la Provincia del Pichincha. Al año siguiente
volvió a insurreccionarse Pasto con el Coronel
Mina y el Cura José Benavides y con trescientos
hombres de Tulcán los derrotó en Sucumbios.
Nuevamente en Quito contrajo
matrimonio con Mercedes Jijón y Vivanco, tuvo
trece hijos y un matrimonio feliz, Una descripción
de su aspecto físico le muestra así:
"Joven, de cuerpo algo bajo y delgado, de facciones
animadas y traviesas, con fama de valiente y buen
jinete, vivo, alegre, sagaz, dotado del don de gentes,
activo y hábil capitán".
En 1826 sofocó la sublevación
del batallón Araure en Quito y ascendió
a General. El 27 fue llamado a Venezuela por Bolívar
a preparar una expedición armada contra Puerto
Rico y Cuba, pero la protesta de Guayaquil contra
la Constitución colombiana le impidió
el viaje y tuvo que iniciar una campaña militar
que terminó en Septiembre de ese año
con la toma del puerto principal.
En 1829 al romperse las relaciones
con el Perú fue designado Jefe de Estado Mayor
del ejército de Sucre, que derrotó en
Tarqui a los peruanos del Mariscal Lamar.
En esa batalla mataron al caballo
de Flores y una bala le atravesó el poncho.
Luego de la victoria fue ascendido a General de División
en el campo de batalla.
Después se retiró
a Quito con el cargo de Prefecto del Departamento
Sur de la Gran Colombia mientras Sucre partía
a Bogotá a presidir el Congreso Admirable,
así llamado, por la calidad de sus miembros.
El 13 de Mayo de ese año
Flores declaró la creación de la República
del Ecuador desmembrando el Distrito Sur de la Gran
Colombia, siendo designado Jefe Supremo interino.
Al día siguiente se instaló la Asamblea
que aprobó la primera Constitución de
la República. Sucre estaba en Bogotá
y al enterarse de los sucesos apuró el regreso
a Quito, pero fue asesinado alevosamente en las selvas
de Berruecos. El crimen originó un juicio que
terminó recién en 1842 con el fusilamiento
de Apolinar Morillo en Bogotá, pero la polémica
histórica ha perdurado hasta nuestros días,
responsabilizando como autores intelectuales a los
Generales José María Obando y Juan José
Flores, quienes mantenían relaciones epistolares
por medio de Pedro José Arteta, concuñado
de Flores.
A mediados del 30 se internó
hacia el norte a defender la incorporación
de Pasto al Ecuador mientras el Coronel Luis Urdaneta
declaraba la revolución en Guayaquil a favor
de Bolívar, obligándole a regresar apuradamente
a Quito donde la situación tampoco iba bien.
De todas maneras se dio mañas para pactar una
tregua que terminó al conocerse la súbita
muerte del Libertador. Entonces Urdaneta abandonó
el país.
En 1831 anexó Popayán
e incorporó el Departamento del Cauca. El 32
ocurrió la sublevación del batallón
Flores en Latacunga, que se desplazó hasta
Bahía de Caráquez, donde sus miembros
fueron exterminados. Se incorporaron también
las Islas Galápagos, pero en el norte se perdió
Pasto, Popayán y el Cauca. En lo personal adquirió
a su compadre Miguel de Anzoátegui la hacienda
La Elvira y el molino de la Chima cercador Babahoyo,
con parte del dinero de un empréstito nacional
(2) arribó Rocafuerte de Méjico y fue
saludado por los miembros del Quiteño Libre,
sociedad contraria a Flores, que le hicieron elegir
diputado para que presidiera la oposición y
al oponerse a la concesión de las facultades
extraordinarias fue preso y trasladado al destierro,
pero en mitad del camino le liberaron y proclamaron
Jefe Supremo de Guayaquil, mientras en Quito abortaba
la conjuración del Quiteño Libre.
(2) La llamada deuda Anzoategui de 300.000 pesos,
adquirida por el Ecuador en 1831 a través del
Vicepresidente Olmedo en Guayaquil a los agiotistas
Pereira, Mandracha, etc. Con la garantía personal
del comerciante, Miguel de Anzoategui y Cossio. I
como Flores jamás pagó, tuvo que desprenderse
de su valiosa hacienda Mapasingue al Norte de Guayaquil
y salir a Panamá.
Entonces comenzó la guerra de los Chihuahas,
Flores se trasladó cerca de Guayaquil y tras
atraer al Comandante Pedro Mena, la tomó por
sorpresa y obligó a los revolucionarios a huir
a Puna. Mas, una nueva y sorpresiva acción
le permitió apresar a Rocafuerte. Vicente Ramón
Roca arregló una alianza que se suscribió
el 9 de Julio de 1833 entre Flores y Rocafuerte y
que al conocerse en Quito ocasionó la reacción
de los sobrevivientes del Quiteño Libre, que
en Abril del 34 invadieron el norte y proclamaron
la Jefatura Suprema de José Félix Valdivieso,
quien movilizó sus fuerzas hasta Babahoyo y
ocupó el resto del país, mientras Flores
entregaba el poder a Rocafuerte e iniciaba operaciones
militares contra Valdivieso, produciéndose
el enfrentamiento el 19 de Enero de 1835 en los campos
de Miñarica, tras lo cual, Flores y Rocafuerte
ocuparon Quito, mientras los vencidos huían
a Colombia.
Vicente Rocafuerte inició
un gobierno civilizador y progresista al tanto que
Flores conservaba el poder del ejército en
Babahoyo, cultivando a las musas; de esa época
son las poesías que recopiló Víctor
León Vivar de manos de Virginia Flores Jijón
y dio a la publicidad en Chile, en 1892, bajo el título
de "Ocios Poéticos"
El 39 y al término del
período de Rocafuerte, el Congreso eligió
Presidente a Flores, quien pudo gozar de la paz impuesta
por su antecesor y dar comienzos a un ambicioso programa
de obras públicas y colegios, principalmente
en Quito; pero, mal aconsejado por algunos espíritus
pequeños y ambiciosos, quiso eternizarse en
el mando en 1843, hizo aprobar por la Convención
Nacional una nueva Constitución —la tercera
que tuvo la República— y que por su contenido
aberrante y absurdo fue llamada "Carta de Esclavitud",
que autorizaba la reelección presidencial indefinida
con períodos de ocho años, convirtiéndole
en el dueño legal del país, pues ya
lo era del ejercito en manos de militares extranjeros
a los que Rocafuerte llamó Genizaros y del
Congreso que ocupaban sus amigos y cuyas representaciones
habían ampliado igualmente a ocho años.
Para colmos, se estableció
el cobro anual de tres pesos y medio a todo varón
mayor de veintidós años y menor de cincuenta
y cinco. Abuso que sirvió para que se insurreccionaran
los pueblos y tuvo que suspenderse el odiado tributo.
En Quito se inauguraron varias
sociedades opositoras y hasta se le quiso asesinar.
Rocafuerte rompió en Guayaquil su alianza y
marchó al exilio en Lima, comenzando una campaña
por la prensa con sus "Cartas a la Nación",
que tanto impactaron en la opinión pública
hasta la revolución del 6 de Marzo de 1845
en Guayaquil.
Entonces Flores envió
al temido General Otamendi a su hacienda La Elvira
con el ánimo de que apenas cesaran las lluvias
invadiera al puerto principal, pero los marcistas
se le adelantaron y comenzó la lucha. En Mayo
pudo llegar Flores, mas el cerco se fue estrechando
cada vez más hasta que se vio obligado a pactar
el 17 de Junio, aceptando su retiro por dos años
a Europa, conservando sus empleos, honores, rentas
y propiedades y el 24 salió a Guayaquil, donde
lloró al comprender sus errores políticos.
Poco después, mientras
se encontraba en Londres, el agente norteamericano
Delazon Swith, el 10 de Agosto informó a su
gobierno que Flores había sacado por la frontera
sur, mediante un pariente cercano, 40.000 dólares
en efectivo, joyas, diamantes y cien libras de plata
en barras, suma considerada fabulosa por entonces.
Debido a que pronto se conoció esta nueva fechoría,
la Convención Nacional reunida en Cuenca desconoció
el tratado de Virginia y su convenio adicional, empezó
a preparar una invasión armada al Ecuador con
su fiel amigo y acompañante el Coronel Ricardo
Writgh.
En Diciembre pasó a
Francia donde estudiaban tres de sus hijos. El Rey
Luis Felipe le entregó el Gran Cordón
de la Legión de Honor, discernido en 1844.
Flores era un hombre de buen ver: "La talla mas
bien pequeña que grande era bien proporcionada.
Su cara, notablemente bella, era plena de expresión
y benevolencia y sus maneras impresas de una graciosa
distinción anunciaban al hombre de mundo hecho
a los hábitos de una vida elegante. De saber
sin pedantería, él escuchaba con gusto,
hablaba con facilidad y encanto a sus interlocutores,
con una voz dulce y armoniosa. Era valiente a toda
prueba y desde su juventud, sus capacidades militares
y administrativas le habían merecido ser acogido
por Bolívar para comandar el Departamento Sur
de Colombia".
En Francia renovó sus
pedidos de armas y hombres para invadir al Ecuador,
pedidos que ya había presentado en Inglaterra,
pero no obtuvo resultados. En 1846 pasó a Italia.
Primero estuvo en Roma visitando al Papa Gregorio
XVI que le obsequió una Medalla de Oro y la
bendición apostólica. También
se entrevistó en su hotel con el Secretario
de los Estados Pontificios. En Napoles recabó
del Embajador español Ángel de Saavedra,
Duque de Rivas, las necesarias Cartas de Recomendación
ante la reina madre María Cristina de Borbón,
viuda de Femando Vil, vuelta a casar con Manuel Muñoz,
creado Duque de Riansares, en quien tenia numerosa
descendencia que podría coronarse en América.
En toda esa etapa Flores trató de interesar
a las autoridades europeas en la conveniencia de una
expedición de conquista de América.
En Junio de 1846 arribó
a Madrid, promovió dicha expedición,
propuso la coronación de Juan Muñoz
de Borbón como Rey del Ecuador y Emperador
del Perú, finalmente consiguió la protección
secreta y un préstamo de un millón quinientos
mil duros de la reina madre, a través de los
banqueros Seriola, Carriquí, Salamanca y Buchental,
al siete por ciento de interés anual, pagadero
por semestres, con la garantía hipotecaria
de todas las rentas del Ecuador.
Dicha expedición colonizadora
debía componerse de dos mil hombres contratados
en Europa, tres barcos (Neptuno, Monarca y Glenelg)
y numerosas piezas de artillería. El Comandante
Señen de Buenaga y Guzmundí realizó
la recluta y enganche en las empobrecidas provincias
vascas, mientras el Coronel Writgh lo hacía
en Irlanda. Los mercedarios debían desembarcar
en la ría de Guayaquil y el propio Flores dibujó
unos planos bastante rudimentarios con indicación
de los lugares que tenían interés. Todo
ello hizo que en los corrillos internacionales se
rumorara la peligrosidad de su invasión. El
gobierno peruano temía, además, que
la estrecha amistad del Mariscal Andrés de
Santa Cruz pudiera hacer aún más peligrosa
la aventura floreana. Por eso intervino ante el gobierno
inglés y obtuvo el embargo e inmovilidad de
las naves.
Flores se había enajenado
la voluntad americana y le calificaban de "Audaz
sujeto enemigo de la independencia", otros decían
que estaba "interesado en finalizar una indebida
y tenebrosa transacción para llevar la guerra
a la república del Ecuador y a las naciones
vecinas".
Y como ya no tenía nada
que hacer en Europa, siguió a Washington, donde
el presidente James K. Polk se negó a recibirle;
luego pasó a La Habana, Kingston y Caracas
en Diciembre de 1847. Allí fue atendido por
sus antiguos compañeros de armas, que le confirieron
el título de General en Jefe y un sueldo vitalicio.
En Enero de 1848 se descubrió
en Guayaquil una conspiración de sus partidarios.
En Abril estuvo en Panamá como simple particular,
pero su presencia motivó agrias polémicas
en el Congreso colombiano, terminando por serle notificada
su orden de salida. En Agosto vivía en Costa
Rica, aconsejó al Presidente Castro la independencia
y luego quiso que solicitara un protectorado inglés.
Sus enemigos le denostaban de apátrida, aventurero
vulgar.
Mientras tanto el gobierno
ecuatoriano había procedidos entregar sus bienes
incautados, a Mercedes Jijón de Flores, quien
pasó a administrarlos a nombre de su esposo.
Ese año de 1847 el gobierno inglés abogó
porque también se cumpliese lo acordado en
el Tratado de la Virginia, pero la legislatura del
país se opuso, subsistiendo la prohibición
de su vuelta al país.
En 1852 preparó una
expedición armada contra el Ecuador contando
con la complicidad del presidente peruano Rufino Echanique
que lo utilizaba para sus planes políticos.
Ante la inminencia del conflicto, el 28 de Febrero
de 1853 protestó el Concejo Cantonal de Guayaquil;
también protestaron otras Municipalidades.
El 4 de julio los barcos de Flores bombardearon Guayaquil
sin mayores consecuencias y tuvieron que retirarse
ante lo inútil de su acción. El 19 sus
mercenarios derrotaron a las fuerzas del gobierno;
pero, faltos de todo apoyo, terminaron por regresar
a la frontera. De allí en adelante vivió
en Lima con su familia, siendo motivo de frecuentes
roces diplomáticos entre ambas naciones.
En 1857 decidió renunciar
la ciudadanía ecuatoriana para volver a la
venezolana e ingresar al escalafón militar
de esa nación. De inmediato logró que
su nueva patria exigiera en su nombre cuantiosas reclamaciones
al Ecuador, pero al caer el régimen que las
propiciaba, se solucionó el problema internacional.
A fines de 1858 la situación
política se tornó muy delicada con el
Perú. El Mariscal Ramón Castilla tenía
planes imperialitas y ambicionaba la conquista de
Guayaquil y su provincia. García Moreno conspiraba
con el enemigo en Lima, en la flota enemiga vino a
Guayaquil, pasó a Quito, y proclamó
un Triunvirato revolucionario que abrió campaña
en la sierra con diferentes suertes y viendo que requería
de los servicios de un militar experimentado, aceptó
la oferta que le hizo Vicente de Piedrahita, delegado
de Flores, para que éste pudiera regresar al
Ecuador y tomara a cargo la dirección del Ejército,
que bajó a la costa por Babahoyo y derrotó
a las tropas del General Guillermo Franco Herrera,
Jefe Supremo de Guayaquil.
El 24 de Septiembre de 1860 finalmente, se consiguió
la ocupación del puerto principal. García
Moreno fue proclamado Presidente en Quito y el 5 de
Octubre expidió un Decreto de reparación
en honor de Flores, restituyéndole su grado
militar y bienes. De allí en adelante Flores
vivió entre Quito y Babahoyo y empezó
a sentir serias molestias en la próstata.
En Noviembre de 1863 la Nueva
Granada declaró la guerra al Ecuador, Flores
dirigió las operaciones y el 6 de Diciembre
fue derrotado Guaspud. En Marzo del 64 fue debelado
un movimiento revolucionario en Guayaquil. Para controlar
la situación bajó en Abril y sus molestias
se agravaron, luego retornó a Quito. En Agosto
el General José María Urbina invadió
la frontera sur y ocupó el poblado de Santa
Rosa el 8. En el Acta que se levantó entonces.
Flores fue calificado de "criminal insigne'',
poco después ocupaban Máchala y el Pasaje.
Flores se apresuró a
visitar Guayaquil y recorrió la costa marítima
tomando informes. Estaba muy enfermo y así
lo hizo saber a García Moreno, pero éste
no le creyó y hasta le amenazó si no
partía al combate.
En tales circunstancias, no
tuvo más que obedecer, el 25 de Septiembre
se embarcó al mando de dos divisiones y el
29 trabó combate en el Pital, dispersando a
un grupo de revolucionarios urbinistas, pero fue herido
en el bajo vientre por una bala perdida, cayó
del caballo y fue conducido a bordo del vapor Guayas.
(3) El 30 se trabó otro combate y volvieron
a vencer los gobiernistas. Enterado de este nuevo
triunfo, pidió que lo trasladaran al Smyrk,
con el objeto de regresar a Guayaquil porque sufría
intensos dolores, falleciendo en mitad del golfo,
a la altura de la isla Puna, el 1o. de Octubre de
1864, de 66 años de edad.
Su cadáver fue colocado
dentro de un gran barril de alcohol para preservarlo
por el resto del trayecto. Al arribar a Guayaquil
le pusieron en
(3) El caballo ensillado fue tomado por los contrarios,
quienes encontraron huellas de sangre en la montura.
un ataúd, fue llevado
a Quito, enterrado en el interior de la Catedral y
su familia hizo levantar un elegante túmulo
de mármol de Carrara.
"Flores merece alabanza
por haberse elevado desde la hez del pueblo, pero
los más vigorosos anatemas por haber empleado,
para su elevación, cuanto medio hay infame
en la vida y en dicha elevación, haber sido
flagelo para varías generaciones de un pueblo,
entre el cual, ni siquiera vio la luz. Por sus manos
pasaron más de cuarenta millones de pesos y
no dejó ni un árbol para utilidad de
ese desgraciado pueblo”.
Creó un partido poderoso
y tuvo seguidores y enemigos. Fue famoso por su carácter
insinuante y lleno de afabilidad. Un diplomático
francés dijo en 1843 que era servicial y generoso
con quienes quería atraerse pero que no retrocedía
ante el empleo de viles intrigas y hasta el crimen
para oprimir a sus enemigos. Sus conocimientos militares,
cuyo nivel es muy relativo, unido a su valor personal,
añade a su fortaleza una gran ventaja sobre
los generales de los estados vecinos. Festejado en
la sociedad, sin bases de instrucción, pero
no sin talento natural, por su dedicación asiduo,
al estudio ha reparado en los últimos años
la incuria de su juventud y los conocimientos que
posee hoy día le han procurado aquí
éxitos literarios y en la tribuna, refiriéndose
a la "Oda a Miñarica" compuesta en
su honor en 1835 por José Joaquín de
Olmedo y a un haz de poesías escritas por Flores
en Babahoyo que se editaron después de su muerte,
en Chile, bajo el nombre de "Ocios poéticos".
Fue un militar competente aunque
sanguinario en la campaña de Pasto y luego
de la batalla de Tarqui, donde ordenó el fusilamiento
de los heridos del hospital de sangre. Ducho en el
arte del adulo y en el manejo de los hombres, se conquistó
un puesto importante en la sociedad quiteña
por su cortesanía extremada con las damas y
sus atenciones con los caballeros. A Bolívar
demostró en múltiples ocasiones su servilismo,
pero cuando le vio caído hizo lo que le vino
en gana y desmembró la parte sur de la Gran
Colombia, intentando mandar de por vida con el apoyo
de los militares extranjeros. En la matanza de los
patriotas del Quiteño Libre dejó todo
dispuesto antes de partir a Latacunga, pensando que
así deslindaría cualquier tipo de responsabilidad.
Después de la revolución
nacionalista del 6 de Marzo de 1845 que le alejó
del país, tramó la ruina del Ecuador
y de América postrándose ante la reina
María Cristina a quien le solicitó armas,
dinero, hombres y buqués para que recobrara
América y se constituyó en un peligro
para el nuevo mundo recién libertado. Sin embargo,
su mayor culpa estriba en las cartas que envió
al General Obando para obtener el asesinato de Sucre.
Actualmente la Universidad
Católica de Quito, a raíz de haber recibido
el archivo Flores, se ha dedicado a la ingrata y absurda
tarea de reivindicar su memoria a través de
escritos y publicaciones, error que le esta costando
la pérdida de buena parte de su prestigio como
institución seria y patriótica.
En lo económico se apropió
de más de la mitad del empréstito nacional
de 1833 y adquirió la hacienda Elvira y el
molino de la Chima cerca de Babahoyo, hundiendo a
su compadre y garante el comerciante guayaquileño
Miguel de Anzoátegui, que tuvo la tontería
de garantizar al país. El préstamo fue
de 300.000 pesos al 3% mensual, capitalizable cada
tres meses; pero Flores jamás pagó un
centavo y los gobiernos posteriores no quisieron reconocer
el crédito por el mal uso que se le había
dado. Anzoátegui tuvo que huir del país
para evitar su prisión por la deuda (como garante
era codeudor) y murió en la pobreza en Panamá.
Sus descendientes reclamaron por años el pago
de esa Deuda de Crédito Público, aunque
inútilmente.
Siempre fue un mal administrador
de la Hacienda Pública y mantuvo las cuentas
del país a cero.
Sobre el crimen de Sucre aun
no se ha dicho la ultima palabra pues desde hace poco
años han surgido nuevas evidencias que indican
claramente la participación del General Tomás
Cipriano de Mosquera.