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MELCHOR DE PEÑALOSA Y LUNA
CORREGIDOR DE LOJA.- Se ignora el lugar y fecha de su nacimiento en España. Hijo legítimo de Melchor Barberá de Peñalosa, natural de Sevilla, y de Juana de Luna y Guzmán, hidalgos de esa jurisdicción.

Muy joven debió entrar al ejército español, peleó en Flandes con el grado de Capitán, cayó prisionero, fue conducido a la villa de Goorn donde permaneció algunos meses.

En 1600 solicitó su libertad bajo fianza a los consejeros del Almirantazgo del cuartel del Norte, que en agosto se la negaron, aunque terminaron por aceptarla en Diciembre, de manos de Adriano Junio, amigo personal de Peñalosa.

En Febrero de 1601 recibió pasaporte del Almirante de Aragón, Francisco de Mendoza, Marqués de Guadalefre, y pudo volver a España, entrando al servicio del Cardenal Fernando Niño-Ladrón de Guevara, Arzobispo de Sevilla, que le designó su Caballerizo Mayor, Gobernador y Alcalde de los palacios de las villas de Membrete y Lopas, que le pertenecían. Allí administro las haciendas de los Olivares que eran numerosas y sus diezmos, hasta Enero de 1611, en que por muerte del citado Arzobispo, el Cabildo eclesiástico de Sevilla designó nuevo Administrador al Ledo. Pedro de Villagómez. Canónigo Doctoral e Inquisidor en Sevilla.

En Noviembre de ese año obtuvo del Rey Felipe III el nombramiento de Tesorero de la Real Hacienda en las ciudades de la Concepción y la Imperial de Chile, vacante por la muerte del propietario Andrés de Torre Agustina, con un salario de 500.000 maravedíes anuales y previo pago de una fianza.

El 20 de ese mes también le designaron Regidor de las referidas ciudades mientras sirviese el oficio de Contador, pudiendo llevar dos criados, joyas, armas, etc. pero por alguna razón no llegó a posesionarse.

Dos años después fue designado Corregidor de Loja, Zamora y de las minas del cerro de Zaruma con seis mil pesos mensuales y por cinco años, en reemplazo de Gonzalo de Paredes Hinojosa y con la facultad de nombrar sus propios Tenientes.

Enseguida pasó con cuatro criados en el navío de Francisco de Aspe, de la armada del General López Diez de Armendáriz y el 24 de Diciembre de 1614 presentó su nombramiento al Cabildo de Loja y comenzó a actuar.

En 1615 organizó tres compañías de sesenta soldados y las envió en socorro a Paita, amenazada por piratas holandeses. Con el Provincial franciscano Fray Pedro Vásquez mantuvo diferencias. En 1616, por medio de su Apoderado en Lima, Adriano Legasso, solicitó licencia del Virrey y se ausentó por seis meses de su Corregimiento.

Estando en Quito conoció y trato a María de Paz Jaramillo, viuda de Juan de Londoño y Montenegro, en quien no había tenido descendientes. En Febrero de 1617 contrajo matrimonio con ella por ser persona de calidad, rentas y gozar del buen crédito del vecindario, que la tenía por una santa.(1)

Los nuevos esposos regresaron a Loja y al pasar por la doctrina de Paccha fueron atendidos por Fray Francisco de Paz, del Orden dominicano y tío de la desposada, quien les facilito en préstamo doscientos pesos, por andar faltos de dinero.

Una vez en Loja ordenó la prisión del Capitán Sebastián Lucero por haberse negado a concurrir a Paita y como el Justicia Mayor Blas de Aguirre y Ugarte le había dejado sin castigo, recurrió al Virrey y solicitó afianzare su autoridad. También se quejó porque el dicho Justicia Mayor había nombrado en su ausencia a Francisco Abad, para que lo reemplazare en sus funciones dentro del Cabildo. Abad era sujeto de vida escandalosa, separado de su mujer a quien tenía en Quito, mientras él se amancebaba en Loja con varias.

Peñalosa tuvo que protestar incluso porque el Virrey anterior Marqués de Montesclaros, había designado a Diego López de Herrera para Alcalde Mayor de las Minas de Zaruma, sin tener jurisdicción para ello. El nuevo Virrey Príncipe de Esquilache le concedió solamente en parte la razón y por ello apeló a la Corte, que el 15 de Abril de 1617 contestó favorablemente y solo así pudo volver a gozar de todas sus prerrogativas y de los 750 pesos de a 8 reales cada uno que habían disfrutado sus antecesores en el Corregimiento, como salario anual por las minas de Zaruma.

En una Información de Méritos y Servicios que practicó en Quito declararon sus testigos indicando que había hecho cercar con tres tapias de alto al Monasterio de monjas de Loja, concluida la construcción del Hospital dotándole de aposentos y camas para los pobres y adornando con retablos su iglesia adjunta, reparado los daños ocasionados por las


(1) Hija legítima del Dr. Pedro Luis de Acosta, Abogado de la Real Audiencia de Quito, Encomendero y Alcalde Ordinario varias veces y de Ana de Paz Jaramillo, naturales de la villa de LIerena en Extremadura. Al tiempo de su segundo matrimonio Doña María era propietaria de una hacienda en el pueblo de Tumbaco y de otra llamada "Oyambaro" en el distrito de Yaruquí, así mismo, a cuatro leguas de Quito. En ésta última existo un obraje de indios voluntario dentro de la estancia, donde se confeccionaban paños, jergas y demás de lana, en ambas se criaban ovejas, vacas, etc. y existían casas principales, de tejas.
crecientes anuales de dos ríos que circundan la ciudad y restaurado las carnicerías que se estaban cayendo de viejas.

Que con motivo de tener noticias de que los indios Jíbaros, que antaño habían asolado las ciudades de Logroño y Sevilla de Oro, estaban nuevamente en pie de guerra, condujo una compañía de treinta soldados a la defensa de la ciudad de Zamora y que al saber los indios de Aquiones, del buen trato que el Corregidor Peñalosa hacía, habían salido en paz de la selva y comenzado a poblar el valle de Lomborra en el distrito de Zamora.

Mientras tanto su enemigo el Capitán Sebastián Lucero, en junta con Pedro Espinosa y la influyente familia Pacheco, aliados todos contra Peñalosa, habíanle denunciado ante la Audiencia de Quito, que ordenó una exhaustiva investigación; pero éste pidió al Cabildo lojano un Acuerdo en su favor y a los vecinos principales una Carta de recomendación de su conducta, que le fueron concedidas.

El 22 de Octubre de 1618 arribo a Loja el Licenciado Pedro Diego García de Valverde para iniciar las averiguaciones contra el Corregidor. Peñalosa y su Teniente fueron despojados de sus varas de justicia y se quejó al Virrey, que el 30 de Noviembre censuró el envío del Juez de Comisión y ordenó que se le restituyera su vara de justicia y mando so pena de una multa de quinientos pesos de oro a García de Valverde, a favor de la Cámara de Su Majestad.

A fines de Diciembre estaba otra vez en funciones, pero nuevamente la Audiencia le suspendió y apresó, manteniéndole en Quito por año y medio hasta que el General Pedro Ponce Castillejo le mandó volver a Loja para tomarle cuentas en Marzo de 1620, en su calidad de Corregidor Interino y Juez de Residencia, hasta que arribase el nuevo Corregidor Francisco de Prado.

El juicio fue rápido y sumario y aunque terminó con varias multas se le declaró por "Buen Juez que merece que Su Majestad le ocupe en oficios de su Real Servicio". (2)

El mismo año de 1620 regresó a Quito donde estaba su esposa y tuvo que recurrir cuatro veces a la Audiencia para que Ponce Castillejo le entregare copia de todo el expediente, pues se proponía apelar a España. Igualmente solicitó los dos años de salario como Alcalde de Minas de Zaruma y obtuvo que el Virrey ordenare el pago.

También se carteó con sus hermanos y parientes en la Corte, pues había decidido solicitar el permiso necesario para emprender la conquista de los indios Jíbaros. El Rey Felipe IV le envió una Cédula Comen dativa recomendando su nombre al Virrey del Perú para que se le prefiriese en la designación de Corregidor de las provincias de Cañas y Canchas, Cajamarca u Otavalo, pero jamás fue nombrado.

Dedicado a la administración de los bienes de su cónyuge, viviendo juntos en la casa de la esquina de la Merced a solo dos cuadras de la plaza principal de Quito, procrearon en 1623 y como único hijo a Melchor Barbera de Peñalosa y Paz, a quien criaron "con mucho lustre, como a hidalgo notorio".

Para 1644 aún vivía con su esposa, con la salud muy quebrantada ambos, y debió fallecer sin testar, pues no se ha hallado dicho documento. Existe un esbozo biográfico escrito por el Dr. Alfonso Anda Aguirre del que hemos tomado estos datos.

(2) De las Investigaciones y descargos practicados se logró establecer que las Casas del Cabildo de Loja estaban deshabilitadas por ser "asombradas" y en ellas haber aparecido muertos los dos últimos Corregidores, de suerte que Peñalosa había proferido pagar alquiler en otra parte, antas que vivir gratuitamente en ellas. La explicación mas lógica de estos sucesos es que ambos Corregidores debieron morir súbitamente de infarto o derrame y la ignorancia de la época atribuyó sus muertes a la acción de posibles fantasmas.