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JOSE ANTONIO ROCA BOLOÑA
ORADOR.- Nació en Lima el 12 de Noviembre de 1834 Hijo legítimo de Bernardo Roca y Garzón, comerciante en Lima y de su prima hermana Teresa Boloña y Roca, guayaquileños. (1)

El mayor de una larga familia, creció en la casa propia de su padre en la calle San José. Empezó sus estudios en el Colegio Beausejor, de trece años pasó al de Guadalupe cuando dirigía Sebastián Lorente y brilló entre todos sus compañeros.

Después pasó a ayudar a su padre en las labores del comercio pero comprendiendo que su vocación era el sacerdocio, ingresó al Seminario de Sarato Toríbío, donde a la sazón era Rector Pedro Pablo Rodríguez y Vicerrector Juan Ambrosío Huerta, que luego llegaría al Arzobispado de Lima, con quien colaboraría estrechamente en el futuro.

En el Seminario tuvo entre otros compañeros a Nicolás de Piérola, Manuel Tovar, Agustín Obin, Lorenzo Iglesias, Cesáreo Chacaltana, Manuel González Prada, Ignacio Rey Emilio y Ernesto Casanova, dictó algunos cursos, se ordenó sacerdote el 9 de Abril de 1859 y obtuvo los títulos de Maestro y Doctor en Filosofía.


(1) El matrimonio de estos primos se realizó de la siguiente romántica manera. Bernardo era nacido en 1801 y ejercía exitosamente el comercio en Lima. En 1830, de 29 años de edad, durante un viaje a Guayaquil, conoció a su prima hermana Teresa de solo 13 años de edad y se enamoró locamente de ella. Con permiso de los padres de ella Juan Andrés Boloña Roca y Dolores Roca la llevó a Lima a estudiar y dos años después cuando cumplió 15, se casaron y fueron muy felices.

Como periodista y desde 1855 al 60 colaboró en el bisemanario "El Católico" de Bartolomé Herrera. El 62 circulo impresa su Oración Fúnebre dedicada al célebre padre Mateo Aguilar. El 65 hizo imprimir "El Bien Público", periódico a medias con Manuel Tobar.

Sin embargo su especialidad era la cátedra sagrada pues "tenía rasgos geniales pero a todo eso se unía la unción sacerdotal, la emoción del que sentía internamente lo que decía y deseaba trasmitir a sus oyentes lo encendido de sus afectos".

Muchas de sus piezas oratorias fueron publicadas en vida y otras después de su muerte por el célebre publicista Gonzalo berrera que hizo un volumen de sus principales producciones.

En 1866 y con motivo de la heroica muerte del Ministro de Guerra José Gálvez pronunció un emocionado Discurso.

Sacerdote modelo, de costumbres austeras y trato amable y servicial, rechazó honores y dignidades y se mantuvo alejado de la política. En 1870 comenzó a colaborar en el vocero de Monseñor Manuel Tovar. De este año es una hermosísima fotografía familiar tomada en la casa de la calle San José.

El 29 de Octubre de 1879 hizo el elogio del Almirante Miguel Grau en la Catedral de Lima, ante las autoridades, miembros del Cuerpo Diplomático, batallones de línea y tripulación de los buques norteamericanos Alaska y Onward. "Su voz vibrante y la fuerza expresiva de sus ¡deas, conmovieron a los asistentes. Habló sobre el infortunio y la gloria ..."

Durante la guerra con Chile presidió a la Cruz Roja peruana, trabajó con médicos, estudiantes y practicantes de medicina, señaló el camino de la serenidad y cuando el encono aniquilaba a los políticos indicó los dictados de la razón.

Al ser ocupada Lima emigró con otros sacerdotes y solo regresó al saber que los chilenos habían entrado en tratos con la iglesia. Entonces fue designado Diputado y trabajó porque se firmara la paz.

En 1886 presidió la Comisión encargada de preparar las fiestas del III Centenario del nacimiento de Santa Rosa de Lima y pronunció un célebre Panegírico con tal motivo. El 30 de Agosto de 1887 leyó su "Discurso sobre la Palabra" en la sesión de instalación de la Academia Peruana de la Lengua, de la cual era miembro de Número.
El 16 de Julio de 1890 pronunció un Discurso Patriótico en la iglesia de La Merced en honor a los soldados caídos en las batallas de San Juan y Miraflores, con ocasión de la llegada de los restos de muchos combatientes en diferentes zonas, en la guerra del 79.

En 1893 ascendió a Canónigo Teologal con tratamiento de Monseñor.

Con el paso del tiempo fue encegueciendo y retirándose de toda actividad pública hasta que en 1906 dejó completamente de ver y debió de haber sido muy generoso con su dinero porque estaba pobre pero "en perfecta conformidad con la voluntad de Dios".

Falleció tras corta enfermedad en Lima, plácidamente, el 29 de Julio de 1914 y de 79 años de edad. Fue velado en la amplia Casona del Carmes Bajo No. 330 donde vivía. En la Catedral le hicieron solemnísimas honras fúnebres y fue enterrado con fama de gran sacerdote y eminente orador.