CARLOS
ROJAS GONZALEZ
LINGÜISTA.-
Nació en Guayaquil el 18 de Julio de 1943.
Hijo legítimo de Alberto Rojas Gonzaga, extranjero
que llegó después de muchos viajes a
Guayaquil y puso un bazar en Clemente Bailen y Chimborazo.
Al quebrar por malos negocios se instaló en
Samborondón, dedicado al ramo del perfumería
y cosméticos en general. Hacia 1960 enfermó
de diabetes y falleció cuatro años después
en Guayaquil. Insigne viajero, buen conversador de
carácter extrovertido, imaginativo y amante
de la opera y de América González Blacio,
guayaquileña, profesora primaria. Hija del
Coronel Vicente González, liberal radical del
95, de los lugartenientes del General Pedro J. Montero.
El último de cuatro
hermanos que crecieron felices en unión de
numerosos primos matemos en un viejo caserón
de madera, de planta baja y dos pisos altos, propiedad
de los hermanos González Blacio, en Rumichaca
entre Sucre y Colón, Allí vivían
alternando en franca camaradería, almorzaban
y cenaban los grandes en el primer piso y los chicos
en el segundo, en una gran mesa familiar.
Recibió las primeras
letras de su madre y recién para el quinto
grado lo matricularon en la escuela Fiscal No. 12
"Juan Montalvo" ubicada en 10 de Agosto
y 6 de Marzo, en el popular barrio de la plaza de
la Victoria, donde acostumbraban situarse los encantadores
de serpientes a vender sus pomadas, menjurjes y otras
baratijas.
En 1955 ingresó al Colegio
Particular "Lizardo García" y siguió
la especialidad de Comercio hasta el tercer año.
Por ese tiempo empezó a interesarse en la comunicación
y la cuestión existencial. La adolescencia
le creaba frustraciones y como era introvertido buscaba
un escape en la lectura, frecuentando bibliotecas
como las de la Casa de la Cultura y la Carlos A. Rolando
de Autores Nacionales, donde se especializó
en temas relacionados con Literatura, Filosofía
y Psicología. Luego entró al campo de
la ficción, se entusiasmó con los cuentos
de José de la Cuadra y los relatistas dinámicos
de los años 30. Como era muy organizado, acostumbraba
tomar notas y comenzó un fichero, transformado
hoy en archivo de Lingüística, que ha
dividido por temas y materias.
En 1960 pasó al Colegio
Técnico Simón Bolívar donde encontró
un excelente ambiente y escribió el periódico
mural "El Libertador" con artículos,
poemas y comentarios. El 62 se graduó de Bachiller
en Comercio y Administración, no sin antes
descubrir en el sexto curso el amor, pero sufrió
una crisis existencial por darle gusto a su familia
que lo quería de Economista. Así pues,
comenzó a llevar numerosas contabilidades en
almacenes y empresas pequeñas e ingresó
a la Facultad de Ciencias Económicas de la
Universidad de Guayaquil. Mas, al no sentirse realizado,
entró el 63 a la Facultad de Filosofía
y Letras, pasando el examen de ingreso con la más
alta calificación; sin embargo no salió
de Economía y se dio el tiempo necesario para
asistir a ambas Facultades hasta el 64.
Mientras tanto hacía
reportajes sobre asuntos sociales para "El Telégrafo"
a S/. 200 cada uno, sobre el transporte, la urbanística,
entrevistaba a artistas, a políticos, etc.
También trabajaba para la revista "Época"
de Presley Norton como redactor especial.
A fines del 64 se empleó
en la agencia del Diario "El Comercio" en
Guayaquil con S/. 1.200 mensuales, hacía publicidad,
redactaba noticias sin horarios fijos, trabajó
tres años.
En Filosofía y Letras
había encontrado el apoyo de ciertos profesores
como Francisco Huerta Rendón quien le dijo:
"No eres historiador sino escritor". En
otras ocasiones "me pedía que le mostrara
lo mío y como era afectuoso e impositivo me
sirvió de guía. Ezequiel González
Mas me hablaba horas sobre la literatura Universal
y me introdujo en el Ulises de Joyce al punto que
organicé un Seminario sobre dicho libro con
él, Manuel J. Real me motivaba a la Filosofa,
especialmente durante una temporada en que me interesé
en las ideas orientales de Lao Tse".
"En 1967 me integré
al grupo cultural CIMA que mantenía un programa
de una hora semanal en las radios, con Eduardo Salas
Rodas e Hipólito Alvarado. El 68 recibimos
la influencia del pensamiento francés que implicaba
la ruptura de la cultura de cenáculos para
alcanzar un mayor espectro. En lo musical asimilamos
a los Beatles y a Jimmy Hendrix, no pensábamos
de manera nominal sino únicamente de propuesta”.
El discurso cultural hasta ese tiempo tenia sus limitaciones
lingüísticas de espacio y forma, pero
de allí en adelante empezó a darse una
estabilidad para buscar nuevas estructuras. “Nuestro
grupo estaba formado por los pintores Juan Villafuerte
y José Carreño y por los relatistas
Alvarado, Salas, Agustín Vulgarín y
León Hi Fong. Nos reuníamos a partir
de las siete de la noche en el café Lusitania,
ubicado en Aguirre y Lorenzo de Garaycoa, conversábamos
de todo, especialmente de lecturas, que cambiábamos
y discutíamos. Era una especie de taller de
arte en general y de literatura en particular".
En 1968 se graduó de
Licenciado en Literatura con la tesis "Narrativa
ecuatoriana actual" que contiene un análisis
sobre Hipólito Alvarado, Raúl Pérez
Torres, Abdón Ubidia, Vladimiro Rivas. Ese
año la Universidad Técnica de Babahoyo
le contrató de profesor de Literatura Ecuatoriana
para el cuarto curso por S/. 180 la hora, cuatro horas
a la semana. Luego le subieron el sueldo a S/. 10.000
mensuales como profesor a medio tiempo.
"En 1969 Otón Muñoz
y Juan Villafuerte me fueron a visitar para tomarnos
el local de la Casa de la Cultura porque se notaba
un descontento general con la política del
Núcleo. Nos quedamos 27 días hasta que
renunció el directorio y se encargó
de la presidencia Segundo Espinel, quien nos llamó
inmediatamente a colaborar, integrándonos en
secciones. Allí se dio como algo importante
el cruce de ideas e iniciativas entre los nuevos y
los mayores como Enrique Tábara. Nos movimos
en todos los campos, hicimos recitales en las calles,
ediciones populares, vulgarizamos la cultura y la
sacamos del edificio, pero eso solo se consiguió
por un año y poco a poco se fue diluyendo un
esfuerzo tan romántico debido a la falta de
un marco teórico específico".
Durante ese tiempo el Núcleo
editó una Antología titulada "Generación
Huracanada" donde constan numerosos poetas jóvenes
y entre ellos Carlos Rojas González, pero Hernán
Rodríguez Castelo los criticó muy duramente,
salvándose únicamente Rojas. (1).
"El 70 viajé a
Quito y el poeta Humberto Vinueza me presentó
al grupo de ex Tzanzicos, que por entonces escribían
y publicaban la revista La Bufanda del sol. Eran Ulises
Estrella, Iván Carvajal, Abdón Ubidia,
el propio Vinueza, Alejandro Moreano, Esteban del
Campo, Raúl Arias. Hacíamos autocrítica
y buscábamos transformar el discurso literario.
Fuimos muy selectivos, solo editamos entre 10 y 12
números en tres años y el grupo se disolvió.
Allí aparecieron algunos poemas míos".
En esos años también
hizo análisis y crítica literaria en
"El Universo" a través de dos columnas:
1) Una página de Literatura cada domingo, y
2) Media página con los Libros de la Semana,
que aparecía bajo el seudónimo de "Trimaltión",
personaje de la novela "El Satiricón"
de Petronio, percibiendo un sueldo mensual de S/.
1.600.
Desde el 70 había comenzado
a leer a Ferdinand de Saussure, luego a Roland Barthes
y a los formalistas rusos y comenzó a dictar
Psicología del Arte en el segundo curso de
la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad
de Guayaquil, como profesor a medio tiempo con S/.
6.000
(1) En dicha Antología
Rojas publicó tres poemas: 1) Poema para todos,
2) Diceres, y 3) Canción para los inconscientes.
mensuales, pero solo permaneció año
y medio y salió por la violencia imperante
en los predios de la ciudadela. Tenía todo
su tiempo copado y era feliz. Fue una época
de mucha actividad; además, estudiaba a la
Alianza Francesa.
El 73 apareció en un
periódico guayaquileño la convocatoria
a una beca de un año para realizar estudios
de Teoría Literaria en la Universidad de Madrid.
Aplicó enseguida y la ganó con facilidad,
pero se enfermó con apendicitis perforada (peritonitis)
y tuvo que operarse de urgencia en el Hospital del
IESS, donde permaneció asilado cosa de 45 días.
Perdido en viaje, escribió directamente a la
Sorbona de París y consiguió una pre
matrícula, viajando a Francia en goce de una
Comisión de Servicios de la Universidad Técnica
de Babahoyo, por un año, pero se quedó
siete.
Los primeros meses estudió
francés avanzado, al mismo tiempo asistía
como alumno de la Facultad de Letras de la Sorbona
IV y logró el masterado en solo nueve meses
con "La narrativa ecuatoriana de los años
70”, ensayo largo que le abrió las puertas
de una segunda beca para el Doctorado. Entonces conoció
profesores de la categoría de Jacques Lafaye
y críticos latinoamericanos como Raúl
Silva Cáceres y Ariel Dorfman.
Entre el 74 y el 77 hizo su
Doctorado en la Sorbona IV y en la Escuela de Altos
Estudios de París con el profesor Aljirdas
Julien Greimas, la más alta autoridad del mundo
en Teoría y en práctica de Semiótica.
En 1977 sustentó su tesis "La Poesía
Latinoamericana del siglo XX: Caso Ecuador, análisis
semiótico", íntegramente en francés
y recién ahora, 1989, está traduciendo
al español para su publicación en la
Universidad de Mérida, Venezuela, donde se
la han pedido con insistencia. Su tesis, de aproximadamente
500 paginas, trata sobre el análisis más
coherente y organizado que se pueda efectuar sobre
nuestra poesía vigesimonónica, pues
permite detectar el funcionamiento del sentido y la
más aproximada significación del discurso,
entendido como cualquier dimensión de la expresión.
A partir de 1976 comenzó a trabajar por las
noches como recepcionista en diferentes hoteles de
París a causa de que su comisión de
servicios había terminado y no le fue renovada.
Una nueva obra poética afloró bajo el
título de "Poesía Provisional",
en 80 páginas, que publicó la "CAA
Editores de Madrid" en 1.000 ejemplares, agotados
enseguida, por lo que publicaron dos ediciones con
posterioridad.
El 24 de Diciembre de 1976
contrajo matrimonio en París con su compatriota
Lola Alvarez Alvarado, a quien había conocido
seis años antes en Guayaquil y encontrado en
París como estudiante de Lingüística
de la Sorbona IV . Son muy felices aunque no han tenido
hijos.
Entre el 74 y el 78 escribió
un segundo poemario, esta vez en francés, titulado
"Dialogues et monologues d un étranger"
que envió a la Editorial "La penseé”
Universelle" de París y aunque fue aceptada,
no llegó a firmar el contrato y sigue inédita.
El 80 la tradujo al español y escribió
un ensayo "Literatura ecuatoriana del siglo XX,
aproximación semiótica entre discurso
y referente", en 35 páginas, a pedido
expreso de un grupo de investigadores franceses y
latinoamericanos, para integrarlo con otros trabajos
en un grueso volumen sobre Literatura Hispano-luso-americana,
que sacó la famosa editorial Ophrys.
Entre el 78 y el 80 fue profesor
encargado de Curso de la Sección Ciencias Sociales
de esa Facultad, en la Sorbona IV, cargo que renunció
en Julio del 80 para regresar al Ecuador.
Una vez en Guayaquil quizo
fundar un grupo de estudios de Semiótica para
Latinoamérica con base en el Ecuador, proyecto
que aún no abandona. Luego fue contratado por
seis meses como Profesor Investigador y Director de
Planeamiento de la Universidad de Machala con S/.
30.000 mensuales, cofundando los Talleres de Investigación.
El 81 fue Profesor de Teoría
del Conocimiento en la Facultad de Piscología
de la Universidad de Guayaquil y para la Universidad
Católica de Quito dictó un Seminario
largo sobre introducción a la Semiología.
En 1982 pasó a la Universidad Técnica
de Babahoyo como profesor de Lingüística
y Semiología y en la Universidad Laica de Guayaquil
dictó las mismas materias y Metodología
de la Investigación, aun continúa allí.
En 1986 escribió el
ensayo "Entre Semiótica y semiología",
en 25 páginas que apareció publicado
en Ediciones "Uso de la Palabra" de la Universidad
Técnica de Babahoyo, fue reproducido en la
revista de la PUCE de 1987 y en la revista "Catedral
Salvaje" el 88.
En 1988 publicó un libro
de cuentos "Discurso para ser leído cuando
llegue el buen tiempo" en 76 páginas con
seis cuentos escritos entre el 83 y el 88, uno con
ambiente francés y los restantes ecuatorianos.
Uno de estos, "Alrededor del círculo".
ganó el 87 uno de los premios en el concurso
de Cuentos Largos de la revista SITSA de la Municipalidad
de Quito. Por esos días el libro entero participó
en el Concurso José de la Cuadra de la Municipalidad
de Guayaquil y obtuvo una de las tres menciones.
En 1989 Editorial El Conejo
lanzó su tercer poemario "Apuntes para
conformar un texto" en 180 páginas con
poesía nueva escrita entre el 72 y el 87 y
algunos textos tomados de su traducción de
"Dialogues et monologues d´ un étranger".
Mantiene contactos en el exterior
con profesionales de la calidad científica
de los profesores Saúl Yuquievich, Jean Claude
Cocquet, ejerce la investigación social a través
de diversos proyectos para la Corporación de
Estudios Regionales, donde ha cubierto un estudio
sobre la vivienda popular en el Ecuador y otros más
con técnicos y especialista en la materia.
También dirige el Centro de Investigaciones
de la Universidad Laica de Guayaquil y colabora en
periódicos y revistas del Ecuador y de Francia.
En 1998 editó “Un tiempo para decir”
con poesía sobre lo cotidiano dicha con voz
mesurada, que se afina en una comprensión de
las cosas con una alegría sensual y una breve
melancolía de la vida.
Estatura mediana, tez blanca
rosada, pelo cano, ojos café , conversación
amena, carácter disciplinado, prepara sus clases
con la debida anticipación y no entra en contemporizaciones
con los estudiantes, a los cuales exige, guía
y atiende.
En Opinión de Abdón
Ubidia, en la narrativa de Roja existe el inteligente
proyecto de abandonar lo que por desgracia ha sido
una constante en buena parte de la literatura de los
últimos años, exagerados juegos de lengua,
necesidad de recubrir mediante el abuso de la palabra,