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PEDRO DE TEJEIRA
EXPEDICIONARIO.- Se ignora el lugar de su nacimiento en algún lugar de Portugal. Siguió desde sus primeros años la carrera de las Milicias y pasó al Brasil como Capitán Mayor del Pará.

Cuando en 1637 llegaron al Pará portugués los franciscanos de Quito Domingo Brieva y Andrés Toledo huyendo del ataque de los indios Encabellados, el Gobernador Noroña, de San Luis de Marañón, dispuso una expedición, señaló como jefe al Capitán Pedro Tejeira dándole setenta soldados, con el Coronel Benito Rodríguez de Oliveira y los Capitanes Pedro de Acosta Tabela y Pedro Bayón, así como mil doscientos indianos de remo y guerra; los que, junto con los muchachos de servicios y muchas mujeres, pasaron todos de las dos mil personas. Embarcadas éstas en 47 canoas grandes, con los dos legos y sus seis fieles soldados que acababan de escapar de los Encabellados, salieron del puerto de Pará el 28 de Octubre de dicho año, con orden de subir a Quito y dar cuenta de todo lo observado a la Audiencia.

Con lo trabajoso que es subir por el río, la marcha fue lenta y demoró cosa de un año, al punto que casi la mitad de los indios se regresaron a sus comarcas, hastiados de tan largo y tedioso viaje.

Tejeira siguió la marcha, tomó la boca del río Napo haciendo que el Coronel Rodríguez se adelantara con ocho canoas escogidas y el 24 de Junio de 1638 llegaron los de esa vanguardia al puerto de Payamino en el gobierno de los Quijos. Poco después arribaba Tejeira al país de los Encabellados, donde dejó a la mayor parte de su gente al cuidado de los Capitanes Acosta y Sayón y siguió su camino con pocos compañeros. Mientras tanto Rodríguez había subido a Quito y poco después también lo hizo Tejeira, causando el asombro de esa capital pues desde la desastrosa expedición de Gonzalo Pizarro en 1540, la ruta hacia el gran río Amazonas era totalmente desconocida y Quito estaba aislada del océano Atalántico.

Entonces la Audiencia dio cuenta al Virrey, Conde de Chinchón, del éxito de esa travesía y la citada autoridad ordenó que Tejeira volviese y se le auxilie en lo posible. A la vuelta fue acompañado de dos padres jesuitas, Andrés de Artieda y Cristóbal de Acuña, famosos por sus misiones.

El viaje fue igualmente largo y en Diciembre de 1639 pudo Tejeira arribar al Pará, donde escribió una Relación de su viaje titulada "Certificación del Descubrimiento del Marañón y Amazonas, desde el Brasil, y su vuelta con el Padre Acuña".