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DOLORES J. TORRES PALACIOS
EDUCADORA.- Nació en Cuenca en 1897. Hija de María Teolinda Andrade Palacios, señorita romántica, de raza blanca y familias conocidas pero pobres, que amó mucho y después se desengañó de los hombres, fincando todos sus anhelos en sus dos hijos. Fue su padre el canónigo Hurtado, notable personaje porque fue un excelente lector y pasaba por sujeto intelectualizado, además fue por varios años Rector del Colegio “Benigno Malo”: Al ser entregada al horfanatorio Tadeo Torres de Cuenca, tomó ese apellido Torres sin pertenecerle realmente. Poco después la sacó su madre, la llevó a vivir con ella y pasó su niñez en el campo, recibiendo lecciones de amor de su madre y de la naturaleza junto a su hermano menor –solo de madre- llamado Medardo y descubriendo con alegría la pobreza, casi la miseria, pues nunca perdió su carácter jovial y festivo que tantas simpatías le granjeó en el transcurso de su vida.

De escasos siete años entró a la Escuela Central de las Hermanas de la Caridad. En 1909 pasó al Colegio de las Madres Marianas donde recibió instrucción muy amplia, incluyendo música, canto y declamación. El 15 de Mayo de 1910 realizó su primera comunión; ya despuntaba por su alegría, apego a la perfección disciplinaria y por un don especial de dominio sobre sus compañeras.

El 25 de Julio de 1914 rindió el examen general de conclusión de estudios, obtuvo Diploma de Primera Clase y la máxima calificación de Sobresaliente. Años después diría "Tuve muchos vacíos, ese loco afán de que todo sea perfecto y creyéndome tal vez necesaria, trabajé con toda mi alma, pero con mezcla de amor propio".

Al año siguiente ingresó al magisterio como Profesora auxiliar de la Escuela de Niñas de Cuenca, donde había cursado la primaria cuando estaba regentada por las Hermanas de la Caridad, con un sueldo mensual de S/. 20 y allí se desempeñó por dos años hasta que en Septiembre del 17 fue becada al Instituto Normal "Manuela Cañizares" de Quito y como el viaje a la capital era arduo y peligroso, partió con la madre Imelda Ochoa y dos novicias y al pasar por Cañar la trataron de convencer de que el Normal era un centro ireligioso y por lo mismo inconveniente para una mujer; pero Dolores, venciendo prejuicios y desdeñando preocupaciones, tuvo la gallardía de vencer tales temores y al arribar a Quito ingresó al internado del Normal, realizó el curso rápido o intensivo, igualando y hasta superando a muchas que iban adelantadas y todo ello sin olvidar sus prácticas religiosas ni desistir de su misa diaria de cinco de la mañana en la iglesia de la Compañía de Jesús.

Por entonces el Normal estaba asesorado por los miembros de la I Misión alemana, que aplicaba en el Ecuador los nuevos métodos pedagógicos y diferentes planes de estudio (1) y antes del año, el 20 de Julio del 18, logró alcanzar el título de Preceptora Normalista, tras aprobar con lucimiento las dos pruebas prácticas requeridas, siendo la primera Normalista del Azuay.

(1) La primera Misión Pedagógica alemana estuvo compuesta por el Director de la Misión, Doctor en Filosofía, Augusto Rubbel, Consultor técnico para los cursos superiores. Por Walter Hinmelmann que había sido profesor de la Escuela de Landemberg, en el Colegio Nacional de Lisboa y luego en varios Institutos Normales de Alemania, quien al regreso a su patria en 1918 ocupó la Inspección General de Educación Primaria en Berlín. Por Otto Scharnow, profesor en los Liceos de Aplicación de Zullinchau y titulado de Director de Colegios de Berlín. Por Franz Warzawa, profesor en varios establecimientos y especialista en Ciencias Naturales. Por Elena Soler, Profesora del Real Instituto Normal de Rotemburgo y por Eleonora Naumann, profesora de Colegios Secundarios, de Liceos superiores de Niños y del Instituto Normal de Profesoras de Burpleinfurt. Todos ellos introdujeron al país la técnica de los Pasos Formales de Guillermo Rein y Thuiskon Ziller, discípulos aventajados del método herbatiano, consistente en dosificar el aprendizaje a través de etapas que comienzan con la repetición o repaso, luego viene la materia nueva y por ultimo los ejercicios o expresión del conocimiento.
De regreso a Cuenca con mucho valor, nuevas ideas y gran optimismo escribió "La vida necesita un lema: luchar por el bien, sufrir con
valor y nunca retroceder" y abrió su escuela particular con solamente siete niñas recogidas entre amigas y parientes, pues la Atenas del Ecuador no aceptaba que una maestra laica pudiera dictar clases; pero, el Director Provincial de Educación Dr. Daniel Córdova Toral comprendiendo su valerosa posición y lo provechoso que sería para el país que esta joven maestra contara con los medios necesarios para el normal desenvolvimiento de su labor, resolvió ayudarla y el 30 de Enero de 1919 la designó Profesora-Directora de una escuelita nueva que denominó "Tres de Noviembre", con S/. 60 mensuales de sueldo y sus siete alumnas pasaron a recibir clases en una casa alquilada a Paula Torres, en la calle Febres Cordero entre Bolívar y Sucre.

Desde el primer momento Dolores inició una ardua labor pues creó el uniforme compuesto de blusa blanca y falda y corbata roja y como sabia tocar muy bien el piano y conocía de arreglo y composición musical, escribió la letra y música del Himno que dice así: "// Escuelita mía. Tres de Noviembre / que al niño pobre le das tu amor/ / tú no te olvidas, dulce escuelita,/ del que demanda educación. // Escuelita mía, Tres de Noviembre / tuyas seremos hasta triunfar, / éstas, tus niñas, que te aman tanto, / bajo tu sombra quieren vivir. // Eres del niño, la hermosa senda / eres la dueña del porvenir, / por eso, hoy día, con ansia loca, / te entregamos el corazón. // Sin embargo sus mayores logros fueron obtenidos en el campo didáctico, pues sacó a sus alumnas hacia la naturaleza, a observar las cosas en forma directa y se olvidó de la memorización obligada, exigida con perversidad y crueldad, y al final del curso presentó la primera revista de Gimnasia que se conoció en Cuenca, con las alumnas vestidas de falda pantalón, portando guirnaldas de flores y trabajando al son de una banda de música lo que causó conmoción y escándalo en la atrasada sociedad de entonces.

Mientras tanto la hostilidad hacia ella y la escuela había aumentado en la población y a su paso por las calles oía a veces el innoble grito de "Laica", expresado como soez injuria, con el que se la trataba de menospreciar y como por esos días prodújose una insurrección indígena en los campos comarcanos del Azuay, no faltó un ignaro que aseguró que era el justo castigo divino por la creación de una escuela laica en una población tan religiosa como Cuenca. Mas, para el segundo año de labores, a pesar de ello recibió treinta alumnas y tuvo que buscar un local más amplio en casa de Julio Torres, al extremo sur de la calle Luis Cordero, hasta donde la acompañaba diariamente su madre y no se crea que limitaba su acción a la "Tres de Noviembre" pues en Septiembre había fundado la "Liga Pedagógica del Azuay" con los profesores Carlos Cueva Tamariz, Miguel Ángel Galarza, Manuel Muñoz Cueva y Virgilio Salazar Orrego.

En 1921 creó el "Ateneo Pedagógico del Azuay", que también presidió con Manuel Muñoz Cueva en la secretaría y editaron mensualmente "La Voz del Maestro" con artículos escogidos de revistas del magisterio sudamericano. (2).

En Agosto su madre fue a pasar unos días a la hacienda "Shirpud" en la parroquia Suscal con Medardo que acababa de graduarse de Bachiller y con Dolores; pero, a poco cayó enferma de tifoidea y falleció.

Desde entonces Dolores quedó únicamente con su hermano y con la fiel doméstica Rosa Elena Cárdenas que la había criado y cuidó hasta su muerte.

(2) El Ateneo estaba formado por los maestros miembros de la Liga y servia para dictarles clases de Metodología Especial Teórica y Practica a cargo de Dolores. Geometría. Instrucción Moral y Cívica y Ley y Reglamento del Ramo por Carlos Cueva Tamariz. Aritmética y Física por Virgilio Salazar Orrego. Ciencias Naturales y Geografía Patria por Miguel A. Galarza. Química por Pablo Chacón. Geografía Universal por Luis M. Corral. Castellano, Historia Patria y Pedagogía General por Manuel Muñoz Cueva.

Su labor en la "Tres de Noviembre" fue innovadora y hasta revolucionaria, promovió la investigación y deducción, fundó el Banco Escolar del Plantel, controló el correcto uso del idioma castellano ciñéndose a constantes lecturas, atendió el arreglo estilístico de los grados, las practicas semanales del profesorado, hasta llegó a elaborar una pequeña revista manuscrita para estimular a las alumnas y con el tiempo fundó una pequeña biblioteca escolar. Diariamente elaboraba las hojas individuales de rendimiento de las educandas, controlando el Libro de Esquemas que cada profesora tenía la obligación de llevar y que se componía de las siguientes partes: 1) El Plan de Acción educativa a realizarse en cada grado, 2) El Calendario Escolar del Año, sin el cual, el maestro, no puede tener información alguna sobre el número de días de clase que va a dictar en el curso lectivo, 3) El Programa Sintético, distribuido en semanas, de cada una de las áreas de estudio, 4) El Horario de Clases, 5) Los Esquemas para cada uno de los días de clase, elaborados con religiosa puntualidad, entre las cuatro y las seis de la tarde, en fraternal cooperación de ayuda mutua, en discusión ordenada de buen entendimiento entre las profesoras del grupo de paralelos de cada grado. Dichos esquemas, si bien desarrollados sintéticamente, abarcan lo fundamental en cada actividad e incluyen hasta el material gráfico por emplearse, 6) Las Pruebas de Rendimiento instructivo, 7) Las Estadísticas, donde consta el resumen numérico de ciertas actividades realizadas periódicamente, con indicación del número de alumnas que han tomado parte. Cada Libro de Esquemas regresaba a la profesora luego de ser meticulosamente revisado por Dolores, con acertadas observaciones, como las siguientes: a) Procúrese despertar mayor confianza en el alumnado, levante a la niña débil que hace esfuerzo y quiere aprender, b) La disciplina será activa e inteligente cuando el interés y orden del trabajo absorba al alumnado. Hay horas muertas, las niñas se defienden de la inercia, c) Se observa deficiencia en el trabajo oral, parece que la escritura hacen solo a base de copia. Hay que trabar el conocimiento oral o verbal con el escrito; es decir, que la impresión auditiva estimule el sistema motriz y salte la escritura y que la impresión viseral impulse el sonido de la palabra o sílaba y venga la pronunciación, d) Busque los medios de mayor comprensión para el alumnado, es la única forma de conseguir disciplina, e) Intensifique los resúmenes orales a fin de que las alumnas no necesiten un número de preguntas auxiliares para resolver una dificultad muy fácil de subsanar, f) Más control en el trabajo del alumnado: evitar las copias y farsas de las alumnas. Hay que evitar antes que castigar, g) Hagan que las alumnas trabajen por sí solas, que investiguen y expresen con libertad. Prohíba las contestaciones en coro y la corrección de las compañeras, antes de su orden. No suprima todo dibujo, experimento o acto que pueda aclarar o facilitar la comprensión de las alumnas, h) Cuando la clase no está preparada, las niñas se indisciplinan, i) Después de la observación, de la comparación, del trabajo personal, viene la educación; en caso contrario las alumnas repiten, pero no comprenden, j) Es necesario controlar el trabajo independiente de cada una de las niñas; pues, la facilidad de copiar el trabajo de las compañeras es uno de los motivos del retraso, k) Cuando hay afán de la profesora todo es fácil, l) Hay que desarrollar los problemas pero a base de dibujos. Los números son símbolos muertos para las niñas. Muchas veces llegan a operar y hasta obtienen muy buenos resultados por puro mecanismo. Antes del número, el gráfico en distintas formas, m) Que las niñas trabajen por sí solas, la maestra sólo dirige, n) Sin material intuitivo las clases son de éxito momentáneo; es necesario conseguir material didáctico para cada clase, o) Hay que captarse el cariño de las alumnas, base de la disciplina, evite toda palabra o acto que pudiere herir la susceptibilidad de las alumnas; el trabajo activo, dirigido con orden y pleno dominio, es el factor decisivo en la vida escolar. Espero que su labor sea altamente educativa, p) Intensifique los resúmenes orales a fin de que en los exámenes de finalización del año, las alumnas no necesiten tanta pregunta y auxilio de la maestra. Es bonito oírlas disertar, charlar con precisión y soltura, q) Cuidado con desmayar en el trabajo, tiene energías para ésto y mucho más. Luchando se aprende a dominarse y dominar a los demás, r) La disciplina intelectiva es una consecuencia de la atención del alumnado para el desarrollo de la clase: deben observar, investigar, asociar y entonces cooperar al aprendizaje en forma decisiva. Muchas niñas permanecen pasivas y molesta su falta de afán. Procure encauzarlas con más tino para que su trabajo sea completo, s) El peor obstáculo para la enseñanza y formación de las alumnas es el pesimismo y la rutina de las profesoras. Para cada día, para cada clase, para cada frase, se necesita un nuevo plan, una nueva energía llena de alegría y optimismo. Si la maestra es amable y cariñosa con las alumnas, el éxito es completo y no hay obstáculo que se atenga.

En 1930 colaboró en la revista del Centro de Extensión Pedagógica del Azuay que bajo el título de "Eclosión" tuvo una vida provechosa aunque efímera. Allí apareció su ensayo "Mis Deseos", con algunas de sus ideas sobre autorealización de la mujer a través del trabajo, el silencio y la amargura que ofrecen las contradicciones, para sentir después el placer que el dominio de si mismo y el vencimiento, dejan en el espíritu. Hacer mujeres valientes, que habiéndose educado en las tormentas, puedan enfrentar toda empresa conducente a su perfeccionamiento individual, social y profesional, esa era su meta.

El 33 fue galardonada por el Comité de Padres de Familia. En Septiembre del 36 dirigió la colonia vacacional de Chordeleg. El 38 le impusieron una Medalla de Oro y la Dirección Provincial de Educación del Azuay designó con su nombre a la escuela No. 36, ubicada en el anejo de Zhud, parroquia Baquerizo Moreno, Cantón Cañar. El 41 dirigió un cordial agasajo navideño a los niños refugiados de El Oro. Para entonces la escuela "Tres de Noviembre" era un centro de prácticas docentes, cual si fuera un Normal de Didáctica, promoviendo a numerosas maestras rurales y urbanas, dispersándolas por los rincones de la provincia del Azuay y aún fuera de ella. El 42 el Ministro de Educación le confirió el premio "Honor y Trabajo". El 44 y con motivo de las Bodas de Plata del plantel. Dolores Expresó: "El medio poderoso de este plantel querido ha sido el trabajo bien encaminado y disciplinado, trabajo de investigación, de formación y paciencia. El trabajo ha sido la única palanca que le ha sostenido y levantado. Maestras y alumnas totalmente dedicadas a la ilustre misión de hacer el bien, de cooperar al esfuerzo individual, de levantar al débil, de formar un sólo ideal, un solo corazón. Trabajo que absorbe todas las energías, rompe egoísmos y da la dulce satisfacción de vivir".

Al poco tiempo la designaron Rectora-Profesora del recién creado Colegio Nacional "Manuela Garaycoa de Calderón" y dado el atraso del año lectivo, suprimió el examen de ingreso por esa sola ocasión. Dolores no contaba con fondos ni recursos y por ello dispuso que el colegio debía compartir provisionalmente el local de la escuela "Tres de Noviembre" donde tuvo que multiplicarse y exigir a cada profesor una nueva cuota de sacrificio, pues sólo así podían llevarse a cabo las primeras clases y labores.

Ya su nombre era ampliamente conocido y respetado en el austro ecuatoriano y a su paso por las calles muchas voces la saludaban reverentes, con la cordialidad y confianza propias de quienes habían sido sus alumnas: "Buenos días señorita Lola" en lugar del antiguo sonsonete de "Laica”, "hereje". (3).

En 1950 el Director Provincial de Educación Saúl T. Mora certificó que la escuela "Tres de Noviembre funcionaba con un celo, disciplina y absoluta dedicación, realmente raros en la nación, distinguiéndose visible e inconfundiblemente por su trabajo singular, de suerte que sus profesoras y Directora se hacían acreedoras a una remuneración muy especial .

Dolores tenía como norma pedagógica la práctica del estudio dirigido y la técnica didáctica empleada en la composición y redacción, en la elaboración de álbumes, recopilación de datos, etc. en sustitución del

(3) En el rectorado del nuevo Colegio Dolores exigió a los profesores que a más del Registro de Asistencia, Conducta y Deberes de cada alumna, llevaran un Libro con los temas y subtemas que debían tratar en cada clase y los tópicos que habían avanzado a desarrollar, anotando el éxito alcanzado.

cómodo pero funesto dictado que espera ser memorizado; por eso la escuela había funcionado con éxito y el Colegio se encaminó por la misma senda de progreso y perfección, pasando tan velozmente los años, que casi sin sentido le tocó despedir a las primeras once bachilleres seis años después y entonces les oyó decir: "Hemos vivido al amparo de su mano generosa pero partir es nuestro destino....."

De esta época son suyas las siguientes frases: "La mujer preparada para sobrellevar las contradicciones, será en el hogar el ángel que vele y forme a héroes, a sabios y santos. La timidez es una morbosidad y apatía que conduce al atraso. El alumnado tiene la obligación de presentarse con el uniforme del colegio pues no se trata de meros caprichos ni exigencias infundadas, el asunto es disciplinar a las alumnas, evitar la demostración de diferencias económicas y sociales. Dentro del colegio todas son iguales y por consiguiente es reglamentario el uniforme indicado".

Por eso su entrega fue total, así como lo fue su renunciamiento a los halagos de la vida en aras de un ideal superior, Y como tuvo talento, inmenso carácter, preparación intelectual y excelsa virtud, triunfó.

En 1948 recibió el Premio Educación Nacional que le confirió el presidente Galo Plaza. El 52 se comenzó a sentir enferma, aunque al principio solo fue un decaimiento general, una palidez anormal y perdida de peso. Por cierto síntomas que no vienen al caso pero los diré para satisfacer la sana curiosidad de mis numerosos lectores – (estos síntomas eran unas misteriosas hemorragias que nunca antes había tenido y que ya no eran normales a sus 55 años de edad pues no menstruaba hace años)- se hizo ver de una obstetriz que le diagnosticó cáncer al útero y tuvo que viajar a Quito a tratarse, siendo atendida por connotados médicos y recibida con mucho cariño por sus amigas las reverendas madres de los Sagrados Corazones, pero como la medicina está más alentada en los Estados Unidos, el Congreso Nacional de 1953 decretó la asignación de US$ 2.500 dólares para que pudiera trasladarse a recibir el tratamiento adecuado en una clínica de New York, donde la sometieron a una operación con éxito. Poco después retornó a Cuenca por avión y recibió una de las mayores manifestaciones que ha brindado esa urbe a personaje alguno. Rosas, lágrimas, abrazos, caricias y un grito estentóreo de "Viva la escuela Tres de Noviembre, coreado por cientos de personas, le acompañaron a su humildísima morada. Venía algo pálida y enjuta, su continente era digno y venerado, lucía airosa una canosa cabellera peinada simplemente hacia atrás, el rostro sereno y el porte alto y majestuoso que siempre le había acompañado, haciéndola aparecer de más edad que la que tenía.

Nuevamente en sus labores el Concejo Cantonal de Cuenca le otorgó su máximo galardón, la presea "Fray Vicente Solano", y el gobierno del presidente Velasco Ibarra la Orden Nacional al Mérito en el grado de Caballero.

A los seis meses volvió a Quito para un chequeo radiológico de rutina y al año debía hacer un segundo viaje a los Estados Unidos a someterse a nuevos exámenes, pero no quizo repetir esa experiencia, que dada su condición de señorita, le era vergonzosa y hasta denigrante; empero el destino le tenía señalado un cercano fin y poco después de haber concluido el año lectivo del 54-55, se le presentaron nuevamente los síntomas anteriores porque el cáncer se le había reproducido. Ella así lo comprendió y el día de los exámenes finales de la escuela ordenó a Raquel Andrade, administradora del almacén escolar, que trajera el material sobrante y aclaró a las niñas: "El año venidero ya no he de estar con ustedes" y les fue entregando diferentes pequeñeces, insignificancias, un caramelo, galletas, lápices, cuadernos, agujas, hilos, todo lo que había en los armaríos, y como no alcanzaba mandó a fiar diez libras de caramelos a una tienda cercana, que también repartió con consejos, abrazos, lágrimas emotivas.

De allí en adelante sólo se dedicó a la religión, preparó niños para que hicieran sus Primeras Comuniones en Octubre y ya no pudo salir más a la calle. Muchas personas la visitaban y a todas atendió en su lecho de enferma con dolores terribles, propios de esa dolencia en aquellos tiempos.

El Director Provincial de Educación, Gerardo Martínez Espinosa, queriendo honrarla en vida, puso su nombre a una escuela de Cuenca. Otro día sus compañeras en la "Tres de Noviembre" fueron a pedirle órdenes y ella las abrazó a todas y sólo les dijo: "Si Uds. castigan a las niñas, mis ojos les perseguirán a sol y a sombra" y entre sollozos incontenibles les rogó ser buenas y cariñosas con todas y de preferencia con las huérfanas y menesterosas.

Su confesor el Padre Rene María Simón pudo visitarla dos meses antes de su fallecimiento, pues había regresado de Colombia. Por eso la asistió hasta el 24 de Noviembre de 1955, en que le dio la comunión por la mañana y como estaba deshidratada no pudo tragarla y la tuvo varias horas en la boca entreabierta, mientras agonizaba. Expiró a las ocho y diez de la noche.

Su funeral fue un apoteosis público y aunque había ordenado a su hermano que su cadáver fuera velado en su casa, el Magisterio Azuayo le elevó una Capilla ardiente en la escuela "Tres de Noviembre", leyéndose en flores naturales "Amor, constancia, abnegación, humildad, trabajo". Luego fue trasladada al templo de San Alfonso donde esperaba una gran concentración humana. La banda de guerra del "Benigno Malo" entonó los acordes del recogimiento, iniciándose el desfile al son del tañido de las campanas de Santo Domingo.

El Arzobispo Manuel Serrano Abad manifestó que Dolores J. Torres había sido una ilustre apóstol seglar. El Padre Simón hizo el Panegírico, luego se inicio el traslado al cementerio y a pesar de la lluvia, nadie se amilanó.

En el camposanto tomó la palabra el Dr. Aurelio Ordóñez Zamora y destacó que Dolores había hecho de su vida, un poema de amor para los niños.

Después se supo que usaba cilicios, pues se encontraron algunos entre sus objetos personales y el notable poeta Víctor G. Aguilar A. la cantó así: "// Bienaventurada. // En el largo sendero que recorrió tu planta, / quedó cada guijarro como una voz que canta, / cada abrojo es la gloria divina de un ejemplo / y tu escuela es eterna, como es eterno un templo . // Dolores J. Torres, más que las madres, madre / danos, desde la tumba, una luz que taladre / la sombra de los pechos a donde ya no alcanza / eso que nos endulza, e inspira la esperanza .....// Jamás lo que dijiste, fue preciso que borres, / porque con luz hablabas, Dolores J. Torres; / con dolores hiciste la gloria de tu vida / y con amor nos diste tu lección no aprendida .... //En el sendero abrupto que recorrió tu planta, / quedó cada guijarro como una voz que canta; / cada abrojo es la gloria divina de tu ejemplo / y es eterna tu escuela . . . como es eterno un templo.//

En 1960 el colegio "Manuela Garaycoa de Calderón" convocó a un concurso de su biografía que lo ganó el profesor Samuel F. Cisneros P. con un trabajo que se publicó en Cuenca, ese año, en 174 paginas y del que hemos tomado esta semblanza.

Dolores Josefina Torres fue una dulce y abnegada madre para las millares de alumnas que educó, casi todas hijas del pueblo y muchas hijas de madres viudas y pobres, con quienes en ocasiones compartió su sueldo de hambre y hasta mendigó en la ciudad para sus uniformes, para el material escolar que les faltaba, sobretodo para el trajecito blanco de la Primera Comunión. "Para mis niñas, para mis hijas" decía cuando pedía y así sus angelitos andrajosos podían presentarse el gran día.

No fue una maestra rural como Gabriela Mistral, ni tuvo su hermosísimo estilo poético, pero amó a la niñez con igual intensidad y fue una escuelita pobre la suya y esencialmente democrática, a cuya existencia está ligada buena parte de la historia de la mujer cuencana por la educación y la virtud. Y como tuvo la suerte de ver cumplido su ideal verdaderamente apostólico, está considerada una de las más ilustres personalidades del Azuay y del Ecuador del siglo XX.