DOLORES
J. TORRES PALACIOS
EDUCADORA.-
Nació en Cuenca en 1897. Hija de María
Teolinda Andrade Palacios, señorita romántica,
de raza blanca y familias conocidas pero pobres, que
amó mucho y después se desengañó
de los hombres, fincando todos sus anhelos en sus
dos hijos. Fue su padre el canónigo Hurtado,
notable personaje porque fue un excelente lector y
pasaba por sujeto intelectualizado, además
fue por varios años Rector del Colegio “Benigno
Malo”: Al ser entregada al horfanatorio Tadeo
Torres de Cuenca, tomó ese apellido Torres
sin pertenecerle realmente. Poco después la
sacó su madre, la llevó a vivir con
ella y pasó su niñez en el campo, recibiendo
lecciones de amor de su madre y de la naturaleza junto
a su hermano menor –solo de madre- llamado Medardo
y descubriendo con alegría la pobreza, casi
la miseria, pues nunca perdió su carácter
jovial y festivo que tantas simpatías le granjeó
en el transcurso de su vida.
De escasos siete años
entró a la Escuela Central de las Hermanas
de la Caridad. En 1909 pasó al Colegio de las
Madres Marianas donde recibió instrucción
muy amplia, incluyendo música, canto y declamación.
El 15 de Mayo de 1910 realizó su primera comunión;
ya despuntaba por su alegría, apego a la perfección
disciplinaria y por un don especial de dominio sobre
sus compañeras.
El 25 de Julio de 1914 rindió
el examen general de conclusión de estudios,
obtuvo Diploma de Primera Clase y la máxima
calificación de Sobresaliente. Años
después diría "Tuve muchos vacíos,
ese loco afán de que todo sea perfecto y creyéndome
tal vez necesaria, trabajé con toda mi alma,
pero con mezcla de amor propio".
Al año siguiente ingresó
al magisterio como Profesora auxiliar de la Escuela
de Niñas de Cuenca, donde había cursado
la primaria cuando estaba regentada por las Hermanas
de la Caridad, con un sueldo mensual de S/. 20 y allí
se desempeñó por dos años hasta
que en Septiembre del 17 fue becada al Instituto Normal
"Manuela Cañizares" de Quito y como
el viaje a la capital era arduo y peligroso, partió
con la madre Imelda Ochoa y dos novicias y al pasar
por Cañar la trataron de convencer de que el
Normal era un centro ireligioso y por lo mismo inconveniente
para una mujer; pero Dolores, venciendo prejuicios
y desdeñando preocupaciones, tuvo la gallardía
de vencer tales temores y al arribar a Quito ingresó
al internado del Normal, realizó el curso rápido
o intensivo, igualando y hasta superando a muchas
que iban adelantadas y todo ello sin olvidar sus prácticas
religiosas ni desistir de su misa diaria de cinco
de la mañana en la iglesia de la Compañía
de Jesús.
Por entonces el Normal estaba
asesorado por los miembros de la I Misión alemana,
que aplicaba en el Ecuador los nuevos métodos
pedagógicos y diferentes planes de estudio
(1) y antes del año, el 20 de Julio del 18,
logró alcanzar el título de Preceptora
Normalista, tras aprobar con lucimiento las dos pruebas
prácticas requeridas, siendo la primera Normalista
del Azuay.
(1) La primera Misión
Pedagógica alemana estuvo compuesta por el
Director de la Misión, Doctor en Filosofía,
Augusto Rubbel, Consultor técnico para los
cursos superiores. Por Walter Hinmelmann que había
sido profesor de la Escuela de Landemberg, en el Colegio
Nacional de Lisboa y luego en varios Institutos Normales
de Alemania, quien al regreso a su patria en 1918
ocupó la Inspección General de Educación
Primaria en Berlín. Por Otto Scharnow, profesor
en los Liceos de Aplicación de Zullinchau y
titulado de Director de Colegios de Berlín.
Por Franz Warzawa, profesor en varios establecimientos
y especialista en Ciencias Naturales. Por Elena Soler,
Profesora del Real Instituto Normal de Rotemburgo
y por Eleonora Naumann, profesora de Colegios Secundarios,
de Liceos superiores de Niños y del Instituto
Normal de Profesoras de Burpleinfurt. Todos ellos
introdujeron al país la técnica de los
Pasos Formales de Guillermo Rein y Thuiskon Ziller,
discípulos aventajados del método herbatiano,
consistente en dosificar el aprendizaje a través
de etapas que comienzan con la repetición o
repaso, luego viene la materia nueva y por ultimo
los ejercicios o expresión del conocimiento.
De regreso a Cuenca con mucho valor, nuevas ideas
y gran optimismo escribió "La vida necesita
un lema: luchar por el bien, sufrir con
valor y nunca retroceder" y abrió su escuela
particular con solamente siete niñas recogidas
entre amigas y parientes, pues la Atenas del Ecuador
no aceptaba que una maestra laica pudiera dictar clases;
pero, el Director Provincial de Educación Dr.
Daniel Córdova Toral comprendiendo su valerosa
posición y lo provechoso que sería para
el país que esta joven maestra contara con
los medios necesarios para el normal desenvolvimiento
de su labor, resolvió ayudarla y el 30 de Enero
de 1919 la designó Profesora-Directora de una
escuelita nueva que denominó "Tres de
Noviembre", con S/. 60 mensuales de sueldo y
sus siete alumnas pasaron a recibir clases en una
casa alquilada a Paula Torres, en la calle Febres
Cordero entre Bolívar y Sucre.
Desde el primer momento Dolores
inició una ardua labor pues creó el
uniforme compuesto de blusa blanca y falda y corbata
roja y como sabia tocar muy bien el piano y conocía
de arreglo y composición musical, escribió
la letra y música del Himno que dice así:
"// Escuelita mía. Tres de Noviembre /
que al niño pobre le das tu amor/ / tú
no te olvidas, dulce escuelita,/ del que demanda educación.
// Escuelita mía, Tres de Noviembre / tuyas
seremos hasta triunfar, / éstas, tus niñas,
que te aman tanto, / bajo tu sombra quieren vivir.
// Eres del niño, la hermosa senda / eres la
dueña del porvenir, / por eso, hoy día,
con ansia loca, / te entregamos el corazón.
// Sin embargo sus mayores logros fueron obtenidos
en el campo didáctico, pues sacó a sus
alumnas hacia la naturaleza, a observar las cosas
en forma directa y se olvidó de la memorización
obligada, exigida con perversidad y crueldad, y al
final del curso presentó la primera revista
de Gimnasia que se conoció en Cuenca, con las
alumnas vestidas de falda pantalón, portando
guirnaldas de flores y trabajando al son de una banda
de música lo que causó conmoción
y escándalo en la atrasada sociedad de entonces.
Mientras tanto la hostilidad
hacia ella y la escuela había aumentado en
la población y a su paso por las calles oía
a veces el innoble grito de "Laica", expresado
como soez injuria, con el que se la trataba de menospreciar
y como por esos días prodújose una insurrección
indígena en los campos comarcanos del Azuay,
no faltó un ignaro que aseguró que era
el justo castigo divino por la creación de
una escuela laica en una población tan religiosa
como Cuenca. Mas, para el segundo año de labores,
a pesar de ello recibió treinta alumnas y tuvo
que buscar un local más amplio en casa de Julio
Torres, al extremo sur de la calle Luis Cordero, hasta
donde la acompañaba diariamente su madre y
no se crea que limitaba su acción a la "Tres
de Noviembre" pues en Septiembre había
fundado la "Liga Pedagógica del Azuay"
con los profesores Carlos Cueva Tamariz, Miguel Ángel
Galarza, Manuel Muñoz Cueva y Virgilio Salazar
Orrego.
En 1921 creó el "Ateneo
Pedagógico del Azuay", que también
presidió con Manuel Muñoz Cueva en la
secretaría y editaron mensualmente "La
Voz del Maestro" con artículos escogidos
de revistas del magisterio sudamericano. (2).
En Agosto su madre fue a pasar
unos días a la hacienda "Shirpud"
en la parroquia Suscal con Medardo que acababa de
graduarse de Bachiller y con Dolores; pero, a poco
cayó enferma de tifoidea y falleció.
Desde entonces Dolores quedó
únicamente con su hermano y con la fiel doméstica
Rosa Elena Cárdenas que la había criado
y cuidó hasta su muerte.
(2) El Ateneo estaba formado
por los maestros miembros de la Liga y servia para
dictarles clases de Metodología Especial Teórica
y Practica a cargo de Dolores. Geometría. Instrucción
Moral y Cívica y Ley y Reglamento del Ramo
por Carlos Cueva Tamariz. Aritmética y Física
por Virgilio Salazar Orrego. Ciencias Naturales y
Geografía Patria por Miguel A. Galarza. Química
por Pablo Chacón. Geografía Universal
por Luis M. Corral. Castellano, Historia Patria y
Pedagogía General por Manuel Muñoz Cueva.
Su labor en la "Tres de
Noviembre" fue innovadora y hasta revolucionaria,
promovió la investigación y deducción,
fundó el Banco Escolar del Plantel, controló
el correcto uso del idioma castellano ciñéndose
a constantes lecturas, atendió el arreglo estilístico
de los grados, las practicas semanales del profesorado,
hasta llegó a elaborar una pequeña revista
manuscrita para estimular a las alumnas y con el tiempo
fundó una pequeña biblioteca escolar.
Diariamente elaboraba las hojas individuales de rendimiento
de las educandas, controlando el Libro de Esquemas
que cada profesora tenía la obligación
de llevar y que se componía de las siguientes
partes: 1) El Plan de Acción educativa a realizarse
en cada grado, 2) El Calendario Escolar del Año,
sin el cual, el maestro, no puede tener información
alguna sobre el número de días de clase
que va a dictar en el curso lectivo, 3) El Programa
Sintético, distribuido en semanas, de cada
una de las áreas de estudio, 4) El Horario
de Clases, 5) Los Esquemas para cada uno de los días
de clase, elaborados con religiosa puntualidad, entre
las cuatro y las seis de la tarde, en fraternal cooperación
de ayuda mutua, en discusión ordenada de buen
entendimiento entre las profesoras del grupo de paralelos
de cada grado. Dichos esquemas, si bien desarrollados
sintéticamente, abarcan lo fundamental en cada
actividad e incluyen hasta el material gráfico
por emplearse, 6) Las Pruebas de Rendimiento instructivo,
7) Las Estadísticas, donde consta el resumen
numérico de ciertas actividades realizadas
periódicamente, con indicación del número
de alumnas que han tomado parte. Cada Libro de Esquemas
regresaba a la profesora luego de ser meticulosamente
revisado por Dolores, con acertadas observaciones,
como las siguientes: a) Procúrese despertar
mayor confianza en el alumnado, levante a la niña
débil que hace esfuerzo y quiere aprender,
b) La disciplina será activa e inteligente
cuando el interés y orden del trabajo absorba
al alumnado. Hay horas muertas, las niñas se
defienden de la inercia, c) Se observa deficiencia
en el trabajo oral, parece que la escritura hacen
solo a base de copia. Hay que trabar el conocimiento
oral o verbal con el escrito; es decir, que la impresión
auditiva estimule el sistema motriz y salte la escritura
y que la impresión viseral impulse el sonido
de la palabra o sílaba y venga la pronunciación,
d) Busque los medios de mayor comprensión para
el alumnado, es la única forma de conseguir
disciplina, e) Intensifique los resúmenes orales
a fin de que las alumnas no necesiten un número
de preguntas auxiliares para resolver una dificultad
muy fácil de subsanar, f) Más control
en el trabajo del alumnado: evitar las copias y farsas
de las alumnas. Hay que evitar antes que castigar,
g) Hagan que las alumnas trabajen por sí solas,
que investiguen y expresen con libertad. Prohíba
las contestaciones en coro y la corrección
de las compañeras, antes de su orden. No suprima
todo dibujo, experimento o acto que pueda aclarar
o facilitar la comprensión de las alumnas,
h) Cuando la clase no está preparada, las niñas
se indisciplinan, i) Después de la observación,
de la comparación, del trabajo personal, viene
la educación; en caso contrario las alumnas
repiten, pero no comprenden, j) Es necesario controlar
el trabajo independiente de cada una de las niñas;
pues, la facilidad de copiar el trabajo de las compañeras
es uno de los motivos del retraso, k) Cuando hay afán
de la profesora todo es fácil, l) Hay que desarrollar
los problemas pero a base de dibujos. Los números
son símbolos muertos para las niñas.
Muchas veces llegan a operar y hasta obtienen muy
buenos resultados por puro mecanismo. Antes del número,
el gráfico en distintas formas, m) Que las
niñas trabajen por sí solas, la maestra
sólo dirige, n) Sin material intuitivo las
clases son de éxito momentáneo; es necesario
conseguir material didáctico para cada clase,
o) Hay que captarse el cariño de las alumnas,
base de la disciplina, evite toda palabra o acto que
pudiere herir la susceptibilidad de las alumnas; el
trabajo activo, dirigido con orden y pleno dominio,
es el factor decisivo en la vida escolar. Espero que
su labor sea altamente educativa, p) Intensifique
los resúmenes orales a fin de que en los exámenes
de finalización del año, las alumnas
no necesiten tanta pregunta y auxilio de la maestra.
Es bonito oírlas disertar, charlar con precisión
y soltura, q) Cuidado con desmayar en el trabajo,
tiene energías para ésto y mucho más.
Luchando se aprende a dominarse y dominar a los demás,
r) La disciplina intelectiva es una consecuencia de
la atención del alumnado para el desarrollo
de la clase: deben observar, investigar, asociar y
entonces cooperar al aprendizaje en forma decisiva.
Muchas niñas permanecen pasivas y molesta su
falta de afán. Procure encauzarlas con más
tino para que su trabajo sea completo, s) El peor
obstáculo para la enseñanza y formación
de las alumnas es el pesimismo y la rutina de las
profesoras. Para cada día, para cada clase,
para cada frase, se necesita un nuevo plan, una nueva
energía llena de alegría y optimismo.
Si la maestra es amable y cariñosa con las
alumnas, el éxito es completo y no hay obstáculo
que se atenga.
En 1930 colaboró en
la revista del Centro de Extensión Pedagógica
del Azuay que bajo el título de "Eclosión"
tuvo una vida provechosa aunque efímera. Allí
apareció su ensayo "Mis Deseos",
con algunas de sus ideas sobre autorealización
de la mujer a través del trabajo, el silencio
y la amargura que ofrecen las contradicciones, para
sentir después el placer que el dominio de
si mismo y el vencimiento, dejan en el espíritu.
Hacer mujeres valientes, que habiéndose educado
en las tormentas, puedan enfrentar toda empresa conducente
a su perfeccionamiento individual, social y profesional,
esa era su meta.
El 33 fue galardonada por el
Comité de Padres de Familia. En Septiembre
del 36 dirigió la colonia vacacional de Chordeleg.
El 38 le impusieron una Medalla de Oro y la Dirección
Provincial de Educación del Azuay designó
con su nombre a la escuela No. 36, ubicada en el anejo
de Zhud, parroquia Baquerizo Moreno, Cantón
Cañar. El 41 dirigió un cordial agasajo
navideño a los niños refugiados de El
Oro. Para entonces la escuela "Tres de Noviembre"
era un centro de prácticas docentes, cual si
fuera un Normal de Didáctica, promoviendo a
numerosas maestras rurales y urbanas, dispersándolas
por los rincones de la provincia del Azuay y aún
fuera de ella. El 42 el Ministro de Educación
le confirió el premio "Honor y Trabajo".
El 44 y con motivo de las Bodas de Plata del plantel.
Dolores Expresó: "El medio poderoso de
este plantel querido ha sido el trabajo bien encaminado
y disciplinado, trabajo de investigación, de
formación y paciencia. El trabajo ha sido la
única palanca que le ha sostenido y levantado.
Maestras y alumnas totalmente dedicadas a la ilustre
misión de hacer el bien, de cooperar al esfuerzo
individual, de levantar al débil, de formar
un sólo ideal, un solo corazón. Trabajo
que absorbe todas las energías, rompe egoísmos
y da la dulce satisfacción de vivir".
Al poco tiempo la designaron
Rectora-Profesora del recién creado Colegio
Nacional "Manuela Garaycoa de Calderón"
y dado el atraso del año lectivo, suprimió
el examen de ingreso por esa sola ocasión.
Dolores no contaba con fondos ni recursos y por ello
dispuso que el colegio debía compartir provisionalmente
el local de la escuela "Tres de Noviembre"
donde tuvo que multiplicarse y exigir a cada profesor
una nueva cuota de sacrificio, pues sólo así
podían llevarse a cabo las primeras clases
y labores.
Ya su nombre era ampliamente
conocido y respetado en el austro ecuatoriano y a
su paso por las calles muchas voces la saludaban reverentes,
con la cordialidad y confianza propias de quienes
habían sido sus alumnas: "Buenos días
señorita Lola" en lugar del antiguo sonsonete
de "Laica”, "hereje". (3).
En 1950 el Director Provincial
de Educación Saúl T. Mora certificó
que la escuela "Tres de Noviembre funcionaba
con un celo, disciplina y absoluta dedicación,
realmente raros en la nación, distinguiéndose
visible e inconfundiblemente por su trabajo singular,
de suerte que sus profesoras y Directora se hacían
acreedoras a una remuneración muy especial
.
Dolores tenía como norma
pedagógica la práctica del estudio dirigido
y la técnica didáctica empleada en la
composición y redacción, en la elaboración
de álbumes, recopilación de datos, etc.
en sustitución del
(3) En el rectorado del nuevo
Colegio Dolores exigió a los profesores que
a más del Registro de Asistencia, Conducta
y Deberes de cada alumna, llevaran un Libro con los
temas y subtemas que debían tratar en cada
clase y los tópicos que habían avanzado
a desarrollar, anotando el éxito alcanzado.
cómodo pero funesto
dictado que espera ser memorizado; por eso la escuela
había funcionado con éxito y el Colegio
se encaminó por la misma senda de progreso
y perfección, pasando tan velozmente los años,
que casi sin sentido le tocó despedir a las
primeras once bachilleres seis años después
y entonces les oyó decir: "Hemos vivido
al amparo de su mano generosa pero partir es nuestro
destino....."
De esta época son suyas
las siguientes frases: "La mujer preparada para
sobrellevar las contradicciones, será en el
hogar el ángel que vele y forme a héroes,
a sabios y santos. La timidez es una morbosidad y
apatía que conduce al atraso. El alumnado tiene
la obligación de presentarse con el uniforme
del colegio pues no se trata de meros caprichos ni
exigencias infundadas, el asunto es disciplinar a
las alumnas, evitar la demostración de diferencias
económicas y sociales. Dentro del colegio todas
son iguales y por consiguiente es reglamentario el
uniforme indicado".
Por eso su entrega fue total,
así como lo fue su renunciamiento a los halagos
de la vida en aras de un ideal superior, Y como tuvo
talento, inmenso carácter, preparación
intelectual y excelsa virtud, triunfó.
En 1948 recibió el Premio
Educación Nacional que le confirió el
presidente Galo Plaza. El 52 se comenzó a sentir
enferma, aunque al principio solo fue un decaimiento
general, una palidez anormal y perdida de peso. Por
cierto síntomas que no vienen al caso pero
los diré para satisfacer la sana curiosidad
de mis numerosos lectores – (estos síntomas
eran unas misteriosas hemorragias que nunca antes
había tenido y que ya no eran normales a sus
55 años de edad pues no menstruaba hace años)-
se hizo ver de una obstetriz que le diagnosticó
cáncer al útero y tuvo que viajar a
Quito a tratarse, siendo atendida por connotados médicos
y recibida con mucho cariño por sus amigas
las reverendas madres de los Sagrados Corazones, pero
como la medicina está más alentada en
los Estados Unidos, el Congreso Nacional de 1953 decretó
la asignación de US$ 2.500 dólares para
que pudiera trasladarse a recibir el tratamiento adecuado
en una clínica de New York, donde la sometieron
a una operación con éxito. Poco después
retornó a Cuenca por avión y recibió
una de las mayores manifestaciones que ha brindado
esa urbe a personaje alguno. Rosas, lágrimas,
abrazos, caricias y un grito estentóreo de
"Viva la escuela Tres de Noviembre, coreado por
cientos de personas, le acompañaron a su humildísima
morada. Venía algo pálida y enjuta,
su continente era digno y venerado, lucía airosa
una canosa cabellera peinada simplemente hacia atrás,
el rostro sereno y el porte alto y majestuoso que
siempre le había acompañado, haciéndola
aparecer de más edad que la que tenía.
Nuevamente en sus labores el
Concejo Cantonal de Cuenca le otorgó su máximo
galardón, la presea "Fray Vicente Solano",
y el gobierno del presidente Velasco Ibarra la Orden
Nacional al Mérito en el grado de Caballero.
A los seis meses volvió
a Quito para un chequeo radiológico de rutina
y al año debía hacer un segundo viaje
a los Estados Unidos a someterse a nuevos exámenes,
pero no quizo repetir esa experiencia, que dada su
condición de señorita, le era vergonzosa
y hasta denigrante; empero el destino le tenía
señalado un cercano fin y poco después
de haber concluido el año lectivo del 54-55,
se le presentaron nuevamente los síntomas anteriores
porque el cáncer se le había reproducido.
Ella así lo comprendió y el día
de los exámenes finales de la escuela ordenó
a Raquel Andrade, administradora del almacén
escolar, que trajera el material sobrante y aclaró
a las niñas: "El año venidero ya
no he de estar con ustedes" y les fue entregando
diferentes pequeñeces, insignificancias, un
caramelo, galletas, lápices, cuadernos, agujas,
hilos, todo lo que había en los armaríos,
y como no alcanzaba mandó a fiar diez libras
de caramelos a una tienda cercana, que también
repartió con consejos, abrazos, lágrimas
emotivas.
De allí en adelante
sólo se dedicó a la religión,
preparó niños para que hicieran sus
Primeras Comuniones en Octubre y ya no pudo salir
más a la calle. Muchas personas la visitaban
y a todas atendió en su lecho de enferma con
dolores terribles, propios de esa dolencia en aquellos
tiempos.
El Director Provincial de Educación,
Gerardo Martínez Espinosa, queriendo honrarla
en vida, puso su nombre a una escuela de Cuenca. Otro
día sus compañeras en la "Tres
de Noviembre" fueron a pedirle órdenes
y ella las abrazó a todas y sólo les
dijo: "Si Uds. castigan a las niñas, mis
ojos les perseguirán a sol y a sombra"
y entre sollozos incontenibles les rogó ser
buenas y cariñosas con todas y de preferencia
con las huérfanas y menesterosas.
Su confesor el Padre Rene María
Simón pudo visitarla dos meses antes de su
fallecimiento, pues había regresado de Colombia.
Por eso la asistió hasta el 24 de Noviembre
de 1955, en que le dio la comunión por la mañana
y como estaba deshidratada no pudo tragarla y la tuvo
varias horas en la boca entreabierta, mientras agonizaba.
Expiró a las ocho y diez de la noche.
Su funeral fue un apoteosis
público y aunque había ordenado a su
hermano que su cadáver fuera velado en su casa,
el Magisterio Azuayo le elevó una Capilla ardiente
en la escuela "Tres de Noviembre", leyéndose
en flores naturales "Amor, constancia, abnegación,
humildad, trabajo". Luego fue trasladada al templo
de San Alfonso donde esperaba una gran concentración
humana. La banda de guerra del "Benigno Malo"
entonó los acordes del recogimiento, iniciándose
el desfile al son del tañido de las campanas
de Santo Domingo.
El Arzobispo Manuel Serrano
Abad manifestó que Dolores J. Torres había
sido una ilustre apóstol seglar. El Padre Simón
hizo el Panegírico, luego se inicio el traslado
al cementerio y a pesar de la lluvia, nadie se amilanó.
En el camposanto tomó
la palabra el Dr. Aurelio Ordóñez Zamora
y destacó que Dolores había hecho de
su vida, un poema de amor para los niños.
Después se supo que
usaba cilicios, pues se encontraron algunos entre
sus objetos personales y el notable poeta Víctor
G. Aguilar A. la cantó así: "//
Bienaventurada. // En el largo sendero que recorrió
tu planta, / quedó cada guijarro como una voz
que canta, / cada abrojo es la gloria divina de un
ejemplo / y tu escuela es eterna, como es eterno un
templo . // Dolores J. Torres, más que las
madres, madre / danos, desde la tumba, una luz que
taladre / la sombra de los pechos a donde ya no alcanza
/ eso que nos endulza, e inspira la esperanza .....//
Jamás lo que dijiste, fue preciso que borres,
/ porque con luz hablabas, Dolores J. Torres; / con
dolores hiciste la gloria de tu vida / y con amor
nos diste tu lección no aprendida .... //En
el sendero abrupto que recorrió tu planta,
/ quedó cada guijarro como una voz que canta;
/ cada abrojo es la gloria divina de tu ejemplo /
y es eterna tu escuela . . . como es eterno un templo.//
En 1960 el colegio "Manuela
Garaycoa de Calderón" convocó a
un concurso de su biografía que lo ganó
el profesor Samuel F. Cisneros P. con un trabajo que
se publicó en Cuenca, ese año, en 174
paginas y del que hemos tomado esta semblanza.
Dolores Josefina Torres fue
una dulce y abnegada madre para las millares de alumnas
que educó, casi todas hijas del pueblo y muchas
hijas de madres viudas y pobres, con quienes en ocasiones
compartió su sueldo de hambre y hasta mendigó
en la ciudad para sus uniformes, para el material
escolar que les faltaba, sobretodo para el trajecito
blanco de la Primera Comunión. "Para mis
niñas, para mis hijas" decía cuando
pedía y así sus angelitos andrajosos
podían presentarse el gran día.
No fue una maestra rural como
Gabriela Mistral, ni tuvo su hermosísimo estilo
poético, pero amó a la niñez
con igual intensidad y fue una escuelita pobre la
suya y esencialmente democrática, a cuya existencia
está ligada buena parte de la historia de la
mujer cuencana por la educación y la virtud.
Y como tuvo la suerte de ver cumplido su ideal verdaderamente
apostólico, está considerada una de
las más ilustres personalidades del Azuay y
del Ecuador del siglo XX.