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FERNANDO VELARDE
POETA.- Nació en 1823 en Santander, España, y debido a su temperamento ardoroso y romántico por excelencia salió de su Patria hacia América y en 1847 arribó a Lima con "una aflicción oculta" debido a su condición de "peregrino infortunado y pobre" como él mismo lo confesaría en uno de sus poemas.

De inmediato cayó bien a los bohemios literarios de entonces pues era un mancebo de robusta y ardorosa fantasía, cuyas composiciones nos cautivaban por lo musical de ellas y por la elevación, un tanto apocalíptica, de las imágenes. En sus fluidos y ardorosos versos, encontrábamos un vago perfume de idealismo y de misterio, según palabras de Ricardo Palma.

En 1847 empezó a publicar un semanario que tuvo gran boga y dos años de existencia, titulado "El Talismán", donde aparecieron sus primeras poesías, que pronto fueron aclamadas con delirio por la juventud.

En 1848 editó su primer libro de versos titulado "Las flores del desierto" que le convirtió en el ídolo de los poetas románticos de América, tal el éxito que alcanzara dicho poemario en estas latitudes.

En Lima le seguían como maestro Carlos Augusto Salaverry, Manuel Nicolás Corpancho, Manuel Adolfo García, José Arnaldo Márquez y otros de menor edad como Ricardo Palma, Althaus, Luis Benjamín Cisneros, Constantino Carrasco y Rossel.

En Guayaquil la juventud le recitaba con admiración rayana en lo indecible y pocas veces se había visto un éxito tan estrepitoso, pues no había casa donde no se encontrare un ejemplar de su obra o por lo menos alguno de sus poemas; sin embargo, Las Flores del Desierto, ocasionaron más de una agria polémica y hasta un crítico calificó a su autor de relumbrón.

Palma le defendió con los siguientes versos // No te amedrente el ponzoñoso dardo / de burla vil que, con rencor bastardo, / te provoca y te insulta . .. ¡Firme lidia! /Porque jamás vio el mundo, noble bardo, / fuego sin humo, gloria sin envidia.//

"No obstante, Velarde cometió la niñada de amoscarse, De un trastazo le rompió la cabeza al criticastro y éste contestó con otro varapalo que le descompuso un brazo al poeta".

En 1851 publicó en Lima un texto de "Gramática de la Lengua Castellana, métrica y nociones de Filosofía y Lenguaje", que la Junta de Instrucción del Perú autorizó para uso de las escuelas y colegios de ese país. Ya estaba casado con Ricardina Balta Caravedo natural de Lima y se ganaba la vida como pedagogo.

En 1855 se ausentó a Chile, Bolivia, Ecuador y Colombia. No bien hubo arribado a Guayaquil le recibieron sus cofrades románticos en triunfo. Vicente de Píedrahita le dedicó una poesía y atendió en la casa de su abuela materna, ubicada en la esquina de Malecón y Roca, donde tuvo lugar una soiré en su honor. Las damas y damitas se peleaban por un mechón de sus cabellos, sus libros se agotaron de la circulación y hasta hubo poetisas como Dolores Sucre Lavayen, que merecieron del gran poeta, como solamente se le llamaba, el honor de uno de sus versos.

La influencia de Velarde en el gusto romántico del Guayaquil de los años 1850 al 70 se prolonga después hasta fines del siglo a través de vates menores como Juan Eusebio Molestina, Carmen Pérez de Rodríguez-Coello, Rita Lecumberri y la citada Dolores Sucre, que llegaron a copiarle hasta frases enteras. Miguel Riofrío tampoco escapó de su influjo en Lima.

En 1855 reimprimió en Quito, por cuarta vez, imprenta de E. Velarde, su “Gramática de la Lengua Castellana, métrica y nociones de Filosofía y lenguaje” escrita en el Perú.

En 1860 editó en New York su segundo poemario titulado "Cantos del Nuevo Mundo" con bellísimas composiciones. De allí en adelante se pierde momentáneamente su pista en Inglaterra hasta que regresó a su Patria y en 1870 publicó "La Poesía y la religión del porvenir" en Barcelona, tercero y ultimo de sus poemarios" con versos notables, más que por la exuberancia de sentimientos poéticos en ellos encerrada, por el súbito cambio de sus ideas religiosas y filosóficas y después de haber sido un ortodoxo, terminó convirtiéndose en racionalista osado, furioso enemigo de los frailes y de los jesuitas e inclinado a la practica de la iglesia anglicana.

Nuevamente en Inglaterra, falleció en Londres el 8 de Mayo de 1880, de escasos 56 años de edad, cuando aún se podía esperar mucho más de su genio.

De entre sus composiciones se recuerda una de ellas por su incoherencia: // Un eco vago / fugaz retumba, / de tumba en tumba / zumbando va . .. //

Y también las siguientes octavas, ricas de orientalismos y bellezas descriptivas: // Risueñas vencen mi genial tristeza, / brindando flores y arrancando abrojos, / ésas tus hadas de oriental belleza, / de los grandes, negros y rasgados ojos; / de inmaculada, virginal pureza; / de labios suaves, cual la grana rojos: / de talle esbelto, de turgente seno, / lleno de gracias y de amores lleno. // También ésta otra por su encantadora sencillez y ternura casi infantil. // Ayer me dijeron que luego partías /a climas remotos, muy lejos de aquí; / y entonces, mi vida, sentí tanta pena, / al ver que tan lejos te vas para siempre, / pensando que acaso te olvides de mí.//