MARIANO CUEVA VALLEJO
VICE PRESIDENTE
DE LA REPUBLICA.- Nació en Cuenca y fue bautizado
el 6 de Agosto de 1810. Hijo legítimo de Tadeo
Cueva Tinoco y de Serafina Vallejo Encalada, pequeños
propietarios, naturales de Loja y Cuenca, respectivamente.
Tercero de una larga familia
de ocho hermanos, realizó sus primeros estudios
bajo la afectuosa dirección de su madre y en
el Colegio Nacional estuvo varios años durante
el rectorado del Deán José María
de Landa y Ramírez.
Hacia 1815 quedó huérfano
de padre y creció tranquilo y feliz merced
al apoyo y al buen ejemplo de su hermano mayor Juan,
luego viajó a estudiar Jurisprudencia en Quito.
En 1829 se quedó con el discurso hecho en honor
al Mariscal La Mar, quien no pudo entrar en Cuenca
a causa de su derrota en Tarqui.
Posteriormente se graduó
de Doctor el 24 de Diciembre de 1831 y como acababa
de arribar a la mayoría de edad, que entonces
recién se adquiría a los 21 años,
expresó con viva satisfacción: "Quedaos
aquí, quedaos aquí, pañales de
mi infancia, que desde hoy ya soy hombre y podré
trabajar con provecho y honra para sostener a mi madre
y a mis hermanos".
Nuevamente en Cuenca escribió
para "La Alforja" de Fray Vicente Solano,
practicó su profesión en el estudio
del Dr. Ramón Cortázar y. Requena, cuñado
de su hermano Juan, se incorporó en la Corte
Superior de ese Distrito el 7 de Diciembre de 1835,
iniciando una carrera en la que tantos triunfos alcanzaría
a lo largo de su dilatada vida.
En 1837 fue designado profesor
de Filosofía en el Colegio Nacional y encontró
que no habían textos. En 1839 fue miembro del
Concejo Cantonal de Cuenca pues era un ciudadano ejemplo
admirable de saber, rectitud y cortesía y figuró
como redactor en "El Patriota" del Azuay.
El 40 ascendió a Subdirector de Estudios.
Delgado, soltero, viril, padre
de algunos hijos naturales, pero no se casaba para
ayudar al mantenimiento de su madre y hermanos y cuando
se produjo la revolución Marcista en Guayaquil
contra el régimen floreano en 1845 fue designado
Secretario de la Gobernación del Azuay y en
Julio fundó el periódico "El Norte
del Republicano", en 4 páginas y 2 columnas,
para comentar la pobreza supina del erario, las próximas
elecciones y la falta de elementos idóneos
para ocupar funciones públicas y de representación.
En Septiembre también fundó con su hermano
Agustín "El Atalaya" y mantuvo la
candidatura presidencial del poeta José Joaquín
de Olmedo contra la del comerciante Vicente Ramón
Roca.
Pronto entró en contrapunto
con su pariente y amigo el belicoso Dr. Pío
Bravo Vallejo y Cobos, gran partidario de Roca y editor
de "El Genio del Machángara" y sostuvieron
una sonada polémica por la elección
de los ocho Diputados del Azuay, entre los que se
hallaba Bravo, (1) quien le insultó soezmente
el 46 a través de un impreso titulado "Los
aullidos de un raposo" (2) Cueva se defendió
en "Apelación al Tribunal de la opinión
pública", sosegadamente, como de costumbre,
en casi todo lo suyo, pero solo consiguió exacerbar
aún más a su oponente.
(1) Dichos Diputados fueron: Andrés Viilamagán,
Francisco X. Arévalo, Pío Bravo, Vicente
Salazar, Miguel Heredia, Rudecindo Toral, Antonio
Carrasco y José Joaquín Malo y se posesionaron
de sus cargos el 3 de Octubre de 1845 en Cuenca.
(2) Mariano Cueva Vallejo era
nieto materno de Flora Encalada y Rodríguez
del Raposo, de allí le venía el apodo
a Cueva.
Terminadas las sesiones de
la Convención y electo Roca a la presidencia
de la República, Cueva cesó la publicación
de sus periódicos y fue designado Ministro
Juez de la Corte Superior de Justicia de Cuenca, conjuntamente
con los Drs. Pío Bravo y Vicente Palacios y
entendemos que debieron hacer las paces para despachar
tranquilamente los juicios, pues de allí en
adelante ya no volvieron a discutir y hasta colaboraron
en los mismos periódicos.
Por esa época contrajo
matrimonio en Quito con su clienta Gabriela González
y Egas-Venegas, tres años mayor que él,
quien acababa de enviudar de Ignacio Valdivieso Rada,
con seis hijos y algunos bienes de fortuna. En ella
solo tuvo una hija llamada Josefa, nacida en 1850,
antecesora de los Díaz Cueva entre otros.
En 1849 no pudo realizarse
la elección presidencial entre los candidatos
Diego Noboa y Antonio Elizalde, por cuanto ninguno
obtuvo las dos terceras partes de los sufragios, e
interinamente asumió el mando el Vicepresidente
Manuel de Ascázubi Entonces Bravo fundó
en Cuenca "El Constitucional", para defender
a ese gobierno y trabajar por Noboa, mientras el 3
de Abril de 1850 Cueva fundó "El Cuencano",
contando con la colaboración de Fray Vicente
Solano, para probar la incostitucionalidad del gobierno
de Ascázubi, que apodó de la Regencia
y terminó por caer, ensombreciéndose
la situación política, pues Noboa se
proclamo en Guayaquil, mientras que en Cuenca Elizalde
era llevado a la Jefatura Suprema por Jerónimo
Carrión y Mariano Cueva, con el apoyo de otras
provincias como Manabí y Loja.
A todo esto la situación
parecía tan tirante que se temió por
momentos el inicio de una guerra civil; pero la prudencia
se impuso, ambos candidatos designaron sus representantes
y llegaron a un acuerdo en la hacienda La Florida,
por el cual se convocaría a una Convención
para definir la situación.
Mientras tanto Elizalde, temiendo
por su seguridad y su vida, pasó a Cuenca,
designó Secretario a Cueva y como se había
acordado en La Florida la desocupación militar
de la provincia de Loja, fue conminado a hacerlo,
pero se resistió. Noboa suspendió la
convocatorio y designó a Urbina para que negociara
con Elizalde y éste último le enviaba
a Cueva, a que hiciere lo propio con Noboa, resultando
de ello la desocupación militar de Loja.
En ese entonces Cueva había
fundado el periódico "El 8 de Diciembre"
del que solo se conocen dos números, para evitar
que Noboa, en su afán de llegar al poder, prescindiera
de las provincias que le eran adversas. Poco después
escribió el Mensaje que Elizalde presentó
a la Convención.
Durante el corto lapso constitucional
de Noboa (1851-1852) no participó en política;
pero al ocurrir la revolución de Urbina se
sumó a su partido con el resto de los Elizaldistas,
fue electo Diputado por el Azuay, concurrió
al Congreso de 1852 en Quito, fue designado miembro
de la Comisión encargada de elaborar las reformas
constitucionales y finalmente le nombraron Ministro
Juez de la Corte Superior de Justicia de Cuenca, viajando
a posesionarse, razón por la que no participó
en las discusiones del decreto de expulsión
de los Jesuitas.
En 1853 fue electo Gobernador
del Azuay. El 56 fundó "La República"
con Benigno Malo, Pío Bravo, Rafael Borja y
Antonio y Ramón Borrero, para combatir al centralismo
y pedir una mayor atención para el Azuay, sosteniendo
como única forma efectiva de gobierno el federalismo
y apoyando la candidatura presidencial de Manuel Gómez
de la Torre, frente a la del General Francisco Robles,
que a la postre triunfó.
En mayo de 1857 ocurrió
el suicidio de su amiga la gran poetisa Dolores Veintemilla
de Galindo y cuando en Septiembre del 58 su viudo
regresó a Cuenca e inició un proceso
canónigo para rehabilitar su memoria, fue designado
Asesor y a su favorable Estudio se debió la
sentencia dictada en tal sentido.
En Agosto del 57 había
fundado con Pío Bravo el casi diario "Crónica
del Jurado de Imprenta", de una pagina formato,
originado en un impreso titulado "Relación
de los hechos ocurridos en la Asamblea Electoral de
Cuenca del 12 de Julio de 1857", donde también
con Bravo y bajo el seudónimo de "Ambrosio
Rubio" habían denunciado los manejos fraudulentos
del Gobernador José Miguel Valdivieso Rada,
para sacar Diputados a sus amigos más íntimos;
pero éste, al verse sorprendido, cortó
sabiamente por lo sano y dejó las elecciones
en paz.
Dos años después
y al ocurrir la invasión peruana y el consiguiente
bloqueo a Guayaquil en 1859 por parte de la Armada
peruana, Cuenca proclamó la Jefatura Suprema
de Cueva y reapareció el periódico "La
República" en su segunda época,
comentando tan importantes, como trascendentales sucesos.
El 24 de Septiembre de 1860
García Moreno y Flores derrotaron al General
Guillermo Franco Herrera en Guayaquil. Cueva fue confirmado
con el título de Gobernador del Azuay, pero
su actuación estuvo matizada de los exabruptos
de sus contrarios y renunció el 5 de Diciembre.
En Enero del 61 pasó
a Quito como Diputado del Azuay a la Convención
Nacional, le eligieron Vicepresidente de tan alto
organismo y el 10 de Marzo resultó electo Vicepresidente
de la República por 20 votos contra 16 de su
oponente Pedro José Arteta, concuñado
y candidato del General Flores, que presidía
la Convención. El triunfo de Cueva fue considerado
como una garantía para la paz pública
pues no era un esbirro y pronto se convirtió
en un funcionario "asaz independiente y sensato";
sin embargo, ese mismo mes, sus paisanos le atacaban
en Cuenca a través del periódico "Crónica
del Foro" en el artículo titulado "Asuntos
Importantes. El Gobernador Mariano Cueva", calificándole
de Cacique regional.
En 1861 también le eligieron miembro de la
Academia Nacional Científica y Literaria que
el 63 publicó un Almanaque o Guía, obras
importantes en diversos órdenes. Allí
salieron unos "apuntamientos Históricos",
de mucho interés escritos por Cueva.
Entre el 61 y el 63 que finalizó
su mandato, limó asperezas con los federalistas
del Dr. Manuel Carrión y Pinzano en Loja, al
punto que de no haber sido por su tinosa intervención
la situación hubiera desembocado en una conflicto
armado de insospechables consecuencias para la unidad
del Ecuador. Igualmente se encargó de la presidencia
de la República por ausencia del titular en
cinco ocasiones, demostrando lealtad y prudencia a
toda prueba, dadas las extravagancias y arbitrariedades
de García Moreno. "Es un hecho que soportó
violencias y hubo de ceder a ellas en varios momentos",
por la ecuanimidad de su carácter, poco dado
a los rudos enfrentamientos.
Por eso, cuando la guerra contra
Mosquera que resultó en un total fracaso y
descrédito para el Ecuador, pudo negarse a
ratificar al Tratado suscrito por García Moreno,
pues éste había actuado a título
personal, como simple prisionero militar, no como
mandatario, lo que irremediablemente hubiera ocasionado
la caída al déspota y el ascenso de
Cueva al poder; pero, no quizo hacerlo movido por
su amable talante y generoso corazón, Mas tarde,
de simple ciudadano, debió haberse arrepentido,
como se deduce de la lectura de su correspondencia
privada, en la que condenó con solemnidad la
inicua revolución garciana de 1869 contra el
probo presidente Javier Espinosa.
En 1863 aceptó con cierto
desagrado seguir en Quito de Ministro Juez de la Corte
Suprema de Justicia, desechando una de las Carteras
de Estado que también le fue propuesta.
En 1865, ya en Cuenca, ocupó
la dirección de la Academia de Derecho Práctico,
pues siempre amó la Jurisprudencia y creyó
en el alto poder de las leyes, por eso sus Alegatos
son modelos acabados de claridad, método en
la exposición, solidez en la argumentación,
buena y abundante doctrina, erudición, pureza
de estilo, belleza en la forma y admirable moderación,
según autorizada opinión del Dr. José
Rafael Arízaga.
En 1866 fue Visitador Fiscal.
En 1867 ocupó por segunda ocasión la
Gobernación del Azuay, esta vez, en el gobierno
del presidente Javier Espinosa y al crearse la Corporación
Universitaria de Cuenca fue exaltado al decanato de
la Facultad de Jurisprudencia.
En 1868 fundó la Conferencia
de San Vicente de Paúl y fue electo su Presidente.
Ese año sucedió en el rectorado de la
Corporación Universitaria a Benigno Cueva e
intervino activamente en los preparativos electorales
pro candidatura presidencial del Dr. Francisco X.
de Aguirre Abad y cuando en Enero del año siguiente
García Moreno se levantó con el poder,
fue de los más sorprendidos.
Para entonces su figura y su
nombre eran ampliamente conocidos en el país
en Cuenca su boca era oráculo de las leyes,
su ciencia el brazo de los oprimidos y quizá,
desalentado de la política, hizo formal promesa
de trabajar a tiempo completo a favor de los pobres
en la Conferencia de San Vicente de Paúl. Allí
trabajará con todas sus fuerzas, por diecisiete
años hasta su muerte. Fundará y construirá
el Hospital, el Leprocomio y una Escuela para Huérfanos.
En 1871 patrocinó a
Benigno Malo en una demanda judicial que se tornó
política contra el Gobernador Carlos Ordóñez
Lazo y colaboró en el periódico "El
Porvenir" de Antonio Borrero, que aunque de índole
literaria, acarreó las iras de García
Moreno y dejó de editarse en Junio del 72.
Desde 1869, justamente en la segunda presidencia de
García Moreno, ocurrió un cambio en
el pensamiento liberal azuayo y las grandes figuras
políticas del Floreanismo y del Marcismo, quiza
por el cansancio propio de la edad, dejaron el paso
libre a una nueva promoción que tomó
el poder, no a través de la lucha por la libertad
sino de la religión y la literatura, debido
a la creciente acción clerical en la formación
de la juventud, realizada a través de Universidades
y Colegios enteramente confiados a los jesuitas. Este
espíritu reaccionario se prolongó mucho
más allá de la revolución de
1895, posiblemente hasta 1959, que triunfó
Fidel Castro y el Comunismo en Cuba y todo cambió
en el Ecuador en materia política.
En 1873 publicó unos
"Elementos de Ciencia Constitucional" como
texto para sus alumnos universitarios, con el fin
de corregir las ideas del tratadista neogranadino
Cerbelión Pinzón. Cueva se muestra ecléctico
pues hace nacer a la soberanía del poder divino
y no del contrato social, para luego tratar de la
inconveniencia del Poder absoluto y de los deberes
de la Constitución con la religión.
Está, pues, a mitad del camino entre las teorías
tomistas medioevales y las liberales del siglo XVIII
de la Revolución francesa, que aún no
se asentaban en el Ecuador, de allí su retraso
mental.
En 1873 gerenció en
Cuenca el Banco del Ecuador con Francisco J. Moscoso.
En Marzo de 1875, lejos de
las lides periodísticas de antaño, dio
a la luz un hermoso trabajo sobre el Patriotismo en
el periódico "El Cuencano" de clara
tendencia conservadora. El 76 figuró como redactor
de "La Voz del Azuay", fundado para sostener
la candidatura presidencial de su amigo el Dr. Antonio
Borrero, donde publicó varios artículos
sobre "El Derecho de Petición", "Convención",
"Apreciaciones", ésas fueron sus
últimas colaboraciones. En 1876 fue electo
miembro de la Academia ecuatoriana de la Lengua, pero
no llegó a posesionarse.
En 1878 concurrió como
Diputado por el Azuay a la Convención Nacional
celebrada en Quito. De vuelta a Cuenca ocupó
por segunda ocasión el rectorado de la Universidad,
donde permaneció hasta su muerte ocurrido tres
años después en Cuenca, el 18 de Marzo
de 1882, a los 71 años de edad, sumergido en
las diarias prácticas religiosas y en el trabajo
social caritativo y paternalista de la Conferencia
de San Vicente de Paúl, que acaparó
en los últimos años todas sus fuerzas.
Sus exequias fueron solemnizadas
por numerosos oradores entre los que descolló
Federico González Suárez con una magistral
Oración Fúnebre. Entonces se dijo "Severo
como un romano, dejaba adivinar en su rostro las líneas
y los contornos del apóstol, llevaba una corona
de méritos no comunes realzados en toda ocasión
por su modestia".
Su estatura más bien
pequeña, contextura delgada, tez blanca, rostro
afilado, pelo enteramente cano, sonrisa alegre y acogedora.
Trocó su liberalismo y periodismo iniciales
en aras del servicio a la comunidad como seglar comprometido,
conducta que iba más de acuerdo con su bondadoso
carácter pero estancó su pensamiento
en un catolicismo a ultranza que ya para entonces
constituía un anacronismo. Existe su corona
fúnebre escrita por el Dr. José Rafael
Arízaga.