ILEANA ESPINEL CEDEÑO
POETA.- Nació
en Guayaquil el 31 de Octubre de 1933. Hija legítima
de Jorge Espinel Barreiro, natural de Rocafuerte,
empleado en la Aduana y luego propietario de una botica,
quien falleció prematuramente en 1945 y de
la Prof. Bertha Cedeño Chica, de Bahía
de Caráquez (Ver Biografía de Gonzalo
Espinel Cedeño, en la Pág. 130 del Tomo
X de este Diccionario).
Creció alegre y feliz
pero muy enfermiza y estudió parte de la primaria
en la escuela anexa "Gabriela Mistral" ubicada
frente a su hogar en Quito y Vélez, donde su
maestra Aurora Crespo le enseñó a leer;
cambiándose en el cuarto grado a la Escuela
Fiscal No. 20 "José Herboso" y fue
alumna de Carmencita Wither Navarro.
De siete años enfermó
de difteria, de nueve de bronconeumonía y por
eso su papá la mimaba mucho y regalaba hermosísimas
muñecas europeas, pero ella prefería
los libros de cuentos con calcomanías, que
leía con fruición, sintiéndose
también profesora junto al escritorio de su
madre.
A los diez años escribía
versitos y hojeaba los libros didácticos que
encontraba, pues la imitaba en todo y hasta hacía
como ella cuando corregía las tesis.
De trece años sufrió
el dolor de perder a su padre. Luego escribiría:
""Bajo el nocturno gris de tu recuerdo,
padre, / quiero decirte la honda e irremediable angustia
/ de este espíritu que es ave, constelación,
sollozo /y floración divina deshojada en un
árbol....."//
En 1944 inició la secundaria
en el Colegio salesiano "María Auxiliadora",
durante el segundo Curso fue motivada a la literatura
por el Padre Cayetano Tarruel y la madre Isabel Herráez
y como había la exoneración final para
los mejores alumnos en cada materia, de allí
en adelante jamás rindió esa prueba
en Historia, Filosofía y Literatura, aunque
pasaba arrastrándose en Matemáticas
y en Inglés. (1).
En 1950 se graduó de
Bachiller y empezó a estudiar en la Escuela
de Periodismo; mas, al año y medio, tuvo que
salir por unos cólicos provocados por cálculos
al hígado.
En 1953 halló entre
los libros de su casa un ejemplar desmadejado y roto
del célebre poemario "Como el Incienso”,
de Aurora Estrada y Ayala, con dedicatoria a su madre,
"Me emocionó y pregunté por la
autora. Mi madre la llamó por teléfono
y a la tarde siguiente me presenté en el jardín
de su villa con mi Cuadernillo de poemas. Ella lo
leyó con mucho detenimiento y dirigiéndose
a su hijo Alsino, que entraba de la calle en esos
momentos, le dijo, emocionada -ha retoñado
mi flor, me siento revivida, luego me felicitó
y poco después escribió un elogioso
artículo que se publicó en el diario
“El Universo” comentando mis poemas "Tú
sabes" y "Te Quiero” que fueron los
que más le agradaron, de ésa, mi primera
producción".
//"Madre mía, tú
sabes que cuando uno está enfermo todo se dificulta:
/ Hacer, pensar, reír y amar. / Tú sabes
muy bien que cuando uno está enfermo / todo
se hace insufrible: /el ruido de la máquina.
El chirriar de la puerta. Y la voz...”//
"También me recomendó
que concurriera al local de la Casa de la Cultura,
donde el Secretario Adalberto Ortiz me presentó
al Corrector de pruebas Gastón Hidalgo Ortega,
quien me introdujo a un grupo de poetas jóvenes
fundado por David Ledesma y compuesto por él
y por Carlos
(1) Siempre fue la mejor alumna
del Colegio en Literatura, por eso le encargaban las
poesías que anualmente se recitaban en honor
a la Madre Directora. También son de esa época
algunos de sus sonetos históricos.
Benavides Vega que acababan de retornar de Quito,
Sergio Román Armendáriz que estudiaba
Leyes, Carlos Abadíe Silva y Miguel Donoso
Pareja. Desde entonces nos hicimos íntimos,
casi hermanos, en Noviembre comenzamos a reunimos
en mi casa ubicada en Luque y Antepara, éramos
inseparables amigos, nos bautizaron como CLUB SIETE,
en honor a nosotros mismos".
"Pronto empezamos a brindar
recitales en las radios El Telégrafo , América,
El Mundo y Atalaya y nuestras producciones salieron
en una página de El Universo con datos biográficos
y críticos y una fotografía de cada
uno, de suerte que nos hicimos conocer, pero comenzaron
las deserciones. Donoso Pareja se retiró por
machismo y Abadíe viajó a New York donde
aún debe residir si no ha muerto. El 54 el
Núcleo del Guayas editó una antología,
obra en colaboración, selección personal
del Grupo, titulada Club Siete, en 96 páginas
con poemas de los cinco que habíamos quedado,
solo salieron 500 ejemplares y el libro es de difícil
consulta.
Ileana era una jovencita muy
inteligente, activa y de gran personalidad. Su pelo
negro y largo, que caía sobre su espalda, la
hacía simpática y natural y su contextura
llenita, rostro blanco, agradablemente hermoso, y
su gran locuacidad, la convirtieron inmediatamente
en la musa del grupo. Hidalgo Ortega la cortejó,
Ledesma declaró que si alguna vez se casaba
lo haría con Ileana, a quien admiraba y quería.
Mientras tanto su voz "iba
adquiriendo forma y tono entre adensamientos y juegos
irónicos vanguardistas, como el del Dislate
Octavo o El Practicismo y desde esos comienzos, manejó
con gran dominio el soneto".
Vivía ensimismada en
la poesía, leyendo y brindando recitales económicamente
poco rentables, pero nada más le importaba
que admirar a Vallejo y a Neruda y como por entonces
le salió un rico pretendiente de profesión
comerciante, su familia quizo que lo aceptara, originándose
en ella una lógica reacción, plasmada
en su verso "El Practicismo", que dice así:
//"El practicismo práctico sugiere que
me case / con un buen comerciante, / porque así
dejaré de recibir auspicios / y de dar recitales...
// El practicismo práctico alega que no puedo
/vivir solo de versos; / que necesario es pasar donosamente
/y digerir manjares / y no frijoles secos... // Mi
madre de mi alma / está de acuerdo en esto,
/ Y lo mismo mi abuela, / mi tía, / mi cuñado,
/ mis dos lindos hermanos / y todos los amigos de
mi querida gente ... // De la raíz más
honda del practicismo, brota: / "Ileana, un comerciante!...
/ Un comerciante, Ileana!" // Pero Ileana, /
la tonta, / la lírica, / la loca, / se casa
/ -si se casa- / con un poeta pobre. //
Hernan Rodríguez Castelo
agrega qué de Vallejo, el hondo, el desolado,
Ileana desnudó su verso de palabras alígeras,
al tiempo que enriquecía sus registros, crecía
en intensidad emocional, reducida a menudo en formas
muy sutiles o a los límites austeros del soneto.
José Ayala Cabanilla
anotó que lo curioso es que no solo Ileana
cultivaba el verso sino también la poesía;
es decir, que era una mujer de canto, pensamiento
y opinión, una personalidad completa.
“En 1951 durante un recital
radial en "El Telégrafo" David Ledesma
y yo dedicamos un par de poemas a protestar por la
condena a muerte de los esposos Rosemberg acusados
de espías en los Estados Unidos, pues nos horrorizaba
el macartismo y la silla eléctrica. Mi Elegía
por los mártires terminaba así Maldito
seas Eisemhower y el de David... Daré de patadas
a Dios en una esquina. María Piedad Castillo
de Leví llamó por teléfono a
quejarse y hasta pidió que se interrumpiere
el programa, pero como nosotros habíamos pagado
el espacio anticipadamente, el Director de la radio
Héctor Alejandro Lamas se excuso de hacerlo
y pudimos finalizar en paz”.
Después nos enteramos
que lo habían multado y cuando fuimos temerosamente
a cobrar a las firmas comerciales auspiciantes, pensando
que también estarían disgustadas con
nosotros, encontramos con sorpresa que nos pagaban
sin chistar, simplemente porque no acostumbraban escuchar
la audición. Desde entonces pienso que entre
el intelectual y el resto de la población hay
un vacío cultural muy grande que los mantiene
separados.
En 1957, merced al apoyo recibido
del Dr. Antonio Parra Velasco, Rector de la Universidad
de Guayaquil, salió en dicha editorial, "Piezas
Líricas" -el libro que más quiero-
. La edición de 1.500 ejemplares me fue obsequiada
y como vendí a S/. 50 cada ejemplar, fue mi
gran ayuda. Era la primera vez que ganaba dinero en
grande con mi poesía. El Dr. César Andrade
y Cordero me ayudó a distribuirlo en el exterior,
poniéndome en contacto con muchísimos
escritores del mundo.
En 1959 apareció "La
estatua luminosa".
"Es una visión
extensa de todos mis modos poéticos",
selección efectuada por las directoras de la
revista-libro "Lírica-Hispana" de
Caracas, Conie Lobell y Jan Aristeguieta”; pero
solo dispuso de trescientos ejemplares, pues los mil
restantes circularon directamente desde Caracas por
toda hispanoamérica.
Ese año ingresó
de correctora de pruebas a la Editorial del Núcleo
del Guayas de la C.C.E. con S/. 700 mensuales y fue
traducida al inglés por Helen Wolh Paterson,
critica y literata norteamericana, directora del Programa
"La Voz de América" de Washington,
y al francés por los poetas Marcel Hennart
conocido hispanófilo de París y Henri
Lescoet, autor de la obra bilingüe "Veintisiete
poetas hispanoamericanos"; además Lescoet
escribió el 64 un poema inspirado en Ileana
y dedicado gentilmente a ella.
Otros traductores suyos han
sido la brasilera IIka Sánchez al portugués
y los italianos Gino Rovida, director de "El
Giornale di poeta latini" en Roma, y Vincennzo
Josía.
En 1960 figuró en "Triángulo"
con David Ledesma Vásquez y Sergio Román
Armendáriz. La parte de Ileana llamó
"Diríase que canto", "con nuevas
durezas y lágrimas de angustia y dolor palabras
ominosas o sórdidas pautan desarrollos de solares
sardónicos". La de Ledesma "Los días
Sucios" y la de Román "Arte de amar",
y obtuvo la Medalla al Mérito Literario de
la Municipalidad de Guayaquil a petición expresa
de nuestra Universidad.
El 30 de Marzo del 61 se autoeliminó
Ledesma, impresión de la que no pudo escapar
por muchos años Ileana, su mejor amiga. Por
esos días desempeñó la Secretaría
de la Editorial de la Casa de la Cultura y de la Revista
"Semana" cuya página literaria comenzó
a dirigir. Allí comentaba, hacía crítica
bibliográfica y seleccionaba producciones poéticas.
Entre el 63 y el 67 dirigió
la sección de una página completa denominada
"Los Hechos y la Cultura del Ecuador" en
la Gaceta mexicana "Nivel". Igualmente representó
a nuestro país en la revista cultural bilingüe
"Cuervo Internacional" de Hollywood, California
y en la "Revista de Economía Latinoamericana"
de Caracas.
Un sábado cualquiera
de 1965 le sucedió el siguiente acontecimiento
que por absurdo bien vale referir como anécdota
literaria. Resulta que su amigo el poeta César
Dávila Andrade le llevó a golpe de siete
de la mañana un sereno, con el afamado trío
mexicano "Los Panchos", que no se sabe dónde
los habría conseguido, porque aunque estaban
de paso por Guayaquil no acostumbraban realizar esa
clase de trabajitos. Los Panchos cantaron "Si
amarte es pecado" y otras canciones más.
Al final Dávila subió al departamento
de la familia Espinel y muy ceremoniosamente le solicitó
a doña Bertha la mano de su hija Ileana. Ella,
con mucha gracia, le siguió la cuerda recordándole
que era casado, pero el poeta respondió que
eso no tenía la menor importancia y dirigiéndose
a Ileana agregó "Dígame que me
acepta y me voy inmediatamente a divorciar".
Tal salida ocasionó la hilaridad de los presentes,
sobretodo de Ileana, que consideraba mucho a su genial
admirador y colega. Finalmente el asunto fue tomado
a la broma y terminó con una taza de café
bien cargado, que disipó los arrebatos románticos-matinales
del célebre Fakir.
Entre el 65 y el 66 presidió
la Sección de Literatura del Núcleo
del Guayas por elección de la Asamblea y el
Dr. Pascual Venegas Fajardo, director de la revista
"Poesía de Venezuela" editó
en Caracas su poemario "Arpa salobre" con
poemas no necesariamente inspirados en David Ledesma,
sino en la nostalgia, la desolación y la muerte.
Allí aparecieron varias piezas antológicas
tales como su "Soneto del Imposible olvido",
el "Soneto que interroga" y "La Elegía
inmutable". Rodríguez Castelo ha dicho
que una vez más, el soneto es dique para esa
amarga resaca.
El 66 publicó en El
Universo un artículo titulado "José
María Egas laurel angélico" refutando
cierto juicio crítico del Padre Aurelio Espinosa
Pólit, S. J., sobre la poesía erótica-lírica
de Egas; pero le salió al paso el padre Jorge
Chacón, S. J. en el mismo suplemento, reiterando
que Egas era realmente un poeta místico, confundiendo
misticismo con religiosidad que es algo muy diferente.
Entonces sucedió que desde Cuenca entró
a la palestra G. Humberto Mata con "Revisión
de José María Egas a propósito
de un comentario de Ileana Espinel y la refutación
del sacerdote Jorge Chacón, S. J. Ileana, por
supuesto, dejó en claro que a lo largo de la
historia, los grandes poetas siempre han sido heterodoxos.
Ese año pasó
a ocupar la dirección de la Editorial del Núcleo
del Guayas de la CCE con S/. 2.000 mensuales de sueldo,
e ingresó a "Cultura y Fraternidad".
A fines del 66 le fue propuesta la candidatura para
una concejalía por el Movimiento Velasquista,
integrando la Lista B que terció en las elecciones;
salió electa por un período de cuatro
años y le correspondió trabajar durante
las alcaldías de Asaad Bucaram y Francisco
Huerta Montalvo presidiendo las comisiones de Cultura
y Bellas Artes y Parques y Alamedas. Igualmente, el
Patronato Municipal de Bellas Artes y su sección
de Poesía, pero el 70 fue defenestrada por
la dictadura velasquista.
"Página suelta":
// Erguida desde siempre / sobre una infancia rota
que me niega / toda capacidad para salvarme, / estoy
salvada empero / por esa luz distinta en la que irradio.
// Bien sé que la nostalgia me limita / con
el destierro anímico del júbilo, / pero
cuan jubilosa es la tormenta / cruzada por relámpagos
de abismo... // Estoy sobreviviendo / a tu fiel insistencia
en no entenderme / y a mi fiel insistencia de mirarme
/ en este espejo de humildad soberbia. // Tal vez
ignore el bien que no me inmuta / su caída
luzbélica si en ella / se va toda la Muerte
con su siembra, / se va toda la Vida por su sangre..
. // Yo que adoraba el sol de tu pureza / y el vuelo
de tu alma que has trocado, / como Lázaro surjo
de las ruinas / ¡Tras tu irredente luz tan diferente!//.
Desde el 67 fue columnista
en el diario El Universo y fundó la sección
"Meridiano de la Cultura".
El 69 apareció su poemario
"Diríase que canto" en el Núcleo
del Guayas, con prólogo de Alejandro Carrión.
Selección de sus mejores poemas anteriores
y otros inéditos, entre éstos últimos,
el que dio nombre al poemario. "La poetisa nos
sorprende con acordes de una nueva religiosidad, nueva
luz y renovado brío interior alumbran los poemas.
Hay apertura a lo ético y lo social, pero se
vuelve a recalcar en turbias bahías de tristeza,
fracaso, hastío y ocurren el tema de la salvación
y el de balances-elípticos, intensos, desolados,
que arrancan desde una infancia rota.
El 70 pasó muy enferma
con molestias al hígado y a las amígdalas
y se retiró de toda actividad por dos años.
Dejó, pues, el periódico y la Editorial
del Núcleo, se recluyó.
El 72 regresó a la vida
con un parvo poemario, producto de esos dos años
de retiro, titulado "Tan solo Trece", nombre
dado justamente por el número de esas composiciones
que anotan características de serena belleza,
de ironía impecable, de iracundia y sangrante
soledad en versificación libre y existencialista,
pues había atravezado una etapa de agudo nihilismo
frente al mundo y a la sociedad, originada en la muerte
de algunos seres muy queridos, como David Ledesma,
Aurora Estrada de Ramírez.
De "Tan solo Trece"
se ha dicho que "constituye un libro de extraordinario
dominio formal, que tiene altura conceptual, madurez
en la técnica del ritmo y elegante estructura
del idioma, con una temática apasionada, violenta
y cruel, musicalizada por la dulzura del verso, "donde
la relación con Dios es fuerte, casi brutal,
la visión del mundo amarga y desolada, la denuncia
y protesta social vehementes.
El 78 editó "La
corriente alterna" en San José de Costa
Rica, donde junto a la insistencia en motivos que
son una constante en su lírica, los dislates,
la desolación, se multiplican piezas de asunto
social (humor sardónico y reconcentrado desdén).
El 79 salieron sus "Poemas
escogidos" en el No. 77 de la Colección
"Letras del Ecuador" del Núcleo del
Guayas, recopilación muy sobria de Rafael Díaz
Icaza, tomada de los libros anteriores, con inclusión
de unos pocos poemas nuevos.
“Soneto al Astronauta".
Para Germán Pardo García. // Potro que
vuelas, colosal pegaso, subes y subes con tu fe en
el anca, / mientras fallece una paloma blanca / y
no hay vino en las uvas ni en el vaso. // Aureolada
de cósmico fracaso, / potro que vuelas: ten
mi mano franca; / a ver si tu galope me la arranca
/ para no aplaudir la gloria de tu paso. // Es bello
ese trotar sobre las nubes; / pero mientras, ufano,
subes, subes / e inviertes al hacerlo una fortuna,
/ millares de terrícolas hambrientos / encienden
su alarido por los vientos, / ¡y tú...
empeñado en conquistar la Luna!.
De allí en adelante
comenzó a decaer la salud de su madre. Ileana
tomó a cargo las labores domésticas
y se fue convirtiendo con el paso de los meses en
enfermera a tiempo completo de ella, con una abnegación
verdaderamente admirable. Fueron años de continuos
sacrificios y religiosidad interior, pues aceptó
su misión hasta con alegría, por venir
de Dios.
Para entonces vivían
en un departamento de cemento en la Avenida Olmedo
y Eloy Alfaro, casa de Carlos Juez. Después
pasaron a una casa de su hermano Gonzalo ubicada en
la Ciudadela Ferroviaria, que ocuparon hasta el fallecimiento
de doña Bertha en 1985.
Ileana quedó muy aturdida
y se cambió a Huancavilca y la Décima,
donde se reencontró a través de los
libros y la música. El Universo la llamó
nuevamente a sus filas, para que escribiera bisemanalmente
sobre asuntos relacionados con la mujer y la cultura.
Desde Septiembre de 1988 trabajó
a medio tiempo en el Instituto Nacional del Niño
y la Familia INFA de Coordinadora de Comunicaciones
y Relaciones Públicas. La Editorial Orígenes
de Madrid publicó un volumen en homenaje a
la mujer iberoamericana titulado "Mujer y Cultura
en el Mundo Hispano y la seleccionó para el
Capítulo de la Poesía con ocho poemas,
junto a la uruguaya Concepción Silva Belizón
y a la venezolana Luz Machado.
También el 88 fue miembro
de Jurado del I Concurso Nacional de Poesía
Joven del Ecuador organizado por el Núcleo
del Guayas en homenaje a la memoria de Zaida Letty
Castillo de Saavedra a) Djenana y como apareciera
en el Universo su poema “La Soledad Postrera",
cuya lectura conmovió a su hermano, de común
acuerdo decidieron unirse a compartir un departamento
en Víctor Manuel Rendón y Rumichaca.
En 1989 recibió la Medalla
de Oro al Mérito Cultural de Primera Clase,
del Ministerio de Educación del Ecuador, yle
dedicaron un número especial de la Colección
"La Rosa de Papel" con selección
de varios de sus poemas y prólogo de Miguel
Donoso Pareja.
"Dislate Octavo".
// Musicalizo los azules giros / porque del lápiz
los rosados parten. / Aquí yace un rebaño
de suspiros / lanudos y silvestres. / Cruza un ángel.
//Maiacovski no mide mi estatura. / Y Siberia no gana
mi combate. / Un canario en el tacho de basura / degenera
en cangrejo. / Cruza un ángel // Empero no
regreso. Me limito / a conversar a solas un instante
/ con la miel derretida. El gorgojito. / Y mi horror
al fascismo. / Cruza un ángel. //
"De palabra ágil,
personalidad recia y contundente, tenía palabra
de suave elegancia magnánima. Su poesía
era libera, apasionada, vital, progresista y novedosa,
con humorismo nostalgia; además, era tierna
y acongojada, pero todo ello, desmesuradamente".
Su estatura mediana, rostro
blanco, pelo negro cano, usaba lentes y desde hace
algún tiempo sufría de las tiroides
y engrosaba. Leía, leía mucho, gustaba
escuchar buena música, disfrutando de la quietud
de su hogar.
En 1997 fue operada de cáncer
al tejido que recubre el estómago y no quizo
someterse a ningún tratamiento posterior. El
2000 salieron editados en España algunas de
sus producciones pero a finales de año recayó
en sus dolencias. En Enero del 2001 sus amistades
la agasajaron en la Escuela Politécnica y la
subsecretaría de Educación le otorgó
la Medalla al Mérito Cultural de Primera Clase.
Monseñor Luis Alberto Luna Tobar escribió
en El Universo:
ILEANA, LEVE Y PROFUNDA
Ileana Espinel, enriquecida
por la leve autenticidad de lo puro y avalada por
su sentir profundo, llegó siempre con sus versos
a las latitudes más inimaginadas: «Empero
no regreso. Me limito / a conversar a solas un instante".
Ella imagina que conversa a
solas; ignora, bienaventurada, que somos muchos los
que atestiguamos su diálogo, escuchamos su
palabra incansablemente y en el tono original en el
que brota del inagotable hontanar de su alma. Mantener
vivo ese tono resulta una exigencia irrenunciable.
La crítica de los tiempos
que pasan ha tratado siempre de acercarse al sentido
de soledad que Ileana presenta como característica
de su personalidad estética.
Ese "no regreso"
y ese "conversar a solas" no es refugio
ni ausencia. Es una búsqueda permanente de
trascendencia, en la que la poesía concede
levedad a todos los significados, para que no vayan
a lo profundo solo por su peso y penetren en la intimidad
por original pureza, por autenticidad. Qué
auténtica es Ileana, conversando a solas, con
cada palabra con dedicatoria viva, con cada gesto
con destino claro, con todo tono con fuerza predestinada.
Esa es la soledad estética
en la que la inspiración poética es
ímpetu sagrado que se escapa de la materia
conocida para medir su realidad en la soledad, en
la que se encuentra siempre el hombre que es límite
con el infinito.
Ileana, tú no desconoces
al infinito. Lo sientes en tu ser, en la palabra que
alumbras, en el verso que destilas, en la soledad
en la que creas, en la serena plenitud de tus horas
de ignotada verdad.
Gracias, Ileana, porque "no regresas": tú
"conversas a solas un instante" con todos
los que hemos recibido el predestinado don de tu amistad;
ella, esa amistad y la gracia de tu poesía,
son fuerza para los rebeldes a quienes cantas sin
miedo con la más auténtica voz de tu
alma fuerte, recia, noble. Hasta aquí el artículo.
Falleció poco después rodeada de sus
numerosas amigas, repartiendo unas pocas joyas.
Su obra "se viste de una
forma elemental pero sobria y magnífica en
la cual se avisora un talento poco común, una
predisposición a lo perfecto, con mensaje,
significación y fondo estético. La ingeniosa
combinación de vocablos y cláusulas
dan lugar a un sardonismo fulgurante dentro de la
poética contemporánea, adelantándose
a éste tendencia. Tiene, además, proporción
en los tropos". Por todo ello ha sido calificada
de "primera de las poetisas serias y consistentes
de la última generación, por haber emprendido
una poética nueva con un arte personal que
va desde el soneto clásico hasta la estrofa
libre de tendencia anarquizante".
"Acaso". // Era un
ángel de tierra, el viento iluminado / que
me azotaba el lápiz y los años. / Era
leve mi blanca soledad sin reproches. / Y la paz iba
en mí / como esta larga cabellera oscura /
que acompaña mi sien a todas partes. // Estoy
tratando de explicarte ahora / que por tu vida conocí
la muerte. / que esa alta -y fiera- agónica
rencilla / batallando en el mar de mi nostalgia /
debe a tu luz sus sombras de torturas. / Que de no
haberte conocido, / acaso / no fuera esto que soy:
mísera llaga.//
El 2000 apareció en
España lo mejor de su producción. Lo
último suyo vino a ser la poesía conversacional,
y aunque nunca ha intervenido en Concursos, ha sido
por cinco ocasiones miembro del Jurado del Concurso
Nacional de Poesía del Diario El Universo.
Atravezaba un momento de religiosidad
y paz interior. "Vivo en un remanso de paz, me
motiva la gloria de Dios", actitud explicable
por su profundo lirismo pues hasta su poesía
social ha sido calificada de románticamente
social y no de realista.