FRANCISCO FERRANDIZ
ALBORS
FEAFA.- Nació
en Alicante, España, posiblemente a fines del
siglo pasado.
Su padre era un honrado miembro
de la Guardia Civil de Alcoy cerca de Alicante y su
madre una mujer del pueblo llano, que formaron una
familia larga y unida, verdaderamente ejemplar.
No tuvo tiempo ni dinero para
seguir estudios serios, pero tomó varios cursos
libres en la Universidad de Alicante y leía
incansablemente.
"En 1924 inició
un singular viaje partiendo de Mendoza en la Argentina,
a través de Chile, Perú y Ecuador atraído
por cuanto se había escrito sobre la realidad
socioeconómica de América hispana; solo
tenía dos fuentes, la garrulería académica
y la demagogia bolchevique y quizo ver la tragedia
india, palparla, sentirla, visitando la tierra de
los Incas".
El Perú vivía
la dictadura de Leguía y por ese motivo pasó
rápidamente al Ecuador en los primeros meses
de 1925 y siguió a pié la línea
férrea de Duran hasta llegar al altiplano en
unión de otro español igualmente aventurero
como él llamado Francisco Noguera, pues querían
observarlo todo desde el mismo interior del país.
"Una enorme catástrofe
me facilitó la tarea, las continuas lluvias
de ese año habían desbordado las aguas
del tristemente célebre río Chanchán,
socavando y arrastrando el trecho del ferrocarril
desde Bucay hasta cerca de Palmira. Dormíamos
en las viviendas lacustres situadas al lado de la
vía férrea, en la meseta andina vivimos
en las chozas indias. A los mosquitos sucedieron los
piojos y las pulgas" y solamente en esa forma
pudo constatar en los campos y en las ciudades de
Guayaquil, Quito e Ibarra, la profunda realidad ecuatoriana,
en la miseria moral del indio y del gamonal. “Luego
avancé a Colombia, Venezuela, Panamá,
México, Guatemala y Honduras".
En 1929 realizó un segundo
viaje al Ecuador y prolongó su permanencia
entre nosotros hasta 1932, dedicado a comprar y a
leer libros, al estudio intensivo de la Literatura
e Historia ecuatorianas. También realizó
algunas excursiones y conoció las costas desde
Guayaquil hasta Esmeraldas, de allí pasó
a Quito a través de la selva Santo Domingo
por el poco transitado camino de Quinindé.
Fueron años asendereados
y llenos de trabajos, comenzó a escribir para
la sección literaria del Darío "El
Telégrafo" y casi sin quererlo ni sentirlo
fue considerado el principal crítico del país
en materia de libros y folletos, poseía una
amplísima cultura, facilidad de expresión
y hermoso estilo literario.
Desde 1930 sus artículos
se publicaban bajo el seudónimo de "Feafa"
que hizo famoso en todo el país y aún
se recuerda como anagrama de su nombre y apellido.
Ese año saludó la aparición del
libro "Los que se van" y fue el primero
y quizá el único en otorgarle el necesario
espaldarazo, avisando el violento cambio de una literatura
ecuatoriana obsoleta y naturalista hacia un realismo
social más de acuerdo con la situación
de denuncia que vivía Latinoamérica.
Entonces escribió "Yo quiero dar el grito
de alerta . En la paramera actual de nuestras letras
ha aparecido una trilogía de potros chucaros,
encabritados, que muerden el freno -tal el academicismo-
y salen a galope tendido después de haber lanzado
contra el suelo al intruso jinete -tal los convencionalismos
achatadores de la personalidad... confieso sinceramente
que los cuentos del Cholo y del Montubio subtítulo
de la obra, es un verdadero orgullo del Ecuador, escrito
con alma y con arte. Estoy por afirmar que es el mejor
libro del género escrito en el Ecuador en lo
que va de siglo".
En 1931 También fue
editor de la revista ”Clamor” con Cesar
Naveda, Adolfo Hidalgo Nevárez, Rigoberto Ortiz
Bermeo y Joaquín Gallegos Lara y se convirtió
en protector del joven Alfredo Palacio que, desvalido
y en suma pobreza, acababa de arribar de Madrid.
El 32 colaboró con el
Dr. Rigoberto Ortiz Bermeo en la publicación
de dos pequeños periódicos titulados
"Ardeplo" en honor a la Asociación
Regional de Profesores que fundara éste último
en Guayaquil y "Espectación", donde
hacía política a través de artículos
de difusión del pensamiento socialista obrero
y sobre otros diversos temas, con Ortiz Bermeo y Adolfo
H. Simmonds.
En 1932 contrajo matrimonio
con la Dra. Florencia Bravo Malo cuencana, odontóloga
y poetisa, divorciada del ciudadano alemán
Julio Wickenhauser. Con ella volvió a España
y se establecieron en Alicante, a donde le fue a visitar
Ortiz Bermeo. Ferrandiz le comentó que trabajaba
en algunos órganos de difusión del Partido
Socialista Obrero español fundado por Pablo
Iglesias en el siglo XIX y que por la década
de los años 30 del presente siglo se había
escindido en tres facciones irreconciliables, a saber:
1) La Moderada de Julián de Esteiro, catedrático
de Lógica de la Universidad de Madrid, quien
no quería llegar a una revolución por
la violencia, 2) La Centrista, que colaboraba con
el gobierno de la República, liderada por Indalecio
Prieto, activista político y una de las figuras
más prominentes del periodismo español,
y 3) La Radical, también llamada Izquierda
Socialista de Francisco Largo Caballero, apodado "El
Fenine español", que había comenzado
su vida como simple obrero estuquista en Madrid y
aspiraba a tomar el poder por la vía de la
revolución. Ferrandiz era de estos últimos
y tras dos años de intenso trajín político
decidió volver al Ecuador(1).
(1) Azaña, Largo Caballero,
Negrín, Prieto.- Manuel Azaña, literato
y estadista español nació en Alcalá
de Henares en 1880, fue educado por los monjes de
San Lorenzo del Escorial se licenció en derecho
por la Universidad de Zaragoza en 1898. Dedicó
lamayorparte de su vida a la literatura y la política.
Ingresó en el Partido Reformista de Melquíades
Alvarez en 1912, secretario del Ateneo de Madrid entre
1913-1919, y presidente de la entidad en 1930. En
1925 fundó el partido Acción Republicana.
Publicó su novela "El
jardín de los frailes" (1927), que contiene
rasgos autobiográficos basados en su educación.
Fue nombrado Ministro de la Guerra (abril - octubre
de 1931) en el Gobierno Provisional de la República,
y posteriormente Jefe del Gobierno (octubre 1931 a
septiembre de 1932). Durante su gestión abogó
por un Ejército más reducido pero mejor
equipado; un nuevo cuerpo de policía urbana
"La Guardia de Asalto"; la reforma agraria,
compensando a los terratenientes; la autonomía
regional para Cataluña, el País Vasco
y Galicia; y la educación primaria obligatoria
en un sistema laico de escuelas públicas.
Presidió la aprobación
de los polémicos artículos 3 y 26 de
la Constitución de 1931 relativos a la separación
de la Iglesia y el Estado, poniendo fin al control
eclesiástico de la educación primaria
y la secundaria, y participó activamente en
la elaboración de la primera Ley del Divorcio
española (1932) y de la disolución de
la Compañía de Jesús. De nuevo
fue Presidente del Gobierno tras la victoria del Frente
Popular en las elecciones de febrero de 1936 y elegido
Presidente de la República en mayo del mismo
año a raíz de la destitución
de Alcalá Zamora.
Durante la guerra civil (1936-1939),
en calidad de Presidente de la República en
Valencia y Barcelona, trabajó sin éxito
en pos de una paz negociada bajo los auspicios de
Inglaterra y Francia, justificó la defensa
de la República calificándola de "defensa
de la democracia", declarando que era un conflicto
interno del país y censurando la invasión
de España por las tropas italianas y alemanas.
Sus testamento literario "La velada de Benicarló"
(1939), expresa su pesimismo y angustia personales
y presentó su dimisión como Presidente
en febrero de 1939, y al año siguiente falleció
en su exilio de Montauban (Francia).
FRANCISCO LARGO CABALLERO (1869-1946)
Líder sindical socialista y Jefe del Gobierno
Español, inició su vida laboral trabajando
como yesero en Madrid, y fue lugarteniente principal
de Pablo Iglesias en el sindicato socialista de la
Unión General de Trabajadores (UGT). Con Julián
Besteiro fue líder de la fracasada huelga general
de agosto de 1917 en demanda de una Constitución
con soberanía parlamentaria y garantía
de libertades civiles. Sirvió en calidad de
consejero de Trabajo del Gobierno de Primo de Rivera
(1924-1930) y de ministro de Trabajo en los gobiernos
de la coalición republicana-socialista de 1931
a 1933. Como Jefe del Gobierno de la República
en guerra (septiembre 1936-junio 1937), dio cabida
en su Gabinete a republicanos, socialistas, comunistas,
anarquistas y autonomistas vascos y catalanes. Por
presiones de la Unión Soviética, dimitió
del cargo y fue sustituido por Juan Negrín.
Exiliado en Francia, fue deportado a Buchenwaid, de
donde le liberaron las tropas aliadas en 1945. Murió
en París al año siguiente, y sus restos
mortales fueron devueltos a España en 1977,
dos años más tarde de la muerte del
dictador fascista Franco.
JUAN NEGRÍN (1889-1956)
Fisiólogo y estadista español, fue alumno
del doctor Ramón y Cajal (Premio Nobel de Medicina
en 1906). Negrín recibió su título
por la Universidad de Leipzig (Alemania), siendo catedrático
de Fisiología en la Universidad de Madrid (1922)
y presidente del comité que construyó
la nueva ciudad universitaria (1929-30). Diputado
socialista en las Cortes de 1933 y 1936.
En calidad de Ministro de Hacienda,
en octubre de 1936 dispuso el envío a la Unión
Soviética de las reservas de oro del Banco
de España, y como jefe de Gobierno de la República
(Junio 1937-marzo 1939), encamó la voluntad
de resistir e intentó, sin éxito, conseguir
ayuda militar británica y francesa. En 1947
abogó por la inclusión de España
en el "Plan Marshall", y en su testamento
dispuso que se devolvieran al Gobierno Español
los documentos referentes a los envíos de oro
efectuados en 1936. Hasta 1945 continuó ejerciendo
la jefatura del Gobierno de la República en
el exilio. Falleció en el año 1956.
INDALECIO PRIETO (1883-1962)
Líder del Partido Socialista Obrero Español
(PSOE), periodista (1901) y luego director y propietario
del diario "El Liberal" de Bilbao. Miembro
de la Diputación Provincial de Vizcaya (1911)
y diputado socialista en las Cortes (1918-1923), fuedefensor
constante de la alianza republicano-socialista, destacó
en la investigación parlamentaria sobre la
derrota del Ejército español en Annual
(Marruecos) y se opuso desde el principio a la dictadura
de Primo de Rivera; fue también signatario
del Pacto de San Sebastián (1930).
Sirvió brevemente en
calidad de ministro de Hacienda y luego de Obras Públicas
en los gobiernos de Azaña de 1931 a 1933. Propuso
la política hidráulica y una mayor industrialización
como solución al problema de paro en las zonas
rurales. Estuvo involucrado en el contrabando de armas
en Asturias (1934), y durante la guerra civil fue
ministro del Aire y Marina (septiembre 1936-junio
1937) y luego ministro de Defensa (junio 1937-abril
1938).
En 1947 negoció infructuosamente
con Don Juan de Borbón (padre del actual rey
de España) y José María Gil Robles,
el restablecimiento de una mo0narquía parlamentaria.
Vivió exiliado en México desde 1940
dedicándose al periodismo hasta que su mala
salud se lo impidió. Falleció en 1962.
En 1934 nuevamente estaba entre nosotros. Se había
separado de su esposa, de quien divorció años
después, conservando siempre una buena amistad
pues quería mucho al hijito de ella llamado
Julio Wickenhauser Bravo Malo con quien se había
encariñado. Ese año viajó mucho,
recorrió gran parte de nuestra geografía,
vio pueblos y paisajes. Primero estuvo en Babahoyo,
luego en Balzapamba y Guaranda, faldeó el Chimborazo
cuya majestad le impresionó vivamente, radicó
en Quito y completó su conocimiento del país.
En 1935 decidió establecerse
en Guayaquil y alquiló un amplio departamento
en una casa de madera ubicada en Clemente Ballen casi
al llegar a Boyacá. Pronto le acompañó
Alfredo Palacio y trabajó de agente vendedor
a comisión y escribiendo artículos de
crítica literaria en ''El Telégrafo”.
Al casarse Joaquín Gallegos
Lara con María Nela Martínez Espinosa,
fueron invitados con doña Enma Lara de Gallegos,
a vivir a ese departamento. Lo mismo hicieron Enrique
Gil Gilbert y su esposa Alba Calderón Zatizabal.
Todos contribuían para los gastos, se dividían
las tareas domésticas como buenos amigos y
en las noches comenzaron a celebrar unas interesantísimas
veladas literarias, de las que aún se conservan
gratos recuerdos.
Allí tenían los
artistas, intelectuales, escultores y estudiantes
abiertas las puertas al diálogo aleccionador
pues hablaban de todo un poco, especialmente de literatura
y política, Los libros se prestaban entre sí,
una vez leídos eran materia de numerosos comentarios
y se obtenían interesantes y hasta novedosas
conclusiones.
Gallegos Lara presidía
esas reuniones desde su hamaca y Feafa tenía
parte principal. Entonces sacó una interesante
teoría cultural según la cual, todo
hombre medianamente inteligente e instruido, está
obligado a gastar siquiera el diez por ciento de su
sueldo mensual en adquirir material de cultura (libros,
revistas folletos, Diccionarios y Enciclopedias) como
él acostumbraba desde siempre.
En 1935 publicó 25 Estampas
de Guayaquil en “El Telégrafo”
con dibujos de Galo Galecio y Alfredo Palacio en 165
pags.
En Julio del 36, al estallar
la Guerra Civil Española, tomó la costumbre
de concurrir por las noches a recibir noticias en
las oficinas del cable internacional, y como allí
se encontraba con otros ciudadanos españoles,
muchos de ellos Franquistas, la mayoría de
las veces se armaban discusiones que degeneraron en
fenomenales grescas a bastonazos, con saldo de heridos
y contusos; pero, a la noche siguiente, estaban nuevamente
en el cable, pendientes de las noticias.
Ese mes viajó a Quito
a organizar una Manifestación popular en respaldo
a la República, pero sucedió un fuerte
enfrentamiento con la policía y cayó
detenido por varias horas.
Trabajó en el diario
"El Día" de Eduardo Jaramillo, donde
hizo buena amistad con periodistas de ideas socialistas
como las suyas, tales como Julio C. Troncoso, entre
otros.
En Diciembre denunció
que el Nuncio Apostólico Fernando Cento, la
Comisión militar italiana contratada para la
instrucción del ejército ecuatoriano
y la dictadura del Ingeniero Federico Páez,
se hallaban en connivencia para la implantación
de un régimen fascista.
El Ministro de Gobierno Aurelio
Bayas Argudo "aceptando la delegación
de un esbirro y alcahuete nazi-alemán que lo
tenía a sus órdenes para servicio de
bragueta y espionaje, me desterró del país
bajo la burda acusación de que yo era comunista,
aunque mis actividades políticas expresaban
lo contrario", por ello tuvo que salir del Ecuador,
volvió a su Patria movido por el deseo de combatir
en favor de la República Española y
por la vigencia de sus instituciones democráticas
y habiendo arribado a principios de 1937, dirigió
la revista de teoría social "Spartacus"
y el diario "El Socialista" de Madrid, colaborando
intensamente durante la presidencia del Consejo de
Gobierno de Francisco Largo Caballero iniciada en
Septiembre de 1936 y finalizada en Mayo del 37, en
que dicho gabinete cayó a consecuencia de la
pugna sostenida con el Embajador de la Unión
Soviética en Madrid, quien quería meterse
a aconsejar y a dirigirlo todo. (2).
A mediados de año y
durante un corto lapso fue Comisario General del Ejército
republicano en el frente de Extremadura, publicó
un comentario sobre la novela "Huasipungo"
de Jorge Icaza y organizó un mitin político
en un teatro de Alicante. Largo Caballero llegó
para tomar la palabra pero no pudo hacerlo porque
el gobierno suspendió el acto.
En Marzo del 39, casi al finalizar
la Guerra Civil, intervino en las guerrillas entre
Republicanos Comunistas y no Comunistas. Después
del 1o. de Abril se escondió en las sierras
de Alicante escapando de los falangistas, escribía
en el anonimato. En Mayo del 40 redactó la
primera parte de "Ruta Indígena",
libro que dio a la imprenta años después
en Montevideo; pero como los falangistas españoles
siguieron odiando a los republicanos a través
del tiempo y la distancia, finalmente lograron apresarle
en su escondite y conducido a Alicante fue juzgado
sumariamente y condenado a sufrir la pena de muerte,
que se la conmutaron por otra de treinta años
de reclusión.
(2) La salida de Largo Caballero
dio orígen a que el Partido Comunista Español
tomara la dirección del Consejo de Gobierno
a través del Dr. Juan Negrín López,
que el 39 emigró a Francia, el 43 cayó
prisionero de los nazis y llevado a un campo de concentración
fue liberado por los rusos en 1945. muy enfermo, muriendo
en París al año siguiente.
“Spartacus” era
el órgano oficial de las juventudes del Partido
Socialista Obrero Español.
Al saberse tamaña barbaridad, nuestros escritores
y artistas comenzaron a exigir su inmediata libertad.
Feafa era un inofensivo intelectual que no había
combatido en el frente de batalla, jamás había
manejado un arma. Sus actuaciones se habían
ceñido enteramente a su especialidad, el periodismo
y la crítica; si de algo se le podía
acusar era de activista en mítines y reuniones
cívicas, de allí que tal castigo no
guardaba relación con su conducta.
De otras partes de América
Latina también surgieron voces de protesta
y un enorme movimiento de opinión se levantó
en su favor. En 1944, al ser electo presidente el
Dr. Velasco Ibarra, fue requerido por su partidaria
y amiga la Dra. Bravo Malo y por su hijo único
Julio Wickenhauser, para que interviniera oficialmente
ante el dictador Franco. Así fue como se obtuvo
su libertad condicional, que le permitió salir
hacia América, bien advertido que su destierro
era vitalicio y que si en alguna oportunidad regresaba
a España sería fusilado ipsofacto.
El 46 radicó en Montevideo
y trabajó de profesor de un Liceo secundario
en la materia de Literatura española, que era
su especialidad. Luego escribió para "El
País" y fue editorialista de "El
Día", reanudando sus contactos epistolares
con numerosos amigos ecuatorianos, a quienes agradeció
cumplidamente. Existe una nutrida correspondencia
suya con Jorge Hugo Rengel y Rigoberto Ortiz Bermeo.
En sus ratos de ocio colaboró
con ciertas publicaciones afines a sus ideas tales
como "España Republicana" de Buenos
Aires, "Cuadernos Americanos" de México
y "Cuadernos del Congreso por La Libertad de
la Cultura" de París. También publicó
su libro "Ruta Indígena", donde menciona
sus primeras andazas por el territorio ecuatoriano.
En 1951 sacó una obra
dura, polémica, suscitadora y de gran interés
histórico y doctrinario titulada "La Bestia
contra España", con vividos episodios
sobre el final de la República y el comienzo
de la represión falangista, alegato terrible
contra la Bestia de dos cabezas, símbolo de
los sistemas de gobierno extremistas y totalitarios
propugnados por Hitler y Stalin, derecha e izquierda,
ambos igualmente peligrosos. Feafa siempre fue más
humanista que político, más teórico
que práctico. Por eso odiaba la fuerza y luchaba
por el triunfo de una verdad un poco etérea,
casi ideal, dentro de un socialismo del que jamás
adjuró y fue víctima del fanatismo y
la barbarie de su tiempo, rico en grandes conflagraciones
como la Guerra Civil española y la II Guerra
Mundial, atrocidades que jamás debieron ocurrir.
En 1953 aún vivía
en Montevideo, cómodamente, en un edificio
de departamentos situado en un barrio bastante elegante,
cuyo canon de arrendamiento pagaba con su sueldo de
profesor y las numerosas regalías que percibía
por sus escritos. Ese año fue visitado por
su amigo Abel Romeo Castillo, escribió un breve
ensayo crítico sobre la "Vida y leyenda
de Miguel de Santiago" de Pareja Diez-Canseco
y el 54 editó dos importantes obras relacionadas
con el Ecuador: 1) "Indios" y 2) "Marimba",
con críticas, viajes y recuerdos. Era un escritor
popular, que se multiplicaba entre el periodismo y
el ensayo. Sus libros constituyen rarezas bibliográficas
en el Ecuador pues casi no tuvieron circulación;
mas, sus artículos de prensa, deben ser recopilados.
En 1.960 escribió el prólogo de las
obras de Jorge Icaza en 73 páginas.
Falleció en 1972 de
avanzada edad e insuficiencia cardiaca, en Montevideo.
La noticia se supo en el Ecuador aunque ya no se le
recordaba a pesar de su labor crítica y literaria,
que fue de enorme trascendencia.
Alto y delgado, pelo rubio,
ojos claros, hablar nervioso y con facundia, siempre
fue un maravilloso conversador. Su andar agitado.
En sus expresiones anecdótico, versado, erudito
y siempre dispuesto a la acción a través
del pensamiento elevado, pues amó como pocos
a la clase obrera y la defendió con la pluma.
Fue grande y poderosa su influencia en la formación
del pensamiento y el gusto literario de los años
30, pues no hubo otro crítico que le igualare
en el Ecuador. Después vendrían en Guayaquil
Luis Cornejo Gaete y Ezequiel González Mas
y en Quito Alejandro Camón Aguirre y Hernán
Rodríguez Castelo.