ZOILA UGARTE DE LANDIVAR
ESCRITORA Y
PERIOSTA.- Nació en la Parroquia El Guabo.
Cantón Machala, el 27 de Junio de 1864. día
de San Zoilo. Hija legítima de José
Ugarte Rico. machalero, vecino del sitio Buenavista
en El Pasaje y de Margarita Fajardo.
Tercera de una larga familia
de nueve hermanos de los cuales solamente cinco llegaron
a la mayoría de edad, llamados Juana, que falleció
soltera; Mercedes que casó con Baltasar Niemes,
rico propietario de la zona, con hijos; Zoila; que
casó con el Coronel Wenceslao Ugarte, que falleció
relativamente joven y con hijos y Tito, que habiendo
pasado a Lima, casó y tuvo descendientes.
Recibió las primeras
letras de su madre y descolló desde sus más
tiernos años por una vivaz conversación
que asombraba a los mayores. Pronto su niñez
se volvió marchita, pues pasó sin las
alegrías de su infancia. “Las lágrimas
de la orfandad velaron mis ojos antes de comprender
mi alegría, sollocé sobre los cadáveres
de mis padres y de mis hermanos cuando empezaba a
vivir”. En 1890, movida por un intenso deseo
de escribir, empezó a enviar delicadas y amenas
crónicas a "El Tesoro del Hogar",
semanario de literatura, ciencias, artes y modas,
fundado por la poetisa Lastenia Larriva de Llona,
y lo hizo bajo el seudónimo de "Zarelia",
nombre que según Justino Cornejo no hacía
presumir que sirviera de túnica literaria a
un temperamento másculo, empenachado de las
más nobles rebeldías y predispuesto
a las más violentas acometidas", que pronto
hizo famoso.
Desde entonces demostró
tener un estilo literario propio y digno. Fue maestra
de sintaxis y del puro aticismo, su lenguaje fue y
continuo siendo su tributo, de forma altísima
y diseño cervantino, y por eso nadie le disputaba
su bien ganado sitio de vanguardia en la literatura
femenina ecuatoriana.
En 1893 contrajo matrimonio
en Machala con el Capitán Julio Landívar
Moran, natural de Cuenca, acantonado por esos meses
en la plaza. De su enlace nació un solo vástago
llamado Jorge, que con el correr de los años
fue un activo periodista en Quito y militó
en las gloriosas filas del Partido Socialista ecuatoriano.
Después de la revolución
del 95 el matrimonio Landívar Ugarte pasó
a la capital donde Zoila encontró un mejor
ambiente para sus aficiones literarias y escribió
como "La Mujer X” y "Zoraida",
mientras su esposo actuaba en el ejército.
“En 1903 inició
una campaña en pro del poeta Numa Pompilio
Llona, solicitándole una pensión vitalicia
del gobierno. En Abril 1905 fundó la primera
revista femenina del país titulada La Mujer,
publicación mensual de Literatura y variedades,
donde aparecieron poesías, cuentos, ensayos
y artículos feministas escritos por mujeres
deseosas de expresar públicamente sus ideas
y experiencias literarias tales como Mercedes González
de Moscoso, María Natalia Vaca, Josefa Veintemilla,
Antonia Mosquera, Dolores Flor, Isabel Espinel. La
Mujer ha pasado a la historia de la cultura ecuatoriana
porque sirvió de tribuna de 1as ideas progresistas
y democráticas de las mujeres que planteaban
derechos y conquistas en ese campo social y político
de la sociedad”.
En Octubre pronunció
un discurso en la velada literaria y musical de la
Sociedad artística y musical del Pichincha.
En Noviembre fue designada socia de honor del periódico
“El Tipógrafo”. De esta época
es su pensamiento feminista cuando dice: “La
mujer tiene derecho a que se le de trabajo pues necesita
vivir y no se vive ni se adquieren comodidades sin
trabajar. La miseria reinante en Europa es uno de
los motivos que con más fuerzas ha despertado
el feminismo moderno. Las falanges de obreras que
llenan las fábricas no han podido menos que
comparar la diferencia de salarios señalados
para los dos sexos por idéntico esfuerzo, por
las mismas horas de trabajo. La revista se imprimía
en los bajos de la Casa de los Guarderas Villavicencio
en la Mejía y Guayaquil. La imprenta fue varias
veces clausurada por razones políticas y en
el primer piso alto vivieron los presidentes de la
República desde 1928 con Isidro Ayora hasta
la década de los años 40, por ser lujosa.
También colaboró
en "La Ondina del Guayas" de las hermanas
Galarza y en "El Hogar Cristiano" de Angela
Carbo de Maldonado.
Al producirse en Enero de 1906
la revolución alfarista que destituyó
al presidente Lizardo García, en solidaridad
con su hermano el Coronel Wenceslao Ugarte que cayó
preso, volvióse contraria a dicho movimiento,
redactó la proclama que firmaron las damas
de Quito, ingresó a la redacción de
"La Prensa" y tuvo por compañeros
a Luis Napoleón Dillon, Nicolás Jiménez
Mena, Julio E. moreno y al Coronel Nicolás
F. López, en Riobamba unos soldados alfaristas
fusilaron su retrato en solfa.
En 1908 ingresó a la
Escuela de Bellas Artes, aprendió dibujo, pintura,
litografía y escultura y fue tal su aprovechamiento
que en la Exposición Nacional del Centenario
de la Independencia en 1910 alcanzó algunos
premios.
El 3 de Mayo de ese año
había dirigido desde el diario "La Patria"
una carta abierta a Ana Paredes de Alfaro, pidiéndole
que interpusiera sus influencias ante su esposo el
Presidente de la República, con la finalidad
de que, tras su renuncia, pudiera volver la paz a
la República; pero fue contestada bajo pseudónimos
por la prensa oficialista y cubierta de epítetos
injuriosos. Sus amigos, en acto de desagravio, le
enviaron de Guayaquil un Album de Autógrafos.
"El Ecuatoriano”
de Ricardo Cornejo la defendió desde Guayaquil
y numerosos periodistas como Manuel J. Calle, Miguel
E. Neira, Gustavo Lemos Ramírez, Antonio Salguero
Salas, Ramón Ojeda, Aníbal y Hornero
Viten Lafronte gastaron tinta en alabar su "brillante
acción combativa". Entonces se formó
un Comité Nacional presidido por Miguel Valverde
y mandaron a confeccionar a París un artístico
Álbum que costó mil francos, para entregárselo
en ceremonia pública; el Álbum fue despachado
desde Marsella pero nunca arribó al país.
Sin embargo el homenaje se realizó de todas
maneras y sirvió para que sus amigas las poetisas
Mercedes González de Moscoso, Dolores Sucre,
Carolina Febres Cordero de Arévalo y Angela
Carbo de Maldonado le dedicaran sentidas muestras.
En 1911 pasó a dirigir
"La Patria" y por corto período también
estuvo al frente de "La Prensa", donde siguió
haciendo campaña en pro del liberalismo radical
dentro del ala placista, junto a Gonzalo S. Córdova,
los antes citados defensores suyos, Manuel Ramón
Balarezo, Luis Robalino Dávila, Luis Felipe
Chávez y Leonidas García. Ese año
formó parte del Comité Pedro Gual de
Guayaquil que presidió Virgilio Drouet Franco,
fue electa Directora de la Biblioteca Nacional y se
alejó del periodismo, realizando una gran labor
pues muchas de sus principales colaboraciones pueden
encontrarse en ese Boletín.
En 1912 pasó la multitud
arrastrando el cadáver de Eloy Alfaro y al
verlo pidió una bandera para cubrirlo. Ese
año disertó en el local de la "Sociedad
Artística e Industrial del Pichincha"
y defendió con su pluma a Manuel J, Calle que
había sido vilipendiado, pero se hizo víctima
de uno de sus inmortales artículos, escritos
medio en serio y medio en solfa, en retribución
a los "piropos" recibidos de Doña
Zoila.
En 1913 pasó por el
dolor de perder a su esposo y desde entonces comenzó
a vestir de luto, costumbre que no abandonaría
jamás. En Diciembre salió su retrato
en la portada de la revista “El Telégrafo
Literario” de Guayaquil. El 14 fue redactora
de "El Demócrata", publicación
mensual, de literatura, arte, sociología.
En 1918 dio a la luz varios
documentos sobre Huachi escribió para la revista
"La Mujer Ecuatoriana" órgano del
Centro Feminista La Aurora de Guayaquil dirigido por
Clara Aurora Potes de Freire y durante la polémica
larga suscitada sobre la veracidad de la Historia
del Reino de Quito del Padre Juan de Velasco, sostuvo
con estilo literario que dicho historiador fue hombre
honrado y veraz aunque crédulo, y defendió
a la tradición como fuente del conocimiento
del pasado. El 18 también colaboró con
la revista "Páginas Literarias" de
Cuenca y en Octubre fue invitada a la inauguración
de la Columna del Centenario de la independencia.
El 20, al salir de la Biblioteca,
quedó prácticamente sin medios de subsistencia.
Su esposo solo le había dejado una pequeña
extensión de terreno en La Carolina, que empezó
a parcelar. El 23 asistió a la Asamblea Liberal,
fue la única mujer en dicho conclaye. Entre
el 23 y el 25 desempeñó la secretaría
de la Dirección de Estudios del Pichincha y
renunció en Diciembre de ese año porque
no la ascendieron. De esos años son algunas
de sus colaboraciones en “El Telégrafo”
y en “El Universo” de Guayaquil. El 26
fue profesora del Colegio normal Manuela Cañizares
de Quito.
En Enero de 1930, como presidenta
fundadora del Centro feminista Anticlerical de Quito,
invitó a la notable mexicana y atea Belén
de Sárraga, a dictar dos charlas en la capital.
La Iglesia lanzó una furibunda pastoral en
su contra, se difundieron hojas sueltas y movilizaron
a los fanáticos y beatas que al grito de "Al
Ejido", pedían la incineración
de ambas, como había sucedido dieciocho años
antes con Alfaro y sus tenientes. El clero señaló
como Hora Santa la misma en que la Sárraga
disertaría en el Mejía, para que el
pueblo se reuniera en las iglesias a rezar. La oportuna
intervención del Batallón Yaguachi impidió
la agresión. La conferencia, porque solo pudo
dictar una, fue muy comentada, al punto que sonó
por mucho tiempo. Ambas señoras visitaron después
diversas ciudades del país y en Guayaquil disertaron
en el local de la Confederación Obrera del
Guayas.
En 1932 ingresó al Liceo
femenino "Fernández Madrid" como
profesora de Castellano y allí trabajó
hasta los años 40, que pasó con María
Angélica Idrovo y varias profesoras a fundar
el Liceo particular Bolívar.
En 1934 se reunió con
otras mujeres que habían participado directamente
en diferentes revistas a través de los años,
tales como Victoria Vásconez Cuvi, María
Angélica Idrovo, Rosaura Emelia Galarza y lograron
publicar dos números de "Alas", revista
dedicada a toda mujer de habla española. Dicho
grupo solicitó el 37, por medio de María
Esther Cevallos de Andrade Coello, una pensión
vitalicia para Doña Zoila, dada su extrema
pobreza; pero el gobierno dictatorial de Federico
Páez creyó más barato y oportuno
conferirle la Orden Nacional al Mérito en el
grado de Oficial, delegando al Ministro de Gobierno
Aurelio Bayas para que se la impusiera el 24 de Mayo
en el Salón de Honor de esa Secretaría
de Estado. El público acogió con agrado
la noticia. La ceremonia fue pública, contó
con numerosos invitados, la homenajeada subrayó
que era condecorada por el gobierno nacional y no
por el dictador, quien, por entonces, perseguía
a las izquierdas. Justino Cornejo le bosquejó
una biografía novelada que editó en
47 páginas el 38, bajo el título de
"Doña Zoila", donde dijo: vive sola
y en pobreza, en un cuarto lleno de libros y papeles,
cuidada por su hijo. Invariablemente vestía
de negro, de ordinario envuelta en su tosco Sobretodo
oscuro, con sombrero noche y día, sola o acompañada
de su cordial amiga María Angélica Idrovo,
se le veía de tarde en tarde por esas silenciosas
y tristes callejas de Quito, testigos de sus afanes,
sus ensueños y sus glorias. Pequeña
de talla, enjuta de carnes, quemada su tez por ese
implacable sol tropical, negra y ensortijada su antes
abundante y ensortijada cabellera, con mucho polvo
en el rostro y mucha tristeza en las miradas.
En 1942 casó su hijo
con Fanny Silvers Tinajero natural de Ambato y Doña
Zoila vivió con ellos, gozando con el paso
del tiempo de las travesuras y gracias de cuatro nietecitos
que alegraron sus años postreros, que fueron
transcurriendo lentamente, casi en el olvido. Ya no
escribía, pero seguía leyendo constantemente,
costumbre que jamás abandonó.
El 46, retirada de toda ocupación,
concurría mensualmente a los almuerzos del
Círculo de la Prensa y como miembro de Honor
se sentaba a la derecha del presidente de esa institución
Gen. Angel Isaac Chiriboga.
El 49 apareció su semblanza
biográfica en la obra “Galería
del espíritu , mujeres de mi patria”
de la escritora Marayna Ofir Carvajal. En 1954 María
Ramona Corolero y León, a) Mary Corilé,
le dedicó un vibrante ensayo.
El 62 murió su hijo
de un cáncer al estómago. El 64, muy
deprimida, pasó a vivir al convento de las
madres franciscanas detrás de esa iglesia,
allí permaneció hasta el 68 que la sacó
su nieto Jorge, a la casa ubicada en la Marietta de
Veintemilla No. 140, donde ya no salió. Falleció
en Quito de 105 años de edad el 16 de Noviembre
de 1969, a consecuencia de un paro cardíaco,
en senectud.
Su vida se elevó enhiesta
y luminosa hacia dos motivo supremos, el ideal y las
letras. No sabemos cual de ellas tenga primacía
en el alma diáfana y tersa de esta mujer, según
acertado pensamiento de Mary Corile.
Aún no tenemos su biografía
completa pero "un talento pujante como el suyo,
el relato de la vida admirable de una mujer extraordinaria,
merece un estudio que nos la muestre en sus múltiples
facetas de artista, escritora, periodista, luchadora
política, educadora, batalladora en la palestra
de la acción femenina y de mujer de encantadora
femineidad en el hogar y en los círculos sociales"
según lo dijo la revista "Alas" de
Quito en 1934.
Como dato curioso cabe indicar
que en alguna ocasión que los esbirros del
gobierno quisieron ir a empastelar el periódico
donde ella colaboraba, alguien dijo en sorna: "Cuidadito
con tocar a la araña de la prensa", refiriéndose
a ella, por sus delicadas manitos.
Fue vibrante, extrovertida,
graciosa y sabía darse a los demás.
Dejó un gran material recogido para su famoso
libro de Sinónimos, en el que trabajó
casi veinte años al final de sus días,
que ha desaparecido para siempre, pues su familia
dice que no lo tiene.
Sus últimos años
fueron dolorosos, estaba tendida en una cama sin levantarse,
sin apetencias ni angustias, simplemente porque sí.