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JAIME ANDRADE MOSCOSO
ESCULTOR. Nació en Quito en 1913. Hijo legítimo del Coronel Carlos Andrade Rodríguez, militar que levantó las banderas del liberalismo en armas en las provincias del norte ecuatoriano en 1913 contra el gobierno de Leonidas Plaza y de María Moscoso González, Hija única de la gran poetisa del segundo romanticismo ecuatoriano Mercedes González Tola de Moscoso, cuya biografía consta en el Tomo III de esta obra.

Estudió las primeras letras con su madre y la primaria con los Hermanos Cristianos. En 1928 ingresó a la Escuela de Bellas Artes. “Mis primeros pasos fueron los cánones clásicos, el yeso griego estudiado desde todos los ángulos y eso visto a la distancia, resultó un peso del cual ha sido difícil librarse y cuyas huellas todavía aparecen en mi obra, sin darme cuenta". (1)

(1) Lenín Oña ha dicho de Jaime Andrade Moscoso: Desenvolvió su tarea casi en la soledad y por eso se explica en parte, al menos, una trayectoria que ha decurrido por diferentes senderos del arte contemporáneo -realismo, expresionismo, cubismo, abstracción-valiéndose de la piedra, el metal y la madera, ya que en el monumentalismo como en los formatos estatuarios y menores, masa y transparencia, solidez y vacío, color y movimiento, ligereza y reciedumbre, componen el vasto repertorio de recursos empleados. La pertinencia espacial y volumétrica, el óptimo sentido de la escala y las proporciones, la aguda sensibilidad para el tratamiento del material y las texturas, son las meritorias constantes de la obra del escultor ecuatoriano por excelencia. Una austera elegancia qua no se deja corroer por el virtuosismo desnaturalizante, una ponderada manera de concretar las figuras y objetos para que nada falte ni nada sobre. Se podría postular otro valor inmanente: el dinamismo intrínseco o expreso de la composición y la estructura, percepción y plasmación serenas, sin desbordamientos, del movimiento, hasta cuando recurre a la simetría. Mas aun: al mesurado ritmo con que se agrupan y se distancian los elementos de cada obra.

Por eso ha dicho Hernán Rodríguez Castelo que desde esa temprana época de estudiante, cuando cumplía con exigencias académicas modelando cabezas rodinianas, se desquitaba infundiéndoles una vida que tenía poco de académico.

En 1934 falleció de tifoidea el escultor italiano Luigui Cassadío inolvidable profesor en la Escuela de Bellas Artes y se abrió un concurso para llenar su vacante. "Participamos algunos de los que habíamos sido sus alumnos y el Jurado resolvió dividir la cátedra de escultura entre Luis Mideros a quien encargaron los últimos cursos y yo que tomé los primeros".

"Era aquel uno de los más tempranos indicios de relevo generacional, gente nacida entre 1905 y 1920, empezaba a ocupar espacios y en el arte a imponer sus formas. Generación innovadora y vigorosa, las imponía nuevas, con novedad que escandalizaba a un gusto, que varias generaciones anteriores había mantenido dentro de las estrechas fronteras de lo académico y seudo clásico". (2)

En 1935 obtuvo un tercer premio en el Concurso Nacional convocado en Guayaquil para el Monumento al Bombero. El 40 ganó el Premio Unico del Salón de Exposición "Mariano Aguilera" con una cabeza de piedra dentro de la línea académica, pero con recia voluntad realista, adquirido por Patrick Griffin, de Virginia, USA, y el Premio Ministerio de Bellas Artes con Llacta Mama, donde presenta una humanidad vasta y recia, unos seres muy de la tierra.

(2) El Realismo social constituyó la expresión de poderosas desproporciones y deformaciones de un expresionismo ansioso de hacer ver la cara oculta de una persona. En escultura lo hacían Alfredo Palacio y Germania de Breilh. En pitura Eduardo Kingman y Diógenes Paredes; lo decisivo según Hernán Rodríguez Castelo fue que esa generación contaba con creadores como aquellos y como Jaime Andrade Moscoso. La generación comenzó a imponerse en el ámbito nacional en 1936 cuando Kingman fue premiado por su óleo "Carbonero" en la Sala Exposición Mariano Aguilera de Quito, seguido por Andrade Moscoso que en 1940 obtuvo el premio único de Escultura en dicha Sala Nacional.
En 1941 viajó becado a seguir cursos de perfeccionamiento en la New School of Social Research de New York, gracias a las gestiones de Camilo Egas, que estaba de profesor allí. "Llegué precisamente cuando el conocimiento del nuevo arte europeo de la Escuela de París, causaba en los Estados Unidos más escándalo que admiración. Ese año se presentó una gran exposición de Picasso en el Museo de Arte Moderno".

También recibió clases de escultura del español José de Creeft.

En New York ganó el premio adquisición con "Escultura del Hemisferio Occidental".

"De regreso el 42 esculpió Parva, cilindro del que apenas sobresale modelados, rostros, manos y pies y otras figuras reducidas a sus formas volumétricas elementales, sin más que levas mordidas para señalamientos casi elíptico de rostros, pies y manos, algún gesto. Etapa violenta, casi excesiva, con los entusiastas excesos del revolucionario que iría suavizándose, ganando en complejidad y sutileza, pero sin perder fuerza, trasmitiéndola en hieratismo y llegaría a obras de estilización recia y bella en piedra, arcilla y madera".

El 43 obtuvo el premio de escultura de la Universidad Javeriana de Bogotá.

El 45 triunfó en el I Salón Nacional de Bellas Artes de la Casa de la Cultura con "Muchacha", talla en madera, de segura estilización, escultura de volumen, casi reducida a elementos geométricos.

El 48 ganó la adjudicación para un Mural en piedra en el edificio del rectorado de la Ciudadela Universitaria de Quito.

Esa forma de estilización en piedra, arcilla y madera se prolongará casi hasta los años sesenta logrando obras de noble lirismo como "La Virgen y el niño" en 1958 y trabajará con la misma retórica de austera elementalidad la piedra, andina como siempre, sacando bloques apenas desbastados para la insinuación de la figura, como "Abrazo" en 1964.

Entre 1954 y el 56 fue director del Departamento de Arte de la St. Louis Country Day School. A su regreso el 56 construyó el mural pétreo de noble arcaismo del diario "El Comercio", el 59 de la Caja del Seguro y del Aeropuerto.

En 1960 construyó el mural titulado "Mosaico de Piedra" para el IESS de Quito y contribuyó con el Arq. Carlos Velasco y el Director de teatro Favio Paccioni a organizar el Centro de Artes adscrito a la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central, prolongando su experiencia docente por muchos años, pues había descubierto que enseñar es la mejor manera de aprender y que el verdadero artista es el que ve, por eso les hacía ver más que obligarles a hacer; sin embargo tuvo que salir por ciertas maquinaciones políticas y desde entonces se dedicó únicamente a su arte.

En sus murales de piedra, figurativos. Banco de Préstamos en 1964 y Banco Central el 65, preparó la ruta hacia la abstracción total, que plasmó en "Las Danzantes" del Hotel Internacional el 67 y en el del Jardín del Diario El Comercio el 72.

Desde 1962 en adelante trabajó el metal, "'láminas de hierro martillado se reducían a planos para un ejercicio de descomposición -composición de motivos humanos. Piezas de extraña estilización, en los mejores casos tensas de gestos humanos y vida, como en Abrazo del año 68 o Pareja del 69. En otros casos el metal cobrará una reciedumbre a lo Chillida como en Amantes del 69". (3).

Igualmente el 62 fue uno de los fundadores del Instituto Ecuatoriano de Folklore, luego sería su Director y uno de los principales investigadores.
Entre el 65 y el 67 dirigió la Escuela de Bellas Artes y fue profesor y Decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central. El 69 fue miembro del Consejo de Gobierno del Museo del Banco Central.

"Buscó entonces dar movimiento a sus piezas de metal y la primera solución fue hacer móviles o esculturas volantes en 1970. Juegos de líneas y volúmenes que al girar, pendientes del espacio, crean espacios; pero, una respuesta netamente escultórica a la inquietud fue imprimir a las obras ritmo marcado y gran tensión dinámica. Así, Vuelo, en 1979, con tensiones de aves-aviones, participando de la poesía del ave y de la sombría belleza del avión de presa, logrando sus más hermosas piezas escultóricas. De allí en adelante procuró conjugar piedra y metal, después trabajó con alambre enrollado, con virutas de metal, introduciendo en esos juegos, muñecas, espejo, metal coloreado, tentando nuevas posibilidades sugestivas con móviles".

También son de esa etapa sus murales en el nuevo Palacio Municipal de Quito en 1976 y en el Banco Central el 77. Andrade Moscoso es uno de los pocos artistas nacionales que se ha identificado con su multiforme tiempo, con el doloroso despertar del Ecuador y de América Latina a la estremecida realidad, tras una reconciliación con los orígenes.

Falleció en Quito el 23 de Abril de 1990, de setenta y siete años de edad. Fue el tipo de intelectual de intransigente y altiva dignidad. Dejó un Legado extenso, pues además de escultor fue dibujante, grabador, aguafuertista y también trabajó aguatintas.


(3) Eduardo Chillida (1924) realizó estudios de arquitectura en Madrid y practicó el fútbol. Después de modelar y tallar la piedra, conoció la obra escultórica de Julio González durante una estancia en París y el contacto directo con las fraguas vascas lo encaminaron hacia la escultura en hierro forjado, donde había de lograr sus más bellas realizaciones. Una de sus primeras obras en hierro fueron las puertas de la Basílica de Aránzazu en 1954 y su delicioso Peine del Viento en 1955, después practicó la talla en madera con un rancio sabor artesano.
En una de sus últimas entrevistas había manifestado que su vida era la de un escultor a toda costa, profesión difícil recalcó, porque requiere de espacio, mucho tiempo y una decisión de trabajar a toda prueba; en suma, un trabajo pesado que exige equipo especial y costoso. La talla de la piedra, la fundición del bronce, el trabajo del hierro y explicando sus motivaciones, agregó: Comienzo por sentir la necesidad de trabajar cierto material, eso pone en marcha el proceso; pero, necesito una predisposición. Hay días, épocas, en que estoy totalmente vacío. Mas, hay un instante, en que un secreto motivo, algo que ocurre cerca, me incentiva y todo en mí se va activando para la creación. Mis experiencias, mis vivencias íntimas, lo que he acumulado durante toda mi vida, genera algo nuevo al contacto con ese estímulo. Yo no siento en términos de abstracto o concreto, la creación es una angustia perpetua. Cada obra acabada significa otra en gestación, el planteamiento de nuevos problemas, otro desafío, la angustia renovada, que el artista no puede ni quiere escamotear a su destino.

La abstracción de sus murales finalizó en un minucioso puntillismo elaborado a base de piedrecillas y trozos de metal: City Bank en 1968. Banco Popular en 1978 y Banco Ecuatoriano-Venezolano en 1981.