ROBERTO LUIS CERVANTES MONTAÑO
POLITICO.- Nació
en el recinto Tablazo, cantón y provincia de
Esmeraldas, el miércoles 26 de Agosto de 1885.
Hijo legítimo de Francisco Eladio Cervantes
Herrería natural de Ibarra y de Targelia Montaño
Guerrero, esmeraldeña.
Fue el cuarto de una larga
familia compuesta de nueve hermanos y creció
en su lugar natal situado a dos días de canoa
de Esmeraldas, vogando en sentido contrario.
En 1905, de solo diecinueve
años de edad, "mi temprana juventud estaba
ansiosa de aventuras. Le di gusto", diría
después, y se fue al Oriente con su hermano
menor José Bolívar y su amigo José
Monteverde Heredia, se metieron a cauchar con los
indios y periódicamente llevaban sus cargamentos
al puerto peruano de Iquitos, por los ríos
Putumayo, Napo, Pastaza y Amazonas, jugándose
la vida a cada paso y tras nueve años de continuo
esfuerzo se enteró que su hermano Eladio había
sido herido por las fuerzas Conchistas y decidió
"acudir a salvar nuestro modesto patrimonio de
las furias de la revolución.
Apenas arribó a Esmeraldas,
el Gobernador García le designó el 25
de Julio de 1914 para el desempeño del difícil
puesto de Jefe Político del Cantón,
pues la ciudad se encontraba sitiada por los insurgentes.
Con fecha 27 de Agosto, el Comandante Rafael Andrade
Lalama le promovió a Primer Jefe Ad-Horem del
Batallón "Esmeraldas" No. 64 con
el grado de Sargento Mayor de Reservas, compuesto
principalmente por campesinos recogidos “como
voluntarios” en la parte sur de la provincia,
con quienes entró en Muisne. Después
intervendrían en la acción militar de
Ostiones y el 15 de Diciembre de 1915 luchó
en Las Piedras, muy cerca de la población de
Esmeraldas, donde se puede afirmar que finalizó
toda resistencia armada, de allí en adelante
las acciones gobiernistas solo tuvieron por objeto
sofocar los últimos reductos revolucionarios
en el sitio Juanache arriba de Rioverde, en el Estero
Ciego y en la parte sur que linda con Manabí;
sin embargo, el conflicto solo acabó cuando
el 6 de Noviembre de 1916, el presidente de la República,
Dr. Alfredo Baquerizo Moreno, suscribió un
Armisticio con el Coronel Enrique Torres Concha, último
Jefe de la Revolución.
Declarada la paz Cervantes
solicitó y obtuvo la baja honrosa del ejército
con el grado de Teniente Coronel de reservas y se
retiró a su finca de "Vinzade", arriba
del río de su nombre, para recorrerlo en canoa,
dedicado a comprar tagua y vender mercaderías,
donde se mantuvo por muchos años tratando de
sobrevivir al general estado de pobreza en que había
quedado sumida la provincia.
En Julio de 1925, al conocerse
el triunfo de la revolución Juliana en Guayaquil,
movilizó casi un millar de hombres en las propiedades
del Teniente Pedro Pablo Prías, en apoyo de
ese movimiento.
En Octubre de 1926 varios grupos
ciudadanos empezaron analizar la situación
de Esmeraldas cuyas rentas habían sido centralizadas
por el gobierno, convinieron en destacar una comisión
para que visitara a Cervantes y le ofreciera el mando
del movimiento cívico insurgente; pero el asunto
lo conoció el Gobernador Dr. Hugo Borja, sujeto
atrabiliario y déspota, que envió a
un contingente de tropa a tomarle preso. Llegaron
el 28 a Vinzade pero no le encontraron y tuvieron
que regresar, mientras Cervantes y su gente ibanles
pisando los talones.
En la madrugada del 29 una
gran cantidad de campesinos armados de fusiles, escopetas
y machetes bloquearon sorpresivamente la plaza central
de Esmeraldas y cercaron el cuartel, Entonces fueron
detenidas las principales autoridades de esa población.
Cervantes permanecía en los alrededores impartiendo
ordenes, enviando postas al resto de la provincia
y exigió al Capitan Fabara, Jefe de la Batería
Calderón, que capitulara honrosamente.
El día 31 la noticia de la sublevación
de Esmeraldas se había regado por la capital
y el General Alcides Pesantes le envió una
comunicación a Cervantes pidiéndole
conferenciar con él. El problema amenazaba
hacer crisis en Quito, donde la dictadura del Dr.
Isidro Ayora no se encontraba muy segura.
El 1o. de Noviembre Cervantes
presentó sus condiciones para negociar la paz.
El dictador designó a Carlos E. Díaz
como nuevo Gobernador, posesionándole inmediatamente.
Al día siguiente comenzaron Díaz y Cervantes
a actuar de común acuerdo y se logró
la salida de Fabara y sus soldados, quienes se embarcaron
el 5, en el vapor Almagro, con rumbo a Manabí.
Mientras tanto, el día
3, reunida la Junta de Notables en el teatro Municipal,
aprobó la conducta de Cervantes y recomendó
su nombre para ocupar la Intendencia General de Policía,
pero éste se excusó para evitar malas
interpretaciones. El 5 fue licenciada la tropa revolucionaria.
Gustavo Becerra Ortiz pronunció un vibrante
discurso desde la Casa Municipal y dio por concluida
tan bella jornada cívica que no se ha vuelto
a repetir en la historia esmeraldeña. (1)
(1) El gran periodista español
Francisco Ferrandíz Albors, a) Feafa, calificó
en 1926 a Cervantes, en su leída columna del
diario "EL Telégrafo" de Guayaquil,
como hombre curtido por el sol del corazón
tropical y humedecido por la selva más intrincada.
Y también de hombre franco, llano, sin evasivas,
“que al apretar nuestra mano con sus cinco dedos
de su mano sarmentosa, cinco puñales de huesos,
nos dirige la flecha de dos miradas también
apuñaladoras, mientras se sonríe suave
y francamente". En dicha ocasión Ferrandiz
le calificó de "Caudillo tropical y hombre
de las grandes rebeldías", sinónimos
con los que Cervantes ha pasado a la historia chica
esmeraldeña. Vale reseñar, como anécdota,
que temeroso el gobierno dictatorial de Ayora del
arrastre popular de Cervantes en Esmeraldas, quiso
sacarlo de la provincia designándole Director
del Ferrocarril del Sur con sede en Quito, pero el
Comandante comprendió la malicia de la propuesta
y la desechó sin comentario alguno.
Fruto de esta asonada fue la
contratación del Agua Potable y del Alcantarillado
con la Compañía White para la población
de Esmeraldas. Lamentablemente el gobierno de la provincia
quedó en manos afuereñas, sobretodo
serranas y los abusos de fuerza siguieron produciéndose.
En Julio de 1930 se inició
un proceso penal en contra de los hermanos Segundo
y Ramón Chiriboga Ramírez por compra
de unos machetes para los trabajos de la finca del
primero. Juicio ridículo fundado en que los
machetes eran para una revolución, que sin
embargo sirvió para inmiscuir criminalmente
al Síndico Municipal Juan Antonio Checa, al
Secretario del Consejo Provincial Pedro Pablo Calderón
Pimentel, al Contador de la Tesorería de Hacienda
Municipal Telmo Bastidas, al Director del semanario
"El Correo" Gustavo Becerra y a otros ciudadanos
del lugar. El asunto, de por sí grotesco, se
prestó para que el sumiso Eugenio de Janón
Alcívar, Intendente de Policía, declarara
muy suelto de huesos al Gobernador Enrique A. Rivadeneira,
"que no sentía rencor contra los encausados";
sin embargo de lo cual giró boleta de captura
contra Cervantes, a quien no pudieron tomar preso
por encontrarse en Vinzade. Este pronunció
su célebre frase: "donde yo levanto la
frente con orgullo, mis enemigos la bajan con vergüenza".
Incidentes de tal naturaleza
eran comunes en esa época de lucha constante
contra el caciquismo a través del periódico
"El Correo", fundado el 28 por el valiente
escritor Gustavo Becerra Ortiz, que por eso sufrió
varios ataques, lo que a la postre sirvió para
estructurar al socialismo esmeraldeño como
partido político en 1937. Y cuando a los pocos
meses el Dictador Alberto Enríquez Gallo, convocó
a una Asamblea Constituyente que debía estar
conformada por tres bloques iguales (Liberal, Conservador
y Socialista), Cervantes representó al socialismo
esmeraldeño y tuvo una destacada actuación
en Quito.
A fines del 38 la Asamblea
fue disuelta por el Ministro de Defensa Galo Plaza
Lasso que hizo apresar a los miembros, conduciéndoles
al Panóptico "como delincuentes comunes
y sin respeto a nuestra dignidad". Cervantes
enfermó de bronconeumonía y solo recobró
su libertad para ser enviado a una clínica
de Guayaquil, merced a las gestiones personales de
su amigo el Dr. Franklyn Tello.
Recuperado de sus dolencias
viajó a Vinzade de donde solo volvió
a salir en 1945 para ocupar la Gobernación
de Esmeraldas en el segundo mandato presidencial del
Dr. José María Velasco Ibarra, renunciando
a los ocho meses de gestión por discrepancias
personales, pues el primer mandatario se había
proclamado dictador en Marzo del 46.
El 1o. de Noviembre de 1953
tuvo una nueva actuación cuando el Frente Democrático
de Esmeraldas integrado por socialistas, liberales
independientes y comunistas le sacó triunfante
en los comicios para ocupar la Acaldía Municipal,
derrotando al candidato del CFP y el caciquismo de
los Plaza Monzón y Plaza Ledesma.
Los perdedores, lejos de aceptar
su derrota, pactaron con el Ministro de Gobierno Camilo
Ponce Enríquez y consiguieron la designación
de Celestino Maldonado sobrino del Comandante César
Plaza Monzón, para la Gobernación de
Esmeraldas, estableciendo una inicua pugna. Primero
se rumoró que no dejarían posesionar
a Cervantes, quien sin embargo entró en funciones
en Enero de 1954 por disposición expresa del
Tribunal Supremo Electoral; pero, a los seis meses
justos, el 6 de Julio de ese año, a eso de
las once de la mañana, en circunstancias en
que Cervantes reasumía el despacho que había
encargado al Vicepresidente del Concejo Prof. Simón
Pacheco Perdomo, un piquete de Policías rurales
al mando del Intendente Reinoso y del Capitán
Pazmiño, a) El Chueco, ingresó al Palacio
y en inaudito alarde de fuerza, con gases lacrimógenos,
fúsiles y ametralladoras, le obligaran a abandonar
la Alcaldía, mientras otro piquete despejaba
las calles adyacentes y perseguía a todo ciudadano
que presumiblemente era amigo o partidario de Cervantes,
para evitar que hicieran manifestaciones. (2).
Entonces se completó el saínete forjando
una acta falsa, allí se hizo constar que Cervantes
había presentado su renuncia irrevocable, se
la aceptaba y agradecía sus servicios. (3)
Cervantes pudo haber resistido
a balalimpia si hubiera aceptado la propuesta que
le hizo el Concejal Jorge Chiriboga Guerrero, pero
como el Gobernador le tenía prácticamente
chantajeado con tomarle preso a su hijo Luis Cervantes,
contra quien pesaba un juicio por muerte, se sintió
totalmente desmoralizado y no se defendió.
Sin embargo, ese nuevo sacrificio acrecentó
aún más su personalidad y en 1957 fue
declarado Mejor Ciudadano por el Concejo presidido
por Tiberio Patiño Trujillo.
Desde el 50 había sembrado
de bananeras su finca Vinzade mejorando ostensiblemente
su economía. Generoso con sus numerosos hijos
habidos en distintas madres, regaló sus reservas
y cuando vino la plaga de la Sigatoka y se dañó
el negoció, encontróse sin dinero y
tuvo que vender su heredad, residiendo en Esmeraldas.
(2) Se obligó a los
Concejales a abandonar el despacho con los demás
empleados y funcionarios de la Municipalidad acusados
de ser socialistas o como entonces se decía
a los miembros de esa ideología Canchimales.
(Pequeño pez que habita en las aguas de algunos
ríos esmeraldeños y se alimenta de excremento)
Entonces ingresaron al palacio los Concejales Gilberto
Plaza Chillambo, Pedro Tello Arellano, Alberto Andrade
Cevallos y Otón Marques. El Concejal Horacio
Gómez Rumbea fue llamado con engaño
y llegó al Palacio, pero enterado del suceso
que estaba ocurriendo, se negó a permanecer
en el recinto y se retiró indignado.
(3) Después del desalojo
subieron al palacio los Concejales liberales o Urracas
(pájaros Ladrones), que obedecían órdenes
de su patrono el Cacique Chico Dr. Julio Plaza Ledesma,
se instalaron en sesión y eligieron Alcalde
al Concejal Rómulo Salas Pazmiño, quien
se prestó a todo por el tonto y ridículo
prurito de figurar.
En 1963 pidió a la Junta
Militar de Gobierno la fiscalización de los
fondos del Consejo Provincial y del Municipal y escribió
un largo artículo titulado "La Mala espalda",
describiendo el martirio de su provincia abandonada
por los gobernadores al caciquismo depredador. Estaba
viejo, enfermo y casi en la Miseria, pero tranquilo
y sereno por haber servido a su pueblo.
El año 1968 pasó
aquejado de un enfisema pulmonar que casi no le permitía
respirar. Sus hermanas Pacífica y María
Targelia de Calderón le llevaron a vivir con
ellas, en su casa de la calle Sucre entre las de Salinas
y Mejía, al lado de la Casa de la Cultura,
donde falleció el 17 de Marzo de 1969, no sin
antes sostener una acalorada discusión con
un imprudente sacerdote que quizo confesarlo. Tenía
84 años de edad.
Roberto Luis Cervantes representa
en la historia provincial la hombría de bien
esmeraldeña y constituye una figura digna de
imitar.