FRANCIS DRAKE
PIRATA.- Nació
probablemente en 1545 en Tavistock Devonshire, Inglaterra.
Hijo de un pastor protestante, fue educado a expensas
de su pariente el marino John Hawkins.
A los veintidós años
era Capitán a las órdenes de Sir Francis
Hawkins y viajó por primera vez a las costas
de América. En 1568 mandaba uno de los barcos
que escaparon de la derrota de Hawkins en Veracruz.
De vuelta a Inglaterra, llevando
un buen botín, muchos se ofrecieron a ayudarle,
incluso la reina Isabel Tudor. En 1570 obtuvo patente
de Corso y con tres pequeñas embarcaciones
infligió una grave derrota a los españoles
en el itsmo de Panamá, expedición que
constituyó una gran aventura.
Nuevamente en Inglaterra, entró
al servicio del Conde de Essex en Irlanda. En 1572
y solamente con dos buques saqueó el puerto
de Nombre de Dios en las costas del istmo de Panamá,
en el que desembarcó y se internó, contemplando
desde una montaña el Océano Pacífico,
que le inspiró el deseo de entrar en él.
En Noviembre de 1577 armó
cinco naves y al frente de ellas partió con
destino al estrecho de Magallanes, por el que aún
no había pasado ningún barco inglés.
Eran 166 hombres, una tempestad dispersó los
buques, Drake continúo sólo en el "Golden
Hind", remontó las costas de Chile, atacó
Coquimbo, se presentó de improviso en el Callao,
donde cortó las amarras de algunos buques,
se apoderó de uno de ellos cargado de plata,
y siguió hacia California; desde allí
enfiló a las islas Molucas, a Java y a Inglaterra.
En 1580 arribó a Plymouth y fue el primer inglés
en dar la vuelta al mundo. (1).
En ese viaje trató de
buscar un paso al Atlántico por el norte, pero
no lo halló, simplemente porque no existía.
La reina le visitó en Deptford a bordo de su
buque, cenaron juntos y le hizo Caballero.
En la década de los
años 80 intervino en la guerra contra los españoles
y les tomó varias tierras: Santiago en Cabo
Verde, Santo Domingo, Cartagena y otras plazas, haciéndose
famoso. El 87 atacó por sorpresa a Cádiz,
incendiando varias casa y naves. En 1588 contribuyó
al desastre de la Armada Invencible al apoderarse
de la nave que comandaba Pedro de Valdés. El
89 se le confió la flota enviada a Portugal
para restaurar al rey Antonio pero fracasó.
Fue su primera acción naval fallida
El 95 emprendió otra
expedición de piratería pero fue rechazado
en las Palmas y Puerto Rico, en cuyas playas murió
su antiguo jefe Sir Francis Hawkins, tomaron Santa
Martha y Río Hacha, fueron rechazados en Panamá
y en Portovelo. Entró y quemó Nombre
de Dios y allí murió el 28 de Enero
de 1596 de una fiebre violenta. Fue inquieto, culto,
codicioso, sin escrúpulos y desde otro punto
de vista, en Iglaterra le tienen por héroe
y un gran patriota.
Fue uno de los marinos más
expertos y valientes de su tiempo, pero casi todas
sus hazañas fueron realizadas como actos de
bandidaje.
Su acción destructora
perturbó el comercio, la economía y
la hacienda de España y sus colonias, demostrando
que dicha nación había entrado en una
franca decadencia; pues, en lugar de buscar el progreso,
se había estancado en absurdas prácticas
religiosas que más tenían de magia que
de otra cosa, dándole la espalda a la ciencia
y en general a toda
(1) El Virrey Francisco de
Toledo le hizo perseguir con una armada a las ordenes
del Almirante Sarmiento de Gamboa, quien tomó
la dirección del Estrecho, contraria a la que
había llevado Drake, y no pudo localizarle.
novedad, por contraria al dogma y al orden establecido.
La política de Drake consistió en ir
desbastando las ciudades costeras recién fundadas,
retrasando su desarrollo y llenándolas de inquietud.
Tal fue su fama, que al saber su muerte en Madrid,
Lope de Vega escribió "La Dragontea"
en 1598 y se ha dicho que sus saqueos fueron tan fructíferos
que sentaron las bases del Banco de Inglaterra, de
la Compañía de las Indias y de su era
de prosperidad económica. Además de
todo ello, fue el introductor de la papa en Europa,
aunque ya se la conocía de sobra en España
traída de América. Hoy la papa constituye
una de las más apetecidas comidas por su alto
valor nutritivo.
Sus tropelías iniciaron
en América las incursiones piráticas
que tantos trastornos e influencias causaron en la
vida colonial; sobre todo, en la mentalidad de los
pueblos costeros y en la literatura de la época.
Los negros esclavos los suponían sus libertadores
y llegaron a esconder las armas de sus amos blancos
y hasta brindarles apoyo material, como sucedió
en múltiples ocasiones, tanto en Panamá,
en Guayaquil, etc.