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DANIEL FLORENCIO O´LEARY
PROCER E HISTORIADOR.- Nació en Cork, a orillas del río Lee, en Irlanda, en Septiembre de 1802. Hijo legítimo de Jeremías O´Leary y de Carolina Burke, naturales de esa localidad (1)

Miembro de una numerosa familia compuesta de más de siete hermanos, unió desde muy niño a su talento y simpatía natural, un fervoroso deseo de superación en la carrera de las armas como en las letras y de escasos quince años, en 1817, ingresó voluntario en la Legión Británica que venía enganchada a pelear por la libertad de América. Los expedicionarios zarparon en Queenstown como parte del contingente del Coronel Wilson, en Marzo de 1818 arribaron a Angostura en Venezuela y fue destinado con el grado de Alférez del regimiento de Húsares Rojos del Coronel Elsom, para seguir al Cuartel General de los Llanos del Apure, donde se encontraban casi derrotadas las tropas, tras una cruentísima campaña contra el ejército bien abastecido del General Pablo Morillo.

Y mientras Bolívar se hallaba descansando en el pueblecito de San Fernando, el Coronel Wilson proclamó Jefe del Ejercito patriota al General Páez, pero éste no aceptó y le envió a presentarse al Libertador, quien le hizo tomar prisionero y lo sacó del país.

A consecuencia de ello los reclutas venidos de Europa tomaron diversas resoluciones. O'Leary pidió su separación del Cuerpo en que servía, vendió la mayor parte de su equipaje, pasó a Angostura suplicó al General Soublette que lo destinare a servir en un batallón criollo para aprender el idioma español y entró a uno de los Cuerpos de reclutas que adiestraba el General Anzoátegui. Mientras duró su estadía en esa población conoció a la


(1) Etimológicamente O'Leary significa "Rey del Mar".
niña de doce años Soledad Soublette y Jerez de Aristeguieta, con quien casará después de siete años. Igualmente, tuvo la oportunidad de ser presentado al Libertador, que le recibió con benevolencia y aprobó su conducta. En Mayo partió como Edecán de Anzoátegui por el Orinoco y el Apure, de vuelta a San Fernando, cuartel general de Páez, con quien marchó a San Juan de Payara y allí se enteraron que Morillo había recomenzado la invasión de los Llanos. Entonces se inauguró una táctica militar que puso a prueba los nervios de los soldados, marchas y contramarchas hasta agotar al enemigo, primero a pleno sol de verano, luego bajo las continuas lluvias de invierno y solamente después de cuatro meses de esta táctica debilitante. Bolívar ordenó a Páez que siguiera entreteniendo a Morillo, mientras él intentaba atrevidamente el cruce de los Andes por la ruta terriblemente fría y ventosa del páramo de Pisba, empresa que por las dificultades que ofrecía se creía imposible de realizar en invierno y que sin embargo llevó a cabo con éxito, aunque a costa de muchas sensibles bajas. En territorio neogranadino acamparon en Socha, la Vanguardia siguió a Pisba donde se produjo el primer encuentro con una partida de soldados españoles, que salieron en vergonzosa fuga.

Cuatro días después Bolívar atacó a 3.000 soldados bien armados que comandaba el General Barreiro y aunque la batalla de Gámeza resultó indecisa, el triunfo fue más bien psicológico, pues los patriotas siguieron avanzando y el 25 de Julio, al atravesar el río Sogamoso, en el pantano de Vargas, rumbo a la ciudad de Tunja, derrotaron al grueso de los realistas y dejaron despejada la vía.

En dicha acción O'Leary fue levemente herido en la mano y aunque curó casi enseguida, no estuvo el 7 de Agosto en la célebre batalla de Boyacá, que liberó a Colombia, pues ocupada Tunja, los patriotas marcharon a Bogotá.

Repuesto de sus males siguió a Pamplona, presenció los fusilamientos decretados por el General Santander contra 39 oficiales españoles prisioneros en Boyacá, entre los que hallaba el propio Barreiro; en Bogotá permaneció varios meses en el servicio.

En 1820, tras permanecer en Angostura, Venezuela, Bolívar le designó su Edecán, tomando en consideración su buena educación, excelentes maneras, integridad de carácter y por la curiosa costumbre que tenia de ir anotando los sucesos importantes y hasta los detalles.

Desde entonces O´Leary le siguió a todas partes, guardándole fidelidad, trabajando no solamente como Edecán sino también en muchas ocasiones de Secretario y confidente junto al Edecán Mayor Coronel Diego Ibarra o Coronel Gabriel Pérez, (2) después sería Primer Edecán.

Mientras tanto, Morillo había comprendido en Venezuela que ya nada le quedaba por hacer en América y había ordenado al Coronel Herrera que propusiera un Armisticio de un mes. El Libertador aceptó la oferta en San Cristóbal con la finalidad de ganar tiempo para seguirse armando hasta la batalla final, que no llegó a darse porque de común acuerdo se produjo la apertura de negociaciones. Entonces O´Leary recibió su primera misión diplomática, ante Morillo, firmándose una tregua general de seis meses a fines de Noviembre. Bolívar y Morillo se entrevistaron en la población intermedia de Santa Ana en forma por demás amigable, de todo lo cual dio cuenta exacta O´Leary en sus célebres Memorias. (3)

(2) Es curioso advertir que O'Leary tuvo desde el principio el propósito de ir compilando datos y documentos para escribir un día la vida y la obra del Libertador, así como la historia gloriosa de la gran Guerra emancipadora. Para esos fines cumplía con proligidad y celo sus anotaciones, demostrando una extraordinaria constancia.
(3) Dicha monumental obra debía ser publicada por sus herederos después de 1860, como lo dispuso O'Leary, para no herir susceptibilidades de personajes aún vivos; pero diversas circunstancias fueron postergando la edición, hasta que en 1879 el gobierno venezolano del General Antonio Guzmán Blanco compró a nombre del estado los derechos de autor y en 1888 aparecieron 32 volúmenes, distribuidos así: 12 tomos de Correspondencia de hombres notables con el Libertador, 14 siguientes de Documentos, luego 3 de Memorias o Narración y por último 3 de Cartas del Libertador con 787 piezas que se salvaron para la posteridad; pues, de otra manera, se hubieran perdido irremediablemente ya que Bolívar había ordenado su destrucción, disposición que no fue cumplida, y se repartieron sus cartas en 1830 Jamaica.
Mas, fue el caso, que apenas se alejó Morillo, Bolívar hizo saber a los españoles que había cesado la tregua y ordenó al General Bermúdez que marchara desde los Llanos y ocupare Caracas, obligando a los realistas a dividir sus fuerzas. Así debilitados, les presentó batalla el 24 de Junio de 1821 en la llanura de Carabobo, cerca de la ciudad de Valencia, derrotándoles en toda las líneas. El vencido General de la Torre solo atinó a refugiarse en Puerto Cabello con algunos de los suyos, O'Leary se halló entre los vencedores, que cayeron sobre Caracas, para ocuparla.

Allí tuvo la oportunidad de volver a tratar al General Soublette y a su familia, acompañó al Libertador a su hacienda de San Mateo y luego partieron al Congreso de Cúcuta, que eligió presidente de Colombia a Bolívar, encumbrado a la mayor de sus grandezas. Días después pasaron a Bogotá a organizar el gobierno de la nueva nación y siguieron a Cali, tras encargar el mando al Vicepresidente Santander.

A comienzos de 1822 Bolívar le envió a Panamá a instruir a las fuerzas colombianas del istmo, para su participación en la campaña militar contra Quito, luego viajó a Guayaquil, a ponerse a las órdenes del General Sucre.

Mientras estuvo en Panamá recibió la Cruz de Boyacá que le mandó Bolívar, trató al Jefe Militar de ese Departamento Coronel Burdett O´Connor, paisano suyo, iniciando una larga amistad.

En Guayaquil conoció a la bellísima Pepita Gaínza Rocafuerte, con cuya familia cenó y tuvo la, debilidad de confesarle a un amigo, que la amaba; éste fue con el chisme a Sucre, quien, por su extrema delicadeza, renunció a ella, para cederla a O´Leary. (4).

En Marzo se apuró en alcanzar al General José María Córdova en Latacunga, se le incorporó de Edecán y con él triunfó en Pichincha el 24 de Mayo. Al día siguiente parlamentó con los vencidos y estipuló los términos de la Capitulación.

Bolívar arribó a Quito el 16 de Junio y se volvieron a encontrar, aunque por corto tiempo, pues el Libertador siguió a Guayaquil con el fin de anexarla a la fuerza y entrevistarse con San Martín, mientras O´Leary siguió en Quito, esta vez como Edecán de Sucre. En Septiembre le acompañó en la campaña de pacificación de Pasto, estuvo en varias acciones menores y el 24 de Diciembre ocuparon dicha población.

En Enero de 1823, al pasar Sucre a Lima, volvió a ser Edecán del Libertador y figuró en la campaña militar contra Agustín Agualongo y Estanislao Merchancano a quienes derrotaron cerca de Ibarra.

Solo entonces, habiendo liberado totalmente la zona de Pasto, el Libertador aceptó la invitación del gobierno peruano y pasó a Lima, donde aun existía un fuerte ejército español que dominaba parte de ese extenso país.

El 2 de Septiembre desembarcaron en el Callao y envió al Coronel Juan Salazar a Chile, a solicitar un empréstito de dos millones de pesos al Gobierno del General Juan Freire. Mas, como las negociaciones no prosperaron con la celeridad debida, también comisionó a 0'Leary el 26 de Octubre, quien se trasladó a Santiago con igual propósito.

(4) El historiador venezolano Angel Grisanti ha publicado varias cartas al respecto. Lamentablemente ninguno de los dos –Sucre y O´Learly- pudo casarse con Pepita, pero ella les guardó las espaldas, contrayendo nupcias, únicamente después que ambos lo habían hecho. Pepita casó en Guayaquil, el 15 de Agosto de 1831 con Manuel de Ycaza Silva y tuvo numerosa descendencia.


Fracasado el empréstito O´Leary tuvo que atender otros asuntos de menor importancia, mientras en el Perú las batallas de Junín y Ayacucho sellaban la independencia de América y recién en Febrero de 1825 volvió a sus funciones de Edecán y acompañó a Bolívar en su triunfal recorrido hasta Potosí.

De vuelta a Lima, siguió con él durante su estancia en la Magdalena. En 1826 conoció a Simón Rodríguez, Maestro del Libertador y a cuantos le acompañaron por el sur del Perú, anotando las cosas notables en Arequipa, Puno, Cusco. En el Alto Perú visitaron La Paz, Potosí y Chuquisaca y presenció las negociaciones para que Bolívar ayudara a las provincias del Río de la Plata en guerra contra el imperio del Brasil, de lo cual resulto su nombramiento como Enviado Extraordinario a Río de Janeiro, para solicitar la restitución de la banda Oriental (Uruguay) y explicaciones por la invasión a la provincia de Chiquitos; pero el gobierno brasilero tomó la delantera y dio toda clase de garantías y seguridades, haciendo innecesario su viaje.

De vuelta en Lima, presenció la redacción de la Constitución Boliviana y asistió al intento de formación de la confederación de los pueblos liberados por Bolívar, proyecto que lamentablemente fracasó. De allí en adelante el Libertador se dedicó a organizar el Congreso Anfictiónico en Panamá, que no produjo los resultados apetecidos por inasistencia de la mayor parte de los Estados convocados.

En Junio de 1826 Bolívar le envió a Bogotá a conferenciar con el Vicepresidente Santander, cuya pugna con Páez amenazaba la estabilidad de la Gran Colombia, llevando varios ejemplares de la constitución bolivariana para hacerla circular y reimprimir. Fue bien recibido y algunos políticos trataron de inclinar su ánimo para comprometerle contra Páez, entregándole instrucciones secretas. O´Leary siguió para Achaguas donde residía Páez, cuyas intenciones secesionistas ya se vislumbraban; finalmente le encontró y pidió que acatara las disposiciones del Congreso, pero no puedo llegar a ningún acuerdo porque entre ambos se interpuso el Dr. Miguel Peña, factótum de Páez. Desilusionado, escribió a Bolívar pidiendo que se tomaran medidas en contra de Páez y optó por regresar a Bogotá, donde se encontró con el Libertador, que reprobó su actuación creyéndole que no había procedido bien, pues en lugar de mediar se había metido a conspirar.

Ya sin empleo, mientras el Libertador viajaba a Venezuela para entrevistarse con Páez, pacificar el país y visitar a los suyos, O'Leary escribió para diferentes periódicos, sostuvo rudas polémicas con el Dr. Vicente Azuero, director de "El Conductor", contradiciéndole con un impreso titulado "Veinticuatro razones porque se debe admitir la renuncia que hace el General Bolívar de la presidencia de la República" explicando quien era el Libertador y cual su grandeza. En Septiembre se reconcilió con Bolívar y en Diciembre volvió a ser designado su Edecán.

El 19 de Febrero de 1828 contrajo matrimonio en Bogotá con Soledad Soublette, tuvo nueve hijos. Ella estaba emparentada con el Libertador, quien sostenía por entonces la ruda oposición de los liberales federalistas, que le exigían su renuncia.

En Marzo viajó como agente de Bolívar y Observador a la Convención de Ocaña y fue el portavoz del Mensaje presidencial, pero los diputados oposicionistas le acusaron de espía y mantuvo numerosos incidentes con Santander y los de su grupo. Durante esas semanas se dedicó a escribir para un periodiquito burlesco llamado "El Arlequín". Su carácter tempestuoso pero controlado y sus dotes de sagaz escritor le arrastraba irremisiblemente a la polémica por la prensa. En lo personal era un marido extremadamente celoso.

En Mayo pasó a residir en Bucaramanga por orden del Libertador, en Julio le acompañó a Bogotá y como los diputados bolivarianos abandonaron la Convención dejándola sir quorum, en Junio se produjo la dictadura y al cabo de poco tiempo Bolívar declaró la guerra al Perú, pero se arrepintió y en Agosto envió a O´Leary en cumplimiento de una misión de paz, para obtener la suspensión de hostilidades.

Al pasar por Guayaquil O´Leary conferenció con Flores y Heres, esperando inútilmente que el gobierno peruano le enviara pasaporte y salvoconducto. El 26 de Octubre renunció a su Misión diplomática, mas, el Libertador le solicitó que siguiera intentando un acuerdo, a pesar de que aún no le habían admitido como comisionado de paz.

Al producirse el bloqueo de Guayaquil, dirigió baterías, redactó Proclamas y escribió en "El Colombiano", siempre en defensa de Bolívar y la unidad de la Gran Colombia.

En Enero de 1829 pasó a Cuenca a ayudar a Flores en la conducción de las operaciones militares contra el Perú. Afines de ese mes Sucre se hizo cargo del mando y el 27 de Febrero se produjo la batalla de Tarqui, encabezando O´Leary el escuadrón "Cedeño" que recibió los primeros disparos y aguantó en firme hasta dar la carga final, distinguiéndose por un valor eminente. Enseguida intervino en las Capitulaciones de Girón y fue ascendido a General de Brigada, "alcanzando una luminosa cumbre forjada con servicio y lealtad”. Entonces regresó a Quito para entrevistarse con el Libertador y siguió a Bogotá porque le había nacido su primera hija.

El 16 de Septiembre el Consejo de Gobierno le encomendó una División de 800 veteranos de guerra para combatir la revolución del ilustre General José María Córdova en la provincia de Antioquía. El encuentro entre ambas fuerzas se produjo el 17 de Octubre a 40 kilómetros antes de Medellín en el sitio del Santuario. Córdova sólo tenía 300 hombres, luchó con su valor de siempre y perdió la vida. O'Leary le lloró, pero cometió el error de nombrar Gobernador del Chocó al Coronel Ruperto Hand, quien había ultimado villanamente con tres terribles sablazos en la cabeza y en una mano al heroico Córdoba. También expidió dos Decretos, declarando nulas las disposiciones de Córdoba y amnistiando a los alzados facciosos. (5)

El 15 de Enero de 1830 recibió al Libertador que regresaba de Guayaquil. El 20 se instaló el Congreso Admirable, O´Leary acababa de ser designado Ministro Plenipotenciario en los Estados Unidos pero dicho nombramiento no fue ratificado y quedó insubsistente. Entonces viajó a Cúcuta en cumplimiento de una misión, donde poco después llegó Sucre, pues se temía la separación de Venezuela. El 6 de Abril entregó el mando del Batallón "Rifles", regresó a Bogotá y bautizó a su segundo hijo con los nombres de "Simón Bolívar", cuando ya el Libertador habrá encargado la presidencia al General Domingo Caicedo y tenía redactada su renuncia para presentarla al Congreso.

Después, cuando Bolívar no tenía mando, le siguió en su viaje al Caribe, tratando de acompañarle el mayor trecho posible; pero habiéndose detenido en Barranquilla, al conocer la gravedad del Libertador, se apresuró a Santa Marta, arribando el 18 de Diciembre, un día después de su fallecimiento. Con todo, pudo asistir a sus funerales, en postrer acto de afecto y gratitud para quien había sido por tantos años su admirado Jefe.

Entonces vino la tardía reacción Bolivariana y se insurreccionó Cartagena pero el General José Ignacio Luque sofocó el movimiento; mas, en un banquete, se produjo su distanciamiento con el General Montilla y a la cabeza de los revolucionarios marchó a Cartagena, pero el buen sentido hizo que se sellara la paz. O'Leary y Juan de Dios Amador capitularon para preservarla el 23 de Abril de 1831 y recibieron numerosas garantías. Poco

(5) La designación de Hand fue como un desafío al sentido común y a la opinión pública y enardeció los ánimos, sirviendo para que en el Congreso Admirable, reunido pocos meses después, la oposición se lanzara ciegamente contra la dictadura de Bolívar, responsabilizándolo de ser la causa de la muerta del joven Héroe.
después, con la misma ductilidad con que había cambiado de bando, Luque hizo apresar a Montilla y a su grupo, entre los que estaba 0'Leary y los expulsó de Colombia.

En Mayo arribó a Kingston, capital de Jamaica y se dedicó "a arreglar los papeles y a escribir mis Memorias". Su esposa tuvo otra hija que llamó Bolivia y a fines de año llegó con su familia a Jamaica.

En 1831 continuaba entusiasmado en la tarea de escribir la vida del Libertador y como conocía los defectos de su carácter, que no pretendía ocultarlos, "dejaré que sus hechos públicos hablen por sí mismo, sin enredarlos con observaciones que quizá los envolverían en misterios y que los perjudicarían".

En Junio de 1833 regresó del destierro y fijó su residencia en Caracas después de doce años. Llegó sin empleo, con un acervo cultural inmenso, pues desde joven hablaba latín, francés, ingles y luego aprendió el español. Su cuñado el general Soublette le abrió las puertas de la diplomacia como Secretario del General Montilla, en misión ante los gobiernos de Inglaterra, España y Francia.

En 1834 viviendo en Londres, suscribió una Convención con Inglaterra manteniendo en vigencia un Tratado firmado nueve años atrás. Luego visitó su pueblo natal acompañado de uno de los hijos del general Itúrbide, abrazó a su madre y a una hermana tras diecisiete años de no haberlas visto. "Mis conciudadanos me votaron una Acción de Gracias en una Asamblea Pública y me convocaron a una comida, me enviaron una Diputación para felicitarme y los diarios de todos los partidos me han hecho elogios que no merezco. En Kerry también se quizo darme un convite público....."

En Abril de 1835 se trasladó a España con su cuñado Soublette, recién designado Jefe de la Misión. Visitaron en la Coruña al general Pablo Morillo, quien le obsequió muchos documentos tomados por los realistas en los campos de batalla pero no consiguieron lo trascendental, el reconocimiento de la independencia de Venezuela por la reina Cristina, debido a que el gobierno español exigió el pago de una fuerte cantidad de dinero. La guerra civil que se desató en la península complicó aún más las negociaciones.

Nuevamente en Inglaterra, Soublette pasó a Venezuela a ocupar la presidencia de ese país y O´Leary partió a Italia con pasaporte inglés, en viaje de vacaciones que duró ocho meses. En Roma fue recibido por el Papa Gregorio XVI y conversaron largamente sobre América. Por entonces se enteró del fallecimiento de su anciana madre.

En Octubre de 1837 recibió la designación de Ministro Plenipotenciario ante la Santa Sede para plantear la necesidad de suscribir un Concordato, pero la falta de una política coherente por parte de la Curia Romana hacia las nuevas naciones americanas impidió todo acuerdo pues Roma tenía la reacción de España y daba largas a todas las conversaciones y regresó en 1838, muy descorazonado, a Inglaterra, dejando los asuntos en status quo en Roma.

Ese año fue comisionado para lograr la liquidación de la deuda de la independencia de la Gran Colombia con los tenedores de los bonos, lamentablemente la situación política venezolana le obligó a renunciar y regresó al puerto de la Guayra tras seis años de ausencia.

En 1841 fue designado Cónsul de Inglaterra en Caracas, el 43 en Puerto Cabello, ascenso en su carrera porque la mayor parte de los negocios se realizaban por allí.

En 1844 pasó de Encargado de Negocios de la Gran Bretaña en Bogotá. El 13 de Mayo presentó sus Cartas Credenciales al General Herrán, presidente de Colombia, dedicando la mayor parte del tiempo a completar su obra sobre Bolívar "con inapreciables documentos que encontró allí y por testimonios de personajes que le narraron minuciosamente episodios anteriores a su tiempo".

Ya se había publicado la "Historia de la revolución de la República de Colombia" escrita por José Manuel Restrepo, pero aún faltaba la obra medular, especializada, sobre Bolívar, sus campañas y los personajes históricos de ese tiempo; así es que encerrado en su escritorio "logró con suma de paciencia ordenarlo todo, completar y redactar lo que le faltaba a sus Memorias". Su cuñado Soublette vivía con él a raíz de su destierro de Venezuela de 1848 y eso le servía de gran ayuda y alegría, pues siempre se habían llevado bien.

Sin embargo, tanto trabajo intelectual le llevó al cansancio y comenzó a agudizarse su enfermedad de nervios, aunque parece que solo fue algo estomacal pues le recetaron sangrías y una dieta muy rígida que terminó por debilitarle; en Julio de 1852 partió a Londres, dejando encargada la Legación a Edward W. Mark, para ver si encontraba mejoría a sus males.

Llevaba consigo a dos de sus hijas que internó en París para que mejoraran su educación. En Londres encontró a su hijo Simón y juntos concurrieron a la consulta del Dr. Febres, que le recomendó viajes, alimentación suficiente y fajas húmedas en el estómago. Con ese tratamiento tan simple mejoró y un año después estaba robustísimo. Por eso decidió regresar por Washington a Bogotá, arribando a fines de 1853 o a principios del 54, pero le sobrevino una congestión y lo acostaron con ataque cerebral.

Murió como buen católica irlandés y con la bendición del Nuncio Barilli el 24 de Febrero de 1854, de escasos 51 años de edad, dejando sin terminar su tercer tomo de Memorias.

En 1881 el Presidente de Venezuela General Antonio Guzmán Blanco hizo trasladar sus restos al Panteón Nacional de Caracas donde reposan al lado del Libertador y se celebraron grandes exequias y numerosos homenajes en su Memoria.