ALFREDO FLORES Y CAAMAÑO
HISTORIADOR.--
Nació en Guayaquil en 1879. Hijo legítimo
del General Reinaldo Flores Jijón, que alcanzó
sus grados en la guerra de los Restauradores de 1883,
luego fue Jefe de la Flota que persiguió a
Alfaro en aguas manabitas en 1884, Comandante Militar
de Guayaquil hasta el 95 que salió a Lima,
cuya biografía puede verse en este diccionario
y de Ana Caamaño y Gómez-Cornejo, naturales
de Quito y Guayaquil respectivamente.
El antepenúltimo de
una larga familia. Estudió la primaria con
profesores privados y la secundaria en el Colegio
San Vicente del Guayas, pero; a consecuencia de los
sucesos políticos del 95 abandonó Guayaquil
con toda su familia y pasaron a Lima donde terminó
su educación.
Enseguida fue enviado a los
Estados Unidos y a Europa. Después vivió
con los suyos en el Perú. En 1901 regresó
a Quito de 22 años de edad. Ya le atraía
la historia. En Lima había revisado los fondos
de la Biblioteca Nacional del Perú y tratado
con las principales autoridades de la materia. "En
Quito investigó en Notarías y en Archivos
parroquiales, padeciendo sin embargo de un severo
trastorno conductual (homofílico) con relaciones
interpersonales muy deficientes". Por entonces
halló el testamento de Miguel de Santiago y
otros documentos de importancia. Vivía en el
centro alquilando un amplio departamento donde mantenía
su biblioteca y archivo en perfecto orden y cuidado.
En 1904 replicó al "Album
Biográfico Ecuatoriano" de Camilo Destruge
y se hizo conocido en el ambiente cultural ecuatoriano.
En 1905 fue secretario de la Junta de Beneficencia
de Quito. El 7 se trasladó a España.
El 8 publicó en Barcelona un erudito estudio
sobre "Don José Mejía en las Cortes
de Cádiz de 1810 a 1813" en 570 páginas,
hasta ahora lo más completo que se tiene sobre
la actuación política de dicho compatriota.
La obra ocasionó la natural conmoción
en los medios culturales ecuatorianos pues anunciaba
al gran historiador que Flores y Caamaño estaba
llamado a ser. En 1913 apareció una segunda
edición igualmente en Barcelona.
En 1909 figuró en Quito
entre los fundadores de la "Sociedad Ecuatoriana
de Estudios Históricos" y dio a la publicidad
varios documentos relacionados con la independencia
de Quito en 39 páginas. El 10 y con motivo
de la movilización nacional a la frontera durante
el conflicto con el Perú publicó "El
Ecuador y el Perú, Resumen de la cuestión
de límites", en inglés, para la
prensa norteamericana, en 14 páginas, y en
español para consumo nacional en 13 paginas,
e ingresó a la Academia Nacional de Historia
de Colombia. En 1911 entró en polémicas
con Roberto Andrade a causa de su folleto titulado
"Defensa". El 12 aparecieron "Los Himnos
Americanos" y "El segundo apellido de Mejía",
ambos en Cádiz.
En 1914, mientras visitaba
Barcelona, tuvo oportunidad de entrar en conversaciones
con Nicolás Augusto González Tola, quien
pasaba graves penurias económicas. González
Tola era autor de los cuatro tomos de "Cuestión
Histórica, el asesinato del Gran Mariscal de
Ayacucho", obra de gran aliento, esclarecedora
de los antecedentes y circunstancias que acompañaron
a tan doloroso magnicidio, haciendo recaer la mayor
parte de la responsabilidad al General Juan José
Flores. Flores y Caamaño le propuso a González
una cierta suma de dinero por su retractación
notarizada, que dicho autor tuvo la debilidad de aceptar.
De España pasó
a Inglaterra en 1915 a visitar a su madre y hermanas,
radicadas en dicha capital, luego regresó a
Quito.
Al arribar de Europa su primo
Cristóbal de Gangotena y Jijón, le ayudó
en la preparación de varios trabajos genealógicos
bajo la pretensión de que le hiciera constar
como coautor, lo que no ocurrió; de allí
el distanciamiento entre ambos parientes en 1920.
El mismo año 19 editó
"Las banderas de Tarqui y el Congreso de 1919"
en dos partes de 12 y 20 páginas respectivamente.
El 20 "La Representación del Ecuador en
la I Conferencia Panamericana de Washington (1889-1890)
en 36 páginas. El 23 "Un Escudo de Armas
de la ciudad de Quito, con una breve explicación
histórica" en 8 páginas e ilustraciones.
El 24 "Antiguallas históricas de la Colonia".
El 25 "Lima 1924" en homenaje al Centenario
de la batalla de Ayacucho y salió de la Academia
Nacional de Historia. El 26 "El verdadero testamento
del Gran Mariscal de Ayacucho y una de las últimas
cartas que dirigió a su esposa, publicados
con otros documentos" en pequeño volumen
en cuarto en 96 páginas.
En 1929 falleció su
madre en la casa de la calle Sucre y García
Moreno, heredó. El 30 comenzó a publicar
"El Centenario de la República del Ecuador.
Causas de la división de la antigua Colombia
y el establecimiento del Estado del Ecuador"
en varias entregas aparecidas en el diario conservador
"El Debate" de Quito que mantenía
con su dinero su cuñado Jacinto Jijón
y Caamaño.
De allí en adelante
dividió su tiempo entre Quito y Lima y sus
publicaciones decayeron en importancia, de suerte
que su José Mejía en las Cortes de Cádiz
se conserva como la mejor de sus obras.
El 34 sacó "En
el cuarto centenario de la Fundación española
de la ciudad de Quito 1534-1934" en cuarto y
25 páginas. El 39 publicó el testamento
de Miguel de Santiago con notas aclaratorias. El 40
"La Primera figura científica de la colonia
Don Pedro Vicente Maldonado". El 43 "Expedientes
y otra datos inéditos acerca del Dr. José
Mejía del Valle y Lequerica con nuevos aspectos
sobre la vida del sabio, en 78 páginas. El
44 "El artista Don Manuel Samaniego y Jaramillo,
quiteño, escultor y pintor", con documentos
inéditos. El 48 "Las primeras poesías
de Don Miguel Antonio Caro", El 49 "El célebre
mártir de la ciencia médica en el Perú.
Daniel Alcides Carrión, hijo de ecuatoriano,
con documentos inéditos. El 51, ya definitivamente
instalado en la capital peruana, "Artista nacional
inolvidable. Bernardo de Legarda y del Arco. El 55
"Un virrey y su favorita" y el 60 "Objeciones
históricas a la obra titulada Angel Grisanti,
El Gran Mariscal de Ayacucho y su esposa la Marquesa
de Solánda y a tres anteriores del mismo origen"
en 390 páginas.
Desde 1969 empezó a
sentirse mal del corazón, una insuficiencia
complicada con aritmia le hacía dificultosa
la respiración y se cansaba incluso cuando
estaba en su casa. Su condición se fue agravando
y finalmente falleció en Lima en Abril de 1970
de 91 años de edad, con su fortuna muy disminuida.
En su testamento legó
sus haberes al Hospital San Juan de Dios de Quito
y su archivo personal a la Academia Nacional de Historia
del Ecuador, pero ninguna de dichas instituciones
se preocupó de reclamar oportunamente.
Fue uno de los mayores historiadores
ecuatorianos de todos los tiempos y aunque su producción
bajó considerablemente al final de su vida,
conservó una admirable memoria, facilidad de
estilo y locuacidad de expresión.
Estatura baja, rostro blanco,
faz agradable, conoció como pocos el Quito
antiguo y colonial.