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VICTOR NARANJO FIALLO
MARINO.- Nació en Riobamba el 5 de Mayo de 1916. Hijo legítimo de Leonidas Naranjo Sandoval y de Carmela Fiallo Fajardo.

Creció bajo los cuidados de su madre y de su tía Rosa Fiallo Fajardo que compartía el hogar de los Naranjo Fiallo.

Ingresó con su hermanita Rosa América a la escuela de las Monjas Oblatas y de ocho años pasó interno a la de los Hermanos Cristianos de Quito, alternando períodos de estudio y vacaciones en las haciendas familiares de Alausí, denominadas Chapsig, Yocón, El Carmen, Cascajal y Cayandeleg. En 1930 inició la secundaria en el Colegio Maldonado y el 33 pasó al Mejía de Quito a cursar el tercero y cuarto año. El 35, sin embargo, decidió seguir la carrera de las Armas en el Colegio Militar Eloy Alfaro donde asistió a un curso, cambiándose el 36 a la recién creada Escuela Naval en Salinas, formada ese año con el primer contingente de Oficiales navales venidos de Chile.

En Salinas permaneció un año haciendo prácticas en el buque Presidente Alfaro pero el 37 pasaron a Guayaquil, a un local ubicado en Eloy Alfaro y Maldonado, bajo la orientación de los instructores norteamericanos Capitanes James Coe y Cari Earling.

A finales del curso partió a Chile con otros compañeros, merced a un convenio entre las dos armadas, bajo el mando del Capitán César Puente Godoy, fue asignado al buque escuela General Baquedano y luego al crucero Arturo Pratt en la base de la isla Quinquina, dependiente del apostadero de Talcahuano. Finalmente ascendió a Aspirante y regresó a Guayaquil, donde obtuvo el grado de Alférez de Fragata y fue destinado a la Escuela de Salinas para dictar las materias de Trigonometría y Algebra, pero habiéndose clausurado en Enero del 39, lo enviaron en comisión al Fuerte de Punta de Piedra primero y luego en Diciembre pasó como Oficial de cargo al Presidente Alfaro.

En Enero del 40, sin embargo, fue destinado al Cañonero Calderón y en Julio le designaron Capitán del Puerto de Salinas, hasta Diciembre que volvió otra vez al Calderón.

El 26 de Junio de 1941 reemplazó en el mando del Aviso Atahualpa al Alférez Luis Gómez Cevallos. Dicho Aviso no era propiamente un buque de guerra pero empezó a realizar labores de patrullaje en el archipiélago de Jambelí, donde numerosas naves peruanas se empezaban a hacer presente. El 1o. de Julio, tras un recorrido por las islas, fue informado de la proximidad de un avión peruano, al que ordenó abrir fuego, siendo contestado con ráfagas de ametralladora. Ese fue su bautizo de fuego durante la invasión.

La noche del 22 de Julio y estando en el muelle de Puerto Bolívar, el Aviso contestó el fuego de cuatro aviones peruanos, derribando a uno, que fue a caer por la quebrada de Balzalito.

Al día siguiente, 23 de Julio, salió a patrullar, sin hallar al enemigo. El 24 a eso de las doce de la mañana mantuvo un cuarto de hora el fuego graneado de la aviación enemiga, que había regresado a vengar la caída del avión el 22.

A las dos de la tarde, navegando en zig-zag, mantuvo el fuego de la aviación peruana por veinticinco minutos, sin sufrir bajas.

A las tres y media de la tarde, nuevamente resistió por tres cuartos de hora a las bombas del enemigo. Fue un día memorable y aunque su tripulación se encontraba dedicada a componer los daños, en la madrugada del 25 de Julio, a eso de las dos, volvieron al mar, con dirección a Punta Española y de allí le fue ordenado regresar a Guayaquil para reparar en parrilla a la nave.

El 2 de Agosto volvió a El Oro a bordo de la lancha Venecia con la finalidad de ayudar a los numerosos refugiados que pasaban una triste situación. El 20 entregó el mando del Aviso Atahualpa al Alférez César Endara Peñaherrera porque había sido designado Segundo Comandante del Calderón.

El 4 de Octubre viajó a Alausí en goce de licencia y se dedicó a sus labores agrícolas. El día 18, a las dos y media de la tarde, mientras concurría a la estación del ferrocarril con la finalidad de esperar el tren y adquirir los periódicos de Guayaquil, sus amigos Jaime y Emilio Velasco y Carlos Medina le invitaron a servirse un refrigerio en una tienda, un sandwich y una cerveza, pero como no los atendieron se retiraron a otro local propiedad de José R. Moreno, donde tres hombres en estado alcohólico le hicieron burla al traje de marino que llevaba Naranjo en esos momentos.

Este, comprendiendo que las provocaciones eran producto del trago, quizo retirarse. Uno de los borrachos, llamado Porfirio Pinos, se desató en injurias. Entonces Naranjo lo castigó con sus puños y abandonó el local, sin percatarse que Pinos tenía un arma. Sus amigos le gritaron y hasta trataron de arrebatarle el arma al agresor, la víctima se volteó, perdió el equilibrio, cayó al suelo. Un primer disparo le pasó rosando el cuerpo y el segundo le impactó, pero Naranjo pudo alcanzara decir: "No me mates"; mas, el asesino, le hizo un tercer disparo que le entró por la tetilla y perforó los pulmones. Falleció poco después. Tenía solamente 25 años de edad. (2)

El cadáver fue conducido a Duran en el Autocarril y de allí a Guayaquil a bordo del Aviso Atahualpa. Fue velado en el Local de la Zona Militar.

Sus solemnes funerales se realizaron en Guayaquil el 20 de Octubre y constituyeron una multitudinaria manifestación de gratitud por parte de la colonia orense de refugiados en el puerto principal, que concurrió masivamente.

(2) El asesino entró a la casa de Luz Cevallos de Robalino donde el Comisario Juvenal Ortiz, tras vencer alguna resistencia, logró capturarlo y entregarlo a un piquete de carabineros al mando del Cabo Mejía. Posteriormente fue sometido a jurado y condenado a 16 años de prisión, pero fugó el 9 de Junio de 1942 de la cárcel de Riobamba, en circunstancias de que el periodista guayaquileño Rodrigo Chávez González sustentaba en el Teatro León de esa ciudad, una charla sobre la actuación de Naranjo Fiallo en aguas de Jambelí.