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VASCO NUÑEZ DE BALBOA
CONQUISTADOR.- Nació en Jerez de los Caballeros, Extremadura, España, en 1575, de familia de hidalgos. Nada se conoce de su juventud. A fines de 1500 partió de Cadiz en la expedición de Rodrigo de Bastidas, Notario de Triana, y luego de un viaje sin contratiempos arribaron en Marzo de 1501 al cabo de la Vela, después recorrieron la desembocadura del río Magdalena en la actual Colombia, visitaron las islas Barú y Tortuga, el golfo de Darién, finalmente Jamaica y la isla Española, pero se hundieron las naves.

Entonces el Gobernador Antonio de Ovando le entregó a Balboa una encomienda agrícola con indios en la parte suroeste, llamada Salvatierra de la Sabana, que trabajó casi nueve años, tiempo en el cual logró conquistar una bien cimentada fama de jugador de dados y esgrimista. Quizá fue por lo primero que adquirió algunas deudas y acosado por los acreedores aprovechó que en 1510, el Bachiller Fernández de Enciso salía de la Española, con refuerzos para su socio Alonso de Hojeda, y oculto en un tonel logró introducirse en su nave, pero fue descubierto durante el viaje y amenazado con lanzarle al agua.

Llegados a Urabá, poblado que encontraron semidestruido, propuso a sus compañeros establecerse en la parte occidental del golfo -que él conocía desde su viaje con Bastidas en 1501- región que estaba habitada por indios menos bravíos, Aceptado su plan, fundaron Santa María de la Antigua en el Darién, que fue la primera ciudad española asentada en tierra firme americana.

Dicho territorio estaba comprendido dentro de la jurisdicción de Diego de Nicuesa, pero eso no pareció importarle mucho a Enciso, que hacía de cabeza del grupo; sin embargo, después de un breve tiempo de gobierno, comenzó a extorsionar a su gente, prohibiéndoles que comerciaran con los indígenas.

Exasperados los colonos, acudieron en ayuda a Balboa y éste les aconsejó que como el golfo de Darién separaba al gobierno de Alonso de Hojeda del de Nicuesa y hallándose Darién fuera de la jurisdicción de Hojeda, debían constituirse en Asamblea y desconocer a Enciso, como efectivamente lo hicieron, procediendo a elegirlo Alcalde de Cabildo.

Por esos días hizo su arribo Rodrigo Enríquez de Colmenares, lugarteniente de Nicuesa, quien se ganó a los vecinos a su confianza y entonces todos convinieron en invitar a Nicuesa a que tomara posesión de la nueva colonia de Santa María de la Antigua.

En calidad de Procuradores viajaron Diego del Corral y Diego Albítez a ver a Nicuesa, pero habiéndole tratado, se dieron cuenta de su carácter atrabiliario —peor que el de Enciso— y regresaron presurosos para realizar consultas. Balboa recomendó rechazarlo.

A la semana llegó Nicuesa y fue conminado por el Procurador del pueblo a que se regresara, pero como se armó de paciencia, esperó al día siguiente a ver si cambiaban de opinión, con el resultado de que fue puesto en un mal navío y arrojado al mar, donde posiblemente naufragó, pues nunca jamás se volvió a tener noticias de él.

No contento con ello Balboa hizo apresar a Enciso y le envió desterrado a la Española, junto con varios representantes suyos, quienes llevaban para exhibir el oro obtenido y pedir el gobierno de Santa María de la Antigua para sí.

El Gobernador Diego Colón y luego el Rey Fernando el Católico, nombraron Gobernador interino de Darién a Balboa, destituyendo a Hojeda y a Nicuesa, éste último, ya había fallecido; pero ocurrió que Enciso, arribó por entonces a la corte y se quejó contra Balboa.

Posiblemente esas quejas y alguna otra más que también debió llegar a oídos del Rey, movieron a éste a designar Gobernador titular y Capitán General de Darien a Pedrarias Dávila, militar, hijo de judíos conversos, a quienes había querido perseguir el Inquisidor Torquemada por haber vuelto a sus antiguas prácticas y creencias.

Mientras tanto, Balboa, demostrando una capacidad de acción a toda prueba y poniéndose en contacto con el Cacique Coreta, había realizado varias expediciones al istmo de Panamá, también visitó la región de Dadaiba que se suponía rica en oro y en otra ocasión remontó el río Atrato hasta las tierras del Cacique Abibeiba, desde donde pudo contemplar embelesado y por primera ocasión, los Andes colombianos, de todo lo cual dio cuenta a la Corte Española.

De vuelta al istmo, atacó a los Caciques Ponca y Comogre, cuyo hijo le confió en secreto que no lejos había otro mar y oro en abundancia. De vuelta a la Antigua toda su ilusión se concretó en descubrir aquel nuevo mar. Escribió al Rey en tal sentido y éste empezó a organizar una flota.

Enseguida, para confirmar los informes, Balboa salió el 1o. de Septiembre de 1513 al frente de una expedición compuesta de ciento noventa españoles y ochocientos indígenas, en busca del anhelado mar. El 4 llegó a Puerto Careta, el 8 a tierras del Cacique Ponce, el 20 siguió a la provincia de Quareguá. En la mañana del 25 los guías dijeron a Balboa que desde la cumbre de una montaña próxima podía divisarse el majestuoso mar. Balboa quizo ascender sólo a la montaña y cuando llegó a la cumbre quedó extasiado. Vuelto en sí llamó jubiloso a su gente y todos vieron. El Clérigo Andrés de Vera entonó un Te Deum, Balboa tomó posesión del mar del sur, sus islas y tierras firmes, descubiertas y por descubrir, en nombre de los Reyes Católicos Don Fernando V y su hija doña Juana y para constancia de tan memorable hecho ordenó al Escribano Andrés de Valderrábano que levantara el acta del descubrimiento con la lista de los presentes.

Terminada la ceremonia y siendo las diez de la mañana se dirigieron al mar y penetró hasta las rodillas, exclamando con voz alta "Vivan los altos y poderosos monarcas don Fernando y doña Juana, soberanos de Castilla y León y Aragón, en cuyo nombre y por la Real Corona de Castilla me encargo y tomo posesión efectiva, real y corporal de estos mares y tierras y costas y puertos e islas del sur, con todo lo que a ellas pertenezca....."

El regreso fue por Chiapas hasta la Punta de San Lorenzo en los dominios del Cacique Tumaco, quien le confirmó la existencia de una gran nación del sur. Con Balboa iban Francisco Pizarro y Alonso Martín. El 5 de Noviembre regresaron a la Antigua y entró triunfante el 19 de Enero de 1514.

En España el Rey Católico quizo premiar a Balboa de alguna manera y le designó Adelantado del Mar del Sur y Gobernador de la Provincia de Panamá y Coiba pero sometido a la autoridad de Pedrarias.

Llegado Pedrarias a la Antigua el 30 de Junio, creyó que Balboa le iba a oponer resistencia; pero, no fue así, pues Balboa no tenía intenciones de quedarse en dicha ciudad ni cosa por el estilo. De todas maneras Pedrarias le sometió a Juicio de residencia y a proceso, impidiendo su regreso a España para justificarse.

Balboa contaba con la protección del Obispo de Darien Fray Juan de Quevedo (1) hasta que éste volvió a España; entonces, sin ese freno, Pedrarias deshizo la magnífica labor de su gobierno pues era codicioso, cruel, desatento y falto de escrúpulos.

De todas maneras Balboa pudo expedicionar hacia el golfo de San Miguel entre 1517 y el 18 sin mayores resultados y deseoso de conquistar el riquísimo país del Sur que le habían anunciado preparó una pequeña flota y estando listo para salir al mar, Pedrarias le ordenó con fingimiento que fuera a Acla, donde le tomó prisionero con cinco de sus Capitanes y por medio del Escribano Gaspar de Espinosa se le acumularon acusaciones de muchos años atrás, algunas de ellas sobreseídas, a consecuencia de las cuales vino la condena de muerte por decapitación con hacha, contra Balboa, Andrés de Valderrábano, Luis Botello, Fernán Muñoz y Hernando de Arguello, excepto el Capitán Garabito que fue perdonado, y como además se les negó el derecho de apelación ante el Rey, se aplicó la sentencia al atardecer del 12 de Enero de 1519.

Frente al cadalso, el pregonero de la ciudad dijo en alta voz: "Esta es la justicia que manda a hacer el Rey Nuestro Señor y Pedrarias su Lugarteniente, en su nombre, a este hombre por traidor y usurpador de las tierras sujetas a la Real Corona". Vasco Núñez de Balboa, con voz serena y marcial entereza, replicó: "Es mentira y falsedad que se me levanta y para el paso en que voy, que nunca por el pensamiento me pasó tal cosa, ni pensé, que de mí tal se imaginara. Antes, fue siempre mi deseo servir al Rey, como fiel vasallo, y aumentarle Su Señoría con todo mi poder y fuerza".

El primero en ser decapitado fue Balboa. Al golpe del verdugo cayó al suelo la cabeza que tantas ilusiones abrigara y mientras las sombras de la noche cubrían los restos del gran Adelantado, Pedrarias empezaba a sentir remordimientos, o mejor dicho, a temer por la reacción de la Corte que veía venir en su contra.


(1) Merced a la intervención del Obispo pudo Balboa amistar con Pedrarias, quien llegó a prometerle la mano de su hija en matrimonio, como símbolo de paz, pero no solo no le cumplió esa oferta sino que le quitó la vida.

Balboa dejó manuscrita una Relación de sus descubrimientos en Tierra Firme que envió a la Crona.