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JOSE RODRIGUEZ BONIN
INDUSTRIAL.- Nació en Guayaquil el 14 de Julio de 1.887. Hijo legítimo de Manuel Rodríguez y Rodríguez, natural de la Vila de Porriño, Provincia de Pontevedra. Galicia, España, marino de la Armada Real española que se retiró, pasó a Lisboa y adquirió un barco de cabotaje que hacía viajes de Panamá a Valparaíso, luego adquirió otros y mejoró el negocio. Por amistad con los Williamson, propietarios de los mayores silos de Lima, decidió quedarse en esa capital. Entonces conoció en Guayaquil a Angela Bonín Cuadrado (1) y se casaron en 1.880. El 19 de Agosto de 1883, estuvo entre los vocales fundadores de la Sociedad de Beneficencia Española y la presidió el 88. El 27 de Febrero de ese año fundó la Casa de Comercio de Rodríguez y Rodríguez dedicada al ramo de ferretería e importaciones, que un año después comenzó a ser administraba por sus

(1) Angela Bonín Cuadrado fue hija legítima de Juan Bautista Bonino Sanguinetti, quien testó cerrado en Guayaquil el 4 de Noviembre de 1.891 de 83 años de edad, declarando ser nativo de Cave de Lovagno, Chiavari, Italia y bautizado en la iglesia de la Concepción de dicho pueblo; en Guayaquil fue dueño de una gran ferretería en Clemente Ballen entre Pichincha y Pedro Carbo y de acciones Mayores y Menores en el Banco del Ecuador; y de Teresa Cuadrado Yánez, natural de Sibambe, Cantón Alausí, Provincia del Chimborazo. Los esposos Bonín Cuadrado vivían en la calle de la Aduana y pasaban vacaciones en Yaguachi donde tenían dos casas frente a la plaza principal. Ella, hija legítima de Juan Bautista Cuadrado y de Ana Yánez. El matrimonio Bonín Cuadrado tuvo once hijos, ocho murieron de corta edad y sobrevivieron el Dr. Belisario, graduado de abogado en la U. de Genova y muerto joven; Angela que casó con Manuel Rodríguez y Rodríguez y Ana que casó con Jaime Puig Mir. Doña Teresa Cuadrado testó en Guayaquil de 76 años el 11 de Marzo de 1.889 ante el Escribano José Belisario Freile. Don Juan Bautista Bonino falleció en Guayaquil el 14 de Noviembre de 1.897 de 90 años de edad. Tuvo dos hermanas en Italia, Teresa y Antonieta y vivía viudo, con su hija Angela de Rodríguez, en casa de ella (Clemente Ballén entre Pichincha y Pedro Carbo).

apoderados, Juan Francisco y Víctor Aycart. (2) Sus hermanos Enrique y José Rodríguez y Rodríguez, también poseían una ferretería en Guayaquil, bajo la razón social de Rodríguez y Hnos. y le confirieron poder para liquidarla. Hacia 1.890 pasó a Vigo con todos los suyos, allí dejó estudiando a sus hijos mayores. El 93 estuvo de vuelta en Guayaquil, adquirió acciones de la Empresa de Alumbrado de Gas y en la de Carros Urbanos y viajó nuevamente a Vigo (3) donde falleció en 1912 de 61 años, a causa de un segundo ataque de catalepsia. Dicen que lo tuvieron tres días velándolo para ver si despertaba, su esposa Angela Bonín falleció igualmente en Vigo en 1.927 de achaques propios de la vejez. Ella había hecho construir la Iglesia de María Auxiliadora de ese puerto para entregarla en donación a los salesianos y estando de vacaciones en la quinta familiar de Porrino le refirió a sus hijos que la "Virgen" la había llamado para llevarla al cielo. Les pidió entonces que la trasladaran a Vigo aunque estaba aparentemente sana y murió siete días después en su casa del malecón marítimo o calle Príncipe, sin agonía, el 24 de Septiembre, ante el asombro de todos los suyos.


(2) La Ferretería y un "gran depósito de harinas y abarrotes en general'' funcionaban en la calle Pichincha Nos. 701 al 705 y Municipalidad El ramo principal de importaciones consistía en harina de trigo y cemento tipo Portland que venía en barricas de Inglaterra.

(3) Como dato curioso cabe anotar que de paso por Panamá Manuel Rodríguez y Rodríguez se encontró con su amigo y paisano Rufino Ruiz, quien dirigía los trabajos de una de las dragas mayores del Canal y había sido Jefe de Máquinas del Acorazado "Oquendo” buque insignia del Almirante Pascual Cervera y Topete. Comandante en Jefe de la escuadra española derrotada en las aguas de Santiago de Cuba durante la guerra Hispano-Americana. Dn. Rufino había estado prisionero en Annapólis y al ser liberado siguió a Panamá pero su amigo Rodríguez le convenció de venirse al Ecuador como administrador de la hacienda cacaotera "El Naranjo", que tenía quince kilómetros de extensión en el cantón Puebloviejo, provincia de Los Ríos, donde trabajó casi hasta su muerte ocurrida cincuenta años después pues le encantó tanto que decidió jamás salir de ella. De Don Rufino existe abundante descendencia en Guayaquil.
José Rodríguez Bonín fue el segundo de sus hijos y aunque nació en Guayaquil, como le llevaron de pocos meses a Vigo siguió estudios primarios y secundarios en el Colegio jesuita del Apóstol Santiago ubicado en la población cercana de La Guardia. En las vacaciones le enviaban a Francia, Suiza, Alemania, Inglaterra e Italia hasta obtener el grado de Bachiller en Humanidades Clásicas en 1.906 con magníficas calificaciones y teniendo todo listo para hacer la carrera de Ingeniero en Manchester su padre resolvió que atendiera los negocios familiares de Guayaquil y le mandó a prepararse un año en cuestiones económicas y comerciales en la Universidad Jesuita de Deusto. (4)

Era un joven simpático, correcto y jovial, que hablaba fluidamente el gallego, inglés y francés, entendía el Vasco y tenia mucho trato social amaba los viajes, las fiestas y sobre todo los deportes marinos.

A mediados de 1.907 la familia Rodríguez Bonín pasó por ultima vez a Guayaquil, vinieron casi todos y el dos de mayo José fue emancipado ante el Escribano Federico Bibliano Espinoza para que pudieran ejecutar actos de comercio a pesar de no haber cumplido aun los veintiún años, edad mínima legal por entonces; de suerte que bajo la asesoría del Subgerente del Banco del Ecuador Eduardo Game Valarezo y de los abogados de la familia Dres. Manuel Tama Vivero y Heleodoro Castro, entró a administrar y dirigir la ferretería, el almacén y bodega de productos agrícolas, la Hacienda "El Naranjo" en Pueblo Viejo, las acciones mayores y menores en los Bancos del Ecuador, Italiano, Territorial y dos propiedades urbanas muy valiosas ubicadas en Diez de Agosto y Pichincha y en Clemente Ballen entre Pichincha y Pedro Carbo.


(4) José Rodríguez Bonín fue escogido para venir a América cuando su hermano mayor Manuel encontró que no podía acostumbrarse al calor de Guayaquil y se regresó a Vigo dos meses después.

En 1909 sus amigos Pedro Pablo Camposano y Francisco Coello le llevaron al recién inaugurado Balneario de Salinas que le agradó muchísimo y se convirtió en uno de sus mayores propulsores, pues adquirió la lomita de la entrada, ayudó a los pobladores realizo obras etc. Ese año presidió el directorio de la Compañía de Alumbrado de Gas.

En 1910 adquirió a Francisco Martínez de Lara dos terrenos grandes ubicados en la calle El Oro y la Ría que destinó para jardines y como recién había comprado en Chicago una velocísima lancha automóvil con motor a gasolina, de 27 pies de largo, que bautizó La Vigesa Primera en recuerdo a Vigo, hizo construir en el mayor de los terrenos un embarcadero muy completo. Algunas tardes iban a visitarle Juan Alfredo Wrigth Aguirre y Alberto Dáger Rendón, quienes también tenían embarcaciones a motor y a vela, y juntos salían a excursiones fluviales y marítimas.

Ese año entró en tratos para formar una compañía de Vapores con Emilio Estrada Carmona y Francisco Urbina Jado que no se concretó a causa de la política e ingresó a la Sociedad Española de Beneficencia.

El 9 de Octubre de 1.913 ganó la primera carrera de lanchas tipo automóvil que se corrió en la ría compitiendo con La Rama de Felipe Mendoza Coello a) el Conde y con “La María” de Alejo Madinya Lascano, la partida la dio el buque Libertador Bolívar con un pequeño cañoncito de salvas y el trofeo fue donado por la Municipalidad. En eso, como en muchas otras actividades, hizo de pionero. Un aviso publicitario anunciaba “M. Rodríguez e Hijo” casa fundada en 1874, importadores, exportadores, comisionistas, importación de mercadería de Europa y los Estados Unidos, Harinas de New York, sardinas y conservas de Vigo. Cobro de letras y demás efectos comerciales. Compra y venta de valores fiduciarios nacionales y extranjeros con fondos en mano y sin ellos, con garantía a nuestra satisfacción, estipulando comisión mínima. Vendemos Letras de Cambio y expedimos Cartas de Crédito sobre plazos fijos. Municipalidad N° 200 y Pichincha. Ya era miembro de los Directorios del Banco del Ecuador y Territorial, de la Compañía de Seguros y Vicepresidente de la Caja de Ahorros.

En 1.915 liquidó las existencias del almacén y la ferretería. El 18 estuvo entre los fundadores de la Sociedad de Puericultura y desde el 21 fue Inspector de la Casa Cuna de esa institución. El 19 presidio el Directorio de la Compañía de Teléfonos y con su hermano el Ing. Juan Rodríguez Bonín presentó un proyecto para la construcción de un inmueble de aduana a la altura de la Avenida Olmedo. El Congreso decidió apoyarle, dado que el financiamiento corría a cargo de dichos hermanos y señaló una última sesión que se realizaría en Guayaquil en homenaje al Centenario de la Independencia pero como dicha sesión no llegó a celebrarse, se perdió la gestión.

Ese año su hermano Juan también elaboró un proyecto para el dragado de las barras del Río Guayas obra que devolvería a Guayaquil toda su importancia como puerto. Igualmente elaboró un proyecto de canalización integral con detalles técnicos, como la colocación de sifones en el interior de los tubos para impedir que los mosquitos penetren por los sumideros. Cuando la Compañía White obtuvo la licitación de la obra y no colocó los sifones, empezó la proliferación de dichos insectos con grave daño para la salud pública.

A principio de 1.921, sabedor que su madre pensaba visitar Guayaquil, inició la construcción de una villa en la calle Vivero No. 305 y la Ría, sobre el mayor de sus dos solares. La construcción demoró un año, personalmente dibujó los planos. Hizo venir de España la mayor parte de los materiales y aún de los muebles, pues la decoración se realizó allá. La villa tuvo dos pisos y un mirador, los extensos jardines empedrados 3.750 mtrs. 2 con puentecitos y linternas japonesas, poseía el embarcadero con parrillas para lanchas en la parte del río y su frente daba a la calle principal. Una alta y artística reja rodeaba esa extensión pero las puertas siempre estuvieron abiertas al público y a los turistas extranjeros que llegaban a Guayaquil a bordo de los vapores de La Grace y eran conducidos a "La Villa" por los guías de esa empresa naviera.

"La Villa" se componía en la planta baja de un gran Hall de entrada decorado con un gigantesco tapiz europeo que cubría la totalidad de la pared del fondo y tenía motivos mitológicos (ninfas bañándose en una laguna) Aunque poco antes de su matrimonio y para no ofender el pudor de su esposa, Rodríguez Bonín lo tapó totalmente con otro de motivos moriscos y tan valioso como el anterior, quedando el primero en el olvido sin haber sido nunca removido de su sitio. Ambos estaban firmados.

El comedor era para veinte personas, inglés Chipendale, con platería europea martillada, juego de copas de cristal y vajilla de porcelana (5). Un cuarto de baño con tina y servicio de porcelana y motivos florales. El Budvá era de cristalería Mary Gregory. La cocina grande y espaciosa, tipo europeo, con perchas y anaqueles de caoba. Los cuartos de servicios tenían sus propios baños.


(5) En 1.923 el diario "El Faro" de Vigo publicó la siguiente nota: La vajilla utilizada en el banquete dado a los reyes (Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Batemberg) en su visita a Vigo -Los Sres. don Manuel Alvarez e hijo que, como saben nuestros lectores, son dueños de una importante industria que honra con la calidad de sus artículos al comercio local, facilitaron el servicio de mesa que se utilizó en el banquete que el Ayuntamiento ofreció a sus Magestades en el Círculo Mercantil. La vajilla en cuestión se exhibe en el escaparate del establecimiento que poseen en el No. 29 de la calle Policarpo Sanz, es de porcelana de Limoges y lleva una noble cenefa de oro incrustada a mano sobre fondo verde. La forma y los dibujos en relieve son de exquisito gusto artístico. Del valor de esta vajilla da idea el hecho de que sólo cuatro existen en España. Una la posee el señor Bedriñan dueño del Castillo de Monterreal en Bayona. Otra el Embajador de los Estados Unidos en Madrid. Otra don Manuel Alvarez, Gerente de la razón social, y la que está en venta en la casa Alvarez e Hijo. Esta misma casa ha vendido una vajilla igual para Guayaquil, adquirida por los señores de Bonín. El cristal (se refiere al juego de copas utilizado en el banquete) de fina y bella traza de elegantísima forma, modelo copa alta, procede de Val Saint Lamber, Bélgica, y es género exquisito. Todas las piezas fueron talladas a mano. Otro juego igual de copas, también fue adquirido para Guayaquil.
Dos bodegas destinadas a vinos y licores la una y a conservas en general la otra incluyendo los infaltables quesos y chocolates. Todo a la europea. Sin embargo, la mayor atracción de la planta baja eran sus tres grandes salones, el Escritorio y la Pinacoteca de óleos nacionales de Pinto, Manosalvas y Mideros. El Gran Salón Principal estilo francés se componía de un juego de muebles Luis XVI en pan de plata y tapiz celeste a rayas, de veinticuatro piezas entre sillas y sillones, aparte de cuatro consolas de mármol y espejos viselados belgas, dos enormes bull y se alumbraba con una lámpara central gigante de bronce y cuatro esquineras de cristal de Bohemia. Una alfombra de 6 metros por 10 Aubusson, completaba el decorado.

Las paredes interiores y exteriores de la Villa eran de zinc repujado con hermosos dibujos similares a los papeles tapices de la actualidad.

El segundo salón llamaba de Música y tenía un pequeño piano de cola de fabricación norteamericana, que en realidad era un radiotocadiscos, rara atracción de esa época. También existía una pianola y una extensa variedad de discos y de rollos musicales. El mobiliario Art Decó se completaba con finos adornos de porcelana y opalinas art nouveau. La lámpara Tiffany y otra gran alfombra Aubusson.

El Tercer salón se llamaba Chino porque los muebles y la mayoría de las porcelanas le habían sido obsequiados por la Colonia China del Puerto, en agradecimiento a sus gestiones en el Directorio del Banco del Ecuador. Los muebles eran tallados en finas maderas negras, con motivos florales, pequeños ratoncitos y racimos de vid. Se componía de doce grandes piezas construidas en la colonia portuguesa de Macao. Dos gigantescos jarrones Ming, azules y blancos, flanqueaban la entrada.

El escritorio tipo inglés, con muebles muy cómodos, forrados en cuero color café, había sido traído de Londres.

El segundo piso contenía otro espacioso Hall y seis dormitorios de gran tamaño con sus respectivos baños completos. Dos balcones gigantescos, uno para la calle Vivero y otro para la Ría, conectados entre sí por un largo y acogedor corredor, invitaban al descanso, a la sombra de grandes plantas trepadoras. El balcón principal daba sobre la entrada.

El conjunto era armónico y bellísimo. Nadie jamás antes ni después ha tenido en Guayaquil una mansión semejante, ni nadie ha vivido con tal boato y fasto. La Villa se complementaba con un jardín botánico y un zoológico. Para el primero José Rodríguez Bonín importó frutos exóticos como el Jontop del Japón y la Chirimoya china del Asia central, diversas variedades de mangos de la Habana y varias clases de hermosísimas orquídeas, únicas en sudamérica. Para el zoológico trajo un orangután del Africa que se volvió bravo de vivir sin pareja, terminó mordiendo a su cuidador y fue entregado gratuitamente al Zoológico de Santiago de Chile. Un chimpacé muy inteligente que aprendió a abrir la cerradura de su jaula y se iba a la cocina a comer todo lo que podía, de preferencia le gustaba la ensalada de aguacate. Tenía monos de la amazonía, cacatúas de las Islas canarias, una exótica arpía, aves del paraíso, un Cóndor de los Andes, un pavo real macho de gran cola verde que era la atracción principal del conjunto, venados, tigrillos. un estanque de peces tropicales y pájaros de las más variadas especies ecuatorianas que brindaban hermosos y continuos conciertos. Por ello, la Real Sociedad de Zoología de Londres le designó Miembro de Número.

La noche de la inauguración se celebró una hermosísima recepción a más de quinientas personas con baile hasta bien entrada la madrugada. La empresa "Ambos Mundos" (de Alejo Matheus Amador, periodista que escribía en El Nacional y La Linterna de Quito; Eduardo Rivas Ors. propietario de la empresa productora y distribuidora de Films y del cine Edén; Nicolás Bayona y Francisco Parra) filmó los interiores y exteriores en un rollo de 16 milímetros que tituló "La Villa de don José Rodríguez Bonín" y pasó esa "vista" en diversas funciones del Edén causando asombro en la concurrencia.

Pronto "La Villa" se convirtió en el sitio de mayor atracción de la ciudad, los padres llevaban a sus hijos, las monjas del Colegio de la Inmaculada a sus alumnas internas y hasta la Municipalidad pidió en varias ocasiones que permita enseñarla a los visitantes lustres, para lo cual se abrió un libro de Honor que hoy existe en poder de sus descendientes.

Ese mismo año 21 fundó la empresa "Industrias y Construcciones Compañía Anónima" naciendo figurar a sus hermanos de España, a su primo el Dr. Rodrigo Puig Mir y Bonín y a sus amigos Francisco J. Camposano, Antonio Madinyá Lascano y Pablo Arosemena Merino. Poco después viajó a Alemania y contrató con la "Fried Krupp" y la G. Grusonwertk especializada en maquinarias y en fábricas de cemento, la instalación de una planta cementera en Guayaquil.

En 1.922 hizo traer uno de los automóviles más finos que se ha visto en este país. Se trataba de un modelo de colección llamado "Elizalde" de la afamada Casa Hispano-Suiza. Era grande, elegante, con un potente motor de diez cilindros y en él realizó continuos viajes por las zonas aledañas a Guayaquil, pero en los años treinta fue chocado cuando se hallaba al pie de la oficina Rodríguez Bonín y tuvo que ser enviado a Vigo para su reparación. Finalmente lo obsequió a su hermano mayor Juan, con quien siempre fue muy unido.

En Noviembre intervino, tratando de mediar, en la huelga general declarada por la Confederación Obrera del Guayas, que degeneró en el enfrentamiento del ejercito con el pueblo desarmado y en la matanza de obreros ejecutada el día 15 de ese fatídico mes.

En 1.923 vendió su casar en la calle Príncipe de Vigo a su hermano Enrique, para disponer de suficiente dinero a fin de terminar de montar una fábrica de cemento en Guayaquil.

El 17 de marzo contrajo matrimonio con María Luisa Game Castro, hija de Eduardo Game Valarezo, Gerente del Banco del Ecuador y de su prima hermana Rosa de los Angeles Castro Valarezo. Matrimonio feliz. La luna de miel fue por Europa, el primer hijo falleció de horas en Vigo porque se pasó el parto, después nacerían dos más, un hombre y una mujer: Eduardo y María del Pilar.

De regreso a Guayaquil fue designado miembro de la Junta de Mejoras de la Península de Santa Elena y comenzó los arreglos del primitivo caminito de verano, también llamado Trillo, con un tractor norteamericano "Forzum" de su propiedad. Las gasolina llegaba en latas del Perú y Rodríguez Bonín la hacía conducir al almacén de Nicolás Peso, situado a la entrada de San José de Amén hoy Progreso. Los viajeros que querían avanzar a Santa Elena tenían que hacerlo a través de la pampa semidesértica y con un guía, finalmente se llegaba a los baños termales de San Vicente después de casi doce horas de viaje y al día siguiente seguían a Santa Elena y a Salinas. Era toda una aventura, por los arreglos efectuados se disminuyó el tiempo a sólo diez horas y arribaban a Salinas casi de noche, saliendo en la madrugada.

Mientras tanto a comienzos del año 22 había hecho venir al país a un grupo de técnicos extranjeros de la fábrica Krupp. Entre ellos mencionaremos al Ing. Erick Blumel, el Ing. Karl Justus, Hermán Wanke, Willi Funke que hizo de hornero, Paúl Brocker y Willi Zombronner que dirigió la construcción de la fábrica de cemento San Eduardo, así bautizada en honor a su suegro Eduardo Game, a quien siempre admiró mucho, en el sitio las Cañitas a cuatro kilómetros de Guayaquil, siguiendo la línea del ferrocarril a la Costa, y en la propia orilla del Estero Salado, dedicada a la producción de cemento Portland. La fábrica contaba con dos vías fáciles y cortas para su comunicación con la ciudad.

La de tierra, presentaba una amplia trocha, utilizable en verano para el tráfico de automóviles, que recorren la distancia en 20 minutos. Y la de agua, estaba servida por una nave de la propia compañía, una embarcación de hierro, "de 80 pies de largo, con motor de petróleo crudo, que hacía los viajes en también 20 minutos.

Inicialmente la Fábrica San Eduardo tenía una producción de 60 a 70 toneladas por día, en tanto que el consumo de petróleo para los hornos y motores no pasaba de 15 a 16 galones diarios. Para el acoderamiento de sus buques la fábrica contaba con un Muelle construido en la margen del Estero Salado para el cómodo arribo de los vapores y la descarga del petróleo. El muelle medía sesenta metros de largo por seis de ancho y estaba provisto de doble línea férrea, terminando en rampa que descansaba sobre una balsa capaz de resistir 20 toneladas de peso.

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