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BLAS VALERA. S.J.
CRONISTA.- Nació en Chachapoyas, Perú, en 1550. Hijo del Capitán Conquistador Luis Valera y de una de las Ñutas de la Corte de Atahualpa, conocida por los cristianos con el insípido nombre de Francisca Pérez. Se educó en Cajamarca y Trujillo y después fue enviado por su padre a seguir cursos superiores en el Colegio Jesuita de Lima, siendo recibido por el Padre Portillo en 1568. Allí siguió dos años de Arte y uno de Teología.

Todavía de estudiante fue enviado a Huarochirí con el Padre Bracamente y otros, pero en 1570 se dejaron esas doctrinas y pasaron nuevamente a Lima. Después anduvo por el Cusco con el Padre Barzana y en la iglesia de los jesuitas de esa ciudad profesó los tres votos y se ordenó de sacerdote en 1573.

En 1577 estuvo en Juli, luego en Potosí, dedicado a leer la clase de Medianos y a escribir una Historia del Perú, pues era muy dado a las bellas letras y ya había compuesto un Catecismo en quechua y en aymará con el Padre José Acosta, considerado el primer sabio naturalista en su tiempo, obra que fue aprobada por el Arzobispo de Lima Toribio Alfonso de Mogrovejo.

En 1583 le ocurrió un suceso del que no se tienen mayores noticias pues, por una carta del Padre Juan Sebastián, Rector del Colegio de Potosí, y otra del Provincial Juan de Atienza, se conoce que tuvieron que quitarle la clase de Medianos por haber incurrido en una falta grave, pero no pública ni tal que obligase a despedirlo. Lo cierto fue que el Padre General dispuso que viaje a España.

Para entonces Valera había terminado su Historia que escribió en latín y con motivo de su traslado debió sacar varias copias igualmente en latín, pues una de ellas dejó en Lima donde fue vista y comentada por el Padre Alonso de Sandoval.

En 1587 se encontraba en Cádiz, destinado al Colegio de Málaga, pero cuando en 1596 ocurrió el asalto, saqueo e incendio de Cádiz por las fuerzas inglesas del Conde de Essex, aún se hallaba en la ciudad y aunque se les permitió a los Jesuitas retirar sus libros y documentos antes del asalto final, parece que en el apuro, se traspapelaron.

En 1600 el Padre Maldonado de Saavedra, Morador del Colegio Jesuita de Córdova, entregó unos papeles quedados a la muerte de Valera, al historiador Garcilaso de la Vega, quien se benefició de ellos, pues los cita varias veces en sus Comentarios Reales, indicando que los había recibido destrozados a causa del asalto de los ingleses. Por eso es posible indicar que Valera debió morir entre 1596 y 1600.

Sus escritos tuvieron mala suerte, corrieron desperdigados y aún lo están a pesar del tiempo transcurrido. El Padre Torres, en 1604, al volver al Perú, trajo un "Vocabulario Histórico", obra del mismo Valera, que se guardó por mucho tiempo en el Colegio de los Jesuitas de La Paz, donde los vio y tuvo en sus manos el Padre Anello de Oliva.

También se conoce que escribió un libro "De los Indios del Perú, sus costumbres y pacificación", obra igualmente perdida, y es probable que el manuscrito inédito encontrado en 1879 por el gran americanista Marco Jiménez de la Espada y que salió publicado como la Relación de un Jesuita anónimo, haya sido escrito por Valera.

"Su obra es de importancia capital para la corriente histórica quiteñista y que partiendo posiblemente de Valera, el más antiguo cronista que la sostiene, rueda por la vertiente de Zarate, Gómara, Garcilado y Oliva hasta colmar de episodios y afirmaciones inéditas al grupo de historiadores cusqueñistas, la existencia de los Shiris, el quiteñismo de Atahualpa (que hoy se sabe que no es verdadero), la particición del Imperio por Huayna Cápac, la venganza de los quiteños contra los españoles por la muerte de Atahualpa, la leyenda de su entierro, etc."