ALEJANDRO VELASCO MEJIA
ROMANCERO.-
Nació en Guayaquil el 19 de Mayo de 1915. Hijo
legítimo de Juan Manuel Velasco Castillo, propietario
de una tienda de abarrotes en Capitán Nájera
y Chimborazo y de Mercedes Mejía Martínez,
naturales de Ambato.
El mayor de una larga familia
compuesta de ocho hermanos que vivían en una
casa propia ubicada en Huancavilca y Chile; para el
15 de Noviembre de 1922 el joven Alejandro fue mudo
espectador, a través de una reja, del asesinato
de cuatro obreros, abaleados a manos del ejército.
Estudió la primaria
en la escuela municipal Nelson Matheus y tuvo de profesor
a Lauro Dávila, a quien recuerda enérgico,
bondadoso, querido y respetado por todos. Era un chico
travieso que gustaba escaparse al cerro a coger ciruelas
o concurría a la esquina de Calixto Romero
y Chimborazo donde crecía un árbol cargado
de frutos, anualmente su madre le llevaba de vacaciones
a la sierra y se acostumbró a leer mucho, sobre
todo los cuentos de Emilio Salgari, Julio Verne y
las Mil y una Noches.
Terminada su instrucción
primaria en 1927 quizo viajar a Venezuela pero no
pudo concretar el proyecto debido a su corta edad;
en cambio, aprovechó una invitación
que le formularon unos parientes paternos de apellido
Moya y se trasladó a vivir con ellos en Portoviejo,
ayudándoles por S/. 120 mensuales, como dependiente
de una tienda de telas, jergones, monturas, zapatos,
etc.
El 31 regresó a habitar
con sus padres en Guayaquil y entró de sellador
de cartas al Correo con S/. 160 mensuales. El 33 renunció
para ayudar a su madre en el manejo de la tienda familiar.
El 35 realizó la conscripción militar
en el Grupo de Artillería “Bolívar”
acantonado en Latacunga y un año después
se graduó de Sargento Segundo.
Nuevamente en el despacho diario de la tienda, comenzó
espontáneamente a escribir sus primeros poemas
porque tenía vocación natural para ello
y admiraba a los modernistas de Latinoamérica
cuyas producciones leía. Entonces reunió
algunos poemas en un pequeño volumen que hizo
imprimir en un taller gráfico bajo el título
de "Trigo de Artesa" tres años después,
pero como repartió los pocos ejemplares entre
familiares y amigos y la prensa no se hizo eco, no
lo ha conservado ni conoce quien pueda tener a la
presente algún ejemplar.
El 38 comenzó a trabajar
a comisión para dos comerciantes judíos
con tienda en Febres Cordero y Chile. Ellos le entregaban
semanalmente una cantidad fija de cortes de tela (Vuelas,
peterpanes y buratos) salía con su ayudante
a recorrer las calles y hacía ventas de puerta
a puerta. El negocio era bueno pero agotador y no
duró mucho tiempo porque debido justamente
a ese contacto de casa en casa, entró en amistad
con varios líderes obreros entre los que recuerda
a Segundo Ramos, Marcos T. Oramas y Floresmilo Romero,
asistía a sus asambleas (1) y frecuentaba las
conferencias que ofrecían en el Paraninfo de
la Universidad los jefes del movimiento Sindical internacional
cuando visitaban nuestra ciudad. Leyó el Capital
de Marx y formó ideas comunistas pero nunca
llegó a afiliarse. Enrique Gil Gilbert le condujo
a la buhardilla de Joaquín Gallegos Lara, quien
se interesó por su poesía, ubicada en
la frontera entre lo lírico y lo proletario
y la hizo aparecer en una página entera en
la revista universitaria "Rutas".
En otra ocasión le llevó
varios romances a Gil Gilbert, éste se los
mostró a su esposa Alba Calderón que
se entusiasmó mucho con ellos y los envió
al Dr. Abel Romeo Castillo para su publicación
en "El Telégrafo".
(1) Las Asambleas se celebraban
en las sedes de la Sociedad Hijos del Trabajo ubicada
en P. Ycaza entre Escobedo y Boyacá y Sociedad
de Carpinteros en Primero de Mayo y Seis de Marzo.
El 40 editó un corto poemario titulado "El
Arbol de Paz" con versos. Hernán Rodríguez
Castelo ha dicho que Velasco Mejía, a caballo
entre dos generaciones y al margen de los movimientos
líricos de una y de otra, es el romancista
del tiempo. Su orientación es clara, quiere
hacer un Romance nacional, popular, mulato; pero dada
su falta de preparación y de dominio del idioma,
con quiebras de ritmo e imperfecciones, expresiones
disidentes, palabras de relleno, versos arnplificatorios
o neutros en otros casos, derivando al cartel político,
lo edificante o lo didáctico, a veces falla,
así por ejemplo, en la Alfarada.
El 41 vendieron la casa familiar
y se trasladaron a otra más grande en Chimborazo
y Capitán Nájera donde fue vecino de
Pedro Saad y de Elías Muñoz Vicuña,
que tanta influencia ejercerían en el comunismo
guayaquileño en las décadas de los años
50 y 80 el primero y en los años siguientes
el segundo.
En el invierno del 42 pasó
tres meses de vacaciones en Quito en casa de su tía
Lucinda Moya de Ortiz y conoció a Jorge Enrique
Adoum, quien lo llevó a presentar al Café
La Democracia, donde se reunían otros jóvenes
poetas de izquierda al caer de las tardes y como se
quedaban en fructíferas tertulias hasta las
primeras horas de la madrugada, eran conocidos con
la denominación de los poetas de la madrugada
o simplemente los Madrugada.
Entre los principales estaba
Galo Recalde y Galo Rene Pérez, contando con
algunos cuencanos como César Dávila
Andrade, Enrique Noboa Arízaga y Jacinto Cordero
Espinosa y otros guayaquileños como Rafael
Días Ycaza, Tomás Pantaléon y
Alejandro Velasco Mejía. El grupo no duró
mucho pero alcanzaron a publicar dos números
de la revista de su nombre.
El padre de Adoum (2) organizó
un concurso de cantos dedicados a Guayaquil, Alejandro
recibió uno de los Premios y su trabajo apareció
en la revista "Oasis", órgano del
Grupo Cultural arabe en Quito.
Para entonces cultivaba el
romance popular que a diferencia del histórico
que también estaba en boga, trata asuntos triviales,
como ejemplo de lo que era su vena popular, copio
a continuación el romance "Sabina"
// Sabina es una trigueña/ que vive en el Astillero,
/ Piel madura de grosellas / le cubre todo su cuerpo.
/ Los candiles de sus ojos / le brillan como luceros.
/ Sus pestañas son dos cercas / su pecho es
un limonero, / Dicen que es mala Sabina; / pero yo,
yo sí la quiero. // Sus miradas son dos playas.
/ Sus brazos son dos esteros. / Al bañarse
me hacen sombra / las palmeras de su pelo, / La zaraza
de su enagua / yo he quebrado entre mis dedos. / Yo
he cantado en su cintura / cual si fuera un guitarrero.
/ Dicen que es mala Sabina; / pero yo, yo si la quiero.
// De corazón de guayaba / es su boca que yo
muerdo. / Sus dientes color de azúcar, / su
cuerpo de caramelo. / La Sabina lava y plancha / cantando
bajo su alero. / En su cuerpo de sabana / se extraviaron
mis resuellos. / Dicen que es mala Sabina / pero yo,
yo si la quiero.//
El 43 regresó a Guayaquil
y cerró filas en las múltiples manifestaciones
callejeras contra el régimen de Arroyo del
Río, integrado al Comité Popular Restaurador
que funcionaba en Chimborazo y Manabí con otros
jóvenes izquierdistas como Plinio Arguello,
que era el encargado de pintar los cartelones y pancartas
por su facilidad para dibujar, por Juan Chávez
y por su hermano menor Aníbal Velasco Mejía,
éste último, se hizo famoso como luchador
Sindical en el Departamento de aseo de Calles de la
Municipalidad.
(2) Jorge Elias Francisco Adoum, más conocido
por su seudónimo literario de "Mago Jefa"
y cuya biografía puede verse en este Diccionario,
es autor de más de cuarenta obras, casi todas
de carácter esotérico, publicadas en
portugués y español, en Chile y Argentina
y sobre todo en el Brasil, donde existe una Hermandad
con su nombre, dedicada a preservar su enseñanza
y Memoria.
Pronto destacaron por sus canciones, mítines
políticos y arengas y por sus contactos con
el elemento obrero de los sindicatos y fábricas
que visitaban de continuo. Y cuando se fundó
Acción Democrática Ecuatoriana ADE,
bajo la presidencia de Francisco Arízaga Luque,
se sumaron desinteresadamente a ella.
Para la revolución del
28 de Mayo de 1944 salió a las calles a luchar
y luego fue designado Guarda de Primera con S/, 240
mensuales en el Resguardo de Aduanas, siendo Comandante
Adolfo Jurado González.
En la manifestación
por el día de los Trabajadores realizada el
1o. de Mayo de 1945, desfiló por el boulevard
portando un cartel con acusaciones concretas contra
el gobierno del Presidente Velasco Ibarra, pero fueron
disueltos a punta de sable.
El 46 casó con Lidia
Reyes Espinosa, matrimonio feliz y un hijo. Sus compañeros
poetas le llevaron al Núcleo del Guayas de
la Casa de la Cultura Ecuatoriana y al estallar la
dictadura velasquista del 30 de Marzo perdió
el empleo.
El 47 pasó a trabajar
de Ayudante de bodega del Departamento Municipal de
Aseo de Calles y allí continuó hasta
su jubilación, habiendo merecido los siguientes
ascensos: De Ayudante a Subcontrol, de Subcontrol
a Control y de Control a Jefe de Zona. El matrimonio
y esa ocupación le restaron tiempo a su activa
militancia izquierdista, que desde entonces comenzó
a decaer.
El 9 de Octubre de 1952 recibió
una Medalla de Oro de la Municipalidad de Guayaquil
en reconocimiento a su quehacer intelectual. El 27
de ese mes ofreció un Recital en el CCE matriz
de Quito. El 53 editó su nuevo poemario "Tierra
Nueva, en romances. El 56 adquirió una villa
en la calle Tegucigalpa del barrio del Seguro y apareció
en la Antología de poetas ecuatorianos publicada
por la Editorial Losada de Buenos Aires.
El 58 fue tomada la letra de su hermoso Canto a Atahualpa,
épico y de exaltación de los valores
prehispánicos, como uno de los tres temas que
componen el poema sinfónico con elementos de
ballet, "Yaguar Shungo o Corazón Sangrante",
del compositor Gerardo Guevara.
El 72 la declamadora argentina
Ileana Monast recitó algunos de sus poemas
en Buenos Aires. Ese año apareció el
mayor de sus libros "Rumiñahui el Cóndor
rebelde", canto largo e intenso que en formas
métricas más libres que las del Romance
que venía cultivando, le hizo partícipe
de las empresas de lírica épica de la
generación de poetas del 50. Fragmento: //
Sólo sé que se llamaba Rumiñahui
/ y que era un hombre de la raza primitiva / y de
la sangre primitiva y pura, como el aire que rodeaba
a sus montañas. // Y sé / que era un
General rebelde y fiero/ que ostentaba, / sobre el
antiguo barro de su frente, / la insignia del valor
y las hazañas; / ¡Una pluma de las grandes
aves; / de aquellas, / las que anidan en las cumbres!
// Sólo sé que se llamaba Rumiñahui
/ y que era un hombre curtido por el viento / el sol,
/ los fríos y las grandes luchas, /que su Patria
tenía por fronteras / los Cuatro Puntos Cardinales
/ y por armas,/ una espada vegetal de chonta, / un
dardo de curada espina /y la fuerza sin tregua de
sus brazos. //
Por entonces se hizo amigo
del gran poeta Eugeni Evtusheneo cuando éste
visitó el Ecuador. Evtushenco lo tradujo al
ruso.
El 75, Rafael Díaz Ycaza,
presidente del Núcleo del Guayas, editó
su "Romancero del Guayas", con selección
de sus poemas, en 100 páginas, dentro de la
colección Letras del Ecuador.
El 76, la Municipalidad de
Montecristi, cuna de Eloy Alfaro, le agradeció
por su canto "La Alfarada" con Medalla y
Pergamino. El 8 de Octubre fue declarado por el Centro
Municipal de Cultura, con Abel Romeo Castillo, Jorge
Pincay Coronel y el padre español Hugo Vásquez
y Almazán, romanceros del Guayas.
El 80 la alumna egresada de Literatura, Grecia Mendoza
de García, natural de Manta, escribió
su tesis de licenciatura sobre "El Romance en
la obra plástica de Alejandro Velasco Mejía",
aún inédita.
En los comienzos de esa década
fundó con otros intelectuales de izquierda
la "Agrupación Cultural del Suburbio".
El 83 ingresó a la Agrupación "Cultura
y Fraternidad". El 87 el Banco Central publicó
una selección de lo mejor de lo suyo bajo el
título muy sugestivo por cierto de "El
Camino de Piedra" en 125 páginas donde
consta inserto su Rumiñahui entre otros Cantos
épicos a nuestra América "indica,
mestiza o lo que sea, tierra fuerte, que marcha segura
y sola en busca de su propia identidad". El título
fue tomado por el autor del camino que aún
hoy conduce al monumento de Ingapirca en el Cañar,
que recorriera emocionadamente en 1980, durante unas
vacaciones con su esposa, en Cuenca.
El 88 compuso la letra del
Himno a Santa Elena y escribió la "Serenata
Guayaca" que se grabó en disco como nueva
canción a Guayaquil y en la voz del tenor Angel
Oyola.
Tiene parcialmente inédito
su canto largo "El Panadero" donde trata
nuevamente sobre la ternura, el amor, la solidaridad
humana y la justicia social.
De baja estatura, tez canela
clara, ojos y pelo lacio y negro, su palabra admonitiva
por lo indio, lo nuestro, lo vernáculo, quizá
no reúna todos los cánones y exigencias
de la Preceptiva, pues le faltó escuela y preparación
especial para ello, pero le ha bastado para cantar
primero sus romances populares y luego, en ruta ascendente,
hermosísimas composiciones épicas; es
poeta que tiene dotes naturales innegables y además,
auna el pasado de su pueblo.