Al día siguiente Bolívar
y Morillo se encontraron y abrazaron en la aldea de
Santa Ana y a propuesta de Morillo se resolvió
elevar en ese sitio un monumento recordatorio de tan
trascendental hecho, luego se ofreció un banquete
y durante la noche ambos durmieron en la misma pieza,
de allí en adelante Morillo abandonó
Venezuela dejando en su lugar al General de la Torre.
El 6 de Enero de 1821 el Congreso
de Cúcuta designó a Bolívar para
el desempeño de la Presidencia Constitucional
de Colombia por cuatro años, cambió
la capital a Bogotá y tras largos debates adoptó
la forma central de gobierno, dejando a un lado el
federalismo inicial, así como la Constitución
bolivariana.
A fines de Abril, rota la tregua,
Bolívar ordenó la movilización
de Bermúdez hacia Caracas y de Urdaneta hacia
Coro y Barquisimeto. En Mayo la Torre empezó
la persecución de Bolívar, quien se
había adelantado a Guanare, desconcertándolo.
Así perdió la Torre la oportunidad de
sorprenderlo. Entonces Bermúdez aprovechó
para avanzar sobre Caracas, obligándole a reunir
todas sus fuerzas en las planicies de Carabobo.
Bolívar se presentó
con los Generales Páez, Cedeño y Plaza
el 24 de Junio y tras estudiar el terreno, ordenó
a los dos primeros que marchasen a la retarguardia
del enemigo subiendo por una pendiente y bajando a
una quebrada seca, mientras Plaza debía resistir
el ataque frontal. La Torre se dio cuenta de la maniobra
tardíamente y corrió a la retaguardia
de sus posiciones para evitar que lo envolvieran los
patriotas pero no pudo sostenerse y fue derrotado
en toda la línea, escapando con su Estado Mayor
a Puerto Cabello, donde se le unió el Coronel
Pereira con las fuerzas que mantenía en Caracas.
El 29 entró Bolívar
a esa capital y declaró la independencia total
de Venezuela excepto Cartagena, Cumaná y Puerto
Cabello, plazas fuertes que aún guardaban los
españoles. Desde entonces el Libertador comenzó
a planificar la libertad del resto de la América
del Sur, para lo cual convocó en Octubre a
varios jefes y de común acuerdo resolvieron
enviar sendas misiones diplomáticas al sur
y al norte del continente, con la finalidad de negociar
tratados y convenios comerciales y lograr la unidad
americana. En lo político gobernaba Soublette
en Venezuela y Santander en Colombia. José
Manuel Restrepo era Ministro del Interior, Pedro Gual
de Relaciones Exteriores, José Maria Castillo
de Hacienda y el General Briceño Méndez
desempeñaba la secretaría del Gobierno.
Entretando Bolívar había
comisionado al General José Mires para que
se trasladara a felicitar a la Junta de Gobierno de
Guayaquil ofreciéndole el auxilio de Colombia
y al General Valdés para obtener la pacificación
de Pasto y Popayán, mientras él esperaba
a los Comisionados españoles Sartorio y Espelins
con el fin de ocuparse de las negociaciones de paz.
Acto seguido pasó a
la región de Pasto que ocupó tras prolongada
resistencia y finalmente pudo entrar en Quito en Junio
de 1822, donde le coronaron de laureles, conoció
a Manuela Sáenz y dejando encargada la Intendencia
del Ecuador al General Bartolomé Salom, viajó
a Guayaquil, proclamó su anexión a Colombia
el 23 de Julio y tres días después recibió
al General José de San Martín, con quien
mantuvo varias conferencias secretas.
Enseguida ofreció sus
servicios a la Junta peruana que había sucedido
al General José de Lamar en el gobierno, pero
solo le aceptaron el envio de armas y municiones.
La expedición peruana del Sur, comandada por
Felipe Antonio Alvarado, fue destruida por los españoles
Valdés y Canterac en las batallas de Torota
y Moquegua y al saberse la noticia en Lima ocurrió
un motín que dio al traste con el gobierno
y elevó al poder a José de la Riva Agüero,
quien solicitó el auxilio de Bolívar
y Colombia, firmándose el Pacto el 18 de Marzo
de 1823, por el cual pasó Sucre al Perú,
bien aleccionado para no enfrentar a los españoles
hasta no contar con la totalidad de sus efectivos
militares. Riva Agüero, en cambio, ordenó
abrir operaciones con los Generales Agustín
Gamarra y Andrés de Santa Cruz que pasaron
a Intermedios al sur y sabedor de ello el General
Canterac marchó contra Lima que quedó
desguarnecida.
Entonces Riva Agüero se
encerró en la fortaleza del Callao con sus
tropas, Sucre sacó las suyas de Lima y viendo
la imposibilidad de cualquier defensa también
se encerró. Canterac ocupó la capital,
impuso multas y contribuciones durante un mes y finalmente
se fue, mientras el Congreso peruano disponía
el traslado de la capital a Trujillo con toda la burocracia,
creaba el cargo de Jefe Supremo Militar confiándolo
provisionalmente a Sucre mientras hacía su
arribo Bolívar, a quien mandaron a invitar
a Guayaquil por medio de José Joaquín
de Olmedo y de José Sánchez Carrión.
Sucre partió de Lima
encargando el gobierno a Torre Tagle y se dirigió
hacia el sur para reforzar las huestes de Santa Cruz,
quien, lejos de esperarlo, inició su marcha
hacia las sierras, siendo perseguido por el Virrey
La Serna y rehusando combatir siguió hasta
el Alto Perú, donde se le comenzaron a dispersar
las tropas. Tal fue el triste fin de dicha expedición
que regresó a Moquegua. En Lima habíase
iniciado una pugna entre el Congreso y Torre Tagle
por una parte y Riva Aguero y el gobierno de Trujillo
por otra. Este último proclamó su Dictadura
y el Congreso lo destituyó.
Bolívar salió
de Guayaquil el 6 de Agosto. En Lima le recibió
el Congreso que lo invistió de todas las Facultades
necesarias para llevar a cabo la guerra de la independencia
a feliz término. De entrada comenzaron sus
negociaciones con Riva Agüero a fin de someterlo
a la autoridad del Congreso, lo que no pudo conseguirse
por las buenas y hubo necesidad de que el General
Antonio Gutiérrez de la Fuente lo apresara
en Trujillo al comprobarse los planes que tenía
en marcha para entregar nuevamente el Perú
al dominio de España. Terminado así
un conflicto interno muy peligroso, creyó del
caso abrir campaña, no sin antes dejar al General
Tomás Heres al frente del gobierno en Lima.
El 11 de Noviembre instaló su Cuartel General
en Pativilca.
A principios de Enero de 1824
sufrió una grave fluxión pulmonar que
lo postró al borde de la muerte. Joaquín
Mosquera, al verlo en tan calamitoso estado, conmovido,
le preguntó... ¿qué piensa hacer
ahora?. Triunfar fue la respuesta. ¿Y qué
piensa hacer Ud. para triunfar? “Tengo dadas
las órdenes. Si los españoles bajan
la cordillera a buscarme infaliblemente los derroto
con la caballería, si no bajan, dentro de tres
meses tendré fuerzas para atacar. Subiré
la cordillera y los derrotaré”.
El 26 de Enero Torre Tagle
envió al Visconde de San Donas a entenderse
con Canterac en Huancayo. La noche del 5 de Febrero
los españoles tomaron a traición la
plaza fuerte del Callao. El 14 se les unió
el regimiento de Granaderos a Caballo de los Andes.
Bolívar ordenó al general Enrique Martínez,
Jefe Militar de Lima, que se retirara a Pativilca
y designó en su reemplazo al General Mariano
Necochea, de su mayor confianza, quien logró
descubrir la traición de Torre Tagle por una
misiva que cayó en sus manos. En el interim
los Generales realistas Monet y Rodil entraron al
Callao con numerosas fuerzas, ocuparon poco después
Lima y salieron tras Bolívar, que retrocedió
hacia el norte evitando todo encuentro por la mayoría
abrumadora del enemigo.
Primero se estableció
en Huamachuco, enseguida atravezó la cordillera
por Chavín y Aguamiro con intenso frio, vientos
y neblina y seguido muy de cerca por espías
españoles.
Canterac, informado que Bolívar
se encontraba al otro lado de la Cordillera, marchó
a su encuentro en Julio. El 6 de Agosto se avistaron
ambas fuerzas en las llanuras de Junín. Los
españoles contaban con 7.000 infantes y 3.000
soldados de caballería. Bolívar solo
tenia 6.800 infantes y 900 de caballería pero
se sentía tranquilo y ordenó un fulminante
ataque de caballería, según su táctica
de golpear al enemigo y desaparecer, fingiendo huir
hasta que el enemigo perdiera su formación,
para luego volver cara con más furia como efectivamente
ocurrió en esta batalla entre lanceros pues
no se llegó a disparar un solo tiro y la infantería
no pudo participar.
Canterac huyó tras las
primeras cargas tan rápidamente que no pudo
ser perseguido y cortando puentes llegó a Chincheros
donde descansaron sus tropas antes de unirse a las
del Virrey.
Junín marcó el
cénit de Bolívar y el principio del
fin de los realistas en el Perú. Murió
Necochea gloriosamente y Olmedo compuso su famosísima
"Victoria de Junín o Canto a Bolívar".
Así las cosas, el General
realista Olañeta se sublevó en el Alto
Perú y se detuvo la campaña. El 24 de
Octubre Bolívar recibió una comunicación
del Congreso colombiano que le relevaba del mando
de las tropas que servían en el Perú
y le quitaban todas las facultades de que había
sido investido. Entonces delegó el mando en
Sucre, se retiró a Lima y organizó la
administración. José Sánchez
Carrión en Relaciones Exteriores, Hipólito
Unanue en Hacienda, Tomás Heres en Guerra y
puso sitio al Callao donde se escondía Torre
Tagle y sus partidarios.
El 7 de Diciembre convocó
a las naciones americanas a un Congreso Anfictriónico
en Panamá para lograr el afianzamiento de la
independencia de las nuevas naciones. En el Cusco,
el Virrey José de la Serna y los Generales
Valdés, Monet y Villalobos habían iniciado
campaña. Primero pasaron al norte sin que Sucre
se diera por aludido pues más le interesó
penetrar al valle de Jauja y desde entonces ambos
ejércitos marcharon paralelamente en formación
pero sin atacarse. Por las noches se veían
las luces de ambos campamentos. El 3 de Diciembre
la vanguardia patriota del General Lara fue atacada
por una columna realista y aunque se empeñó
un recio combate, no se generalizó la batalla
por decisión de Sucre, que desestimó
el lugar.
El 9 se avistaron nuevamente.
En la vanguardia patriota iban los Generales Sucre.
Lamar y Córdova y en la retaguardia Lara. Muy
por la mañana se abrazaron los combatientes
y luego comenzó el choque que pareció
favorecer a los realistas hasta que el General Córdova
gritó "Armas a discreción, paso
de vencedores" y destruyó el frente del
enemigo. El propio Virrey cayó herido y fue
tomado prisionero con 15 de sus generales. Solamente
Valdés pudo escapar con algunos de los suyos
pero finalmente se sometió a las Capitulaciones
de Ayacucho.
Destruido el poderío
español en el Perú, Sucre mandó
a Gamarra a ocupar el Cusco. Otero tomó Arequipa
sin resistencia y en el Alto Perú el realista
Olañeta fue abandonado por los suyos y murió
oscuramente.
Entonces Sucre ocupó
esa región aclamado por la Asamblea General
reunida en Chuquisaca que lo eligió primer
Presidente de la nueva República de Bolivia.
Solo quedaba en poder de los
españoles el fuerte del Callao, donde el Brigadier
Rodil resistía obstinadamente a Bartolomé
Salom por tierra y a las fuerzas combinadas de Colombia
y Perú por mar, hasta que en Enero de 1826
capituló honrosamente y salió a España.
El 18 de Febrero de 1825 habíase
reunido la I Asamblea Nacional del Perú y prorrogó
a Bolívar las Facultades Extraordinarias.
Este nombró un Consejo
con Lamar en la Presidencia, Sánchez Carrión
en Relaciones Exteriores, Heres en Guerra y Marina,
aunque el primero, por estar en el sitio del Callao,
fue reemplazado por Hipólito Unanue y partió
a recorrer el país dictando disposiciones tendientes
al mejoramiento de la administración pública.
Visitó Cañete, Pisco, Ica, Arequipa,
Cusco, Puno, el lago Titicaca, Potosí (allí
se entrevistó con Sucre) Chuquisaca, Arica
y Tacna.
El 10 de Febrero de 1826 estuvo
de vuelta en la finca de la Magdalena en Lima tras
casi un año de ausencia y rechazó la
monarquía que le ofrecieron algunos de sus
partidarios; sin embargo, ya comenzaba una sorda oposición
encabezada por Luna Pizarro.
En esa etapa de su vida Manuela
Sáenz manejaba su casa, la correspondencia
y el archivo. Bolívar se dedicó a dar
los últimos toques a su proyecto constitucional
para Bolivia basado en un gobierno fuerte y centralista
y en una presidencia vitalicia. Igualmente convocó
al Congreso peruano y como quería retirarse
a Colombia, los Diputados no se lo permitieron.
Por esos días la situación
política se agitaba en Bogotá donde
Senadores y Diputados habían entrado en pugna
y en Venezuela Páez quería la monarquía.
Ajeno a todo ello Bolívar planificaba una gran
Federación de estados con Perú, Bolivia
y Colombia como forma de superar el caos, pues, desde
la Constitución Bolivariana, el Vicepresidente
Santader y los liberales bogotanos se habían
convertido en sus opositores permanentes.
Por eso salió a principios
de Septiembre del Perú. El 12 hizo jurar la
Constitución Bolivariana en Guayaquil. El 28
arribó a Quito. En Octubre pasó a Popayán
y en Noviembre se entrevistó con Santander
en Neiva donde aparentemente se reconciliaron pues
el Congreso colombiano le reeligió Presidente
casi sin oposición. Mas, el 14 de Mayo de 1827,
se produjo la revolución del General Páez
en Venezuela y el 5 de Agosto se reunió el
Congreso venezolano. Por tales razones el 23 de Noviembre
Bolívar se invistió de las Facultades
Extraordinarias previstas en la propia Constitución
y pasó a entrevistarse con Páez, al
que encontró en el sitio Naguanagua donde hicieron
las paces. Bolívar ofreció a Páez
darle el mando de una expedición armada contra
las islas de Cuba y Puerto Rico que seguían
en poder de los españoles. El resto del año
pasó en Caracas arreglando los asuntos del
gobierno.
El 29 de Enero de 1828 se insurreccionó
la División Colombiana acantonada en Lima y
su Jefe el Coronel Bustamante decidió regresar
a Colombia, desconociendo la dictadura bolivariana.
El 9 de Abril se instaló
la Convención en Ocaña. La mayoría
de sus miembros pidió la reforma de la Constitución
bolivariana y fue contraria a la dictadura. Bolívar
ordenó a sus partidarios que se retiraran y
dejó a la Convención sin quórum
con gravísimo escándalo para la República.
Los Generales José María Obando y José
Hilario López se sublevaron en Pasto y en el
valle del Cauca pero la rápida acción
militar del General Córdova frustró
los planes de esos revolucionarios, que estaban secretamente
comprometidos con el Perú para obtener la disolución
de la Gran Colombia.
La Dictadura bolivariana ha sido calificada como el
mayor error político de su carrera pues fue
eminentemente conservadora.
Se prohibió la lectura
de las obras del Filósofo inglés Jeremías
Bentham, la proliferación de escuelas Lancasterianas
de enseñanza mutua por monitores, púsose
fuera de ley al naciente partido santanderista o liberal,
se prohibió las Sociedades secretas y se disolvió
las Sectas Masónicas que tanto habían
realizado en pro de la Independencia. (4)
Por eso surgieron exaltados
que quisieron asesinar a Bolívar y en la noche
del 25 de Septiembre un grupo de conspiradores asaltaron
el Palacio de San Carlos, pero el Libertador fue salvado
al último momento por Manuela Sáenz,
que lo obligó a huir por una ventana mientras
ella enfrentaba valientemente a los asesinos, aún
a riesgo de su propia vida. Numerosas prisiones, condenas
y fusilamientos no se hicieron esperar y la popularidad
del régimen bajó considerablemente,
lo cual, unido a la gravísima crisis internacional
producida por el Perú, que al desconocer la
deuda militar de la independencia y ocupar las provincias
de Jaén y Mainas, prácticamente se situó
en plan de guerra, volvió la situación
casi caótica.
Bolívar se encontraba
agotado por la tuberculosis que venía sufriendo
desde algún tiempo atrás. Había
perdido su optimismo en la vida democrática
de Colombia, veía enemigos por todas partes
y lo que era peor, no podía hacer nuevas amistades
entre los jóvenes de su tiempo, por estar rodeado
de viejos colaboradores.
(4) Al mismo tiempo se cerraron
Universidades, se volvió a enseñar el
Latín, se revisaron los programas de estudio
creándose cátedras como la de Derecho
Canónico, se autorizó la religión
en las escuelas. Es decir, en el plano de la realidad
colectiva, la dictadura constituyó no solamente
un retroceso en el proceso democrático iniciado
con la independencia sino una vuelta a medias al pasado
coloniaje.
Con todo el 3 de Julio declaró
la guerra al Perú y como Sucre acababa de arribar
de Bolivia, le ordenó la inmediata movilización
de las fuerzas militares del Departamento de Quito
hacia las fronteras, para evitar el avance peruano.
Guayaquil fue sitiada el 22 de Septiembre y Lamar
ocupó Loja y avanzó a Cuenca, pero en
Tarqui fue derrotado el 27 de Enero de 1829 por Sucre
y se firmaron los Tratados de Paz en Girón.
Lamentablemente el 11 de dicho mes los peruanos habían
ocupado Guayaquil y se negaron a devolverla, obligando
a Bolívar -que se hallaba en Quito- a trasladar
su Cuartel General a Buijo, cerca de Samborondón,
con el fin de lograr la desocupación de ese
puerto, lo que logró tras seis meses de asedio,
aún a costa de su salud, de por si debilitada.
Nuevamente en Colombia, tuvo
que enfrentar la Insurrección del General José
María Córdova, quien fue asesinado tras
su derrota en el Santuario, lo que agravó la
situación política. Páez animaba
el sentimiento separatista en Venezuela y el 13 de
Noviembre se la acordó en Valencia con la adhesión
casi enseguida de Puerto Cabello, Caracas y el resto
de las poblaciones.
A principios de Enero de 1830
Bolívar regresó a Bogotá y el
20 inauguró el "Congreso Admirable",
lanzó una Proclama y renunció el mando
dictatorial. Sucre fue enviado a Venezuela a convencer
a Páez pero no le dejaron cruzar la frontera.
El 3 de Mayo Flores logró la separación
del Ecuador. Bolívar salió el 8 de Bogotá.
Iba en gran pobreza, con solamente 4.000 pesos producto
de la venta de su vajilla de plata. Al día
siguiente el Gobierno aprobó un Decreto de
Gratitud Nacional a su favor, mientras Sucre emprendía
el viaje a Quito a convencer a los habitantes de la
necesidad de defender la unidad colombiana, mas, al
pasar por las selvas de Berruecos el 4 de Junio, fue
asesinado de tres balazos. Bolívar exclamó
al conocer la noticia: “Santo Dios, se ha derramado
la sangre del inocente Abel!”.
El 17 de Septiembre fue invitado
a volver a Bogotá. En Octubre llegó
a Soledad, cerca de Barranquilla, en espera de un
barco que le condujera a Europa. Su estado de salud
era tan precario que tuvieron que trasladarlo en coche
a una finca cercana, al pie del mar, llamada de San
Pedro Alejandrino propiedad del español Joaquín
Mier y fue tratado por el medico francés Próspero
Réverend. Agonizó varios días
de tuberculosis y murió el 17 de Diciembre,
siendo sepultado el 20 con acompañamiento militar.
Más que un pensador
fue un estratega militar y un literato genial. Poseyó
el genio de la guerra y sus tácticas, tuvo
don de mando y una fortaleza y fe inquebrantables
en el destino de los pueblos americanos, por eso trató
de confederar a los países que libertaba. En
sus orígenes fue un liberal exaltado y hasta
demagogo, luego se convirtió en un estadista
prudente y finalmente en dictador de ideas conservadoras
tratando de salvar su obra.
Libre pensador en materia religiosa
aunque respetuoso de todos los credos. Fue más
bien un panteísta que veía la mano de
Dios en la naturaleza.
En sus proclamas, arengas y
frases, de estilo explosivo con bellísimas
Imágenes y alegorías que las volvía
heroicas. Honorable en el manejo del dinero. Exitosísimo
con las mujeres y las tuvo muchas sin entregarse a
ninguna. Su esposa en Caracas, Fanny en París,
Manuelita en muchas partes, solo para recordar las
más importantes.
Su genialidad, esa forma de
ser nerviosa y agitaba en los tocante a su vida diaria,
ganaba la admiración sin límites de
sus Oficiales y soldados: Dormía poco, trabajaba
mucho y sin olvidar detalles. Estoico y sacrificado
para las grandes marchas a través de las selvas
y montañas. Amó los caballos y se sirvió
de ellos. En la guerra frugal, pobre y valiente.
En las ceremonias públicas
gustaba del fasto de los uniformes de gala. Amó
el baile y lo practicaba cada vez que podía
luciéndose en ello. Guerreó por veinte
largos años con suertes desiguales al principio,
padeciendo soles y lluvias, fríos y calores,
sin importarle otra idea que la de libertar a su Patria.
Como estadista brilló
entre los demás caudillos latinoamericanos
de su tiempo por la claridad de sus ideas y honradez
de sus principios republicanos. Nunca persiguió
el poder por el poder sino por el servicio, pues sabía
que era necesaria una administración correcta
y eficiente para preservar la libertad conquistada,
por eso los pueblos creían en él y le
seguían siempre. Tuvo visión global
de la política, decretó la libertad
de los esclavos, la solidaridad con los demás
pueblos del continente y quiso una gran Confederación
americana como sistema de defensa para el continente.