JORGE MERCHAN AGUILAR
MARTIR DE LA
MEDICINA.- Nació en Cuenca el 16 de Mayo de
1931 y fueron sus padres Virgilio Merchán Cobos,
eficiente colaborador en la Dirección de Obras
Públicas en el Consejo Provincial de Cuenca,
en la sección administrativa del Diario El
Mercurio y en la tesorería de la Universidad,
y su cónyuge Filomena Aguilar Palacios, ambos
cuencanos.
Fue el mayor de tres hermanos,
estudió en la escuela de los Hermanos Cristianos
de La Salle y en los Colegios Rafael Borja los primeros
años de secundaria y en el Benigno Malo los
superiores, bachillerándose en 1949.
Siempre fue un alumno competente
y disciplinado, así como de carácter
muy bondadoso.
En la facultad de Medicina
de la Universidad pronto se destacó entre sus
compañeros y desempeñó por espacio
de cinco años el cargo de bibliotecario, con
delicadeza y espíritu de servicio. "Siempre
amable y sencillo, amigo sincero, funcionario honesto
y capaz" hasta graduarse de Médico el
6 de Junio de 1958 con su tesis sobre "Cáncer
uterino".
En 1956 había contraído
matrimonio con Josefina Ortiz Oquendo, con cuatro
hijos. Tras el grado viajó a Jipijapa, estuvo
año y medio desempeñando su profesión.
En 1960 se organizó
en Cuenca el Servicio Médico Social Rural de
la Misión Andina bajo la dependencia de instituciones
internacionales como la Unicef, la Organización
Mundial de la Salud y la Organización Internacional
del Trabajo, para ejecutar programas de promoción
de las comunidades indígenas. En el Ecuador
laboraron intensamente en la sierra central.
En 1961, ya en Cuenca, fue designado Jefe del Equipo
de Salud. Cada equipo estaba integrado por un Médico,
una enfermera, un trabajador social y un chofer para
la movilización a regiones apartadas. Los primeros
meses fueron agotadores pues había tanto que
hacer que el empleo podía ser considerado mas
bien un apostolado social y laico. La bondad de su
corazón le daba fuerzas para continuar en la
brega, había empezado a comprender que no existe
mejor obra que el servicio a los demás. Y así
pasaron los meses y llegamos a Octubre del 62, cuando
le destinaron a la parroquia rural de San Cristóbal,
Cantón Paute, a solo 24 kilómetros de
Cuenca, abandonada por falta de caminos. El Martes
2 de ese mes salió en un jeep con el chofer
Miguel Barrera, el Trabajador Social Hernán
Patricio Vinueza Cruz y la enfermera Elba Bodero.
El trabajo sanitario de medicina
preventiva y curativa lo realizaban en coordinación
con los maestros de las respectivas escuelas y de
los párrocos. Habían sido invitados
por el Prof. Humberto Ochoa Morales quien les iba
a presentar al Párroco Miguel Guanéla,
viejo sacerdote en la zona, pero desde el comienzo
todos fueron tropiezos. El jeep no pudo llegar directamente
al poblado por el mal estado del camino. El chofer
Barrera se quedó cuidando, los demás
avanzaron a pie y encontraron al profesor Ochoa con
quien llegaron a la plaza central del villorio, cuando
he aquí que empezaron a escucharse toques de
quipas, bocinas, silbidos, rechiflas y gritos que
indicaban, al parecer, la convocatoria a alguna reunión
especial; pero cuando los gritos se fueron acercando,
prefirieron entrar a la casa parroquial y de allí
pasar al interior de la iglesia y a la sacristía.
Entonces los campesinos hicieron
su ingreso a la plaza y empezó la búsqueda
de los protestantes y comunistas, pues así
llamaban a los miembros de la brigada médica
y, como no les encontraron a descubierto, penetraron
a la iglesia, a la sacristía y los sacaron
a empellones a la plaza, donde comenzó el linchamiento.
"Merchán pretendía llegar a la
carretera y Vinueza corría por el otro sendero,
seguramente con el propósito de dividir a la
multitud exaltada, sin poder hacerlo, ya que sobre
ellos se lanzaron los indios ávidos de sangre,
a aprehenderlos con inusitada furia. Al Dr. Merchán
lo arrojaron a un profundo abismo creyéndolo
ya muerto; sin embargo, se arrastró en las
enmarañadas breñas todavía con
la esperanza de escapar de la muerte, hasta que la
embriagada turba capitaneada por Martín Gómez,
que duramente increpaba al resto de salvajes diciendo:
Qué esperan para matar de una vez a este comunista..?
Dando el ejemplo, Gómez le asestó un
cruel garrotazo que derribó al Dr. Merchán,
quien había logrado ponerse de pie. El mismo
Gómez le impacto en la cabeza con una pesada
piedra. Víctor Pérez continuó
en su diabólica cometida y le asestó
con un palo, en cuyo extremo había adaptado
una maza erizada de púas. En esa sanguinaria
labor colaboraron también David Guapisaca,
Valentín Yanza, Georgeano Quito y sus hijos".
"Ensangrentado, enlodado
y desfigurado su rostro, lo incineraron pero como
el combustible estaba húmedo porque el día
anterior había llovido, el fuego no consumió
totalmente el cuerpo de esta víctima inmolada
en su holocausto".
Vinueza había logrado
dominar a sus atacantes e intentó ponerse a
salvo huyendo velozmente porque era un buen deportista,
pero otro grupo de maleantes le salió al encuentro
y lo obligó a patadas y garrotazos a retroceder,
donde le asesinaron. La señorita Bodero se
lanzó desde el segundo piso de la casa parroquial
y se fracturó las muñecas, fue azotada
con gestos obscenos y dejada como muerta en la plaza,
mientras se producían los linchamientos ya
relatados. Reaccionó a los pocos minutos y
pudo fugar, salvándose milagrosamente de la
muerte por la ayuda de dos señores de apellido
Cordero, quienes la guiaron por difíciles caminos
hasta dejarla a buen recaudo. Una vez curada, quedó
con tales paroxismos de terror, que no quería
salir a la calle en mucho tiempo. Al Prof. Ochoa le
hirieron de gravedad pero en la confusión escapó
hasta la choza de un indígena, de donde lo
sacaron y tiraron a un barranco de doce metros de
profundidad. El chofer Barrera fue ayudado por varios
miembros de la familia Campoverde que lograron dominar
a los indígenas y convencerlos que retiraran
los obstáculos del carretero para impedir la
salida del vehículo, con la mentira de que
regresarían enseguida con el Arzobispo, quien
testificaría que no se trataba de comunistas.
Por coincidencia ese día
llegaron a San Cristóbal varios miembros del
Centro de Reconversión del Austro, que empezaron
a buscar los cadáveres, encontrando al Profesor
como muerto, todo cubierto de calcha y recostado sobre
un montón de piedras, ya listecito para ser
quemado, salvándole en forma casi milagrosa.
Pocas horas después
se hicieron presentes los policías y varios
miembros de la Misión Andina quienes encontraron
desolada la población pues no había
gente en sus casas, pero en las alturas cercanas se
veía gran cantidad de indígenas que
continuaban embriagados y lanzando broncos gritos
amenazadores, pifias y silbidos.
El hallazgo de los cadáveres
fue algo macabro. El Dr. Merchán fue encontrado
en Llacashun y no muy lejos Vinueza tendido en un
reguero de sangre, con la cabeza deformada y múltiples
traumatismos en todo el cuerpo. La enfermera y el
profesor fueron alojados en la Clínica del
Seguro Social tras ser recogidos en las inmediaciones
de Tahual y El Descanso.
Después se supo que
la vil y salvaje acción había sido preparada
con una semana de anticipación al calor de
la chicha y el trago. Las fuerzas vivas de Cuenca
se pronunciaron enseguida. El Dr. Merchán pasó
a engrosar el número de mártires de
la medicina ecuatoriana, médicos que han encontrado
la muerte en defensa o ejercicio de su profesión.
La tragedia amenazó
convertirse en polémica político-religiosa,
se hablaba del horrible festín canibalesco
de San Cristóbal y como no se trataba de un
caso aislado, ameritó una investigación
a fondo. Eran los días en que la CÍA.
había iniciado en el país una campaña
para obligar al gobierno a romper relaciones con Cuba
y demás países de la órbita soviética
(1) y seguíase gritando consignas anticomunistas
en calles y plazas del país, exacerbando a
las masas humildes y analfabetas que creían
que comunistas, protestantes y diablos era todo uno.
El Párroco fue sacado del lugar, era un sacerdote
de la antigua escuela decimonónica del austro
ecuatoriano, posiblemente inocente de los insucesos
registrados en su parroquia. Un año antes el
Arzobispo de Cuenca, Manuel de Jesús Serrano
Abad, había hecho circular una Oración
compuesta a Santa Ana donde decía "Aleja
de nosotros los errores todos, y especialmente el
comunismo y el protestanismo. Mantén siempre
dulce y apacible nuestro cielo, cristianos nuestros
hogares, noble a nuestra juventud, inocentes a los
niños, modestas a las mujeres y austero a nuestro
pueblo..."
En 1965 los indígenas
embriagados destruyeron el rótulo de la escuela
"Jorge Merchán Aguilar" del caserío
Caguana-Pamba porque seguían creyéndole
comunista, sin saber que fue un médico modesto
que trabajaba alejado de toda consigna partidista.
En 1967 el Consejo Provincial
del Azuay solicitó su nombre para una calle
de Cuenca. Poco después la Misión Andina
le erigió un monumento en el Centro de Formación
de Líderes en Guaslín, Provincia del
Chimborazo, para dar testimonio de su sacrificio en
el cumplimiento del deber. Hoy, su nombre, es recordado
por las nuevas generaciones como víctima de
un holocausto inútil, criminal.
(1) Lo que efectivamente había ocurrido el
12 de Abril de 1962.