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ANTONIO MORALES GALAVIS
PROCER.- Nació en Santa Fe de Bogotá el 6 de Septiembre de 1784. Hijo Legítimo del Prócer Francisco Morales Fernández, Capitán de Milicias de Caballería. Vocal de la Junta Suprema del Nuevo Reino de Granada en 1810, Jefe Político e Interventor de las salinas de Zipaquirá, propietario de una casa ubicada en la calle de la Rosa entre la 10 y la 11 del barrio de la Candelaria, vecino influyente que gozaba de la estimación y confianza de la Virreina. Cuando llegó la pacificación impuesta por el General Pablo Morillo fue condenado a la pena de fusilamiento por la espalda y confiscación de bienes. Murió el 23 de Noviembre de 1816 en la plazuela de San Francisco y sus restos reposan actualmente en el Panteón Nacional; y de María de la Luz Galavis y Hurtado.

Cursó estudios en el Colegio del Rosario hasta obtener el título de Doctor en Jurisprudencia el 17 de Marzo de 1808. Niñez tranquila y feliz en casa de su abuelo paterno, luego secretario de la Universidad de Santo Tomás. En 1809 contrajo matrimonio con Ana María Espinosa y Prieto. La noche del 19 de Julio de 1810 asistió con su padre a una reunión en las habitaciones del Director del Observatorio Astronómico, José de Caldas, para conocer la fecha del arribo del Comisario Regio Antonio de Villavicencio. Al día siguiente, 20 de Julio, fue con su padre y su hermano mayor Francisco, en compañía de Luis Rubio, a la tienda del malhumorado comerciante español José González Llorente, a solicitar en préstamo un artístico florero de porcelana con las armas del Rey grabadas, para la recepción y refresco que se le pensaba brindar a Villavicencio.

Eran las 11 y 30 de la mañana en la primera Calle Real, pero el dicho González Llorente no solo que se negó al préstamo sino que tuvo frases indecorosas contra el Comisionado en particular y contra todos los americanos, a los que mandó a la mierda. Francisco Morales le recriminó por eso y su hijo Antonio, mozo de gran fortaleza física, le asestó una sonora bofetada, ante lo cual González Llorente empezó a dar de gritos y Antonio le dio dos o tres golpes más.

Ante el escándalo y por ser Viernes y día de feria en la plaza principal cercana, se amontonó tal cantidad de gente, que si no hubiera intervenido el Jefe del batallón Auxiliar José Moledo, llevando a González Llorente al interior de la casa de un vecino llamado Lorenzo Marroquín, lo hubieran matado.

Agolpados los criollos, gritando y lanzando mueras a los chapetones, se armó un gran tumulto que avanzó hacia la plaza donde se dividieron en grupos que tiraban piedras a las vidrieras de las casas de los españoles, pidiendo la entrega inmediata de González Llorente, de los de sus más íntimos amigos y de los odiados Oidores de la Audiencia.

Aprovechando la confusión González Llórente se había cambiado de ropa y salió oculto en una silla de mano con destino a su casa, pero fue descubierto y tuvo que intervenir el Alcalde Ordinario José Miguel Pey, quien le llevó detenido a la cárcel, salvándole prácticamente la vida.

Entonces los amotinados se lanzaron contra las casas de José Trillo y de Ramón de la Infiesta y penetrando en ellas tomaron preso a de la Infiesta. Esa noche seguía la bulla y pidieron Cabildo Abierto y Junta, pero el Virrey Antonio Amar y Borbón se hizo el sordo, hasta que no pudiendo resistir más, aceptó dicho acto, que terminó con la instalación de la Junta Suprema del Nuevo Reino de Granada, presidida por el propio Virrey muy a disgusto, aunque a los pocos días le llevaron los patriotas a la cárcel y a su esposa al divorcio o cárcel de mujeres. De allí en adelante fueron deportados por Cartagena a España.

Mientras tanto, conformado el nuevo gobierno revolucionario del que formaban parte Francisco Morales como Vocal del Ministerio de Guerra y su hijo Antonio como Secretario del de Gracia. Justicia y Gobierno, se dio paso a la configuración del nuevo orden de cosas. Los realistas hicieron rodar la siguiente coplilla: //La chusma de los Morales / mirados de cualquier modo / son en un todo por todo / una recua de animales. // Pero si el diablo Sorzález / caso de necesitarlos / salir pudiera a buscarlos /del infierno en que se hallan / peores que esta calaña / no han de poder encontrarlos.//

Se vivía por esos días tal estado de exaltación revolucionaria que Antonio Morales reemplazó en su casa las imágenes de los santos por figuras mitológicas, colocando en la sala fanales de cristales verdes y morados en lugar de las urnas del niño Dios que pasaron a los dormitorios.

El día 29 se Incorporó al Regimiento Auxiliar de Infantería. En Octubre de 1811 salió en la expedición militar al río Magdalena bajo las órdenes del Comandante Hermógenes Maza y del Subteniente José María Ortega a restablecer la navegación por ese río, salvando a las poblaciones de Ocaña y Mariquita amagadas por bandas realistas.

En 1812 volvió a Bogotá y sus libres expresiones disgustaron al General Antonio Nariño, Jefe del gobierno centralista en pugna con el Congreso de la Unión de provincias Federadas. Aún mas, como su cuñado José Maria Espinosa era centralista, se llegó a distanciar de él aunque vivían bajo el mismo techo.

Incorporado, pues, con fervor, al bando de los Federalistas o Carracos, partió en el ejército que salió de Bogotá a combatir a los Centralistas y tras un primer triunfo en Mata Redonda, fueron sorprendidos en Venta Quemada y Usaquen donde salvó su vida a pie hasta arribar a Tunja, ciudad en la que estaba el ejército Federalista y el Presidente Camilo Torres, a quien se presentó. Entonces fue puesto bajo el mando del Coronel Simón Bolívar, que llegaba derrotado de Venezuela.

En 1813 fue ascendido a Sargento Mayor. En 1814 regresó finalmente a Bogotá tras dos años de ausencia. En Mayo del 16 acompañó al ejército patriota que se retiraba a los llanos de Casanare, tras abandonar Bogotá, por las cercanías del Pacificador Pablo Morillo.

La situación era desesperada para la Patria y para la familia Morales no podía ser peor; en Abril había fallecido el abuelo español, su padre y su hermano tuvieron que esconderse en la hacienda Saldaña, propiedad de los Caicedo, muy cerca de Bogotá, de allí fueron sacados, juzgados y condenados. El Padre a muerte por fusilamiento como si fuera un traidor y el hermano a dos años de destierro en Santa Marta. En ambos casos se decretó la confiscación de todos los bienes personales. El aciago día 23 de Noviembre de 1816 se cumplió la pena contra el primero.

Mientras tanto a Antonio no le iba mejor porque el 20 de Junio de ese año le habían confiscado sus bienes, sacándolos de la casa de su esposa, herencia de los padres de ella. No fueron muchos, la gente de esa época no era rica. Entre los libros del listado hay algunos de mucho interés.

Solo le quedaba la vida para seguir luchando por la Patria y así lo hizo entre 1816 y 1820. Fue Ayudante de Francisco de Paula Santander en organizar las tropas en Casanare. Después concurrió como Diputado al Congreso de Angostura y tras los gloriosos triunfos militares de Paya, Corrales y Gameza fue ascendido a Coronel y a Gobernador Militar de la Provincia del Socorro. En poco tiempo levantó una gran ayuda a favor del gobierno patriota para continuar la guerra hacia el sur, aún en poder de los españoles.

Estando en el Scocorro cortó el avance de los realistas en Charalí, impidiendo que las fuerzas de González se unieran a las de Barreiro en la célebre batalla de Bogotá.

En Febrero de 1820 fue delegado por Bolívar para notificar y aplicar el Convenio suscrito con el Pacificador Morillo en la ciudad de Trujillo, Venezuela. Primero pasó a Bogotá a ver a sus dos tiernos hijos, pues acababa de fallecer prematuramente su joven esposa; luego siguió con el Coronel José Moles al sur y llegaron al Trapiche de la Venta cuando las tropas se retiraban derrotadas. Al conocer el Convenio, el realista Basilio García dejó de perseguir; se ha expresado que la intervención de Morales fue no solo oportuna sino eficacísima.

Enseguida siguieron los Comisionados a Pasto y a Quito, siendo recibidos por García y el Obispo Salvador Jiménez de Enciso en la primera ciudad y por el General Melchor de Aymerich en la segunda.

A mediados de Marzo de 1821 arribó finalmente a Guayaquil anticipándose al General Sucre y empezó a organizar las tropas con el General Tomás Heres. La Junta de Gobierno le pidió que trajera las tropas acantonadas en Tumaco. En el viaje le cogió una gran tempestad y de regreso fue designado Jefe de Estado Mayor de la División Libertadora, acompañando a Sucre en la suscripción del Convenio con la Junta de Gobierno.

Entonces ocurrió su romance con la Chinta Mora, relatado en detalle por el cronista José Gabriel Pino y Roca, asunto que tomó vuelo y ocasionó la reacción realista del Coronel Nicolás López y el Comandante Ramón Oyague -su rival de amores- que casi acabó con la libertad de Guayaquil.

Solucionado el conflicto por las armas, inició operaciones militares contra Yaguachi y el 19 de Agosto derrotó a los realistas del General González en Cone, tras reñido combate que transformó en victoria. Fue pues, el héroe de la. jornada, que salvó a Guayaquil de una invasión armada.

Mientras tanto los patriotas, derrotados en la segunda batalla de Huachi, pasaban por un mal momento. Felizmente llegaron las lluvias en Diciembre y se salvó nuevamente la ciudad, porque los caminos se volvieron fangales intransitables y llenos de mosquitos.

Y viendo que por el camino real no se podía ganar la guerra, aconsejó a Sucre cambiar la ruta de las operaciones, invadiendo la sierra por Saraguro y Loja hacia el sur, para subir a Cuenca, plaza que había vuelto al dominio realista.

Durante las ausencias de Sucre le reemplazaba Morales como Jefe Militar del puerto, encargándose de todos los negocios de la República, de suerte que fue él quien adoptó el nuevo plan de operaciones.

El 25 de Enero de 1822 partió con Sucre a la sierra, a fin de unirse a la División Auxiliar que enviaba San Martín del Perú. Liberada Cuenca, subieron al norte, tomaron Riobamba y finalmente el 24 de Mayo se produjo la célebre batalla del Pichincha. Sucre designó a Morales para la redacción y firma del Convenio de Capitulación del gobierno español. Esa batalla abrió al Libertador las puertas del sur pues el 6 de Junio suscribió un acta en Pasto, el 16 ocupó Quito y el 11 de Julio arribó finalmente a Guayaquil para anexarla a Colombia.

Morales estaba nuevamente de Comandante Militar del puerto y como seguía siendo un mujeriego incorregible, para cerra su único flanco descubierto contrajo segundas nupcias con Carmen Vítores y Campe.

En Agosto de 1823 integró la Comitiva del Libertador al Perú. En Noviembre concurrió con el General Francisco Araoz a Pativilca, a fin de lograr la unidad de las fuerzas de Riva Agüero y Torre Tagle, pero al descubrirse que el primero demoraba las discusiones para entrar en tratos con el ejército español, lo denunciaron y la oficialidad peruana le apresó y destituyó del mando.
En 1824 regresó a Guayaquil siguió a Quito de Superintendente y Comandante General del Departamento del Ecuador, dio las órdenes necesarias para la captura de los rebeldes que aún merodeaban en el norte a las ordenes de Agustín Agualongo.

En Septiembre encargó las funciones a Juan José Flores.

A principios de 1826 fue electo Ministro Plenipotenciario ante los Estados Unidos de Centroamérica con capital en Guatemala. El 27 de Mayo presentó sus Cartas Credenciales al Presidente Manuel José Arce, pero los conflictos políticos que se suscitaron, terminaron por aislarle y como no le enviaban sus sueldos pasó penurias económicas con su esposa encinta y dos tiernas criaturas, al punto que debió solicitar dinero en préstamo.

En noviembre de 1829 estaban nuevamente en Guayaquil. Flores conocía de sus entronques en Bogotá y le designó en Misión Confidencial ante el gobierno colombiano para que aceptara un sistema Federal. El viaje le sirvió de mucho, pues reclamó sus haberes atrasados y las letras de Retiro tras veinte años de continuos servicios.

De nuevo en Guayaquil, en 1831 le confirió el gobierno ecuatoriano varias funciones. Primero fue Prefecto del Departamento el Azuay, luego Gobernador de Cuenca desde Octubre de 1833 hasta Agosto del 34.

Entonces se produjo el alzamiento nacional contra el régimen de Flores, quien tuvo que viajar a Guayaquil a enfrentar a Rocafuerte.

José Félix Valdivieso se proclamó en Quito. Unidos Flores y Rocafuerte subieron a la sierra con un ejército. Morales fue nombrado Jefe del Estado Mayor y tras varios infructuosos intentos por llegar a un arreglo pacífico con Valdivieso, ambos ejércitos se situaron muy cerca de las llanuras de Miñarica.

Morales puso una columna casi desguarnecida y el General Isidoro Barriga, Jefe del Ejercito Nacionalista, cayó en el engaño, la atacó con sus 2.000 hombres, sin considerar que el grueso del ejército de Flores y Rocafuerte estaba escondido tras la colina de Santa Rosa y que entregaba sus tropas a un carnicería, como efectivamente sucedió; los nacionalistas fueron alcanzados por las espaldas cuando huían en total derrota. Así murieron 800 ecuatorianos, víctimas de nuestras guerras civiles.

En enero de 1835 volvió a ocupar la Gobernación de Cuenca hasta Agosto del 36, mientras su esposa e hijos residían en Guayaquil. Ese mes pasó al Ministerio del Interior y Relaciones Exteriores en la presidencia de Rocafuerte y le correspondió firmar el decreto de restauración de las pirámides de Caraburo y Oyambaro en memoria de los Geodésicos franceses del siglo XVIII.

En Enero del 37 abandonó el Ministerio y volvió a Guayaquil, pero dada la insalubridad de la estación lluviosa, se llevó a los suyos a Cuenca, donde se aconstumbraron tan bien que después no querían regresar. Morales y sus hijos mayores, en cambio, venían siempre, a vigilar las propiedades rurales de su esposa, que producían cacao.

Entre 1837 y el 45 no hay mayores datos. El 20 de Julio de 1847, aniversario de la independencia que había ayudado a lograr, le fueron concedidas sus Letras de Retiro en Bogotá y el despacho de General efectivo de la República. Estaba pobre, viejo y enfermo; la antigua casa en el barrio de la Candelaria había sido vendida para pagar los gastos de educación de su hijo mayor en los Estados Unidos. No le quedaba ningún bien.

En Bogotá fue designado Comandante de Armas y Gobernador del Itsmo de Panamá pero no conocemos si pudo posesionarse del cargo o qué tiempo estuvo en funciones. Su biógrafo Miguel Angel Peña Astudillo anota que testó en esa ciudad el 6 de Julio de 1852 ante el Escribano Manuel de la Barrera y Muñoz, declarando unos cuantos muebles y sus objetos personales. Falleció dos días después y fue enterrado con dobles de campanas. Existe su descendencia en el Ecuador.

De estatura más que regular, facciones firmes, blancas y severas.

Tuvo carácter, don de mando, inteligencia y discreción para el manejo de los negocios públicos. Era General y Doctor en Jurisprudencia al mismo tiempo. Corpulento, viril, fuerte y decidido; su bofetada al español González Llorente ocasionó la asonada popular del 20 de Julio de 1810 que dio la independencia a Bogotá.