DANIEL ENRIQUE PROAÑO
AGUILERA
EDUCADOR.- Nació
en Quito en 1850. Hijo legítimo de Ignacio
Proaño y de Juana Aguilera, vecinos del estado
llano.
Recibió las primeras
letras en la escuela de los Padres mercedarios y niño
aún "tuve la honra de dibujar las Cartas
Geográficas de todas las provincias de la República
que deben existir entre las obras póstumas
del Dr. Pedro Fermín Cevallos. Por ello y a
modo de protección y estímulo me daba
una mensualidad, con el fin de que tuviera lo necesario
para mis estudios".
Era un joven dedicado a las
ciencias y los idiomas, que aprendió con soltura,
recibiendo clases de latín de los propios mercedarios
y de francés de los recién llegados
Hermanos Cristianos; quiza por eso ingresó
a esa Orden y fue aceptado con el nombre de Hermano
Victoriano, pero dos años después se
enamoró y casó, bien es verdad que nunca
había tenido vocación religiosa sino
pedagógica que es algo completamente diverso
y salió sin pelearse con los Hermanos.
En 1867 García Moreno
le estimaba en alto grado y tuvo a bien designarlo
profesor de Matemáticas del recién creado
Colegio Militar, cuya dirección ostentó
el Coronel Timoleón Flores Chiriboga.
En 1870 le llevó de
Director a la Escuela Preparatoria a la Politécnica,
que funcionó en el mismo local del Instituto
de los Hermanos de la Salle en Quito, donde se estudiaron
como materias principales el Algebra, la Geometría
y Trigonometría, el Dibujo Lineal y la Topografía,
con suficientes ejercicios matemáticos a fin
de que los estudiantes no encuentren dificultades
en los cursos superiores Politécnicos y puedan
realizar los Cálculos Diferencial e Integral.
(1)
En 1877 fundó el Colegio de la Santa Engracia
por obra y consejo de los padres de familia del Partido
Conservador. El primer examen fue público,
de noche y en el antiguo salón de sesiones
de la Municipalidad. Proaño introdujo los métodos
de la pedagogía moderna, el de intuición
y el objetivo.
Igualmente la costumbre del
refrigerio a media mañana sirviendo al alumnado
una copa de leche. Hubo excursiones, viajes de recreo
y estudio fuera de la ciudad, así como verdaderas
aventuras al interior del cráter del Pichincha
para que los alumnos se acostumbren a la naturaleza.
El sistema de instrucción con y sin libros
se hizo palpable con excelentes resultados.
El Colegio se mantuvo a base
de módicas pensiones que pagaban mensualmente
los educandos hasta que el Presidente Plácido
Caamaño, agradado de los resultados que se
obtenían, tras examinar personalmente en francés,
latín y gramática a los alumnos, fijó
una subvención mensual.
En 1881 dio a la luz una "Lecciones
Prácticas de lectura francesa, seleccionadas
por Daniel E. Proaño, para uso de sus alumnos".
Advertencia e índice, en 76 pags. El 82 editó
"El Cometa" poesías, en 7 pags. El
84 su texto de "Geografía del Ecuador"
y "El Ocho de Enero", canto a las víctimas
del año anterior, poesía, en 29 pags.
El 85 un "Compendio de Gramática Castellana"
en 110 pags. texto que se volvió popularísimo
y del que se conocen dos ediciones más en 1890
y el 92.
(1) Alumnos fundadores de la Escuela Preparatoria
fueron Juan Gualberto Pérez, Manuel María
Pólit Lazo, Ignacio Villagrán, Alejandro
Matheus, Alejandro López, Joaquín Borja
Yerovi, Segundo Villagrán y otros. García
Moreno se interesaba en el plantel, al punto que anualmente
asistía a los exámenes y tomaba la palabra
como examinador oficial, poniendo el mayor esmero
en que los alumnos desarrollen fórmulas en
la Planimetría circular y rectilínea
y otras que podían ser útiles en la
Escuela Politécnica.
En 1886 el Dr. José
María Troya. Decano de la Facultad de Ciencias,
le suscribió una Mención Honorífica
por ser el mejor alumno de Matemáticas y publicó
un "Vocabulario español-francés"
en 64 pags. arreglado con su amigo el Prof. Roberto
Cruz, otra gloria de Quito en el campo pedagógico.
Entonces apareció su "Compendio de Sistema
Métrico Decimal con un resumen histórico
de dicho Sistema y un Tratado de Pesas y Medidas Hispanoamericanas
y su relación con las métricas"
en 47 pags. pues el Sistema Métrico se imponía
en el mundo y era necesario comenzar a introducirlo
en Quito ya que el profesor José Herboso lo
había hecho en Guayaquil; trabajo que simplificaba
el fatigoso estudio de las operaciones aritméticas,
haciendo conocer resoluciones de potencias y raíces
como multiplicaciones y divisiones, y estas como sumas
y abstracciones.
En 1889 editó el "Libro
Primero de Lecturas para las secciones Inferiores
y Medianas de las escuelas Primarias" en 55 pags.
y el "Libro Segundo de Lecturas para las Secciones
Superiores de las Escuelas Primarias" en 72 pags.
El 30 de Octubre de 1890 fundó
la Sociedad de Institutores con el laudable fin de
educar maestros de primeras letras para las escuelas
nacionales, que en Abril del 91 editó la revista
mensual "Educación Popular para facilitar
la enseñanza primaria, la secundaria y la que
se da a domicilio”. Este mensuario circuló
por espacio de tres años y contenía
sugerencias pedagógicas de avanzada. En el
declaró Proaño: Tener la honra de haber
vulgarizado los nuevos métodos de lecciones
objetivas; métodos que demostraban el fuerte
influjo de la educación moderna, tanto norteamericana
como Europea, en el Ecuador de finales del siglo XIX.
En 1891 obtuvo la aprobación
del Colegio de la Santa Infancia para estudios de
enseñanza secundaria clásica hasta poder
optar el grado de Bachiller en Filosofía.
En 1894 alcanzó dos
Medallas conferidas a un mismo tiempo, una de la Sociedad
Liberal de Quito y otra de los padres de familia Conservadores.
Al triunfo de la revolución liberal del 5 de
Junio de 1895 fue designado Profesor del Instituto
Nacional Mejía.
En 1896 fundó el bisemanario
"El Amigo del Pueblo" transformado luego
en diario radical de la mañana a tres columnas
donde aparecieron notas culturales, el calendario
católico, el de 1793, documentos oficiales,
crónicas y remitidos.(2)
En 1898 fue designado Rector
profesor del Colegio Mercantil de Bahía de
Caráquez por su amigo personal el Presidente
Eloy Alfaro y al año siguiente publicó
el "Programa de Enseñanza secundaria"
que aplicó en ese plantel. En 1900 pasó
de Profesor al Colegio Olmedo de Portoviejo.
En 1901 inauguró la
Escuela Normal de Enseñanza Primaria y la Normal
de Adultos, apareciendo sus discursos en 31 pags.
Igualmente publicó el folleto "Por la
Honra" en 66 pags.
Entre 1916 y el 20 desempeñó
el cargo de Visitador Escolar. En 1920 fue Rector
del Colegio Bolívar de Ambato. En 1924 publicó
una poesía en la inauguración de la
placa homenaje al Dr. Carlos M. Tobar y Borgoño,
ilustre ingeniero, con el título de "Glorias
de Quito".
En 1930 apareció su
artículo "Las matemáticas en el
Ecuador" breve recuento sobre la enseñanza
de tan difícil ciencia, en la que Proaño
era un erudito según afirmación del
Profesor Delor y Salto, dentro de la obra conmemorativa
"El Ecuador en cien años de la independencia".
(2) Esto de publicar el calendario de la Revolución
francesa fue considerado todo un desafío a
la mentalidad católica de ese tiempo, pues
la iglesia condenaba dicha revolución por impía
y por contraria al sistema ortodoxo defendido por
la cúpula eclesiástica en el Ecuador.
Para entonces ya se encontraba jubilado y retirado
de la enseñanza. Había enviudado y vuelto
a casar con una sobrina muy menor a él, que
lo cuidaba en su casa del centro de Quito. Se encontraba
añoso pero no valetudinario. Sus últimos
años se vieron coronados por el aprecio de
sus numerosísimos discípulos que le
visitaban frecuentemente y alegraban su vida.
Falleció de 93 años
de edad en Quito, el 18 de Enero de 1943, sin enfermedad
visible. Estaba relativamente pobre pero eso no le
apenaba pues es conocido por todos que el verdadero
maestro no busca el dinero ni los honores.
Era de estatura mediana, contextura
gruesa, tez canela, pelo, bigotes y ojos negros, usaba
lentes por miope. De carácter dulce y jovial,
tuvo gran paciencia para enseñar, orden en
su práctica docente y mucha disciplina. Se
le considera con Roberto Cruz, José Herboso,
Nicolás Segovia y Tomás Martínez
entre los más prestigiosos maestros ecuatorianos
del siglo XX.