RODRIGO PUIG MIR Y
BONIN
INDUSTRIAL.-
Nació en Guayaquil el 22 de Agosto de 1889
y fue bautizado con los nombres de Rodrigo Alonso
Alfonso Tristan. Hijo legítimo de Jaime Puig
Mir oriundo de Vilazar de Mar, Cataluña, España
estudiante de Medicina en la Universidad de Berlín.
En 1878, sin graduar se de Médico ni autorización
de sus padres se trasladó a Guayaquil, a hacerse
cargo del manejo de las haciendas Guadalupe, Ventura,
San Pablo, Cacharí, la Isla y Guarumal, de
un astillero fluvial y del Ingenio San Pablo cerca
de Babahoyo, en el camino a Montalvo, propiedad de
sus hermanos Juan y Pedro Puig Mir, que prácticamente
estaban abandonados. A poco de llegado contrajo matrimonio
con Ana Bonín Cuadrado, nacida en Sibambe y
con parte de la dote adquirió los citados bienes,
impulsando el astillero y el ingenio, al punto que
construyó los buques de rueda Pampero, San
Pablo y Puig Mir que hacían las rutas a Babahoyo
y Puna. Con ellos levantó una gran fortuna
que le permitió Instalar a los suyos en valiosas
casas en Barcelona. Con Trinidad Camacho había
fundado el Colegio de niñas huérfanas,
después llamado de las madres Marianitas en
Babahoyo, dotándolo de casa y rentas. De carácter
fuerte, emprendedor y decidido, hasta se decía
que tenía facultades parasicológicas,
dejó un anecdotario rico y variado en situaciones
conflictivas pero por sobretodo fue un empresario
exitoso. Dña. Ana también fue un carácter,
en Guayaquil ayudaba a sus padres en los negocios
y cuando se instaló a vivir en Barcelona, en
su casa de Balmes No. 163 y Diagonal, a dos cuadras
solamente del Paseo de Gracia, abrió sus salones
a la aristocracia y al serle propuesto un Marquesado
pontificio, rápido contestó que prefería
los títulos de la Deuda, dando a entender que
más que los honores iba con ella la solvencia,
pero no se crea que era una persona interesada del
dinero, pues hacía caridades y los jueves de
tarde era open house en su casa, siendo visitada y
brindando exquisiteces.
Rodrigo fue el cuarto hijo
de una familia compuesta de seis, dos de los cuales
murieron. De cinco años fue llevado a Barcelona
con su madre y hermanas y entró al internado
de los Jesuitas de Sarria, donde transcurrió
buena parte de su infancia. A los doce ingresó
al internado del célebre Colegio Jesuita de
Deusto en Bilbao, reputado el mejor de España,
graduándose de Bachiller en 1908. Solamente
en las vacaciones anuales podía escapar de
tan duras disciplinas y con su madre y hermanas visitaba
Francia, Italia, Portugal y otras naciones, de suerte
que llegó a hablar y a escribir correctamente
en seis idiomas (español, francés, italiano,
portugués, griego y latín) aparte del
dialecto catalán que practicaba con el servicio
doméstico.
Era circunspecto y algo tímido,
quizá reprimido por la educación confesional
recibida, ambicionaba estudiar Ingeniería Mecánica
para la cual estaba muy bien dotado, pues solía
armar y desarmar cualquier maquinaria por complicada
que fuera; pero su padre le obligó a emprender
la carrera de abogado, reputada más distinguida
y elegante, más a propósito para los
ambiciosos planes familiares que le tenía reservados
y que incluían el manejo del grupo de acciones
mayoritario en la tradicional Caja de Ahorro y Crédito
de Barcelona y como único hombre - tenía
tres hermanas - le obtuvo el 14 de Julio de 1908,
del Ministerio de Gracia y Justicia de España,
un Real Privilegio para unir los apellidos Puig-Mir
en uno solo, para sí y sus descendientes.
En 1909 ingresó a la
Universidad Central de Barcelona y pronto destacó
por su contracción al estudio pues también
le agradaban las ciencias político-sociales.
Al mismo tiempo empezó a sobresalir como tenista
en el Club de Polo y se ennovió con Conchita
Sicart, hija de los Condes de Sicart.
El 4 de Febrero de 1915 presentó
la Memoria previa a la obtención de su Licenciatura
que tituló "La investigación de
la paternidad", aprobada con sobresaliente y
publicada ese año en 32 pags. Enseguida siguió
a Madrid y en 1917 se doctoró en Derecho Civil
y Canónigo en la especialización de
Diplomacia, tomó unas vacaciones en Berlín
tras lo cual prefirió visitar el Ecuador, país
que entonces se consideraba pintoresco.
En 1918 arribó a Guayaquil
con su padre, a quien había visto muy pocas
veces en razón de sus estudios, hospedándose
en la casa de Colón No. 210 entre Pichincha
y Pedro Carbo (1) peleado con su novia que no le quiso
acompañar.
Pronto se extasió con
la selva apacible, las montañas, los ríos
y canteros que recorría incansablemente a caballo
pues no era una floresta umbría, y por ello
comenzó a rozar con su padre, quien no quería
que trabajara en el campo sino en la ciudad y le entregó
la comercialización del azúcar, el manejo
de las propiedades urbanas y el paquete accionario
familiar en el Banco del Ecuador. Por eso Ingresó
al Club de la Unión y comenzó una activa
vida social, practicando tenis en el antiguo Tennis
Club del Astillero.
También quiso refrendar
su título de Abogado y hasta tenía pensado
establecer un estudio con el Dr. Carlos Puig Vilazar
que era su primo, pero tuvo problemas con el rector
de la Universidad Carlos Gómez Rendón
y viajó a Cuenca, alquilando un departamento
a Juan Eljuri y tras minuciosas gestiones le reconocieron
su Diploma.
Más tranquilo, recorrió
esas comarcas, fue inquilino en casa del Dr. Benjamín
Sojos y como siempre se había sentido atraído
por la mecánica adquirió la cervecería
"La Victoria" a su propietaria Hortencia
Mata de Ordóñez, cuya producción
mejoró en Sayausí, logrando una Medalla
de Oro en la Feria Artesanal de Cuenca del 3 de Noviembre
de 1919.
(1) La casa se levantaba sobre el solar de los Bonín,
cuya casa antigua de quincha habíase quemado
para el incendio del Carmen en 1902.
También compró
varios terrenos en la actual Avenida Solano, al pié
de la capilla de la Virgen de Bronce que entonces
no existía todavía y con el Ing. Banzin,
de nacionalidad francesa, construyó una amplia
casa y varias secciones de la Nueva Cervecería
del Azuay, cuya fotografía figura en el Libro
de Oro de la Ciudad de Cuenca editado en 1920 con
motivo del Centenario de la Independencia, por lo
cual ha sido declarada Patrimonio Cultural.
Para una mejor elaboración
de la Cerveza importó el lúpulo y los
líquenes de fermentación de Alemania,
la maquinaria nueva de Checoslovaquia y distinguió
a sus productos, que eran la Cerveza rubia, el Estracto
de Malta para el consumo interno y la Pilsener Especial
para exportación a Colombia, Perú y
Panamá.
También alquiló
la Empresa Municipal de Electricidad para asegurar
el subministro de energía pero se produjo la
competencia con las empresas de los Crespo y Ramírez
y a la larga rescindió el contrato. Su vida
se había vuelto una vorágine, viajaba
mucho de la costa a la sierra. Para los veranos tenía
que estar en la zafra, su padre vivía cada
vez más tiempo entre París, Barcelona
y Málaga donde veraneaba y su hijo Rodrigo
tenía, en consecuencia, el cuidado total de
los intereses en el Ecuador, asistiendo a las sesiones
de directorio del Banco del Ecuador, cuyo Gerente
General Eduardo Game Valarezo le invitaba frecuentemente
a almorzar en su casa. Allí conoció
a su hija Laura Game Castro, con quien contrajo matrimonio
el 17 de Mayo de 1924. Meses atrás había
casado su primo hermano José Rodríguez
Bonín con María Luisa Game Castro.
La luna de miel fue en Cuenca
y pronto empezaron los hijos, seis en total, siendo
un matrimonio bien avenido por el carácter
suave de ella. Don Jaime se disgustó muchísimo
al ver sus planes rotos en Barcelona y lo que él
consideraba peor, la familia dividida, pues sus tres
hijas habían casado allá. Ana Puig Mir
con Eugenio Sagnier y Villavecchia, María con
Luis Villavecchia y Lalhander y Lucrecia con José
María de Pascual y Fontcuberta. Desde entonces
don Jaime cortó toda comunicación con
su hijo. El 28 regresó al Ecuador, cerró
el ingenio, volvió a Barcelona donde tenía
intereses en los Bancos y en la Bolsa de Valores y
falleció en su casa de Barcelona en 1929, al
salir a tomar el tren a Málaga.
En 1930 don Rodrigo recibió
un préstamo del Banco del Ecuador y adquirió
el ingenio y las haciendas a su madre y hermanas.
En 1931 viajó con su
esposa, tres hijas y una doméstica a Europa,
a curarse una úlcera duodenal. Al arribar a
Panamá se enteraron del cierre de operaciones
del Banco del. Ecuador pero continuaron la marcha.
En Barcelona le recomendaron un tratamiento nuevo
en la clínica del Dr. Boast de Berlín
donde fue operado de urgencia y tras un período
de recuperación de tres meses, visitó
las principales capitales y regresaron en 1932.
Su madre le había compensado
la falta de herencia paterna – había
sido desheredado - con la entrega del ingenio, las
covachas y solares de la calle Pichincha, dinero y
valores. Posteriormente le envió de Barcelona
un lote de joyas con María Febres Cordero de
Tous (2) a cambio de sus derechos sobre la casa pairal
en Vilazar, del mausoleo familiar de mármol,
etc. que pasaron a poder de sus hermanas. Con tales
fondos procedió a fundar la Industrial Agrícola
Puig Mir S.A. para administrar el ingenio de Babahoyo
y producir aguas gaseosas en Cuenca.
(2) El lote se componía de tres juegos completos
de aretes y anillo, Uno de platino y brillantes, otro
de esmeraldas y brillantes y el tercero de zafiro
y brillantes, así como numerosas piezas sueltas
muy valiosas, de distintos modelos y pedrerías,
adquiridos en 1918 en Berlín, por don Rodrigo,
con dinero propio y de su madre, a unas Princesas
rusas huidas de la revolución del año
anterior. Los juegos poseen sus estuches tradicionales,
muy antiguos.
En Julio de 1933 figuró
entre los organizadores de la Junta Nacional de Sufragio
Libre que patrocinó la candidatura presidencial
del Dr. José Maria Velasco Ibarra y fue miembro
de la Nueva Acción Republicana Ecuatoriana
NARE, agrupación política católica
que aglutinó a numerosos elementos conservadores,
sobre todo en Quito.
Durante la Guerra Civil española
ayudó con dinero al Movimiento de Liberación
Nacional. Sus hijas aún recuerdan las noches
pasadas en vela llenando fundas de liencillo de dos
kilos cada una con alimentos para familiares y amigos
de Barcelona (harina, arroz, azúcar, café,
cocoa, garbanzos, fréjoles, lentejas, etc.)
pues en España no tenían qué
comer.
En 1937 asesoró en Guayaquil
al Nuncio Apostólico Fernando Cento, llegado
de Lima a celebrar un convenio internacional con el
Ecuador (Modus Vivendi) Ese año empezó
a hacer los canteros del ingenio, reparando él
mismo la maquinaria de fabricación inglesa
de 1872 que montó y desmontó con sus
manos, así como también los calderos
que debían soportar grandes temperaturas y
presiones y es fama que los dejó como nuevos.
También agrandó los tendidos y las líneas
del ferrocarril interior y en la primera zafra del
38 logró producir 5.000 quintales, que poco
a poco fueron aumentando en años siguientes
hasta alcanzar la cifra de 32.000.
En 1939 intentó establecer
los Sindicatos Verticales a imagen y semejanza de
la España nacional, pero la oposición
sindicalista hizo fracasar sus propósitos.
En 1941 y con su amigo personal
el Obispo de Guayaquil, Dr. José Félix
Heredia y su vecino el Dr. José María
Ala-Vedra y Tama, iniciaron la construcción
del Seminario, pero fueron estafados por un chileno
que se alzó con el dinero destinado a la importación
de un lote de varillas de hierro. Los trabajos estaban
muy adelantados y las ruinas se pueden admirar en
donde hoy se levanta el edificio del Salón
de Actos de la Universidad Católica.
El 15 de Julio visitó
al primer contingente de soldados heridos del batallón
Cayambe que llegaron de la frontera y obsequió
S./ 500 a cada uno, ofreciendo educar a 100 niños
huérfanos de la guerra con el Perú si
fuere necesario. Después siguió apoyando
económicamente a los refugiados orenses en
Guayaquil.
En 1942 empezó a asesorar
al Movimiento falangista CÓNDOR (Compañías
Orgánicas Nacionales de Ofensiva Revolucionarla)
fundado en la Universidad Central de Quito y cuando
se transformó en Acción Revolucionaria
Nacional Ecuatoriana ARNE, contribuyó económicamente
y tuvo numerosas entrevistas con sus líderes,
pero sin afiliarse ni permitir que su nombre fuera
exhibido, pues, a pesar del agrado que sentía
por todo lo que era política, prefería
la tranquilidad de su hogar.
Ese año cerró
la Cervecería porque los técnicos alemanes
fueron puestos en Lista Negra por la II Guerra y obligados
a regresar a su país.
En 1943 no quiso acogerse a
la liberación total de derechos arancelarios
decretada por el Presidente Arroyo del Río
para favorecer la reposición de las maquinarias
de los ingenios, por considerar que tal medida había
sido dictada con dedicatoria y por lo tanto no era
del todo ética. Error que a la postre le impidió
aumentar su producción. A mediados del 43 viajó
a Santiago de Chile con su familia para que allí
terminaran sus tres hijas mayores la secundaria, pues
era imposible trasladarse a Europa. Vivieron en una
villa alquilada en Grajales y Carrera, cerca del Instituto
de Educación Familiar anexo a la Universidad
Católica, y al Colegio Villa Maria. En Santiago
estrechó lazos de amistad con el Dr. Velasco
Ibarra, exilado en esa capital, a quien había
conocido y tratado el 34.
En 1945, tras una gira por
Argentina y Uruguay, regresaron a Guayaquil. El 47
fue electo Consejero Provincial del Guayas por el
Congreso velasquista de ese año, fundó
la Cámara de Propiedad Urbana de Guayaquil
y redactó sus estatutos en previsión
de una posible reforma urbana.
En 1948 figuró entre
los socios fundadores del Banco de Comercio aportando
un solar de su propiedad en Pichincha entre Colón
y Sucre y el dinero que obtuvo por la venta del solar
de la esquina, al Sr. Luis Marcillo (3)
En 1950, tras largas temporadas
de enfermedad a consecuencia de otra úlcera,
viajó a New York y se operó en el "Doctor
Hospital" con el Dr. George Pack. El 53 ganó
uno de los premios mayores de la Lotería de
Panamá consistente en diez mil dólares,
adquirió acciones en varias compañías
de Chile y Perú, viajó a Lima con los
suyos, se hospedó en el hotel Bolívar
dos meses y medio. De regreso entabló juicio
de servidumbre de vista a Marcillo para impedir la
construcción de una pared medianera y lo ganó.
Ya sufría del oído y se estaba quedando
solo.
En 1955 regresó a los
Estados Unidos con embolia pulmonar y a hacerse un
nuevo tratamiento pues le había aparecido una
mancha en el pulmón que resultó solamente
de nicotina por sus muchos años de fumador
empedernido. Entonces se asustó y dejó
de fumar para siempre.
En 1959 ordenó la fabricación
de varios miles de botellas de vidrio en el Perú
con el membrete de IAP Cola (siglas de Industrial
Agrícola Puig Mir) para sus colas en Cuenca.
La Guayaquil Bottling Co. representante de la Coca
Cola en Guayaquil, se opuso tenazmente a la circulación
de dichos envases alegando que tenía patentada
la palabra Cola con C, pero como
(3) El Banco del Comercio comenzó
bien pero a los pocos meses falleció en un
accidente aviatorio su gerente Napoleón Prado
y la institución entró en decadencia
y cerró.
dicha palabra es genérica y no puede ser propiedad
de nadie, Puig Mir no solo que se opuso a la demanda
sino que contratacó pidiendo que la venta de
Coca Cola fuera prohibida por contener una sustancia
tóxica como es la coca. o que en caso contrario
debía cambiar su nombre, pues se estaba engañado
al públicoconsumidor. Así, un poco inocentemente,
comenzó una de las polémicas comerciales
y publicitarias más feroces que registra la
historia del país y la opinión se divido
con los remitidos que aparecían en la prensa
y en la radio. Los de la Coca Cola (José Estrada
Icaza, Adolfo Gómez Santistevan y su abogado
Leonardo Espinel Mendoza) le sacaron boleta de captura
pero no se atrevieron a meterlo preso en razón
de su edad y condición social, aunque le tuvieron
varios días amenazado y sin poder salir de
su domicilio. También quisieron ridiculizar
sus teorías manifestando que la popular Cola
Gallito, que desde antaño se vendía
en Guayaquil, no contenía gallito alguno en
su interior. Puig Mir les dio el golpe de gracia al
lograr en Atlanta una copia de la fórmula original
y secreta del producto Coca Cola, probando que contenía
una pequeña cantidad de infusión de
hojas de coca (allí su nombre) que mezclada
sabiamente con otros jarabes y principalmente con
estracto de nuez de cola da el delicioso sabor.
Numerosas madres de familia
se horrorizaron al saberlo y la demanda de Coca Cola
disminuyó abruptamente en Guayaquil, provocando
un colapso financiero a la Bottling Co. que tuvo que
parar la guerra, permitiendo la libre circulación
de las botellas de IAP Cola en el Azuay. Desde entonces
la fama del Dr. Puig Mir creció sin límites
como abogado de consulta para casos difíciles
y como litigante de enorme habilidad e insospechados
recursos.
Tenía 69 años
de edad pero aún se mantenía activo
y diligente y manejaba personalmente su oficina y
el Ingenio, pues había confiado la fábrica
de Cuenca a su yerno Gustavo Rouillón Leguía.
En 1962 la Sanidad le obligó
a derrumbar sus covachas de la calle Pichincha debido
al avanzado estado de vetustez y el terreno fue destinado
a parqueo de vehículos, el primero que tuvo
la ciudad, otra Innovación suya.
En 1964 donó los terrenos
que sirvieron para la creación del Colegio
Nacional Eugenio Espejo en Babahoyo y varias casa
del centro de esa capital a las Madres Marianitas.
En Cuenca había entregado tres lotes a la Comunidad
de Padres Carmelitas de la Virgen de Bronce para la
creación de una escuela.
En 1967 me casé con
su hija menor y la recepción fue en su casa
por muerte reciente de mi padre y no en un Club como
se tenía previsto. Mi suegro, a pesar de que
se encantaba conversando conmigo, puso la mala cara
de siempre en esos casos, pues jamás le había
agradado que se casaran sus hijas, que las quería
mucho y deseaba tenerlas siempre a su lado.
Poco después el Alcalde
Asaab Bucaram le inició juicio de expropiación
de los terrenos de Sucre y Pichincha para darlos a
los comerciantes minoristas (ese fue el origen de
la actual Bahía que se ha extendido desde entonces
sin fin) pero no se imaginó con qué
abogado se estaba metiendo y tras numerosas instancias,
ricas en sabrosas anécdotas y en recursos imaginativos,
el asunto fue a parar al Ministerio de Gobierno, donde
Puig Mir rápidamente hizo valer las influencias
de un sobrino político y consiguió sentencia
de nulidad. Tan rápido fue el asunto que Don
Buca, no solamente se quedó sorprendido sino
con un palmo de narices, como el mismo me lo confesaría
después, riéndose campechanamente.
En 1970 al celebrar el Club
de la Unión el centenario de fundación,
era el socio jubilado más antiguo. Concurrió
a todos los actos, fue homenajeado. Se le veía
anciano pero aún salía a la calle diariamente
y manejaba sus asuntos sin permitir que nadie interfiriera
en ellos, por eso sus equivocaciones.
Era miembro de honor de la
Sociedad de Beneficencia Española, había
ayudado a fundar la Sociedad de Damas de esa institución
y hasta le dio los estatutos. Numerosos sacerdotes,
recién llegados a la ciudad, le visitaban.
Vivió hasta el final
en su casa antigua de la calle Colón con claustro
cerrado en el centro a usanza de la madre Patria,
donde todo español tenía cordial acogida.
El zaguán era tan grande que servía
también de garaje a los carros. En los bajos
tenía la oficina comercial y su estudio-biblioteca,
no era raro ver a los políticos de moda desfilar
ante él para tratar asuntos serios o simplemente
consultar libros, que los tenía muchos y magníficos.
Abogados tampoco faltaban y hasta decían que
era un sabio en ardides, fama que le había
nacido en los años 50 al demandar a la Municipalidad
de Guayaquil por la inconstitucionalidad de la Ordenanza
de Agua Potable, que impugnó ante el Consejo
de Estado, exitosamente, como siempre.
Gran conversador, apreciaba
todas las opiniones sin creer en ellas porque era
un excéptico optimista, rotundo en sus apreciaciones
sin embargo no buscaba discutir con nadie, dejando
que cada quien pensare como a bien tuviere. De allí
sus buenas relaciones con el público.
Los domingos era puntualísimo
con su familia a la misa de las diez en San Alejo,
la parroquia más cercana, pero nunca abusó
de esas prácticas ni se le conocían
gazmoñerías. Con el padre Marco Benetazzo
de Babahoyo tuvo mucha confianza y siempre le sacaba
de apuros económicos con sus huérfanos.
Igual con los salesianos de Guayaquil a quienes regalaba
azúcar.
Fue solicitado en numerosas
ocasiones para ocupar políticas. En 1947 Velasco
Ibarra le propuso el Ministerio de Previsión
Social, pero ni así consiguió llevarlo
a su partido.
Le agradaba la buena mesa,
el pescado, frutas y mariscos, con una copa de vino
tinto, pero no más, pues siempre fue un ulceroso
crónico. Con la parentela tenía fama
de afectuosos aunque parco. Ya viejo gustaba reunirse
los domingos de tarde, con amigos de su edad en la
Rotonda, en alegres tertulias que se prolongaban hasta
la caída del sol.
En 1970 se declaró un
Conflicto Colectivo en el Ingenio y tuvo que cerrarlo
pues las máquinas ya no molían bien
y el bagazo salía con un tercio de humedad,
desperdiciándose. Poco después le bajaron
las defensas y se le declaró un cáncer
pulmonar. Falleció sin dolores, tras varios
meses de cama, el 21 de Diciembre de 1971, a los 82
años y tan lúcido como siempre.
Fue un rebelde de derecha,
lo cual constituye una rareza en nuestro medio pero
a veces se da. Franco le mandó a ofrecer varias
condecoraciones en diferentes épocas, que no
aceptó. Su principal mérito fue el trabajo
y la lectura, sobre todo esto último, que le
convirtió en un diletante de vasta cultura.
Su formación con los
jesuitas decimonónicos de Deusto le restó
fuerzas para comprender y asimilar el drama social
de Occidente en el siglo XX, es decir, el problema
obrero. La biblioteca se repartió entre sus
herederos. Nació millonario y falleció
solamente rico, de donde se deduce que perdió
dinero, pero fue un esposo excelente y un padre feliz
que gozó sanamente de los placeres de la vida
en unión de los suyos, sin vanas ostentaciones
ni ridículas granjerías.