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ARTURO ANDRES ROIG SIMON
SCHOLAR.- Nació en Mendoza, República argentina, el 16 de Julio de 1.922, en parto doble con su hermano mellizo Fidel, actualmente célebre botánico, llegado al mundo diez minutos antes. Hijo legítimo de Fidel Roíg Matóns (1 y 2) y de María Elisabeth Simón Petazzi, egresada de la Escuela Normal de maestras fiscales, que militó activamente en todos los movimientos de la escuela nueva: Decroly, Montesori y tantos otros, profesora de primera letras entre 1.914 y el 46 que se jubiló, nativa de Mendoza. El matrimonio tuvo cinco hijos varones, nacidos y crecidos en la vieja casa construida por el bisabuelo Andrés Petazzi posiblemente en 1870 sobre una parte del enorme solar de propiedad del convento de los padres de Santo Domingo, a quienes se le había comprado, tras el terremoto de ese año. La casa tenía patio, traspatio, amplios alrededores y la huerta con parrales de uva.

Su madre lo puso a estudiar con su hermano en la escuela José A Federico Moreno donde era maestra. Era una escuelita de niños humildes y les enseñó a leer y a escribir porque era una normalista muy competente y los quería ver de maestros. De adolescentes acompañaban a su padre a pintar en las altas montañas de los Andes, en los desiertos de la llanura, en la región de Huanacache.

Sus padres cultivaban una fuerte vida literaria y orientaron vocacionalmente a sus hijos porque su hogar era de clase media muy culta. Su madre una normalista combativa, su padre un apasionado por la naturaleza y cada vez que organizaba expediciones para pintar, llevaba conmigo herramientas de geólogo y se interesaba en todo lo que tuviera relación con la naturaleza, tenía una excelente biblioteca de clásicos a más de su colección de partituras para música de Cámara que sus hijos donaron años más tarde a la Universidad Nacional de Cuyo.

Graduado de maestro normal, ingresó a la Facultad de Filosofía motivado por el ambiente culto de su casa, pero le tocó estar bajo bandera en el ejército como Subteniente de Reserva pues la Argentina se preparaba a entrar en la Segunda Guerra Mundial como el Brasil. Fue un tiempo muy duro y penoso en la Patagonia, región que le pareció increíble, pero no le agradaba ser militar y por más que pidió la baja en varias ocasiones para continuar sus estudios universitarios, no lo consiguió sinó después de tres años.

Nuevamente en Filosofía, destacó como uno de los primeros de su clase y entre el 47 y el 49 fue Ayudante de Investigación del Instituto de Lenguas y Literaturas Clásicas de la Universidad de Cuyo en Mendoza, egresando en Junio con el título de Profesor de enseñanza secundaria Normal y Especial en Filosofía y contrajo matrimonio con Irma Alsina Manen, hija de padres catalanes afincados en la Argentina donde tuvieron cinco hijas muy unidas. La conoció en la Universidad. Ella fue Profesora de Literatura y Filosofía Clásica, especialmente Helénica hasta 1.976, que comenzó a estudiar a profundidad la Filología Quichua en sus formas de habla ecuatoriana.

Entre 1950 y el 52 fue Jefe de Trabajos Prácticos de Introducción a la Filosofía en su facultad. Entre el 52 y el 58 fue profesor adjunto efectivo y por oposición en la cátedra de historia de la filosofía antigua. El 53 fue becado por el gobierno de Francia para realizar trabajos de postgrado en Filosofía antigua en la Sorbona de Paris bajo la dirección del Dr. Pierre Máxime Schuhl. Fue un viaje de apertura hacia el resto del mundo y terminó siéndolo hacia el resto de América pues comprendió que toda forma de pensar es válida si se aducía a las formas sociales de cada pueblo. Entonces logró concluir que un post grado formativo, decisivo en sus estudios.

Desde el 55 se interesó por el pensamiento platónico, línea de trabajo iniciada intensamente durante su estadía en Europa y que mantuvo hasta 1.972 en que apareció su libro "Platón y la Filosofía como libertad y expectativa”, producto de diez anos de elaboración. En Francia se aproximó a los sectores sociales contestatarios y participó en un acto celebrado en la Sorbona en homenaje al General Van Giap, que había triunfado sobre el ejército francés y la legión Extranjera en la célebre batalla de Diem Bien Phou. Cuando era jovencito había simpatizado con la España republicana, después estuvo con las potencias aliadas en contra del Eje nazifacista. Finalmente estaría con la revolución cubana, con el ascenso de Allende en Chile y con los sandinistas de Nicaragua, pues siempre ha sido un socialista de tendencias progresistas.

De regreso a la Argentina se hizo la firme promesa de dedicarse al estudio de la Filosofía Latinoamericana, a "lo nuestro", sin caer en el error de desconocer los valores positivos de la cultura europea. Entre 1.959 y el 75 fue Profesor titular de la Universidad de Cuyo, publicó artículos y ensayos en diversas revistas especializadas de su país y de Latinoamérica y con su esposa viajó prácticamente por todo el continente dictando seminarios y conferencias, pues ya era una autoridad reconocida en su materia.

En 1.968 editó "La Filosofía de las luces en la Ciudad Agrícola" en 155 pags. como culminación de otros trabajos anteriores para sistematizar la historia intelectual de la provincia de Cuyo y su capital Mendoza. Antología de escritos de valor teórico extraídos del periodismo de 1.822 al 30 con un estudio preliminar sobre la Filosofía de la Ilustración en esa época en las ciudades agrícolas, como las llamó Sarmiento en su Facundo.

En 1.969 dio a la luz "Los Krausistas argentinos" , trabajo muy completo y serio que abrió una nueva perspectiva para la historia de las ideas argentinas y latinoamericanas. Esta obra sigue siendo hasta la fecha la primera de todo el continente sobre el pensamiento del célebre filósofo alemán Krause y su influencia entre nosotros. El 71 publicó "El espiritualismo argentino entre 1.850 y 1.900". Entre 1.972 y el 75 inició un Seminario permanente internacional en Mendoza sobre Filosofía Latinoamericana al que asistieron diversos alumnos egresados de la Universidad Católica de Quito. El 74 participó en el Congreso reunido en Morelia, México, que fue el primer Congreso mexicano de Filosofía.

En 1.975 ascendió el neoperonismo al poder y Roig comprendió como tantos, que debía apoyar lo que excedía al peronismo mismo, por ser un movimiento social que venía desde el pueblo. "Entendimos que debíamos reestructurar la universidad argentina, adecuándola para dar paso hacia aquella democracia de sentido social y participativo y lo hicimos con fervor. Sabíamos, sin embargo, de la ambigüedad del peronismo, que como todos los populismos hispanoamericanos, fue una caja de sorpresas y en ese juego perdimos, porque avanzó el militarismo, la dictadura, la represión implacable, sangrienta, irracional, sobre todo, profundamente sucia y antihumana".

I cuando avanzó el militarismo –sucio, implacable, inhumano y sangriento- en 1975, separaronle injustamente de su cargo de Profesor principal de la Universidad de Cuyo, a él, que ya gozaba de fama internacional y era uno de los más conocidos maestros de Latinoamérica. "Lógicamente entramos en la lista de expulsados y perseguidos, tuvimos que escondernos y luego huir del país. Nos esperaban colegas y amigos universitarios en Europa, en particular en Francia y en países latinoamericanos. Optamos por no salir de nuestro continente a pesar de que fue la propia Embajada francesa, la que de modo reservado nos hizo el generoso ofrecimiento de recibirnos."

Ese año formó parte de las reuniones de discusión de la Biblioteca Ayacucho, invitado por la Comisión Ejecutiva de Caracas, a la que asesoró en el campo de la historia de las ideas, intentando alcanzar un horizonte latinoamericano, tanto desde un punto de vista propiamente historiográfico como metodológico. Entre el 76 y el 77 dictó clases en la Universidad Nacional Autónoma de México, como profesor principal.
En 1976 había hecho su arribo a Quito contratado por el Padre Hernán Malo González, S. J. en quien encontró mucho más que un amigo y a través de él pudo apreciar con su esposa la hondura de la hospitalidad que les brindaba y fue designado profesor principal de la Universidad Católica. Asimismo se incorporó en la Escuela de Sociología de la Universidad Central, instituciones que le abrieron sus puertas para dictar cursos semestrales, dirigir seminarios, tesis doctorales y de licenciatura. Y formó un equipo de intelectuales interesándoles en el descubrimiento y estudio del Pensamiento ecuatoriano, del que surgió uno de los primeros trabajos historiográficos que instauraba una nueva metodología en materia de comprensión y análisis del pensamiento y la filosofía. Este equipo se transformó en 1.980 en el "Centro de Estudios Latinoamericanos CELA" y su tarea rápidamente se expandió desde Quito a Cuenca y Guayaquil, en sucesivos encuentros de trabajo.

En 1.977 también dio a la imprenta un "Esquema para una historia de la Filosofía ecuatoriana" libro que marcó senderos para futuros trabajos y cuya segunda edición apareció cinco años después. Para entonces, muchos seguían sin creer que existiera una forma válida de pensamiento filosófico ecuatoriano, pero Roig demostró que la aplicación del pensamiento filosófico universal a la realidad ecuatoriana era una forma válida de pensar, probándolo con numerosos textos y abriendo un anchísimo panorama a las investigaciones en ese campo.

En 1.979 fue cofundador y miembro de la Comisión editorial de la Biblioteca Básica del Pensamiento ecuatoriano, publicada por la Corporación Editora Nacional y el Banco Central del Ecuador, donde se presentó el desarrollo del pensamiento filosófico ecuatoriano bajo criterios y metodologías renovadoras. La Colección selecciona a escritores por corrientes del pensamiento (Ilustración, Romanticismo, Arielismo, Idealismo, Positivismo) logrando agrupar a autores mayores y menores, corrientes fuertes y débiles. Cada volumen aparecía con su Estudio Introductorio y su correspondiente Antología. También se comenzó a editar la Colección de la Universidad de San Gregorio, de los jesuitas, para dar a conocer el pensamiento colonial (Escolástico) Finalmente se publicó la Revista Historia de las Ideas, que habiéndose iniciado por los años 50 fue retomada por el CELA en los 80.

En 1.981 dio a la luz en México "Teoría y Critica del pensamiento latinoamericano", fruto principalmente de sus seminarios, que constituye el intento más amplio y sistemático de ponderar la Filosofía latinoamericana contemporánea, desde su posición de historicista empírico que encuentra sus raíces en afirmaciones fundadas. Esta obra me escrita íntegramente en el Ecuador, fruto de sus clases y seminarios de ciclo doctoral organizados por el CELA. y fue bautizada como la Biblia del pensamiento latinoamericano en el XI Congreso Interamericano de Filosofía celebrado en Guadalajara en 1.985.

En 1.982 fue designado miembro del Comité Editorial de la Revista Historia de las Ideas editada en Quito. El 83 el Ecuador le concedió la condecoración al Mérito Cultural de Primera Clase por sus valiosos aportes en la formación de estudiantes investigadores y publicaciones, así como también por su labor de rescate del pensamiento ecuatoriano.

En 1.984 fue contratado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales FLACSO. de Quito y habiéndose terminado el oprobioso régimen castrense argentino, fue reincorporado por la justicia federal a sus clases.

Había pasado la negra etapa que tantas vidas costó a esa hermana república y los exilados empezaban a volver atraídos por la nueva democracia. Entonces cobró ánimos y editó "El Humanismo ecuatoriano en la segunda mitad del siglo XVIII en dos tomos, estudiando el Escolasticismo y el Humanismo representados por Juan de Velasco y por Eugenio Espejo en Quito; pues, a su criterio, se complementaban dentro del amplísimo campo de la ilustración. Por esta obra, iniciadora de la sistematización del pensamiento nacional en el Ecuador, merece el bien del País; pues, captó una visión radicalmente nueva de la problemática del humanismo ilustrado del mundo hispánico del siglo XVIII, considerando el caso ecuatoriano. Igualmente editó "El Pensamiento social de Juan Montalvo" en 284 pags. demostrando con rigor científico que dicho escritor tuvo una visión coherente de la sociedad y sus clases, definidas en función de su significado económico y que esa visión no era otra que la del liberalismo burgués que por entonces alentaba el gran proyecto de la construcción del estado nacional, dándose así el primer paso para la tarea harto compleja de enriquecer la figura montalvina a su exacta dimensión, esto es, la del escritor comprometido con el proyecto social de su tiempo y la del filosofo que inserta su discurso dentro de lo político. Por esos días también dio a la luz su ensayo largo “Bolivarismo y Filosofía Latinoamericana”.

En 1.984, como se ha dicho, volvió a la Argentina tras casi nueve años de exilio, tiempo que no fue perdido pues lo aprovechó en el contacto directo con otras realidades. Tiempo que ha calificado de sosegada pasión que le impulsó a no descansar en el trabajo y a dejar un pedazo de su corazón en el Ecuador. Ese año sufrió los efectos del terremoto que asoló Mendoza, tras lo cual fue demolida la casa de su bisabuelo Petazzi donde había pasado su infancia. El 5 de Agosto le dieron la bienvenida triunfal en su querida Universidad en sesión solemne con discursos de desagravio, pues ni su espíritu ni su memoria se había perdido u olvidado. Regresaba a su casa espiritual el viejo maestro curtido por la experiencia, los viajes y los años y entonces no pudo ocultar sus sentimientos y fue enteramente feliz entre los suyos. El 86 tuvo a su cargo la edición del libro "El Pensamiento latinoamericano del siglo XIX” y volvió al Ecuador, para asistir al Simposio Internacional que sobre Eugenio Espejo y el pensamiento precursor de la independencia se dictó en Quito.

El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de la Argentina CONICET. le designó investigador científico con la categoría de Principal, el 86 fue electo Director del Centro regional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Mendoza CRICYT. y desde el 89 es Director del Instituto de Ciencias Sociales y Ambientales del mismo, teniendo a su cargo a un equipo de investigadores de carrera y becarios que trabajan preferentemente sobre problemas filosóficos generales y realizan búsquedas entre los grandes pensadores latinoamericanos, preferentemente de los siglos XVIII y XIX.

En 1.987 dio a la luz "La Utopía del Ecuador" y al año siguiente se jubiló con honores tras larga carrera en el magisterio internacional, pues el gobierno de su Patria tuvo el gesto amable de reconocerle justicieramente todos esos años de servicio, e hizo muy bien, pues Arturo Andrés Roig desempeñó con total brillantez el papel de embajador cultural de su Patria en el exterior.

En 1.989 preparó la obra "Pensamiento Filosófico de Hernán Malo González". Ese año circuló "Arturo Andrés Roig, Filósofo e historiador de las ideas" en Guadalajara, estudio formado por Manuel Rodríguez Lapuente y Horacio Cerutti Guldberg, Asesores del Homenaje académico del Consejo Consultivo Universitario de esa ciudad. El 92 recibió la Orden Nacional Honorato Vásquez del Ecuador, que le impuso el Embajador en Buenos Aires.

El 92 participó en el Seminario sobre Filosofía Española e Iberoamericana celebrado en Salamanca, España. El 93 me declarado Visitante Ilustre de la Universidad Central de las Villas, en Santa Clara, Cuba. En Enero del 94 dictó un curso en la Universidad Andina de Quito; la Universidad Andina de Sucre en Bolivia le confirió el título de Profesor Emérito y la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua el Doctorado Honoris Causa como latinoamericanista y filósofo contemporáneo eminente. Asimismo, la Universidad Nacional de Río Cuarto (Córdoba, Argentina) le otorgó la jerarquía de Doctor Honoris Causa y las Universidades Nacionales del Comahue (Neuquén, Argentina) y Nacional de Heredia (Costa Rica) lo designaron Profesor Honorario.

Vive con su esposa, pues sus hijos se han casado y tienen hogares aparte. Habita en la calle Guayaquil No. 157, Dorrego, Mendoza, Argentina. Código Postal No. 5.519. Ha continuado visitando el Ecuador. En 1.994 ingresó a la Academia Nacional de Historia, el 98 dictó un ciclo de conferencias en la Universidad Andina de Quito.

Su obra es sólida y de rara persistencia pues tiene un gran sentido para la localización del tema virgen, que incuestionablemente le coloca en los primeros puestos de la investigación de la Historia de las Ideas en la Argentina y como una de las primerísimas figuras en latinoamérica por su afán inusual de actualización y renovación Su esfuerzo por alcanzar un nuevo tipo de lectura de nuestros escritores y del pensamiento filosófico en general, le ha llevado a incursionar por la Semiótica y por la teoría del discurso.

Paralelamente a esta labor de constante búsqueda, ha dado forma a una posición filosófica desde la cual, lógicamente, aparece vertebrada su amplia y extensa labor investigadora.

En el Ecuador ejerció una tarea de divulgación e institucionalización de los estudios filosóficos, pues ha trabajado en la fundamentación, critica y autocrítica de dichas tareas, conjugando lo epistemológico con lo práctico, a través de un horizonte de comprensión o rescate. En lo pedagógico formó equipos de trabajo que con altas y bajas han seguido funcionando después que abandonara el país, labor que ha sido reconocida por todos los estudiosos ecuatorianos. Carlos Paladines Escudero en su "Sentido y Trayectoria del pensamiento ecuatoriano" ha dicho de Roig, que desplegó durante ocho años (1.976-1.984) una titánica labor de investigación de la cultura ecuatoriana, estableció los esquemas básicos para una Historia de la Filosofía en el Ecuador, profundizó en algunas etapas y autores así como también en la Metodología y presupuestos conque debía afrontar la urgente tarea de apropiación de nuestra tradición filosófica. Fernando Tinajero expresó que es un personaje lleno de esa serenidad interior fundada por igual en el saber y en el acuerdo moral del hombre consigo mismo y que su obra entre nosotros es única. Por eso se le considera el más ecuatoriano de los argentinos, porque ha prestado servicios magníficos a nuestra Patria," que no es más que el efecto de una profunda convicción americanista, de un Filósofo de rico saber y recia formación y personalidad."


(1) FIDEL ROIG MATONS nació en Gerona el 27 de Mayo de 1.884. Hijo legítimo de Arturo Roig mueblero y ebanista de Gerona y de Rosa Matóns natural de Barcelona. Muy joven ingresó al Coro de la Catedral de Gerona y estudió violín con Gerardo Arolas y Tomás Moreu. Fue primer violín en la orquesta "Lart Geroni" del teatro Municipal de Gerona. Se perfeccionó en Barcelona en la Academia Kribbon, donde se formó el Cuarteto que integraba Pablo Casals. Entre 1.903 y el 5 dirigió una Orquesta de música ligera y popular. En 1.908 viajó a Buenos Aires invitado a dar un Concierto por la Sociedad Wagneriana formada en su mayor parte por catalanes, acompañado al piano por el maestro Conrado Fontova. Meses después ofreció otro Concierto en la misma sociedad. En 1.909 su primo el concertista Agustín Roig le llamó a Mendoza y formó con él un Cuarteto de cuerdas en compañía de un segundo violín y de un violoncelista. Entre 1.911 y el 17 dio Conciertos de Música de Cámara con Fidel Maria Blanco y entre el 17 y el 29 con Emilia Icart de Rodríguez Roy. En 1.918 fue nombrado presidente de la Sociedad Orquesta de Músicos y el 21 pasó a Secretario de la misma. Entre el 19 y el 23 dirigió el Coro del Centro Catalán. También daba clases de música y matemáticas pues había hecho estudios de contabilidad en Gerona y Barcelona y fue profesor secundario Desde 1.929 se pasó a la pintura integrando el grupo fundador de la Academia de Bellas Artes de Mendoza. En 1.930, al ascenso al poder del Partido Conservador, por golpe militar, fue declarado cesante y su esposa tuvo que mantener los gastos del hogar con su sueldo de profesora, pues la miseria había entrado en su casa. Como pintor su temática abarcó desde los patios de las casas, la ciudad, los paisajes aledaños hasta la cordillera infinita, etc. interesándose en el hombre y en su ambiente apacible y provinciano. Su luz y color así como el dibujo y el retrato denotaban al gran artista que había en él, orientado hacia el americanismo. Luego se preocupó de plasmar el mundo en extinción de la etnia Huarpe de Cuyo, recorriendo los inmensos desiertos de Mendoza y San Juan, llamados del Huanacache, donde pintó figuras, costumbres y paisajes. Se entregó más tarde a pintar los elevados pasos de los Andes por donde cruzó el ejército libertador del General San Martín, que dio la independencia a Chile. Se dedicó asimismo a la iconografía sanmartiniana. En 1.952, víctima de una afección incurable producida por la radiación ultravioleta recibida en las cumbres, fue perdiendo gradualmente la vista. En 1.958 fue Secretario de los Juegos florales catalanes en Mendoza. En 1.977 falleció en esa ciudad, dejando varias series de cuadros sanmartinianos que su familia conservó por largos años hasta formar con ellos el gran Museo Sanmartiniano de Roig, que hoy se aprecia en el Salón de Sesiones del Palacio de la Municipalidad de Mendoza. Como anécdota cabe indicar que cada vez que salía a la cordillera a pintar, llevaba consigo herramientas de geólogo y se preocupaba por las plantas y por todo aquello que tuviere relación con la naturaleza. Más que un pintor fue un hombre múltiple, pues llevado por su afán perfeccionista se internaba en compañía de sus hijos adolescentes en los desiertos de Huanacache, para pintar la vida y costumbres de las últimas tribus indígenas de la provincia de Cuyo o para subir a las altas montañas, instalando el caballete a más de 5.000 metros de a1tura. Por eso su obra fue siempre costosa pero jamás bien retribuida; su legado artístico es fruto de ingentes sacrificios.

(2) Su abuelo Simón, de nacionalidad francesa, provenía de una aldea en la Champagne y tenía como oficio la fabricación de alambiques de cobre para el destilado de vinos. Con el grado de suboficial había hecho la campaña de la conquista del Senegal en Africa, de donde le quedaron para toda su vida las fiebres tercianas. La casona de su esposa tenía las trazas coloniales sin serlo, con patio y traspatio a más de galerías. Finalmente venía una huerta con parrales de uva. Todo el conjunto estaba vecino al convento de Santo Domingo, a cuyos frailes el bisabuelo Petazzi adquirió el terreno después del terremoto de 1.861 que asoló esa ciudad.