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JOSE VICENTE TRUJILLO
POLITICO.-"Nació en Esmeraldas el 15 de Septiembre de 1889. Hijo legítimo de Placencio Trujillo Cuenca, natural de Neiva en Colombia, quien arribó muy joven a Esmeraldas en compañía de su padre que murió casi enseguida. Entonces tuvo una hija en Josefa Campusano, regresó a su tierra y se casó con Encarnación Gutiérrez Cuellar, con quien volvió a Esmeraldas a instalar un almacén de importación de café, cacao, tagua y tabaco en los bajos de su casa en el malecón, viviendo en los altos. Casa que fue bombardeada e incendiada en 1913 por el Cañonero Cotopaxi después bautizado como Calderón, por orden del presidente Leonidas Plaza y durante la revolución de Carlos Concha. Casi en la miseria pasó a Guayaquil a terminar la educación de sus hijos y paulatinamente se fue quedando ciego a pesar que se operó de la vista en Panamá. Viudo desde 1924, se hacía leer de su prima Julia Serrano y de sus nietos, los periódicos que recibía cada cierto tiempo de su tierra. Buen conversador, ameno y lleno de sabiduría. Bajo, blanco rosado, de mente clarísima. Murió de vejez en Guayaquil.

José Vicente fue el tercero de una larga familia de seis hijos. Recibió las primeras letras en su casa y las enseñanzas elementales en una escuelita de Esmeraldas. Entre 1903 y el 9 siguió la secundaria en el Colegio Vicente Rocafuerte, obtuvo el Gran Premio que se concedía al mejor estudiante del palntel y su nombre consta en el Cuadro de Honor de dicho plantel.

Bachiller en Humanidades Clásicas, fue distinguido por su Profesor Pedro José Huerta con las cátedras de Filosofía y Etica, materias que dictó con brillantez durante quince años, formando hasta 1924 a numerosas generaciones que aún le recuerdan. "Cada una de sus clases era una magistral conferencia por muy sencillo que pareciera el tema, tratado a conciencia, en largas y extenuantes horas de estudio. Orador nato, su palabra clara, brillante, precisa, era el espléndido ropaje de sus ideas y conceptos. Por eso logró el milagro de que los estudiantes llegaran a amar la filosofía y se deleitaran con las más elevadas ideas de los pensadores de la humanidad. Sus clases cautivaban y su personalidad magnética lograba el embeleso de los auditorios, que jamás llegaron a olvidarlo".

Más que profesor era un sugeridor de inquietudes y suscitador de lecturas y nos enseñó a hablar y a exponer nuestras ideas con claridad y precisión. No editó libros pero en cambio editó a una generación de política e intelectuales, según opinión de Leopoldo Benítez Vinueza.

En 1906 participó en la formación del Partido Liberal Obrero y se matriculó en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad de Guayaquil.

En 1912 fue designado Representante al III Congreso Panamericano de Estudiantes Universitarios celebrado en Lima, concurriendo con Homero Viteri Lafronte de Quito y Roberto Crespo Ordóñez de Cuenca. (1)

En 1914 obtuvo los grados de Abogado y Doctor en Jurisprudencia y salió electo Diputado al Congreso por la Provincia de Esmeraldas, en una de cuyas sesiones interpeló al Ministro de Guerra. H. Federico Intriago, por el bombardeo de Esmeraldas y cuando quedó plenamente demostrado que la orden de tan criminal suceso había partido del Presidente Leonidas Plaza, exculpó al interpelado (2) demostrando que no le había llevado la pasión ciega sino el afán de justicia. Después interpeló al Ministro de Educación Manuel María Sánchez.

(1) En el Tercer Curso eran solamente tres alumnos. Trujillo, Carlos Alberto Arroyo del Río y Juan Illingworth Ycaza, quien sufrió una fiebre tifoidea y perdió el año. Entonces quedaron solamente Trujillo y Arroyo desde el cuarto hasta el sexto.
(2) En dicha sesión le ocurrió la siguiente anécdota Trujillo acusó entre otras cosas, al Ministro Intriago, de creer peyorativamente que Esmeraldas era una provincia de negros y este le contestó "No es verdad ¿Cómo puedo pensar eso? Si aquí tengo delante mío -y señaló a Trujillo- a un bello ejemplar de la raza blanca. Risas generales premiaron tan sorpresiva como original respuesta.
En 1915 y con Manuel Maria Valverde trabajó en la redacción de "El Diario Ilustrado", semanario de filiación liberal y pequeño formato, para auspiciar la candidatura presidencial del Dr. Alfredo Baquerizo Moreno.

En 1916 ocupó la secretaría de la Gobernación del Guayas llevado por Enrique Baquerizo Moreno. En 1919 mantenía un prestigioso estudio profesional en la esquina de Clemente Ballen y Chile. En 1920 volvió al Congreso como Diputado por Esmeraldas y conoció en Quito a Ana Lucía Calisto Sánchez, hija de su amigo personal Sebastian Calisto Guarderas y de Carmen Sánchez Bustamante, la cortejó y se casó con ella el 9 de Febrero de 1921, permaneciendo varios meses en Quito en razón de sus funciones. Tuvo tres hijos.

El 7 de Noviembre de 1922, como abogado de los Sindicatos de las Empresas de Luz y Fuerza Eléctrica, y del de Carros Urbanos, presentó un pliego de peticiones. La Federación Regional de Trabajadores respaldó el movimiento y solicitó al Dr. Carlos Puig Vilazar, Síndico de los ferrocarriles, que acababan de ganar una huelga días atrás en Durán, que colaborara con Trujillo.

Como las peticiones no fueron escuchadas, el día 13 iniciase la Huelga General por disposición de la Confederación Obrera del Guayas y la ciudad quedó sin fuerza eléctrica. Esa tarde se realizó una gran Asamblea en el local de los cacahueros, donde sorpresivamente se resolvió no seguir insistiendo en el alza de sueldos y salarios, sino optar por la incautación de Giros como lo había sugerido el joven banquero Víctor EmilioEstrada Schiacaluga, para evitar el alza del costo de la vida, pues el dólar estaba a tres sucres. Puig Vilazar se opuso pero Trujillo estuvo por esa segunda opción que creía conveniente y aconsejó a los huelguistas salir en manifestación pacífica al día siguiente.

El 14 la manifestación fue grandiosa y en paz. El 15 hubo otra manifestación que partió a las 2 de la tarde desde 9 de Octubre y Pedro Moncayo. Trujillo encabezaba la marcha y tomó la palabra en uno de los balcones de la antigua Clínica Guayaquil, luego siguieron todos a liberar a unos panaderos presos en el Cuartel de Chile y Cuenca, pero al llegar cerca de la Avenida Olmedo empezó la matanza de obreros y pueblo en general.

Trujillo pudo refugiarse en la casa de los Candel, ubicada en Chile entre Ayacucho y Avenida Olmedo, seguido de varios soldados que le disparaban al cuerpo y luego dispararon a la casa, hiriendo a Elisa Candel López en uno de los pulmones, pero no se atrevieron a entrar. De esa manera salvó casi milagrosamente su vida. (3)

(3) Por creerlo de interés público copio a continuación la declaración de Fernando Neumane Maruri para expreso, aparecida en la edición 22 de Marzo de 1998.

"Desde la ventana de mi casa, ubicada en Colón y Chimborazo, era fácil descubrir la montonera de gente que peleaba por entrar a la panadería del frente, la de don Aurelio Benítez. Y es que no había pan, no había comida, no había nada, solo sangre y horror", afirma Fernando Neumane. La gente había salido a las calles, mostrando banderas rojas que imitaban en algo la revolución de los zares en 1917. E1 pretexto fue el alza del costo de la vida, porque el dólar había subido de dos a cinco sucres. Por eso los artesanos se sublevaron e hicieron la revolución. El pueblo estaba ya muy soliviantado. La monótona calma del Guayaquil de entonces se había perdido. En nada se adivinaban los días en que fornidos hombres cargaban sacos de cacao de dos quintales al hombro y lo vaciaban sobre mantas a lo largo del malecón para su secado; todo parecía una historia lejana, y el inconmovible respeto de la gente más humilde había sido reemplazado por insultos y vejámenes. Era el 15 de noviembre de 1922. "Mi padre me mandó a comprar pan, ante las lógicas protestas de mi madre, pero yo no tenía miedo. Atravesé la calle y me metí a la panadería. Con mi estatura de niño de cuatro años, llegué hasta el interior por en medio de las piernas de la gente. Y ya con mi funda en la mano, quise cruzar, pero mi padre me gritó desde la casa que esperara: pasaba en ese momento un piquete de la caballería del Batallón Cazadores de Los Ríos, el cual, sable en mano, masacraba a todo el pueblo. Me escondí atrás de un estante y cuando se fue, crucé la calle, siempre siguiendo las órdenes de mi padre". Eran las seis de la tarde cuando un par de personas se arrimó a la puerta de su casa. "Se acercaron tres militares a caballo para matarlos con el sable, pero mi padre abrió la puerta del zaguán, cogió a uno y cerró la puerta; y luego hizo lo propio con el otro. Sin saberlo, había salvado la vida a dos famosos ladrones del Cerro Santa Ana, el uno era Jacinto Galán, el otro el "Cholo Benítez". Pasaron allí la noche. La madre de Fernando les
Al día siguiente fue conducido al Cuartel del Batallón Marañon. El 16 hizo circular con Puig Vilazar una Hoja Volante y días después salió al destierro en Panamá, donde se ganó la vida como profesor hasta mediados de 1923, en gran pobreza.

Entonces siguió al Callao y finalmente pudo volver a Guayaquil en 1924 y al poco tiempo fue electo Rector del Colegio Vicente Rocafuerte.

Desde el rectorado siguió haciendo política y complotó con varios militares contra el nuevo Presidente Gonzalo S. Córdova; quien, en gesto insólito, para disminuir la presión contra su gobierno, le ofreció el Ministerio del Interior, que Trujillo aceptó creyendo que podía desde arriba cambiar la mentalidad del país. Los conspiradores, continuaron sus planes y el 9 de Julio de 1925 dieron el golpe revolucionario contra el presidente Córdova y su Ministro Trujillo.

Por entonces la pugna que venía sosteniendo con su ex compañero de aulas Carlos Alberto Arroyo del Río, desde cuando habían sido candidatizados para el viaje a Lima, agravada con la actuación de Arroyo el 15 de Noviembre, se había vuelto ostensible (4).


curó las heridas y cerca de las cinco de la mañana del día siguiente se fueron. "Más tarde, de la mano de mi padre, dimos una vuelta en el malecón y la calle Arzobispo, hoy Mejía. En esa esquina, en la planta baja, estaban los almacenes de los italianos Cassinelli donde el pueblo se había metido en busca de armas. Los del Batallón Cazadores de Los Ríos los ametrallaron allá adentro y luego bajaron las puertas. Los sacaron a los dos días, muertos, hinchados. Luego los pusieron en el muro del malecón, les clavaron la balloneta en la garganta, los abrieron totalmente y los lanzaron al río". Por la calle Chimborazo pasaba la línea de los carros urbanos, transporte tirado por muías, que se guardaban en el galpón en donde hoy está el estadio Huancavilca. "Salían por Chimborazo, hasta la calle Julián Coronel, y viraban a la izquierda para dejar los cadáveres en el cementerio. Yo veía las plataformas de cadáveres que llevaban hasta arriba y en una fosa común que había en el cerro se depositaron los más de cinco mil cuerpos. Allí está la cruz que hoy se conoce como la cruz del 15 de noviembre de 1922".
Entre 1925 y el 32 se dedicó a cimentar su economía a través de la profesión logrando una bonita fortuna con su trabajo personal. En el rectorado del Rocafuerte estuvo por dos ocasiones más, entre 1926 y el 27 y luego entre el 31 y el 32.

En 1932 fue electo nuevamente Senador, ocupó la Presidencia de esa Cámara y del Congreso Nacional. Su suegro le solicitó que asumiera la defensa en el Congreso del Presidente electo Neptalí Bonifaz, a quien se acusaba de poseer una dudosa nacionalidad, pero se negó a ello aduciendo su posición de liberal afiliado. Con todo, votó por la calificación, hecho que le acercó políticamente al Diputado José María Velasco Ibarra, a quien jamás había tratado.

En 1933 volvió a presidir el Senado, que privó legalmente del cargo al Presidente de la república, Juan de Dios Martínez Mera. En 1935 los liberales de Guayaquil deseando rehabilitarse del fracaso que trajo consigo la descalificación de Martínez Mera y el triunfo electoral del semiconservador Velasco Ibarra, se reunificaron tras muchos años de divisiones, para hacer la oposición. El ala arroyista hizo las pases con los Baquericistas (de Enrique Baquerizo Moreno) y Arroyo del Río fue electo Director Supremo del Partido. Ante ese pacto de componendas políticas,

(4) Trujillo y Arroyo nunca fueron enemigos personales pero si adversarios políticos, Trujillo era una personalidad tropicalmente atractiva con encantadora frivolidad, Gran expositor, generoso con sus alumnos vicentinos sobre quienes ejercía una tremenda influencia, poseía una extensa cultura formada por conocimientos generales y por eso poco profundos. Era considerado el Maestro por excelencia, que encantaba, divertía y motivaba en sus exposiciones. Arroyo era todo lo contrario por metódico, ordenado y disciplinado. Más que una pugna entre dos hombres era una confrontación entre dos formas de ser, Vida y conducta. Lo faústico en Trujillo, lo apolíneo en Arroyo. Trujillo extrovertido y liberal en sus estructuras, Arroyo introvertido y conservador en sus formas de ser, pero como ambos estaban afiliados al Partido Liberal Radical, los más jóvenes apoyaban a Trujillo y los de viejo cuño a Arroyo, bien es verdad que esos últimos solo tenían de liberales la tradición y el membrete. Trujillo mandaba en el Vicente Rocafuerte, Arroyo en la Universidad y la ciudad espectaba entre asombrada y divertida tan singular disputa, que jamás llegó a mayores, aunque por mucho tiempo constituyó la comidilla de moda en casas y salones.
Trujillo, que siempre había sido muy afín de Baquerizo, se le distanció para siempre.

Ese año Arroyo del Río presidía el Senado y Trujillo era Senador. Al poco tiempo el presidente Velasco Ibarra se declaró sorpresivamente dictador. (5) Trujillo fue sacado de la cama por los pesquisas y llevado preso al Panóptico. En la misma celda cayó Arroyo y ambos tuvieron varias horas para conversar y hacer las paces, hasta que el ejército desconoció el golpe y el Ministro del Interior, Antonio Pons Campuzano, pasó al Panóptico y liberó a los detenidos. Pocas horas más tarde Pons era encargado de la Presidencia para que no se rompa el orden constitucional y convocó enseguida a elecciones, evitando malentendidos. Por las Izquierdas surgieron las candidaturas de Trujillo, Arroyo y del Coronel Luis Larrea Alba, mientras los conservadores se presentaban unidos con Alejandro Ponce Borja.

Trujillo fue acusado de colombiano y tuvo que practicar una Información Sumaria de testigos para probar que había nacido en Esmeraldas, pues su partida de bautizo había desaparecido en uno de los tantos incendios que asolaron esa población.

Pons citó a Arroyo y a Trujillo a su despacho y les prometió todo su apoyo, entregándoles un mes de su sueldo a cada uno, como contribución voluntaria para los gastos de campaña. Así eran esos tiempos.


(5) Velasco Ibarra había preparado durante cuatro días su golpe dictatorial asesorado en el Palacio de Gobierno por el General Ricardo Astudillo a) El Macho y por el diputado Adolfo Gómez Santistevan, sin considerar a su Ministro Pons, quien, por eso, al enterarse del golpe, le había mandado a dejar su renuncia con el Subsecretario Teodoro Alvarado Olea. A las pocas horas Velasco Ibarra fue llevado preso al Cuartel del Batallón Manabí y el ejército, para no romper el orden constitucional, entregó el mando al Ministro Pons, a pesar de que se le encontró la renuncia en el escritorio presidencial. Velasco Ibarra no había tenido tiempo de aceptarla, tal la premura de los acontecimientos que precipitaron su caída.
Trujillo inició una exitosa gira por el litoral y al volver alegre y fervoroso de un largo recorrido se enteró que Pons había devuelto el poder a los militares y éstos al Ing. Federico Páez, quien oficiaba de nuevo dictador. La noticia le golpeó como un rayo, cayó sobre un sillón, sosteniendo la cabeza entre las manos y exclamó: Este traidor de Pons me ha engañado y hecho gastar un dineral.

En 1936 Páez le solicitó que asistiera a las reuniones de Juristas ecuatoriano-peruanos en Washington, conformando nuestra Delegación con los Drs. Homero Viteri Lafronte y Alejandro Ponce Borja. En dichas conferencias, llamada la Fórmula Mixta, presentó el Ecuador tres propuestas o fórmulas de arreglo pacífico, que fueron desechadas por los peruanos, sin que ellos presentaran ninguna a cambio, pues solo querían ganar tiempo para continuar armándose y atacar con ventaja, como efectivamente ocurrió cinco años después.

En Washington enfermó su esposa y el 38 regresaron a Guayaquil donde construyó una villa de cemento en la esquina de Chile y Colombia, que habitó con su familia, volviendo al ejercicio profesional. Entre sus principales clientes comenzó a figurar la Empresa Eléctrica del Ecuador Inc. cuya Asesoría Jurídica había conseguido en los Estados Unidos.

Entre 1939 y el 48 dictó la cátedra de Filosofía del Derecho en la Universidad de Guayaquil. El 39 fue designado Miembro de la Junta Consultiva del Ministerio de Relaciones Exteriores. El 40 ocupó el Decanato de la Facultad de Jurisprudencia. El 41 perdió las elecciones para el rectorado de la Universidad, compitiendo con el Dr. Teodoro Maldonado Carbo, quien salió con el apoyo del presidente Arroyo.

Entre el 42 y el 44 se agravó notablemente la salud de su esposa. El 43, al formarse Acción Democrática Ecuatoriana ADE. en Guayaquil, bajo la presidencia del Dr. Francisco Arízaga Luque, un grupo de sus alumnos le presionó para que ingresara a ella, pero tuvo que presentarles sus excusas por varias razones. Arroyo le había consultado para ver si podía presentarlo como precandidato a la presidencia por el Partido Liberal Radical, ofreciéndole su incondicional apoyo, lo que no cumplió después y era tan grave la situación de su esposa que no podía abandonarla por la política.

No intervino en la gesta revolucionaria del 28 de Mayo del 44 y por esa razón su nombre no figuró en la terna para el Rectorado de la Universidad de Guayaquil se elaboró pocos días después.

En Junio falleció su esposa y el Presidente Velasco Ibarra le envió su Condolencia personal. Al agradecer por periódico, Trujillo indicó que su esposa siempre había sido una fervorosa velasquista. Esta declaración le atrajo la inmediata simpatía del caudillo, que el 23 de Agosto le nombró Presidente del Consejo de Administración del Banco Central.

En 1945 los alumnos de la Facultad de Jurisprudencia se fueron a la huelga y Trujillo renunció al Decanato y a su cátedra, circunstancias propicias para que a los pocos días le llevaran casi en triunfo a la recién creada Escuela de Periodismo que funcionaba en los altos del edificio de la Filantrópica, en 9 de Octubre y García Avilés.

En Agosto fue designado Presidente del Banco Central del Ecuador, dos meses después pasó a desempeñar el Ministerio de Relaciones Exteriores.

El 14 de Diciembre de 1946 contrajo segundas nupcias en Quito con Maria Wallensiek, de nacionalidad norteamericana, que al salir embarazada se regresó a los Estados Unidos a dar a luz a una niña y no quiso volver por cuanto no se acostumbraba en nuestro país. El 47 ella planteó el divorcio en New York.

Ese año concurrió a la Sesión Inaugural de la Asamblea de las Naciones Unidas ONU, y presidió la delegación ecuatoriana a la Conferencia Panamericana en Río de Janeiro. Entonces, usando de su experiencia como negociador en la Fórmula Mixta en Washington y de sus conocimientos del problema en la Junta Consultiva del Ministerio de Relaciones Exteriores; empezó varias gestiones para asegurar la posibilidad de ir a la revisión del Protocolo de Río de Janeiro, pero se interpuso el golpe dictatorial del Coronel Carlos Mancheno Cajas, Ministro de Defensa Nacional, que dio al traste con la segunda presidencia de Velasco Ibarra y colocó a la Delegación ecuatoriana en las más difícil de las posiciones, perdiéndose tan importante reunión para la defensa de nuestros intereses territoriales.

Caído Mancheno a los ocho días, asumió el poder el Vicepresidente Mariano Suárez Veintemilla como abanderado del civilismo en el Ecuador y nombró un Gabinete que resultó meramente simbólico, pues no actuó. En dicho Gabinete siguió figurando Trujillo como Canciller, tal su buen nombre en todos los partidos políticos.

Mientras tanto, de regreso de Rio de Janeiro, se sumó en Lima a Velasco Ibarra y a Carlos Guevara Moreno, quienes trataban de volver al país a iniciar la contrarevolución. Mas, al último momento, Velasco Ibarra, que se hallaba agotado, dio pie atrás.

Durante el gobierno de Carlos Julio Arosemena Tola (1947 - 48) surgió nuevamente como precandidato a la Presidencia de la república por el Partido Liberal; el ala quiteña maniobró en su contra, obligándole a declinar su posición en homenaje a la unidad partidista e impuso el nombre de Galo Plaza, quien triunfó por escaso margen frente al candidato conservador Dr. Manuel Elicio Flor y ocupó el poder.

En 1949 perdió por segunda ocasión las elecciones para el rectorado de la Universidad de Guayaquil frente al Dr. José Miguel Varas Samaniego y lanzó su célebre frase "Me dicen Maestro pero no me eligen rector".
En 1951 el Dr. Carlos Guevara Moreno le ofreció a nombre de la Concentración de Fuerzas Populares CFP. la nominación para la alcaldía de Guayaquil que hubiera podido conseguir fácilmente, pero Trujillo la condicionó a un respaldo total a la presidencia el 52, prefiriendo Guevara Moreno lanzarse solo.

En las elecciones a Alcalde triunfó Guevara abrumadoramente, frente a sus opositores Rafael Mendoza Avilés, Manuel Arenas Coello y Federico Intriago Arrata, quien quedó último aunque contaba con el total apoyo del gobierno de Plaza.

En 1952 el recién electo Presidente Velasco Ibarra le designó Embajador y Representante permanente del Ecuador ante las Naciones Unidas ONU. Viajó a New York, instaló sus oficinas en el Empíre State, lujosamente.

En 1953 presidió el Grupo de países latinoamericanos e integró el Consejo Económico y Social. Fue su mejor momento, se convirtió en el vocero del Grupo Latinoamericano en la ONU y en figura política mundial.

En Febrero del 56 fue invitado por el Gobernador de Puerto Rico a la inauguración del nuevo edificio de la Corte Suprema de Justicia en San Juan, tomó la palabra en la ceremonia inaugural, en la que también intervinieron los presidentes de las Cortes Supremas de los Estados Unidos y España y fue el orador más aplaudido.

A fines del año el Presidente Camilo Ponce Enríquez le trasladó a la oficina de la ONU en Ginebra y fue electo Miembro Permanente de la Corte Internacional de Arbitraje con sede en la Haya, de la UNESCO en París y de la Comisión de Energía Atómica en Viena.

En 1960, tras ocho largos años de ausencia, volvió a Guayaquil y conformó la Junta Consultiva del Ministerio de Relaciones Exteriores que periódicamente sesionaba en Quito. Igualmente se reintegró a su profesión, a su Asesoría Jurídica en la Empresa Eléctrica del Ecuador Inc. y puso estudio profesional en Luque y Pedro Carbo, a medias con su sobrino el Dr. José Vicente Ordeñana Trujillo (donde le conocí y traté en varias ocasiones como visitante jovencito y preguntón) pero comenzó a sufrir de unas cataratas muy raras y no operables, porque eran un simple punto opaco, no evolutivo, en cada ojo, que sin embargo le molestaba mucho, impidiéndole ver con normalidad.

Su médico era el Dr. Varas Samaniego con quien había hecho las paces. Por eso empezó a usar lentes negros, no para distanciarse de las personas ni por snobismo, sino por absoluta necesidad.

Vivía en casa de su hija Maruja de Kusijanovic y tomó a cargo la cátedra de Relaciones Públicas y Oratoria en la Academia Speed Writing, llegando a convertirse en uno de los pioneros de la Comunicación Social en el Ecuador. Igualmente dictaba la cátedra de Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Guayaquil hasta que fue declarado Profesor Honorario y la de Derecho Internacional Público, Interamericano y Oratoria Forense en la Universidad Católica.

Sus últimos años fueron penosos por su imposibilidad de leer y cuando mi tío Jorge Pérez Concha que era uno de sus más afectuosos amigos, le hizo caer en cuenta que sus clases en la Speed Writing no estaban a la altura de su altísima posición, contestó con mucha pena y sinceridad, lo siguiente: Los días se me hacen enormes y si tuviera que ir a palanquear un empleo sin sueldo, lo haría para no pasar solo...Frase que posiblemente se le salió en un momento de depresión, lo cual era rarísimo, pues siempre era un hombre de humor.

Finalmente le aquejó un cáncer a la vejiga de posible origen prostático y falleció el 27 de Mayo de 1970, a los 81 años de edad, con la mente brillante y el espíritu altivo.
Fue un narrador claro, sencillo, vivaz, imaginativo y lleno de giros y simpatías. También un orador fogoso, alegre y espiritual, que dominaba el difícil arte de volver claros los conceptos más abstractos y por ello muchas generaciones se beneficiaron con sus enseñanza y le reconocían públicamente por maestro.

Todo le acompañaba, desde el metal cantarino de su hermosa voz grato al oído por melódico, hasta cierto magnetismo, imán que todo lo atraía y más que suscitador de simpatías, conquistaba con su natural persuación y por la solidez de sus argumentos.

Viril y muy bien presentado, fue amado por las mujeres. Gran señor de caminar rápido, cuando se le trataba en la intimidad podía apreciarse la generosidad de su espíritu que no conocía de odiosidades ni reticencias, pues era grande en todo. Llenó una época y dejó discípulos que aún le recuerdan y le quieren.

Un busto en bronce perenniza su paso y su recuerdo. Lamentablemente su política fue siempre romántica y decimonónica (sigzagueante) pues no sabía amarrar elecciones ni pactar para lograr votos, por eso no obtuvo el rectorado ni la presidencia.