JOSE VICENTE TRUJILLO
POLITICO.-"Nació
en Esmeraldas el 15 de Septiembre de 1889. Hijo legítimo
de Placencio Trujillo Cuenca, natural de Neiva en
Colombia, quien arribó muy joven a Esmeraldas
en compañía de su padre que murió
casi enseguida. Entonces tuvo una hija en Josefa Campusano,
regresó a su tierra y se casó con Encarnación
Gutiérrez Cuellar, con quien volvió
a Esmeraldas a instalar un almacén de importación
de café, cacao, tagua y tabaco en los bajos
de su casa en el malecón, viviendo en los altos.
Casa que fue bombardeada e incendiada en 1913 por
el Cañonero Cotopaxi después bautizado
como Calderón, por orden del presidente Leonidas
Plaza y durante la revolución de Carlos Concha.
Casi en la miseria pasó a Guayaquil a terminar
la educación de sus hijos y paulatinamente
se fue quedando ciego a pesar que se operó
de la vista en Panamá. Viudo desde 1924, se
hacía leer de su prima Julia Serrano y de sus
nietos, los periódicos que recibía cada
cierto tiempo de su tierra. Buen conversador, ameno
y lleno de sabiduría. Bajo, blanco rosado,
de mente clarísima. Murió de vejez en
Guayaquil.
José Vicente fue el
tercero de una larga familia de seis hijos. Recibió
las primeras letras en su casa y las enseñanzas
elementales en una escuelita de Esmeraldas. Entre
1903 y el 9 siguió la secundaria en el Colegio
Vicente Rocafuerte, obtuvo el Gran Premio que se concedía
al mejor estudiante del palntel y su nombre consta
en el Cuadro de Honor de dicho plantel.
Bachiller en Humanidades Clásicas,
fue distinguido por su Profesor Pedro José
Huerta con las cátedras de Filosofía
y Etica, materias que dictó con brillantez
durante quince años, formando hasta 1924 a
numerosas generaciones que aún le recuerdan.
"Cada una de sus clases era una magistral conferencia
por muy sencillo que pareciera el tema, tratado a
conciencia, en largas y extenuantes horas de estudio.
Orador nato, su palabra clara, brillante, precisa,
era el espléndido ropaje de sus ideas y conceptos.
Por eso logró el milagro de que los estudiantes
llegaran a amar la filosofía y se deleitaran
con las más elevadas ideas de los pensadores
de la humanidad. Sus clases cautivaban y su personalidad
magnética lograba el embeleso de los auditorios,
que jamás llegaron a olvidarlo".
Más que profesor era
un sugeridor de inquietudes y suscitador de lecturas
y nos enseñó a hablar y a exponer nuestras
ideas con claridad y precisión. No editó
libros pero en cambio editó a una generación
de política e intelectuales, según opinión
de Leopoldo Benítez Vinueza.
En 1906 participó en
la formación del Partido Liberal Obrero y se
matriculó en la Facultad de Jurisprudencia
de la Universidad de Guayaquil.
En 1912 fue designado Representante
al III Congreso Panamericano de Estudiantes Universitarios
celebrado en Lima, concurriendo con Homero Viteri
Lafronte de Quito y Roberto Crespo Ordóñez
de Cuenca. (1)
En 1914 obtuvo los grados de
Abogado y Doctor en Jurisprudencia y salió
electo Diputado al Congreso por la Provincia de Esmeraldas,
en una de cuyas sesiones interpeló al Ministro
de Guerra. H. Federico Intriago, por el bombardeo
de Esmeraldas y cuando quedó plenamente demostrado
que la orden de tan criminal suceso había partido
del Presidente Leonidas Plaza, exculpó al interpelado
(2) demostrando que no le había llevado la
pasión ciega sino el afán de justicia.
Después interpeló al Ministro de Educación
Manuel María Sánchez.
(1) En el Tercer Curso eran
solamente tres alumnos. Trujillo, Carlos Alberto Arroyo
del Río y Juan Illingworth Ycaza, quien sufrió
una fiebre tifoidea y perdió el año.
Entonces quedaron solamente Trujillo y Arroyo desde
el cuarto hasta el sexto.
(2) En dicha sesión le ocurrió la siguiente
anécdota Trujillo acusó entre otras
cosas, al Ministro Intriago, de creer peyorativamente
que Esmeraldas era una provincia de negros y este
le contestó "No es verdad ¿Cómo
puedo pensar eso? Si aquí tengo delante mío
-y señaló a Trujillo- a un bello ejemplar
de la raza blanca. Risas generales premiaron tan sorpresiva
como original respuesta.
En 1915 y con Manuel Maria Valverde trabajó
en la redacción de "El Diario Ilustrado",
semanario de filiación liberal y pequeño
formato, para auspiciar la candidatura presidencial
del Dr. Alfredo Baquerizo Moreno.
En 1916 ocupó la secretaría
de la Gobernación del Guayas llevado por Enrique
Baquerizo Moreno. En 1919 mantenía un prestigioso
estudio profesional en la esquina de Clemente Ballen
y Chile. En 1920 volvió al Congreso como Diputado
por Esmeraldas y conoció en Quito a Ana Lucía
Calisto Sánchez, hija de su amigo personal
Sebastian Calisto Guarderas y de Carmen Sánchez
Bustamante, la cortejó y se casó con
ella el 9 de Febrero de 1921, permaneciendo varios
meses en Quito en razón de sus funciones. Tuvo
tres hijos.
El 7 de Noviembre de 1922,
como abogado de los Sindicatos de las Empresas de
Luz y Fuerza Eléctrica, y del de Carros Urbanos,
presentó un pliego de peticiones. La Federación
Regional de Trabajadores respaldó el movimiento
y solicitó al Dr. Carlos Puig Vilazar, Síndico
de los ferrocarriles, que acababan de ganar una huelga
días atrás en Durán, que colaborara
con Trujillo.
Como las peticiones no fueron
escuchadas, el día 13 iniciase la Huelga General
por disposición de la Confederación
Obrera del Guayas y la ciudad quedó sin fuerza
eléctrica. Esa tarde se realizó una
gran Asamblea en el local de los cacahueros, donde
sorpresivamente se resolvió no seguir insistiendo
en el alza de sueldos y salarios, sino optar por la
incautación de Giros como lo había sugerido
el joven banquero Víctor EmilioEstrada Schiacaluga,
para evitar el alza del costo de la vida, pues el
dólar estaba a tres sucres. Puig Vilazar se
opuso pero Trujillo estuvo por esa segunda opción
que creía conveniente y aconsejó a los
huelguistas salir en manifestación pacífica
al día siguiente.
El 14 la manifestación
fue grandiosa y en paz. El 15 hubo otra manifestación
que partió a las 2 de la tarde desde 9 de Octubre
y Pedro Moncayo. Trujillo encabezaba la marcha y tomó
la palabra en uno de los balcones de la antigua Clínica
Guayaquil, luego siguieron todos a liberar a unos
panaderos presos en el Cuartel de Chile y Cuenca,
pero al llegar cerca de la Avenida Olmedo empezó
la matanza de obreros y pueblo en general.
Trujillo pudo refugiarse en
la casa de los Candel, ubicada en Chile entre Ayacucho
y Avenida Olmedo, seguido de varios soldados que le
disparaban al cuerpo y luego dispararon a la casa,
hiriendo a Elisa Candel López en uno de los
pulmones, pero no se atrevieron a entrar. De esa manera
salvó casi milagrosamente su vida. (3)
(3) Por creerlo de interés
público copio a continuación la declaración
de Fernando Neumane Maruri para expreso, aparecida
en la edición 22 de Marzo de 1998.
"Desde la ventana de mi
casa, ubicada en Colón y Chimborazo, era fácil
descubrir la montonera de gente que peleaba por entrar
a la panadería del frente, la de don Aurelio
Benítez. Y es que no había pan, no había
comida, no había nada, solo sangre y horror",
afirma Fernando Neumane. La gente había salido
a las calles, mostrando banderas rojas que imitaban
en algo la revolución de los zares en 1917.
E1 pretexto fue el alza del costo de la vida, porque
el dólar había subido de dos a cinco
sucres. Por eso los artesanos se sublevaron e hicieron
la revolución. El pueblo estaba ya muy soliviantado.
La monótona calma del Guayaquil de entonces
se había perdido. En nada se adivinaban los
días en que fornidos hombres cargaban sacos
de cacao de dos quintales al hombro y lo vaciaban
sobre mantas a lo largo del malecón para su
secado; todo parecía una historia lejana, y
el inconmovible respeto de la gente más humilde
había sido reemplazado por insultos y vejámenes.
Era el 15 de noviembre de 1922. "Mi padre me
mandó a comprar pan, ante las lógicas
protestas de mi madre, pero yo no tenía miedo.
Atravesé la calle y me metí a la panadería.
Con mi estatura de niño de cuatro años,
llegué hasta el interior por en medio de las
piernas de la gente. Y ya con mi funda en la mano,
quise cruzar, pero mi padre me gritó desde
la casa que esperara: pasaba en ese momento un piquete
de la caballería del Batallón Cazadores
de Los Ríos, el cual, sable en mano, masacraba
a todo el pueblo. Me escondí atrás de
un estante y cuando se fue, crucé la calle,
siempre siguiendo las órdenes de mi padre".
Eran las seis de la tarde cuando un par de personas
se arrimó a la puerta de su casa. "Se
acercaron tres militares a caballo para matarlos con
el sable, pero mi padre abrió la puerta del
zaguán, cogió a uno y cerró la
puerta; y luego hizo lo propio con el otro. Sin saberlo,
había salvado la vida a dos famosos ladrones
del Cerro Santa Ana, el uno era Jacinto Galán,
el otro el "Cholo Benítez". Pasaron
allí la noche. La madre de Fernando les
Al día siguiente fue conducido al Cuartel del
Batallón Marañon. El 16 hizo circular
con Puig Vilazar una Hoja Volante y días después
salió al destierro en Panamá, donde
se ganó la vida como profesor hasta mediados
de 1923, en gran pobreza.
Entonces siguió al Callao
y finalmente pudo volver a Guayaquil en 1924 y al
poco tiempo fue electo Rector del Colegio Vicente
Rocafuerte.
Desde el rectorado siguió
haciendo política y complotó con varios
militares contra el nuevo Presidente Gonzalo S. Córdova;
quien, en gesto insólito, para disminuir la
presión contra su gobierno, le ofreció
el Ministerio del Interior, que Trujillo aceptó
creyendo que podía desde arriba cambiar la
mentalidad del país. Los conspiradores, continuaron
sus planes y el 9 de Julio de 1925 dieron el golpe
revolucionario contra el presidente Córdova
y su Ministro Trujillo.
Por entonces la pugna que venía
sosteniendo con su ex compañero de aulas Carlos
Alberto Arroyo del Río, desde cuando habían
sido candidatizados para el viaje a Lima, agravada
con la actuación de Arroyo el 15 de Noviembre,
se había vuelto ostensible (4).
curó las heridas y cerca de las cinco de la
mañana del día siguiente se fueron.
"Más tarde, de la mano de mi padre, dimos
una vuelta en el malecón y la calle Arzobispo,
hoy Mejía. En esa esquina, en la planta baja,
estaban los almacenes de los italianos Cassinelli
donde el pueblo se había metido en busca de
armas. Los del Batallón Cazadores de Los Ríos
los ametrallaron allá adentro y luego bajaron
las puertas. Los sacaron a los dos días, muertos,
hinchados. Luego los pusieron en el muro del malecón,
les clavaron la balloneta en la garganta, los abrieron
totalmente y los lanzaron al río". Por
la calle Chimborazo pasaba la línea de los
carros urbanos, transporte tirado por muías,
que se guardaban en el galpón en donde hoy
está el estadio Huancavilca. "Salían
por Chimborazo, hasta la calle Julián Coronel,
y viraban a la izquierda para dejar los cadáveres
en el cementerio. Yo veía las plataformas de
cadáveres que llevaban hasta arriba y en una
fosa común que había en el cerro se
depositaron los más de cinco mil cuerpos. Allí
está la cruz que hoy se conoce como la cruz
del 15 de noviembre de 1922".
Entre 1925 y el 32 se dedicó a cimentar su
economía a través de la profesión
logrando una bonita fortuna con su trabajo personal.
En el rectorado del Rocafuerte estuvo por dos ocasiones
más, entre 1926 y el 27 y luego entre el 31
y el 32.
En 1932 fue electo nuevamente
Senador, ocupó la Presidencia de esa Cámara
y del Congreso Nacional. Su suegro le solicitó
que asumiera la defensa en el Congreso del Presidente
electo Neptalí Bonifaz, a quien se acusaba
de poseer una dudosa nacionalidad, pero se negó
a ello aduciendo su posición de liberal afiliado.
Con todo, votó por la calificación,
hecho que le acercó políticamente al
Diputado José María Velasco Ibarra,
a quien jamás había tratado.
En 1933 volvió a presidir
el Senado, que privó legalmente del cargo al
Presidente de la república, Juan de Dios Martínez
Mera. En 1935 los liberales de Guayaquil deseando
rehabilitarse del fracaso que trajo consigo la descalificación
de Martínez Mera y el triunfo electoral del
semiconservador Velasco Ibarra, se reunificaron tras
muchos años de divisiones, para hacer la oposición.
El ala arroyista hizo las pases con los Baquericistas
(de Enrique Baquerizo Moreno) y Arroyo del Río
fue electo Director Supremo del Partido. Ante ese
pacto de componendas políticas,
(4) Trujillo y Arroyo nunca
fueron enemigos personales pero si adversarios políticos,
Trujillo era una personalidad tropicalmente atractiva
con encantadora frivolidad, Gran expositor, generoso
con sus alumnos vicentinos sobre quienes ejercía
una tremenda influencia, poseía una extensa
cultura formada por conocimientos generales y por
eso poco profundos. Era considerado el Maestro por
excelencia, que encantaba, divertía y motivaba
en sus exposiciones. Arroyo era todo lo contrario
por metódico, ordenado y disciplinado. Más
que una pugna entre dos hombres era una confrontación
entre dos formas de ser, Vida y conducta. Lo faústico
en Trujillo, lo apolíneo en Arroyo. Trujillo
extrovertido y liberal en sus estructuras, Arroyo
introvertido y conservador en sus formas de ser, pero
como ambos estaban afiliados al Partido Liberal Radical,
los más jóvenes apoyaban a Trujillo
y los de viejo cuño a Arroyo, bien es verdad
que esos últimos solo tenían de liberales
la tradición y el membrete. Trujillo mandaba
en el Vicente Rocafuerte, Arroyo en la Universidad
y la ciudad espectaba entre asombrada y divertida
tan singular disputa, que jamás llegó
a mayores, aunque por mucho tiempo constituyó
la comidilla de moda en casas y salones.
Trujillo, que siempre había sido muy afín
de Baquerizo, se le distanció para siempre.
Ese año Arroyo del Río
presidía el Senado y Trujillo era Senador.
Al poco tiempo el presidente Velasco Ibarra se declaró
sorpresivamente dictador. (5) Trujillo fue sacado
de la cama por los pesquisas y llevado preso al Panóptico.
En la misma celda cayó Arroyo y ambos tuvieron
varias horas para conversar y hacer las paces, hasta
que el ejército desconoció el golpe
y el Ministro del Interior, Antonio Pons Campuzano,
pasó al Panóptico y liberó a
los detenidos. Pocas horas más tarde Pons era
encargado de la Presidencia para que no se rompa el
orden constitucional y convocó enseguida a
elecciones, evitando malentendidos. Por las Izquierdas
surgieron las candidaturas de Trujillo, Arroyo y del
Coronel Luis Larrea Alba, mientras los conservadores
se presentaban unidos con Alejandro Ponce Borja.
Trujillo fue acusado de colombiano
y tuvo que practicar una Información Sumaria
de testigos para probar que había nacido en
Esmeraldas, pues su partida de bautizo había
desaparecido en uno de los tantos incendios que asolaron
esa población.
Pons citó a Arroyo y
a Trujillo a su despacho y les prometió todo
su apoyo, entregándoles un mes de su sueldo
a cada uno, como contribución voluntaria para
los gastos de campaña. Así eran esos
tiempos.
(5) Velasco Ibarra había preparado durante
cuatro días su golpe dictatorial asesorado
en el Palacio de Gobierno por el General Ricardo Astudillo
a) El Macho y por el diputado Adolfo Gómez
Santistevan, sin considerar a su Ministro Pons, quien,
por eso, al enterarse del golpe, le había mandado
a dejar su renuncia con el Subsecretario Teodoro Alvarado
Olea. A las pocas horas Velasco Ibarra fue llevado
preso al Cuartel del Batallón Manabí
y el ejército, para no romper el orden constitucional,
entregó el mando al Ministro Pons, a pesar
de que se le encontró la renuncia en el escritorio
presidencial. Velasco Ibarra no había tenido
tiempo de aceptarla, tal la premura de los acontecimientos
que precipitaron su caída.
Trujillo inició una exitosa gira por el litoral
y al volver alegre y fervoroso de un largo recorrido
se enteró que Pons había devuelto el
poder a los militares y éstos al Ing. Federico
Páez, quien oficiaba de nuevo dictador. La
noticia le golpeó como un rayo, cayó
sobre un sillón, sosteniendo la cabeza entre
las manos y exclamó: Este traidor de Pons me
ha engañado y hecho gastar un dineral.
En 1936 Páez le solicitó
que asistiera a las reuniones de Juristas ecuatoriano-peruanos
en Washington, conformando nuestra Delegación
con los Drs. Homero Viteri Lafronte y Alejandro Ponce
Borja. En dichas conferencias, llamada la Fórmula
Mixta, presentó el Ecuador tres propuestas
o fórmulas de arreglo pacífico, que
fueron desechadas por los peruanos, sin que ellos
presentaran ninguna a cambio, pues solo querían
ganar tiempo para continuar armándose y atacar
con ventaja, como efectivamente ocurrió cinco
años después.
En Washington enfermó
su esposa y el 38 regresaron a Guayaquil donde construyó
una villa de cemento en la esquina de Chile y Colombia,
que habitó con su familia, volviendo al ejercicio
profesional. Entre sus principales clientes comenzó
a figurar la Empresa Eléctrica del Ecuador
Inc. cuya Asesoría Jurídica había
conseguido en los Estados Unidos.
Entre 1939 y el 48 dictó
la cátedra de Filosofía del Derecho
en la Universidad de Guayaquil. El 39 fue designado
Miembro de la Junta Consultiva del Ministerio de Relaciones
Exteriores. El 40 ocupó el Decanato de la Facultad
de Jurisprudencia. El 41 perdió las elecciones
para el rectorado de la Universidad, compitiendo con
el Dr. Teodoro Maldonado Carbo, quien salió
con el apoyo del presidente Arroyo.
Entre el 42 y el 44 se agravó
notablemente la salud de su esposa. El 43, al formarse
Acción Democrática Ecuatoriana ADE.
en Guayaquil, bajo la presidencia del Dr. Francisco
Arízaga Luque, un grupo de sus alumnos le presionó
para que ingresara a ella, pero tuvo que presentarles
sus excusas por varias razones. Arroyo le había
consultado para ver si podía presentarlo como
precandidato a la presidencia por el Partido Liberal
Radical, ofreciéndole su incondicional apoyo,
lo que no cumplió después y era tan
grave la situación de su esposa que no podía
abandonarla por la política.
No intervino en la gesta revolucionaria
del 28 de Mayo del 44 y por esa razón su nombre
no figuró en la terna para el Rectorado de
la Universidad de Guayaquil se elaboró pocos
días después.
En Junio falleció su
esposa y el Presidente Velasco Ibarra le envió
su Condolencia personal. Al agradecer por periódico,
Trujillo indicó que su esposa siempre había
sido una fervorosa velasquista. Esta declaración
le atrajo la inmediata simpatía del caudillo,
que el 23 de Agosto le nombró Presidente del
Consejo de Administración del Banco Central.
En 1945 los alumnos de la Facultad
de Jurisprudencia se fueron a la huelga y Trujillo
renunció al Decanato y a su cátedra,
circunstancias propicias para que a los pocos días
le llevaran casi en triunfo a la recién creada
Escuela de Periodismo que funcionaba en los altos
del edificio de la Filantrópica, en 9 de Octubre
y García Avilés.
En Agosto fue designado Presidente
del Banco Central del Ecuador, dos meses después
pasó a desempeñar el Ministerio de Relaciones
Exteriores.
El 14 de Diciembre de 1946
contrajo segundas nupcias en Quito con Maria Wallensiek,
de nacionalidad norteamericana, que al salir embarazada
se regresó a los Estados Unidos a dar a luz
a una niña y no quiso volver por cuanto no
se acostumbraba en nuestro país. El 47 ella
planteó el divorcio en New York.
Ese año concurrió
a la Sesión Inaugural de la Asamblea de las
Naciones Unidas ONU, y presidió la delegación
ecuatoriana a la Conferencia Panamericana en Río
de Janeiro. Entonces, usando de su experiencia como
negociador en la Fórmula Mixta en Washington
y de sus conocimientos del problema en la Junta Consultiva
del Ministerio de Relaciones Exteriores; empezó
varias gestiones para asegurar la posibilidad de ir
a la revisión del Protocolo de Río de
Janeiro, pero se interpuso el golpe dictatorial del
Coronel Carlos Mancheno Cajas, Ministro de Defensa
Nacional, que dio al traste con la segunda presidencia
de Velasco Ibarra y colocó a la Delegación
ecuatoriana en las más difícil de las
posiciones, perdiéndose tan importante reunión
para la defensa de nuestros intereses territoriales.
Caído Mancheno a los
ocho días, asumió el poder el Vicepresidente
Mariano Suárez Veintemilla como abanderado
del civilismo en el Ecuador y nombró un Gabinete
que resultó meramente simbólico, pues
no actuó. En dicho Gabinete siguió figurando
Trujillo como Canciller, tal su buen nombre en todos
los partidos políticos.
Mientras tanto, de regreso
de Rio de Janeiro, se sumó en Lima a Velasco
Ibarra y a Carlos Guevara Moreno, quienes trataban
de volver al país a iniciar la contrarevolución.
Mas, al último momento, Velasco Ibarra, que
se hallaba agotado, dio pie atrás.
Durante el gobierno de Carlos
Julio Arosemena Tola (1947 - 48) surgió nuevamente
como precandidato a la Presidencia de la república
por el Partido Liberal; el ala quiteña maniobró
en su contra, obligándole a declinar su posición
en homenaje a la unidad partidista e impuso el nombre
de Galo Plaza, quien triunfó por escaso margen
frente al candidato conservador Dr. Manuel Elicio
Flor y ocupó el poder.
En 1949 perdió por segunda
ocasión las elecciones para el rectorado de
la Universidad de Guayaquil frente al Dr. José
Miguel Varas Samaniego y lanzó su célebre
frase "Me dicen Maestro pero no me eligen rector".
En 1951 el Dr. Carlos Guevara Moreno le ofreció
a nombre de la Concentración de Fuerzas Populares
CFP. la nominación para la alcaldía
de Guayaquil que hubiera podido conseguir fácilmente,
pero Trujillo la condicionó a un respaldo total
a la presidencia el 52, prefiriendo Guevara Moreno
lanzarse solo.
En las elecciones a Alcalde
triunfó Guevara abrumadoramente, frente a sus
opositores Rafael Mendoza Avilés, Manuel Arenas
Coello y Federico Intriago Arrata, quien quedó
último aunque contaba con el total apoyo del
gobierno de Plaza.
En 1952 el recién electo
Presidente Velasco Ibarra le designó Embajador
y Representante permanente del Ecuador ante las Naciones
Unidas ONU. Viajó a New York, instaló
sus oficinas en el Empíre State, lujosamente.
En 1953 presidió el
Grupo de países latinoamericanos e integró
el Consejo Económico y Social. Fue su mejor
momento, se convirtió en el vocero del Grupo
Latinoamericano en la ONU y en figura política
mundial.
En Febrero del 56 fue invitado
por el Gobernador de Puerto Rico a la inauguración
del nuevo edificio de la Corte Suprema de Justicia
en San Juan, tomó la palabra en la ceremonia
inaugural, en la que también intervinieron
los presidentes de las Cortes Supremas de los Estados
Unidos y España y fue el orador más
aplaudido.
A fines del año el Presidente
Camilo Ponce Enríquez le trasladó a
la oficina de la ONU en Ginebra y fue electo Miembro
Permanente de la Corte Internacional de Arbitraje
con sede en la Haya, de la UNESCO en París
y de la Comisión de Energía Atómica
en Viena.
En 1960, tras ocho largos años
de ausencia, volvió a Guayaquil y conformó
la Junta Consultiva del Ministerio de Relaciones Exteriores
que periódicamente sesionaba en Quito. Igualmente
se reintegró a su profesión, a su Asesoría
Jurídica en la Empresa Eléctrica del
Ecuador Inc. y puso estudio profesional en Luque y
Pedro Carbo, a medias con su sobrino el Dr. José
Vicente Ordeñana Trujillo (donde le conocí
y traté en varias ocasiones como visitante
jovencito y preguntón) pero comenzó
a sufrir de unas cataratas muy raras y no operables,
porque eran un simple punto opaco, no evolutivo, en
cada ojo, que sin embargo le molestaba mucho, impidiéndole
ver con normalidad.
Su médico era el Dr.
Varas Samaniego con quien había hecho las paces.
Por eso empezó a usar lentes negros, no para
distanciarse de las personas ni por snobismo, sino
por absoluta necesidad.
Vivía en casa de su
hija Maruja de Kusijanovic y tomó a cargo la
cátedra de Relaciones Públicas y Oratoria
en la Academia Speed Writing, llegando a convertirse
en uno de los pioneros de la Comunicación Social
en el Ecuador. Igualmente dictaba la cátedra
de Filosofía en la Facultad de Filosofía
y Letras de la Universidad de Guayaquil hasta que
fue declarado Profesor Honorario y la de Derecho Internacional
Público, Interamericano y Oratoria Forense
en la Universidad Católica.
Sus últimos años
fueron penosos por su imposibilidad de leer y cuando
mi tío Jorge Pérez Concha que era uno
de sus más afectuosos amigos, le hizo caer
en cuenta que sus clases en la Speed Writing no estaban
a la altura de su altísima posición,
contestó con mucha pena y sinceridad, lo siguiente:
Los días se me hacen enormes y si tuviera que
ir a palanquear un empleo sin sueldo, lo haría
para no pasar solo...Frase que posiblemente se le
salió en un momento de depresión, lo
cual era rarísimo, pues siempre era un hombre
de humor.
Finalmente le aquejó
un cáncer a la vejiga de posible origen prostático
y falleció el 27 de Mayo de 1970, a los 81
años de edad, con la mente brillante y el espíritu
altivo.
Fue un narrador claro, sencillo, vivaz, imaginativo
y lleno de giros y simpatías. También
un orador fogoso, alegre y espiritual, que dominaba
el difícil arte de volver claros los conceptos
más abstractos y por ello muchas generaciones
se beneficiaron con sus enseñanza y le reconocían
públicamente por maestro.
Todo le acompañaba,
desde el metal cantarino de su hermosa voz grato al
oído por melódico, hasta cierto magnetismo,
imán que todo lo atraía y más
que suscitador de simpatías, conquistaba con
su natural persuación y por la solidez de sus
argumentos.
Viril y muy bien presentado,
fue amado por las mujeres. Gran señor de caminar
rápido, cuando se le trataba en la intimidad
podía apreciarse la generosidad de su espíritu
que no conocía de odiosidades ni reticencias,
pues era grande en todo. Llenó una época
y dejó discípulos que aún le
recuerdan y le quieren.
Un busto en bronce perenniza
su paso y su recuerdo. Lamentablemente su política
fue siempre romántica y decimonónica
(sigzagueante) pues no sabía amarrar elecciones
ni pactar para lograr votos, por eso no obtuvo el
rectorado ni la presidencia.