GUSTAVO BECERRA ORTIZ
POLITICO Y PERIODISTA. - Nació el 1° de Mayo de 1900 en Esmeraldas. Hijo de Eleazar Becerra, colombiano y de Mercedes Ortíz Jiménez, ecuatoriana que tocaba muy bien la guitarra.
Vivió sus primeros años en Borbón al lado de su padre, luego estudió la primaria en Esmeraldas y la secundaria en la Filantrópica del Guayas donde conoció a Medardo Ángel Silva y en el internado salesiano "Santistevan".
Mientras tanto, en 1917 se había fundado en Esmeraldas el periódico revolucionario "El Iniciador" donde colaboraron Carlos Manuel Bastidas y sus colaboradores Benigno Checa Drouet, Fidias Bueno y Ramón Chiriboga Ramírez entre otros.
En 1918 Becerra regresó a Esmeraldas y comenzó a escribir para "El Iniciador" ganándose la enemistad del Intendente Pedro A. Ycaza, quien le mandó a dar una soberana paliza. Tal fue su bautizo en la prensa de combate.
En 1922 fue a trabajar al ferrocarril San Lorenzo - Ibarra que estaba en construcción y allí permaneció hasta el 25, enviando colaboraciones a los periódicos "Bandera Roja" en 1923 y "El Clarín" en 1925, ambos de propiedad de su amigo Carlos Enrique Portes Pallares, uno de los introductores del comunismo en Esmeraldas, pues había leído muchísima literatura sobre la revolución bolchevique de 1917 en Rusia.
En 1926 contrajo matrimonio en Esmeraldas con Tomasa Ortíz con quien procreó dos hijos y fue designado Gerente de la sucursal en Borbón de la Casa Americana Dumarest Brothers, compradora y exportadora de tagua, caucho y otros productos, donde trabajó hasta 1928, que volvió a Esmeraldas.
Ese año adquirió a Tulio Jijón una parte de su taller tipográfico y en Quito compró una prensa Excelsior y otros materiales que llegaron el 1° de Octubre a Esmeraldas, con lo cual pudo montar una buena imprenta y el jueves 11 de ese mes sacó el primer número de su bisemanario "El Correo" bajo el patriótico lema de "Por una Esmeraldas mejor" contando entre sus numerosos colaboradores a Arcelio Ramírez como fino caricaturista, a los Coroneles Rafael Palacios Portocarrero y Simón Plata Torres, a Pompilio Cañote, Luis Balanzátegui, César Nevil Estupiñán Bass, Nahún Cortés, Ramón Chiriboga Ramírez, José Otilio Ramírez Reina, Pedro y Juan Antonio Checa Drouet y desde Guayaquil a Francisco Ferrandis Albors, poco después también comenzó a ayudarlo el joven médico Ricardo Paredes, recién llegado a Esmeralda, con quien fundó la célula comunista primigenia de esa localidad.
Desde sus comienzos "El Correo" atacó frontalmente al caciquismo pseudo liberal que infectó por tantos años a esa martirizada provincia, también arremetió contra el fraude electoral, la imposición violenta del garrote de los poderosos, en lucha desinteresada y con orientación revolucionaria, lo que convulsionó a la población, provocándose absurdas situaciones. (1)
(1) El 18 de Abril de 1930 apareció un artículo satírico "Lo que dice una tela" bajo el pseudónimo de "Alberto Ariel", mucho después se conoció que era de Nelson Alonso Castro. Los militares del batallón Imbabura -acantonado en Esmeraldas y comandado por César Plaza Monzón- se creyeron ofendidos y por sorteo designaron a tres oficiales para que fueran a desafiar a Becerra, quien tuvo que aceptar el duelo, pero con la condición de que fuera a puñetazo o a machete, de suerte que no se pudo llevar a efecto. En Junio "El Correo" abrió campaña contra el abusivo Intendente Eugenio de Janón Alcívar, quien tuvo que escapar de la población por temor a la justa reacción popular. En julio varios policías vestidos de civiles allanaron el local de la imprenta a plena luz del día y a vista y paciencia de la población y arrojaron las máquinas al río. Becerra al día siguiente las buceó y recuperó en su mayor parte. El pueblo se organizó en manifestación para protestar contra el abuso y fue disuelto a bala. Así era de dura la vida en Esmeraldas al comenzar la década de 1930.
Sus colaboradores fueron enjuiciados, perseguidos, encarcelados, hasta desterrados algunos. Los hogares allanados por la fuerza pública y la imprenta empastelada en dos ocasiones, pero la lucha fue sin tregua por conseguir la instalación del alumbrado público, abrióse una campaña en pro de la guerrilla nacionalista del General Augusto César Sandino para impedir la continuación del imperialismo yanqui en Nicaragua. Hubo una página Literaria donde lucieron sus dotes líricas Tácito Ortíz Urriola, César Nevil Estupiñán Bass y José Otilio Ramírez Reina entre otros, así como el español Francisco Ferrandis Albors, quien escribía en "El Telégrafo" de Guayaquil bajo el pseudónimo de "Feafa".
En 1930 fue electo Diputado, concurrió al Congreso en Quito y al retornar a Esmeraldas el sábado 10 de Enero del 31, a bordo del motovelero "Plus Ultra", fue detenido por varios agentes y conducido a prisión ante el asombro ciudadano y cuando intentó safarse, el Oficial Roberto M. Rivera gritó "Mátenlo". "Mátenlo", y disparó al cuerpo, pero no le dio. Becerra se entregó comprendiendo que querían liquidarlo y fue llevado al infiernillo, de allí lo sacaron al día siguiente para que confesara no se qué planes revolucionarios contra el presidente Isidro Ayora. Mientras tanto habían sido apresados sus tipógrafos Azael Ortíz, Marco T. Oramas, Eleuterio Rosero, Carlos Aparicio, Ney Zamora y Vicente Mejía, a quienes soltaron después, tan misteriosamente como los había detenido, pues todo había sido una falsa alarma.
Por esos días el Comandante Borja ordenó a uno de sus Sargentos que en la primera manifestación pública dispare contra Becerra y como no lo hizo le dio la baja. Así transcurrió el resto del año 31.
La noche del 2 de Enero de 1932, cuando subía las gradas de su domicilio ubicado en la casa de Manuel Cervera en la Eugenio Espejo y Sucre, fue impactado en una pierna con cuarenta perdigones disparados con una escopeta de doble cañón por un mercenario manabita de apellido Cusme, llevado exprofeso a Esmeraldas. Becerra fue prontamente auxiliado por el vecindario y en el consultorio del Dr. Modesto Paredes, en casa de la familia Nevares Ballesteros, se le prodigó las primeras curaciones, salvando su vida casi milagrosamente. Cusme fue capturado por el populacho y entregado a las autoridades, que tras el enjuiciamiento de costumbre le dejaron escapar y nadie más le vio en la provincia, quedando el atentado en la mayor impunidad.
El 18 de Mayo siguiente encontró en los pasillos de la Gobernación al legendario Capitán Hermógenes Cortés Portocarrero. quien después de un duro cruce de palabras sorpresivamente le asestó una puñalada, que felizmente fue desviada por el Ayudante Perdomo y por eso no le dio a Becerra en el cuello, pero de todas maneras le hirió en el brazo derecho. Benito Quintero y Raúl Díaz Heredia intervinieron para desarmar al agresor, que fue apresado y al poco tiempo salió libre. Becerra fue atendido por el Dr. Eloy Flores en la botica El Pueblo de propiedad de Carlos E. Díaz y por su empleado Astolfo Barreiro.
"El Correo" dejó de aparecer en Junio, pero enseguida editó con carácter eventual "El Machete" bajo el lema de "No dejar títeres con cabeza" con caricaturas, de carácter combativo y artículos de divulgación ideológica. En él colaboraron Otilio Ramírez Reina, Ramón Chiriboga Ramírez. Julio Estupiñán Tello, Ricardo Paredes. Al poco tiempo sacó "El Esperpento" en la misma línea y con iguales colaboradores, que también tuvo efímera existencia y dejó de salir en 1933.
Entonces trasladó sus maquinarias a Quito e instaló en la Olmedo y Vargas una pequeña librería con publicaciones marxistas y un taller de impresiones que sirvió primordialmente para la defensa de los intereses universitarios por muchos años.
En 1940 salió nuevamente electo Diputado por Esmeraldas. En el Congreso hizo una inteligente oposición al presidente Arroyo del Río, quien, más por sacárselo de encima le mandó a ofrecer una Embajada, que Becerra rechazó con dignidad. En 1943 participó en Alianza Democrática Ecuatoriana ADE. fue hostilizado y perseguido por la pesquisa en numerosas ocasiones y tras la revolución del 28 de Mayo de 1944 salió electo Senador y le correspondió entregar la banda presidencial al Dr. José María Velasco Ibarra. Posteriormente le nombraron Secretario General del Partido Comunista Ecuatoriano. En el Congreso se opuso al proyecto de arriendo de las Islas Galápagos al gobierno de los Estados Unidos. Después del golpe dictatorial del 30 de Marzo de 1946 se retiró a la vida privada desilusionado de la política velasquista y no volvió a intervenir en la vida pública ecuatoriana.
En 1955 contrajo segundas nupcias con Susana Correa Ríos, sin sucesión. Juntos construyeron el hotel Quinindé en el Cantón Rosa Zarate y lucharon tesoneramente para sacarlo adelante.
En 1958 se hospedó allí el Presidente Camilo Ponce Enríquez y su Comitiva con motivo de la inauguración del puento de Angostura.
En 1972 arrendó el Hotel porque los médicos le prescribieron un clima menos cálido y húmedo debido a una vieja afección cardiaca que le venía molestando. Con tal motivo se cambiaron a Esmeraldas y vivieron cerca del mar. Los Dres. Franklyn Tello, Franklyn Tello Mercado, Ricardo Paredes y Leonardo Paredes Martínez le prodigaron atenciones.
En Agosto de 1975 fue declarado "Hombre Ilustre" por el Cabildo de Esmeraldas y la Federación Provincial de Periodistas le brindó un emotivo homenaje. Aún tuvo fuerzas para leer un enjundioso discurso.
De allí en adelante guardó reposo y falleció en la madrugada del 12 de Abril de 1976.
Sus honras fúnebres se realizaron en el local de la Federación Provincial de Trabajadores. El Partido Comunista le rindió honores en reconocimiento a sus valiosos servicios. Tomó la palabra Nela Martínez Espinosa y en el cementerio lo hizo el Dr. Ricardo Paredes.
Fue un hombre de combate y de ideología social, donó sus libros para la creación de una Biblioteca Popular. Cariñoso, honorable y comprendedor, sabía compartir con generosidad todo cuanto poseía.
Valiente hasta la temeridad. Era de 1,70 mts. de estatura, mulato de pelo crespo, ondeado y rojizo. Tuvo gran simpatía, hablaba y caminaba con parsimonia. Autodidacto y de gran cultura. Acostumbraba aconsejar a numerosos jóvenes idealistas como él, entre ellos a su primo hermano Adalberto Ortíz a quien supo encauzar por los caminos de la literatura, prestándole libros y consiguiendo una beca para el normal Juan Montalvo de Quito. Su hijo Gustavo Becerra Ortíz es un alto intelectual que trabaja de traductor en la Radio Vaticano de Roma.