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Ese año dictó seis cursos rápidos en Manabí y estando en Portoviejo, con motivo del centenario de fundación del Colegio Nacional Olmedo, estrenó en el Teatro Victoria su comedia histórica sobre temas manabitas, en dos actos, con alumnos de ese plantel, titulada "La Fundación del Colegio Nacional Olmedo" (1852 -1883). Al finalizar el segundo acto se bailó la Cuadrilla de Lanceros, evocación del Portoviejo del siglo pasado. En Manta y bajo los auspicios del Club Rotario fundó el Museo Municipal, que aún existe.

En 1953 dictó Cursos en Daule, Santa Lucía y Nobol, dio una Conferencia sobre la Verdad histórica ecuatoriana en la radio "Atalaya", fue designado Ciudadano Adoptivo de Honor por la Municipalidad de Machala. En Diciembre volvieron a nombrarle Director del Museo Municipal con S/. 1.660 mensuales de sueldo y se posesionó.

En 1955 ofreció una Conferencia en la Casa de la Cultura de Quito sobre "Observaciones a la Cultura Puruha" y escribió el saínete "Evaristo y la Llantera".

En 1959 auspició la candidatura de su amigo el Profesor español Carlos González Arijita para la dirección del Conjunto de Opera del Núcleo del Guayas y ayudó a la difusión de ese género en la ciudad.

Entonces inició una larga campaña contra la erección del Monumento a García Moreno en Guayaquil, por considerarlo un atentado al espíritu democrático de la ciudad. Con tal motivo polemizó con el Dr. Wilfrido Loor Moreira, entre otros.

En la década de los años 60 lamía paquetitos de bicarbonato porque era ulceroso y se dedicó casi exclusivamente a revivir el folklore montubio del litoral en lo concerniente a música y baile vernáculos, partiendo del folleto "Estudios folklóricos sobre el Montubio y su música" de Manuel de Jesús Alvarez, natural de Chone, publicado en 1926.

Desde el 63 colaboró con la Junta Militar de Gobierno y fue contratado con sueldo para iniciar los estudios históricos de la Marina Nacional, fruto de lo cual es una "Historia de la Marina", aún inédita.

El 65 Andrés Soler visitó Guayaquil en compañía de María Félix y Sonia Furió se vieron en el hotel Humboldt y luego en la recepción que ofreció Rodrigo en Roca entre Pedro Carbo y Panamá por sus Bodas de Plata matrimoniales. Soler le ofreció llevarle a México de guionista para películas, pero Rodrigo ya tenía en mente ambiciosos proyectos folklóricos para la ciudad y como se encontraban próximos los V juegos Deportivos Bolivarianos convenció al cantante Guido Garay Vargas-Machuca para formar el Cuadro Folklórico Montubio que participó en dichos Juegos Deportivos. De allí en adelante trabajaron juntos con músicos de la valía de Zulema Blacio y Bolívar Arellano.
El conjunto tuvo larga vida. 244 representaciones en 36 ciudades del país y 2 del exterior, casi siempre con distinto personal, pues actuaban con jóvenes estudiantes a quienes preparaban para la escena, de suerte que pasaron 136 integrantes durante un lapso de diez años, lo que es mucho, pues el cuerpo de baile nunca tuvo más de cinco parejas.

Fueron años de duras experiencias, sin apoyo oficial, venciendo todo género de dificultades; pero al final triunfaron en su empeño y hoy existen cientos de Cuadros Folklóricos en todo el país.

Ese año estrenó en el Teatro 9 de Octubre su melodrama histórico en tres actos "Crispín Cerezo", inspirado en la revolución de los Chapulos, con música costeña de gran contenido folklórico arreglada por el Maestro Carlos González-Arijita.

Con Garay recorrió el país en misión artística y cultural. En Diciembre del 67 estrenó en el Olmedo su Comedia Musical en 2 actos, "Los Manabitas somos así", reprisada en diversas ciudades del país. En Mayo del 68 se dio "Pedro Vinces el bandolero romántico". En Diciembre, "Machete, garabato y corazón", en Junio del 69 "Ya llegó Vargas Torres", todas ellas Comedias musicales folklóricas. El 70 "Los lanceros del Daule", igualmente musical y como las anteriores estrenada en Función de Gala nocturna en el Teatro Olmedo.

En 1969 el Alcalde Asaad Bucaram prescindió de sus servicios en el Museo Municipal por haber concurrido a una sesión de la Junta Cívica celebrada en el Paraninfo de la Universidad y publicitada en El Universo. La política municipal lugareña fue la autora de tal injusticia.

En Abril de 1970 estrenó su Comedia: "El Sobrino de Catarama", en Septiembre "La Dulce Piña de Milagro". En Junio del 71 "El espectro del Descabezado" y en Octubre "No hay taco para el Banano" todas con gran éxito y numerosos reprises.
También llevó a las tablas sus Saínetes: "Torcuato y Nicanora" en Junio del 67, "Patrón y Torcuato" en Septiembre siguiente, "Cuando entra la picazón" en Agosto del 69, "Así semos los montubios" en Abril del 70 y "Torcuato Oligarca" en Mayo del 71, ésta última también fue transmitida por la Radio Canal Central, en el Núcleo del Guayas de la CCE.

En 1971 editó "El Coronel Enrique Valdés Concha y su proyección en el panorama nacional" en 109 pags. biografía de quien falleciera en la acción de guerra del estero de Camarones en 1914.

En 1971 visitó con su esposa los Estados Unidos, invitado por su hijo Gonzalo que estaba de Cónsul. En Octubre del 73 el General Guillermo Rodríguez Lara le llevó a espectar un Rodeo en el Estadio Capwell y lo sentó a su lado, pero nadie le ayudaba económicamente. Ese año se jubiló con una magra pensión.

El 75, en una Función de Gala reprisó su obra "Crispín Cerezo" en el teatro 9 de Octubre. Al final fue subido al escenario por varios amigos. Casi no podía sostenerse el viejo folklorista, tal su estado de debilidad y la asfixia continua que le aquejaba por un pertinaz enfisema.

El público se puso de pié y le aplaudió larguísimo rato. Quiso agradecer pero no pudo pues a causa de unas úlceras gástricas cicatrizadas, toda su vida había sido de poco comer y era flaquísimo como su padre.

Fue bajado con dificultad y aunque solo tenía 67 años se le veía acabado. La escena fue muy emotiva, sabíamos que su fin estaba cercano y estimo que él también lo presentía. Al poco tiempo falleció su esposa Aida, tras muchos años de padecer de diabetes. Había sido su infatigable socia y secretaria en todas las andanzas, quien le llevaba las cuentas, le tenía todo en orden y lo alentaba en las horas de desánimo.

De allí en adelante se recluyó. Estaba pobre pero sus hijos le auxiliaban. Vivían Rocío y Gastón que son solteros. Salía a la calle solo, leía, se asomaba y volvía a la cama. Un día ya no se levantó más. Así estuvo un año y medio, se le formaron escaras. Estaba con arterioesclerosis y casi no se daba cuenta de nada. En Mayo de 1981 se le agravó el enfisema, fue llevado a la Clínica Guayaquil y luego a la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital del IESS. donde falleció el 24 de dicho mes, de 73 años.

Su obra aún no ha sido evaluada en toda su importancia. Sin él no tendríamos este reverdecer de lo nuestro que se respira en el país. La música y el baile vernáculos costeños le tienen por su reiniciador. El Teatro Ecuatoriano le cuenta entre sus mayores creadores y en gran parte las Estampas Quiteñas nacieron de su pluma.

Fue un trabajador tenaz, infatigable. Su vida es un ejemplo de sacrificio por la cultura y el arte en un medio hostil; que, sin embargo, no logró apagar su creación.

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