MIGUEL DIAZ CUEVA
BIBLIOGRAFO.-
Nació en Cuenca el 17 de Abril de 1919. Hijo
legítimo del Dr. Miguel Díaz Cueva,
Abogado, Doctor en Jurisprudencia, Ministro Juez y
luego Presidente de la Corte Superior de Justicia
del Azuay y de su prima segunda Domitila Cueva Tamariz,
ambos cuencanos.
El mayor de diez hermanos,
recibió las primeras letras en su casa y por
acompañar a su hermano Rafael entró
al primer grado en el Asilo de las Madres de la Caridad
aunque ya sabía leer y escribir.
"Mi papá tenia
su biblioteca y me acostumbré a pasar mucho
tiempo en el cuarto de él y cuando lloraba,
pues tenía cuatro años solamente, me
entregaba un libro para ver. Por eso mis primeros
libros los tuve recién a los doce años
en un armario chiquito que él me obsequió,
puesto dentro de su cuarto.
Cursó desde el segundo
grado en la Escuela de los Hermanos Cristianos y la
Secundaria en el Colegio "Benigno Malo”
con notable aprovechamiento. En la imprenta de dicho
colegio aprendió litografía durante
las vacaciones con el Regente Miguel Merchán,
a petición expresa de su padre, que no quería
descuidar ninguna parte de su educación.
En 1938 se graduó de
Bachiller con el Premio "Juan Bautista Vásquez"
por ser el mejor alumno de su promoción y comenzó
a trabajar como Amanuense de la Secretaría
del Colegio, percibiendo S/. 120 mensuales de sueldo.
Entonces inició estudios
de Derecho, que tuvo que abandonar para realizar la
Conscripción en el Batallón "Montúfar",
formando parte del Grupo de Sanidad Militar.
De regreso, trece meses después,
habló con el Dr. Octavio Díaz, Decano
de la Facultad, quien lo mandó a repasar los
textos de Ciencia Constitucional y de Derecho Político.
En Marzo de 1940 rindió los exámenes
correspondientes, pasó al segundo Curso algo
atrasado y tuvo que igualarse.
En 1941 fue reclutado, pero
solo lo mandaron hasta Girón, a recibir a los
numerosos contingentes de refugiados que escapaban
de la barbarie peruana.
En 1942 falleció su
padre a causa de un enfisema pulmonar por haber sido
siempre un gran fumador. Habitaban una casita propia
en la calle General Torres, pero como no tenían
rentas suficientes, debió buscar un empleo
en la recién creada oficina de Prioridad y
Distribución de Importaciones, con Guillermo
Crespo, teniendo a cargo el racionamiento de llantas
y automóviles, por S/. 300 de sueldo.
En 1944 se metió de
lleno a trabajar en la campaña lectoral velasquista.
Por las noches concurría con Gabriel Aguilar
Guillén a la Central de Acción Democrática
Ecuatoriana ADE. recibieron la visita del Delegado
de Guayaquil, Angel Felicísimo Rojas, tuvieron
conocimiento del plan militar de José María
Plaza Lasso para cuando ganara fraudulentamente las
elecciones el candidato gobiernista Miguel Angel Albornoz.
Después del triunfo
de la revolución del 28 de Mayo, el nuevo Ministro
del Tesoro, Luis Eduardo Lasso, le ascendió
a Jefe de la oficina de Prioridades. El 46, el Cura
Terán Zenteno comenzó a atacarlo a través
de su periódico "El Diario del Sur",
con ridículas mentiras. Díaz Cueva le
propuso juicio de imprenta y el Cura solicitó
a los Diputados velasquistas que lo hicieran cancelar,
como injustamente sucedió.
Coincidentemente se acababa
de fundar en Cuenca el Núcleo del Azuay de
la Casa de la Cultura Ecuatoriana y fue designado
Prosecretario con $/. 600 luego le ascenderían
a Tesorero. El 47 a Jefe de Canjes y el 48 a Director
de la Editorial.
En 1949 se graduó de
Abogado y Doctor con la siguiente tesis "Situación
de la mujer en la administración ecuatoriana"
aún inédita. Era un bohemio educado
y erudito, que acostumbraba reunirse con amigos a
discutir y a estudiar.
En 1955 editó la Bibliografía
de Honorato Vásquez en 186 pags. obra meritoria
y sin antecedentes conocidos en el país. El
56, al ser restaurado el edificio de la Gobernación
del Azuay, tumbaron los albañiles el estuco
de uno de los falsos techos y cayeron al suelo libros
y papeles que habían formado parte del Archivo,
depositados en tan absurdo lugar desde muchos años
atrás. Entonces se le ocurrió fundar
la Sección del Azuay del Archivo Nacional de
Historia, viajó a la capital y logró
el permiso.
En 1957 contrajo matrimonio
con Angélica Guillen Piedra, matrimonio con
cinco hijos. Ese año construyó una villa
en la calle Luis Cordero, con un préstamo hipotecario
en la Caja de Pensiones. El 58 viajó como Delegado
del Ecuador a la IV Reunión de Consulta, de
la Comisión de Historia del Instituto Panamericano.
Entre 1964 y el 70 presidió
la Sección del Azuay del Archivo Nacional de
Historia. El mismo año 64 apareció en
la Memoria de la Superintendencia de Compañías,
entre las pags. 321 y 327, su "Bibliografía
Ecuatoriana de Derecho Societario”. El 65 se
editó la "Bibliografía de Fray
Vicente Solano" en 318 pags. e incursionó
en los Anales de la Universidad de Cuenca" con
unas notas eruditas sobre el libro de Solano "La
Predestinación y Reprobación de los
hombres según el sentido de la escritura y
la razón".
En 1970 renunció a la
Casa de la Cultura para aceptarle a su pariente el
Dr. Víctor Mosquera la secretaría de
la Intendencia de Compañías, donde permaneció
quince años hasta 1984, habiéndose encargado
de la Intendencia por varias ocasiones, en reemplazo
del titular.
Y a la par que se ocupaba de
tales funciones netamente burocráticas y hasta
cierto punto necesarias pero no trascendentes, se
iba formando el genial bibliógrafo que todo
lo sabe y lo conoce sobre libros e impresos del Ecuador
y que posee la primera Biblioteca de Autores Nacionales
a nivel privado en el país.
Preguntado al respecto nos
cuenta: "Comencé mi Biblioteca en 1932.
Mi papá tenía algunas cosas ecuatoriana,
especialmente de Cuenca. Por esos dias arribó
de Quito el Padre Aurelio Espinosa Pólit, quien
me indicó que estaba comenzando su Biblioteca
en Cotocollao y como nos hicimos buenos amigos me
mandó al poco tiempo varios ejemplares de las
Cartas de Solano a Lazo y las últimas Misceláneas
de González Suárez editadas por su tío
el Arzobispo Pólit. También me hice
amigo de Modesto Chávez Franco en Guayaquil,
quien empezó a enviarme un ejemplar de cada
impreso que adquiría para la Biblioteca Municipal,
luego me obsequiaba las publicaciones de su Colección.
El Director de la Biblioteca Nacional Enrique Terán
y la Jefa de Canjes Herminia Guerrero me hacían
numerosos regalos y yo les correspondía el
favor con ediciones cuencanas hasta que me convertí
en un agente amistoso de ellos. Por otra parte, siempre
he estado alerta a las mortuorias donde sabía
que existían libros.
En Quito, Simón Golberg
tenía una gran librería de anticuario
ubicada en la Olmedo y Flores. Allí había
un cuarto lleno de publicaciones de Sucre y del ferrocarril.
Me hice su amigo y cada vez que iba me tenía
reservados lotes baratos. Desde 1970 comencé
a obtener Catálogos de Librerías Anticuarias
de Madrid, así fue como compré libros
raros de Juan León Mera, la Descripción
Geografía de la Real Audiencia de Quito de
Dionisio de Alcedo y Herrera editada en 1915. Después
he contactado con varias librerías del país,
especialmente con CIMA de Quito. Son cincuenta y pico
de años en esta labor y por eso tengo muchas
cosas raras, entre otras el primer impreso de Ambato,
la Piísima, que data de 1755, pequeño
Devocionario que, como todos sabemos, es el más
antiguo libro editado en el país. En la "Historia
de la Imprenta en el Ecuador", Quito. 1953, por
Alexander A.M. Stols, faltan muchos impresos, pero
he ido anotando los vacíos que encuentro para
complementar tan buen trabajo y darlo a conocer nuevamente
al país. La sección Legislación
de mi Biblioteca es amplísima, especialmente
lo antiguo. En la de Derecho Territorial tengo todo
lo ecuatoriano y mucho de la parte peruana. La Bibliografía
de los Clásicos ecuatorianos está completísima.
En esos quehaceres he hallado numerosas sorpresas,
por ejemplo, un soneto impreso, falsamente atribuido
a Olmedo, que descubrí que era obra de Francisco
de Callieres, autor francés”.
“Hace quince años
comencé la Catalogación a base de un
fichero, pero desde 1990 tengo una pequeña
computadora y estoy adelantado en el Orden Alfabético
de Autores y una que otra Sección independiente.
Mi Biblioteca es la mayor del país a nivel
privado y eso constituye en cierta forma un honor
para Cuenca. Entre mis rarezas tengo la Gazophilacium
Regium Perubicum de 1775 por Gaspar de Escalona y
Agüero, de quien dijo Pablo Herera que es autor
ecuatoriano aunque nunca se lo ha podido probar. El
itinerario de Párrocos de Indios, su Oficio
y Obligaciones, de 1608, por el Obispo de Quito. Alonso
de la Peña y Montenegro, así como también
dos ediciones impresas de Amberes en 1720 y en 1754.
El Manuscrito de la Ciencia Blancardina de Espejo
con un extenso prólogo, diferente al publicado
en la edición de las obras Completas sacadas
por González Suárez y Homero Viteri
Lafronte en 1912 en Quito. El Diccionario Geográfico
Histórico de las Indias Occidentales o América
de 1786 por Antonio de Alcedo. Los dos tomos del Gobierno
Eclesiástico Pacífico de Gaspar de Villaroel
en su segunda edición de 1783, siendo la primera
del siglo anterior y muchos impresos antiguos más
que sería largo seguir enumerando. La Hemeroteca
consta de numerosas Colecciones de periódicos
oficiales que eran de mi papá, obtenidas de
manos del Dr. Santiago Carrasco. También hay
hojas sueltas que habían sido de mi abuelo
Mariano Cueva Vallejo y que se las pedí a mi
abuelita. En general, tengo más de veinte mil
impresos, la mayor parte de ellos libros y folletos".
En 1980 escribió con
el Dr. Abel Romeo Castillo un folletito sobre "El
Vuelo de El Telégrafo a Cuenca". Entre
Enero y Agosto del 82 vivió en Quito ejerciendo
las funciones de Subcontralor General del estado,
con licencia de la Intendencia de Compañías,
pero como no se acostumbró al ambiente, regresó
a Cuenca y se jubiló.
Entre 1984 y el 88 organizó
la Biblioteca de la Contraloría del Azuay.
Entonces fue contratado por el CONUEP para ayudar
a la ejecución de un interesante proyecto histórico
sobre Fray Vicente Solano y la realización
del Estado ecuatoriano, correspondiéndole el
capítulo "Fray Vicente Solano y su interacción
con la Iglesia" en cien páginas cuando
menos. El resto del proyecto ha sido entregado a Luis
Alberto Luna Tobar, Arzobispo de Cuenca y a los profesores
chilenos Edson Mulla y Maria Cristina Cárdenas.
En 1988 ingresó a la
Academia Nacional de Historia con un discurso titulado
"La Lápida de Tarqui". En 1990 salió
a la luz "El verdadero autor de un soneto"
artículo escrito para el Boletín de
dicha Academia.
Es interesante anotar que desde
hace muchos años la casa de Miguel se ha convertido
en lugar de peregrinaje intelectual obligado para
quienes visitan esa hermosa ciudad, sobre todo si
son personas de una cierta cultura y se interesan
por cuestiones ecuatorianas, pues Díaz Cueva
es uno de los ecuatorianos más importantes
en la hora presente.
Samuel Guerra Bravo, que lo
visitó en 1985, anotaba: "Entrar en la
Biblioteca es como entrar a un recinto sagrado donde
el libro tiene, por derecho propio, un espacio, una
identidad, una función...Biblioteca rica y
acogedora, por arte de magia allí se recupera
el tiempo perdido y la tormentosa historia de nuestra
nación se vuelve cercana, objetiva, familiar,
nuestra. Toda ponderación es nada ante la limpieza,
el buen gusto y la disposición de ella. Todo
allí tiene su lugar dentro de una concepción
general armónica y de fácil acceso.
No es solo un bibliógrafo de categoría
superior sino también un filatélico,
un numismático, un archivista. Tiene, además,
la colección de fotografías, grabados
y postales más significativa del país
y quitándole tiempo al tiempo ha organizado
álbumes que constituyen testimonios únicos
sobre Presidentes, Vice Presidentes, Gabinetes Ministeriales,
Colegios y Universidades cuencanos, Arte Nacional
y Universal, Nevados e indígenas del Ecuador,
Incas y Virreyes, viajeros y ciudades, personajes,
sucesos, lugares históricos, regiones, sobre
intelectuales y pro - hombres de nuestra historia
y para que todo sea completo él mismo es fotógrafo
y tiene a su disposición una cámara
oscura para revelado, por donde han pasado decenas
de miles de negativos fotográficos. De las
colecciones de estampillas, monedas y medallas mejor
no hablar. Y asombra su increíble memoria para
saber qué tiene, en qué lugar está
ubicado, cuales son los antecedentes y consecuentes
de tal publicación y cuales las anécdotas
que se relacionan con los autores o los personales
de los libros, folletos, periódicos, etc. I
finalmente en la casa de un bibliómano que
se respete no puede fallar un taller de encuadernación
y nos consta que la encuadernación de Miguel
Díaz Cueva es simplemente perfecta".
Tiene inéditas las Bibliografías
de Antonio Santiana y Manuel J. Calle, la Numismática
Ecuatoriana,. Historia y Catálogo, y una Sinopsis
del Derecho Procesal Civil Ecuatoriano. Ha entregado
al Banco Central el índice correspondiente
a la edición facsimilar del periódico
"El Eco del Azuay" editado por Fray Vicente
Solano a principios del siglo pasado.
Trigueño, pelo blanco,
ojos celestes ligeramente parduscos. Erudito, generoso
porque nunca niega dato ni escatima consejo. Sabio
y prudente, en sus apreciaciones nunca exagerado.
Respetado por todo el país, ejemplo de ecuatorianidad.
Ha hecho de su vida una útil entrega a la Bibliografía
Nacional y es el intelectual mayor de Cuenca sin ninguna
duda, en la historia presente.
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