EMILIANO MORA BERMEO
POETA.- Nació
en Loja, en 1882. Hijo legítimo del Dr. Toribio
Mora, nacido en Churucanes, Perú, Jurista y
legislador, editor del primer periódico lojano
llamado la “Federación” en 1859
con Sebastián Ordóñez y Ulpiano
Moscoso, uno de los que elaboraron la Carta Constituyente
de 1861 y de Alegría Bermeo Torres, rica terrateniente
en Loja.
Tuvo ocho hermanos y recibió
la instrucción primaria en la escuela de los
padres Dominicanos, pasando al San Bernardo en la
secundaria. Allí formó parte del Liceo,
cenáculo literario fundado el 85 por el Dr.
Roberto Aguirre y reorganizado después de la
revolución liberal, con una mentalidad más
abierta, por el Dr. Sebastián Ordóñez,
quien fundó la revista "Nuevos Horizontes"
de aparición mensual entre Diciembre del 95
hasta Enero del 97, donde se inició la juventud
lojana de entonces formada por Agustín Cueva,
Miguel Sánchez, José Alejo Palacios,
Héctor Manuel Carrión, Miguel M. Luna,
Emiliano Mora y Guillermo Riofrío, siendo Cueva
y Mora los más originales por la delicadez
de sus versos plenos de emoción y de poesía,
que no se producían circunstancialmente por
encargo, sino por amor al arte, según felices
expresiones de Pío Jaramillo Alvarado.
Esa juventud era post romántica
porque ya revelaba una influencia francesa, pero seguía
leyendo a Gutiérrez González, Manuel
Flores, Manuel Gutiérrez Nájera y sobre
todo a Salvador Díaz Mirón y recitaban
de memoria los cantos de Espronceda, Zorrilla y Bécquer.
Mora se había iniciado
en las Bellas Letras muy joven, pues entre 1892 y
el 94 colaboró en el órgano quincenal
"El Porvenir" y en otras publicaciones especialmente
de carácter religioso, de las muchas que se
editaban por entonces en Loja.
En 1901 se recibió como
abogado de la República y pensando acaso en
residir en Lima hizo refrendar su título en
el Ministerio de Educación del Ecuador y en
el de Relaciones Exteriores del Perú. En 1902
realizó un largo y provechoso viaje por Europa
y quedó gratamente impresionado de Florencia,
al punto, que al regresar a Loja casi un año
después, decidió ponerle ese nombre
a una de sus dos haciendas. De su experiencia por
el viejo continente existe un Diario de Viajes, hoy
en poder de sus descendientes.
En 1905 compuso unos Villancicos
dedicados al Niño Dios, patrono de la hacienda
Ciudadela, con motivo de la primera misa celebrada
en su honor el día 26 de Febrero y a fines
de ese año contrajo matrimonio con Luz María
Moreno Valdivieso, quien falleció de parto
el 26 de Noviembre de 1906, al nacer su primer y único
hijo Eduardo Mora Moreno; circunstancia que acibaró
la existencia del joven esposo, que desde entonces
ya no tuvo paz ni sosiego, pues la viudez no le asentó
ni quiso contraer nuevo matrimonio.
Era un hombre de exquisita
sensibilidad y de privilegiada formación académica
y se le tenía por uno de los poetas más
significativos de Loja, pues interpretaba el espíritu
místico y taciturno de la romancesca ciudad
de sus mayores en ritmos palpitantes de dolor y armonía
como bien lo dijera Clodoveo Jaramillo Alvarado. "Oración",
"Diálogo Intimo", "Inocencia",
"El Paraíso de la madre" y "
El Rosario de Maria" son los títulos de
algunas de sus producciones, que como sus nombres
lo indican, tratan de las trivialidades de la vida
bucólica de provincia. Religioso, introvertido
y pensieroso, quizá por eso también
estableció un Oratorio en la antigua casa solariega
de su hacienda "Masaca" a pocos kilómetros
al norte de la ciudad de Loja, que dedicó en
1911 a la Inmaculada Concepción de María
y que hoy es sitio de oración donde se llevan
a cabo las conmemoraciones religiosas más importantes
del año.
En 1910 se alistó entre
los voluntarios que ingresaron a los cuarteles a defender
la integridad del honor nacional. El presidente Alfaro
le confirió el despacho de Capitán de
Infantería del Batallón No. 165 de la
Segunda Reserva, con el rango de Ayudante Mayor.
Falleció prematuramente
y de casi 35 años de edad en 1917, dejando
escasas poesías y el recuerdo de sus buenas
acciones.
DIALOGO INTIMO. // - Madre,
el Paraíso perdido / tal vez se pudiera hallar,
/ decidme porqué senderos / lo he de poder
encontrar? / Cuentan que en él hay un árbol,
/ y en ese árbol hay un fruto. / que al comerlo
nadie muere / nadie se viste de luto; / y yo que mi
amor primero / solo para tí guardé,/
para que nunca te mueras / ese fruto buscaré.
// - Cosa fácil, hija mía, / pretendes
a la verdad / y me complace que busques / así
la felicidad. / Al hombre aunque desterrado, / no
se ha negado el perdón; / la virtud es ancha
puerta / del Edén del Corazón. / Son
los medios necesarios / la cristiana educación,
/ la modestia de la vida, / la llave de la oración.
// Cruza el desierto esquivando / a la serpiente del
mal / y hacia el árbol del Calvario / dirige
tu paso igual; / a su sombra protectora, / la vista
siempre en el cielo / encontrarás muy temprano
/ ese fruto de su anhelo. // Cuando para ti lo hallares,
/ tu madre será inmortal; / que tu bien, es
amor mío, / mi paraíso terrenal. //1902.-
ORACION.- // Señor,
cuando mi labio, ya torpe y balbuciente, / No pueda
en la agonía, tu nombre pronunciar; / permite
que humillado, piadoso y reverente, / Mi espíritu
te llame, te llame sin cesar. // Cuando tu luz hermosa,
se niegue a mi pupila, / Mis ojos anublados, no puedan
ver tu cruz; / Con signos luminosos, en mi alma tranquila,
/ !Escríbeme, Dios mío, el nombre de
Jesús ! ...// Cuando lloroso y triste, temblando
de pavor. / Llegar sienta la hora, terrible de partir;
/ Sed vos, mi compañero, mi viático
de amor; / Teniéndote por guía, dulcísimo
es morir!....// Tal vez en aquel trance, turbado el
pensamiento, / No implore dignamente, tu gracia, tu
perdón: / No olvides, Señor mío,
que para aquel momento, / Con lágrimas te pido,
me des consolación!...// Mi Dios, cuando en
mi pecho, convulso y fatigado, / Mi corazón
se apague, sin fuerza ni sentido; / Te ruego con instancia,
Señor Crucificado, / Que aceptes amoroso, el
último latido!...//