JORGE VILLACRES MOSCOSO
INTERNACIONALISTA.-
Nació en Guayaquil el 8 de Febrero de 1918.
Hijo legítimos de Darío Villacrés
Puente, natural de Jipijapa, transportista de alimentos
y mercaderías entre la costa y la sierra, primero
con base en Babahoyo y luego con depósito de
víveres en el mercado de Guayaquil. Finalmente
se instaló como mayorista en las calles Sucre
y Pichincha. En 1910 fue Presidente de la Sociedad
de Abastecedores del Mercado y desde el 12 miembro
de la Sociedad de Beneficencia Manabita. También
adquirió la hacienda La Victoria y una embarcación
pero fracasó como agricultor y de Victoria
Moscoso Echerri, hija de Francisco Moscoso, amigo
y confidente de Juan Montalvo así como administrador
de sus pocos bienes cuando estaba desterrado y de
Aurora Echerri, ambateños.
El menor de una larga familia.
Nació en la casa de su padre en Aguirre y Boyacá
y fue bautizado como Jorge Washington en honor al
héroe de la independencia norteamericana. A
los cuatro años quedó huérfano
por el fallecimiento de su madre a causa de una lesión
hepática en Ambato, pero su hermana Elisa contando
con la cooperación de todos asumió la
dirección del hogar y pudieron salir adelante.
De seis años ingresó
al vecino Colegio San José de los Hermanos
de la Salle, "en cuyas aulas me aficioné
por el idioma Francés, que era el de gran parte
de mis maestros, quienes me enseñaron las primeras
letras, tanto del abecedario español como del
francés". En segundo grado fue internado
en el Colegio Salesiano Cristóbal Colón
y tuvo de profesor de Geografía al erudito
padre Juan Morales y Eloy, "quien me inició
en los estudios de Geografía e Historia de
Límites".
Debido a la aguda crisis económica
de los años 30 su padre lo llevó al
colegio Vicente Rocafuerte que era gratuito y por
las tardes lo puso a trabajar como Ayudante del Inspector
de la sección primaria del Instituto Nacional,
cuyo rector era José Mendoza Cucalón,
su amigo personal.
Mientras tanto había
fundado con otros estudiantes "El Ateneo Literario",
institución cultural vicentina que editó
el periódico "Albores" y realizó
una nutrida labor. En 1939 se graduó de Bachiller
en Humanidades Sociales, el 40 ingresó a la
Facultad de Jurisprudencia de la Universidad y fue
designado Director de la Biblioteca del Vicente Rocafuerte.
Ese año actuó
como Delegado de la Escuela de Derecho en la fundación
de la Junta Guayaquileña de Defensa Nacional,
cuya secretaría desempeñó durante
los aciagos días de la invasión y le
correspondió declarar a Guayaquil ciudad abierta
para evitar su bombardeo y destrucción por
la aviación peruana. La Junta subsistió
con altas y bajas hasta el 52.
En 1943 ascendió a Profesor
de la materia de Geopolítica en el Vicente
Rocafuerte en reemplazo de Efrén Jurado López,
Poco después efectuó una gira a nombre
del plantel por Chile, Argentina y Uruguay y ofreció
Conferencias y Actos Culturales. En Montevideo, Buenos
Aires y Santiago fue recibido por los Embajadores
Gonzalo Escudero, Carlos Manuel Larrea y Homero Viteri
Lafronte respectivamente. Los diplomáticos
Dres. Alberto Guaní, Guillermo Rothe y Alejandro
Alvarez, del Uruguay, Argentina y Chile, le proporcionaron
importantes datos sobre la actuación entre
el Perú y el Ecuador y sobre la actitud derrotista
y poco edificante de nuestra delegación en
Río de Janeiro.
De regreso a Guayaquil fue
conducido a la Oficina de Seguridad donde el Jefe
Manuel Carbo Paredes le interrogó minuciosamente
para saber si había traído documentos
para los opositores al gobierno de Arroyo del Río.
Tal atropello le hizo ver claramente el absurdo de
dicha dictadura civil. Por eso, desde entonces, colaboró
en "El Universo" y "La Prensa"
de Guayaquil y "La Tribuna" de Ambato con
temas de Geopolítica y en defensa de la nacionalidad.
En 1944 fundó y presidió el Centro de
Estudios de Derecho Internacional de la Universidad
de Guayaquil que editó una Revista y tuvo destacadas
actuaciones con el Cuerpo consular acreditado en el
puerto.
En 1945 dio a la imprenta un
trabajo sobre "La Responsabilidad de la Diplomacia
Ecuatoriana en la demarcación fronteriza"
denunciando los graves errores cometidos después
de 1942. Una parte de la edición fue incautada
por orden del gobierno velasquista debido a que en
la obra se acusaba a los países garantes y
especialmente al arbitro militar brasilero Braz Días
de Aguiar", aunque la causa verdadera era otra;
pues, para sorpresa de todos, el presidente Velasco
Ibarra acababa de declarar válido al Protocolo
de Río de Janeiro, al revés de lo que
había venido sosteniendo desde 1943 en Santiago
de Chile y quería que se olvidara el problema
fronterizo con el Perú.
El asunto se prestó
al escándalo cuando los estudiante de la Universidad
Central de Quito empezaron a vender varias docenas
de ejemplares de la obra de Villacrés Moscoso
en las puertas del edificio y en abierto desafío
a la pesquisa, que había atacado a las librerías
de Quito, Guayaquil y Cuenca para apoderarse de los
ejemplares. Como tal abuso trascendió a la
prensa, salió en defensa de la obra el Dr.
Carlos Salazar Flor, Profesor de Derecho Internacional
de la Universidad Central y declaró: "Hacía
falta una verdad en esta hora de nuestra nacionalidad,
vilipendiada y escarnecida por la dejadez y la falta
de escuela diplomática".
Se había despertado
en Villacrés Moscoso el loable afán
de seguir estudiante la trayectoria de la diplomacia
ecuatoriana, para lo cual trató de ingresar
al servicio exterior. Su maestro Antonio Parra Velasco
le pidió en 1946 que aceptara el cargo de Tercer
Secretario en la Embajada en Francia y merced a la
influencia ejercida por el Ministro de Hacienda Jorge
Montero Vela, quien luchó para que se le extendieran
el nombramiento en la cancillería, pudo viajar.
Primero residió tres
meses en New York con Parra Velasco, luego siguieron
a París donde revalidó sus estudios
universitarios, aprobó un curso de Geografía
y Cartografía en el College de France con el
eminente científico Pierre Gouron y recibió
el título respectivo.
En 1947 se matriculó
en el cuarto Curso de Derecho, especialidad de Derecho
Internacional, de la U. de París. En Abril
del 48 dictó un Ciclo de charlas sobre Política
Económica Hispanoamericana en el anfiteatro
Edgar Quinet de la Sorbona. bajo los auspicios del
Ateneo Hispanista, que recopiló en 1955 en
un volumen titulado "La Política Económica
Internacional de los Estados Americanos, iniciativas
y contribuciones del Ecuador, en 378 págs.
Durante el desempeño
de sus funciones fue ascendido a Cónsul en
1948 y logró editar dos Boletines en idioma
francés, poniendo en conocimiento de los ciudadanos
de ese país las distintas disposiciones requeridas
para viajar al Ecuador y las características
generales de la economía ecuatoriana. También
fue nombrado Delegado a varias Conferencias Internacionales,
entre otras, la de la FAO, que se llevó a cabo
en Copenhague y denunció en rueda de prensa
que no era verdad que después de la II Guerra
Mundial las islas del Archipiélago de las Galápagos
quedaron bajo la soberanía norteamericana,
como equivocadamente había comentado el General
Petit.
Posteriormente tuvo un enfrentamiento
con el Dr. Arturo García Salazar, Embajador
peruano en París, quien había impugnado
un artículo de Villacrés Moscoso sobre
la complicidad del arbitro brasilero Días de
Aguiar en la demarcación de la línea
fronteriza del sector de Lagartococha, para beneficio
de los intereses de la tesis peruana. Habiendo ascendido
al poder el Presidente Galo Plaza, le reemplazo con
el ex dictador Ing. Federico Páez, de tan ingrata
memoria para los ecuatorianos. Sin empleo y a medias
en sus estudios, se vio precisado a buscar trabajo
en la Unesco y tras lograr una exitosa colocación
en un concurso de méritos, fue designado Secretario
del Departamento de Educación Básica,
ganando en dólares.
En 1950 logró obtener
en la Sorbona el grado de Doctor en Ciencias Internacionales,
tras brillantes estudios con profesores del prestigio
de Georges Scelle, Charles Rouseau y particularmente
de Pierre Renoivin, quien le guió en la investigación
histórica de las relaciones internacionales.
Entonces fue invitado a dictar una conferencia en
el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid
sobre la cuenca-amazónica. Los Embajadores
peruanos ante España Mariscal Ureta y ante
las Naciones Unidas Víctor Andrés Belaúnde,
trataron de oponerse y hasta de sabotearla, pero fracasaron
en sus propósitos por la acción patriótica
de los estudiantes ecuatorianos.
Desde el 46 venía realizando
numerosas entrevistas y trabajos de investigación
en materia de Historia de nuestras relaciones diplomáticas.
Para ello había consultado diferentes archivos,
especialmente los de las Cancillerías europeas
abiertos a los estudiosos y formó un tarjetero
de más de quinientas fichas para su Historia
Diplomática de la República del Ecuador.
En 1951 editó en la
imprenta de la Universidad de Guayaquil "El Problema
del control internacional de las Bases Estratégicas
y las Naciones Unidas", folleto que mereció
la unánime acogida de la crítica especializada
mundial. El Dr. José Yanguas Messía,
de la Academia de Derecho Internacional de la Haya,
manifestó que el libro tenía la doble
utilidad de ser jurídico y diplomático.
Una segunda edición data de 1961 y fue incluida
en la Biblioteca de Política Internacional
y posteriormente muchos de los puntos allí
sostenidos fueron considerados por las Naciones Unidas
en sus resoluciones y recomendaciones, sobre todo,
en las tocantes a la ocupación de las Bases
Militares de Kitona y Kamina en el Congo, a raíz
de la retirada de las tropas belgas en Agosto de 1970.
(1)
En 1952 el recién designado
Canciller Dr. Teodoro Alvarado Garaycoa le pidió
que le acompañara en la Subsecretaría,
pero varios funcionarios quiteños se alarmaron,
manifestando con enfermiza y claudicante actitud que
Villacrés Moscoso era un chauvinista a ultranza,
que nos podía llevar a peligrosísimos
enfrentamientos y quiza hasta a una nueva guerra y
tanto insistieron que lograron alarmar al Presidente
Velasco Ibarra, quien, para solucionar el impase le
designó Primer Secretario en la Embajada de
Venezuela, porque sabía que el titular Hornero
Viteri Lafronte era su amigo personal de muchos años.
En Venezuela realizó
nuevos estudios y publicaciones. El 55 aclaró
por la prensa al Embajador peruano Eduardo Garland
utilizando las columnas de "El Universal",
"El Nacional" y "La Esfera" de
Caracas y enteró a la opinión de ese
país sobre los vergonzosos sucesos de la invasión
del 41 demostrando ser un patriota a ultranza y permanente
defensor de los imprescriptibles e inalienables derechos
del Ecuador sobre la cuenca Amazónica.
En 1956 fue trasladado como
Encargado de Negocios del Ecuador ante los gobiernos
de Dinamarca, Suecia y Noruega con sede en Copenhague.
Allí abrió Exposiciones sobre productos
exportables ecuatorianos en algunos centros comerciales
y culturales. El Rey de Suecia se interesó
por nuestra arqueología y suscribió
un convenio comercial con el Ecuador. El de Dinamarca
inició el comercio del banano con una flota
que empezó a hacer viajes a Guayaquil y bautizó
a uno de esos barcos con el nombre de Ecuador, invitando
a Villacrés Moscoso a la inauguración
de los viajes. También le tocó aclarar
en Copenhague al navegante Thor Heyerdahl sobre numerosos
aspectos de la navegación precolombina, todo
(1) En al década de los años 70 las
Naciones Unidas adquirieron los derechos de autor
de la mencionada obra en mil dólares, reeditándola
varias veces en los Idiomas oficiales de dicho organismos
internacional, de suerte que hoy es un clásico
del Derecho Internacional.
lo cual recogió en 1970 en un interesante folleto
titulado "El viaje transpacífico de la
balsa, rememora tradicional actividad de los pobladores
primitivos ecuatorianos".
Sin embargo, a pesar del éxito
de sus gestiones diplomáticas y comerciales,
le hostilizaban de la Cancillería por el hecho
de no ser quiteño, al punto que hasta le llegaron
a demorar los pagos varios meses, manteniéndole
en constante intranquilidad, hasta que finalmente
tuvo que presentar su renuncia en 1958.
Era un asiduo coloborador de
la Revista de la Sociedad Geográfica de Francia
y de otras muchas instituciones científicas
de Europa y América y a su regreso, de paso
por Italia, dictó una Conferencia sobre el
Ecuador en la Universidad de Perugia, en idioma italiano,
lengua que domina al igual que el francés,
inglés y portugués. En Milán
aprovechó para aclarar conceptos con una Casa
editora, propietaria de la "Enciclopedia Geográfica
Italiana", que contenía graves errores
sobre el Ecuador.
En 1959 fue contratado por
la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad
de Guayaquil para dar clases de idioma francés,
luego desempeñó brillantemente las cátedras
de Geografía y Geopolítica. La recién
creada Escuela de Diplomacia, Servicio Consular y
Funcionarios Internaciones de la Universidad de Guayaquil
le llevó a dictar Política Económica
Internacional del Ecuador, materia que por primera
vez se conoció en el país. Ese año
dio a la luz como texto para sus alumnos "La
Política Comercial y Financiera Internacional
del Ecuador" en 250 págs.
En 1965 y en una Conferencia
en la Biblioteca Municipal de Guayaquil denunció
que la Junta Militar de Gobierno, a través
del Canciller Neptalí Ponce Miranda, había
entregado a los Estados Unidos el mar territorial
ecuatoriano, para que fuera usufructuado por los consorcios
atuneros de San Diego, California. El asunto trascendió
y el Canciller solicitó a la Gobernación
del Guayas la inmediata captura de Villacrés
Moscoso. Movilizados los pesquisas, tuvo que esconderse
por varios días para evitar el ultraje y solo
la intervención personal de su amigo el ex
Canciller Alvarado Garaycoa, quien explicó
la verdad de la denuncia al Jefe Civil y Militar Coronel
Molina Arroyo, impidió que lo siguieran molestando.
Caída la Junta, Ponce Miranda fue llevado a
la Asamblea Nacional Constituyente a explicar su conducta
y juzgado como traidor, fue censurado en forma deshonrosa.
Mientras tanto Villacrés
Moscoso, separado de la Universidad por la dictadura
del 63, recibía varios honores internacionales
y la CEPAL, Comisión Económica para
la América Latina de las Naciones Unidas, lo
contrató con otros técnicos para lograr
la integración de la América Central.
Allí colaboró hasta el 69 que estalló
la llamada guerra del fútbol entre Honduras
y El Salvador.
En 1966 apareció en
Madrid la segunda edición de su "Geopolítica
del mundo tropical sudamericano. La región
Amazónica", en 516 pags. considerada obra
de gran importancia, consultada en las universidades
españolas de ese tiempo.
En 1967, reinstalado nuevamente
en sus cátedras, comenzó a publicar
su libro mayor y fueron saliendo los cinco tomos de
"Historia Diplomática de la República
del Ecuador". El Primero apareció ese
año en 381 págs. y trata sobre el período
histórico de la Audiencia de Quito y la Gran
Colombia. El segundo en 1971 en 490 págs. y
va desde la desintegración de la Gran Colombia
hasta la República en 1859. El tercero en 1972
en 488 págs. y comprende desde ese último
año hasta 1931- El cuarto en 1976 en 529 págs.
y trata desde 1931 hasta 1944 y el quinto en 1978
en 527 págs. va desde 1945 hasta 1963. Calificada
de obra erudita, prolija, ordenada, metódica,
objetiva e imparcial, se complementa admirablemente
bien con el "Ensayo Histórico Crítico
de las relaciones diplomáticas del Ecuador
con los estados limítrofes" de Jorge Pérez
Concha. (2)
En 1970 se opuso durante la dictadura civil de Velasco
Ibarra a la negociación y suscripción
del Tratado "Puyango-Tumbez. Catamayo - Chira"
por el que se entregó las aguas de esos ríos
ecuatorianos al Perú sin recibir ninguna compensación
a cambio. Entonces se editó en México
una gran obra de Derecho Internacional titulada "Dictámenes
Jurídicos Latinoamericanos" dentro de
la serie "Grandes Opiniones", donde constan
sus dictámenes a diferentes consultas que le
habían sido formuladas oficialmente en diversas
épocas, por los gobiernos de Irán, Venezuela,
Panamá, Guatemala, Brasil, Corea del Sur y
Bolivia.
En 1972 emprendió una
intensa campaña a través de El Universo
contra la política castrense de estrechar relaciones
con el tradicional enemigo del Ecuador, razón
por la que, en la reorganización que la dictadura
de Rodríguez Lara decretó para la Universidad
de Guayaquil, quedé cancelado cuando ejercía
el subdecanato de la Facultad de Filosofía".
Ese año dio a la luz
en la Casa de la Cultura su "Derecho Internacional
Ecuatoriano" en 480 pags. El 73 publicó
su texto de "Geohistoria del Estado Ecuatoriano"
en 161 pags. primero de una serie de tres que continuó
el 74 con "Geopolítica Internacional del
estado Ecuatoriano" en 76 pags. y el 75 con "Geopolítica
del Estado Ecuatoriano" en 103 pags.
También el 73 fue contratado
por la Secretaría de la Federación de
los Estados Enclaustrados para que actuara de asesor
de las próximas conferencias que iban a celebrar
y colaboró con ellos hasta 1980. El 74 redactó
la declaración que aprobó la Conferencia
celebrada en Kampala, capital de Uganda, el 2 de Mayo
de ese año. Y mientras recibía tales
(2) La Historia de Villacrés Moscoso es más
general pues contiene la vida diplomática del
Ecuador con todos los estados del mundo, mientras
que la de Pérez Concha es más profunda
en lo histórico y sobre todo en lo limítrofe.
Ambas constituyen los máximos logros alcanzados
en el país en estas materias.
reconocimientos del exterior la Cancillería
ecuatoriana le temía y hasta le consideraba
elemento peligroso. Ese año alertó al
país porque el representante del Ecuador se
encontraba listo a firmar la Declaración de
la Convención de Jamaica, contraria a la tesis
de las decientas millas del Mar Territorial, y tras
incesante lucha logró que él no lo hiciera.
En Julio integró la
expedición científica ecuatoriano-británica
a la cueva de los Tayos. A comienzos del 79 el Ministro
de Educación y el Consejo Supremo de Gobierno
lo designó cabeza de terna para optar al premio
Internacional Maracay, creado por el Consejo Interamericano
para la Educación, Ciencia y Cultura. Poco
después, cuando había pasado las finales,
el mismo Ministro pidió por medio del representante
ecuatoriano a la OEA, reemplazar el nombre de Villacrés
Mosocoso, por haberse expresado en una Conferencia
radial como contrario a la reforma educativa que intentaba
implantar el Gobierno. Dicha petición provocó
-como es lógico y natural- una situación
absurda y un acalorado debate.
Finalmente, como los delegados
no quisieron oponerse frontalmente al gobierno ecuatoriano,
optaron por declarar a Villacrés Moscoso segundo
en el Premio Maracay, que de esa forma se le escapó
de las manos.
Casi enseguida subió
al poder el Dr. Jaime Roldós Aguilera; que
premió los esfuerzos y sacrificios de su asesor
personal Villacrés Moscoso, y le propuso la
Embajada en Nicaragua, funciones que declinó
en razón de su cátedra y columna semanal
en El Universo y por la guerra civil que se vivía
en ese país, que lo hubiera obligado a conceder
asilo diplomático a tantos picaros somocistas
que abundaban en Managua en ese entonces.
Ese año se opuso por
la prensa a la propuesta de los Estados Unidos para
perforar un foso hasta llegar a una gran cueva en
el subsuelo de las Galápagos, con el fin de
guardar los desechos atómicos procedentes de
ese país y luego cerrarla herméticamente.
La campaña tuvo éxito y la Comisión
Nacional ecuatoriana de Energía Atómica
terminó por rechazarla.
En 1982 acusó al Presidente Oswaldo Hurtado
de organizar un Consenso para conocer cual era la
voluntad popular sobre nuestras relaciones con el
Perú y abrió intensa campaña
contra el propósito del gobierno de firmar
una Convención Interamericana sobre el atún,
en la que el Ecuador admitía la tesis del atún
emigrante que favorece ampliamente a los intereses
pesqueros norteamericanos.
En Noviembre del 83 comenzó
a escribir contra las pruebas atómicas que
venía realizando Francia en el Océano
Pacífico del Sur porque producen resquebrajamientos
de los fondos marinos. El Agregado de Prensa de la
Embajada de Francia tuvo la osadía de salir
a refutarle pero quedó muy mal parado.
El 23 de ese mes, en el salón
de Actos de la Escuela de Diplomacia de Guayaquil,
el Ing. Luis Carrera de la Torre sustentó una
conferencia sobre la negociación de los Convenios
de la cuenca hidrográfica "Puyango-Tumbez,
Catamayo-Chira" y al abrirse la discusión
fue refutado con argumentos irrebatibles por Villacrés
Moscoso, quien denunció que desde 1978 se había
incluido la colonización de los valles de los
ríos Zamora y Nangaritza en los programas de
la subcomisión ecuatoriana-peruana y en un
préstamo que ese año dio el Banco Interamericano
a esa Comisión, el Perú había
votado favorablemente, porque ese organismo dependía
de él.
Igualmente, en ese Ciclo de
Mesas Redondas y Conferencias, debatió con
Rene Ortíz Duran ex Secretario de la OPEP y
con el Dr. Boris Abad de CEPE, sobre la inconveniencia
de la integración del Ecuador en la referida
OPEP.
El 26 de Noviembre de 1986
se efectuó una Mesa Redonda en el hotel Continental
sobre las Islas Galápagos e impugnó
la presencia de la Fundación Internacional
Charles Darwin que se beneficia con donaciones de
varios estados- incluso el ecuatoriano.
En Mayo del 88 debatió
con el Delegado de la Cancillería Ing. Iván
Valero sobre la aprobación del Tratado Puyando
-Tumbez con el Perú, denunció que existían
unas Cartas Reversales firmadas por el Embajador del
Perú en Quito e intercambiadas con el Canciller
ecuatoriano Dr. Edgar Terán Terán el
25 de Octubre de 1985 "en las cuales se consignan
graves atentados contra nuestra soberanía".
El Universo dio amplia acogida a la información
que salió en primera página y con un
Mapa. Ese mes y luego en Junio y Julio debatió
nuevamente con el Ing. Carrera de la Torre en el local
de la Academia de Guerra Naval y con el Ing. Iván
Calero en el Instituto de Diplomacia de la Universidad
de Guayaquil.
En 1989 editó dos folletos
titulados: "Los Hermanos Villacrés Moscoso,
Impulsadores del Transporte Marítimo Internacional.
Antecedentes históricos en su desarrollo"
en 16 págs. y "Mi lucha en la defensa
de los Derechos Territoriales del Ecuador" en
28 págs. Folletos de índole familiar
y autobiográficos.
A principios de 1991 sufrió
un derrame cerebral que le mantuvo imposibilitado
por algunas semanas pero se superó casi enseguida
con molestias en el brazo derecho. En Diciembre el
Congreso Nacional lo declaró "Hijo Predilecto
de la Patria", honor altísimo que compartió
con los Drs. Antonio Parra Velasco y Jorge Pérez
Concha.
El martes 19 de Enero de 1993
manos criminales incendiaron la casa vecina a la suya
en Juan Montalvo y Panamá perdiéndose
la mayor parte de su valiosa Biblioteca más
por acción del agua que del fuego; muy deprimido,
fue llevado por sus sobrinos a la casa de ellos. La
Universidad de Guayaquil le declaró "Profesor
Emérito" pero no pudo concurrir a recibir
tal honor.
Fue uno de los mayores internacionalistas
ecuatorianos en este siglo no solamente por la vastedad
y profundidad de su criterio y opiniones sino también
por la valentía demostrada en exponerlos, defendiendo
los intereses del país contra la política
tortuosa de nuestra cancillería.
Su acción cívica
a través de las páginas de El Universo
y de la cátedra en la Escuela luego Instituto
de Diplomacia, le sitúan entre los grandes
defensores que ha tenido el país, lástima
que su labor haya sido mal comprendida y poco estimulada,
pues de haberse contado con su asesoría otros
hubieran sido los logros alcanzados en el campo internacional.
Su versación, desinterés
y en fin, su nunca desmentido patriotismo, le granjearon
persecuciones y hasta el aislamiento pero todo lo
supo sobrellevar con paciencia.
Estatura mediana, contextura
nerviosa y musculada, tez blanca rosada, mirada miope,
hablar rápido y gesticulando con vehemencia,
pues tal era su carácter. Como maestro de juventudes
logró una amplísima aceptación
en la Universidad de Guayaquil formando el criterio
de los estudiantes de Diplomacia por varias generaciones
durante treinta años. Su obra y su patriotismo
le recomienda y consagra ante las futuras generaciones.