LUIS BOSSANO PAREDES
SOCIOLOGO.-
Nació en Quito el 19 de Abril de 1905 y fueron
sus padres legítimos Rafael Bossano Piedrahita,
dueño de unas tierras cercanas a Cayambe donde
producía granos, luego arrendatario de las
haciendas de los padres Mercedarios que pasaron a
la Asistencia Pública, y de Dolores Paredes
Sierra, naturalmente de Quito y el Quinche, respectivamente.
El mejor de seis hermanos,
aprendió a leer con su madre y estudió
año y medio en la escuelita de la Merced de
la calle Chile, pues su tío Fray Antonio Bossano
era Comendador del Tejar. El resto de la primaria
siguió con sus buenas tías y en 1918
fue matriculado en el San Gabriel de los jesuitas
donde sin embargo estuvo solo poco tiempo. Al final
terminó la secundaria en el Instituto Superior
Mejía, recordando de esos tiempos a sus profesores
Tomás Rousseau y Alfonso Moscoso, como formadores
de su personalidad.
Su familia vivía en
una casa arrendada en el barrio de la Merced y en
1924, tras graduarse de Bachiller, inició estudios
de Jurisprudencia y con sus compañeros César
Rallos y Enrique Bolaños Moreira fundó
la revista “Primaveral" de la que salieron
únicamente cuatro números.
En 1925 su profesor Agustín
Cueva Sánz le motivó a fundar una sociedad
de estudios sociológicos para dictar conferencias
en los Colegios, realizar debates tipo Couvertain
en la Universidad y veladas de arte en los teatros.
En una de ellas el Maestro Sixto María Duran
trató sobre la música y Luis Veloz de
la pintura. Este último le llevó de
Secretario a la Escuela de Bellas Artes con S/. 50
mensuales de sueldo y allí permaneció
hasta graduarse.
En 1926 comenzó a escribir
en el periódico "Llamarada" y para
las vacaciones del 29 se comprometió a desarrollar
temas de carácter sociológico. Entonces
concluyó unos "Apuntes acerca del Regionalismo
en el Ecuador" que tenía iniciados y publicó
en 72 pags . en los Anales de la U. Central.
La segunda edición es
de 1.930 con prólogo de Pío Jaramillo
Alvarado, trabajo calificado por el crítico
Sánchez Astudillo como "voceo cordial
por las modalidades vivas de nuestras regiones, que
concluye en la exhortación cálida a
reforzar los vínculos de la unidad nacional".
En 1931 le afectó muchísimo
la muerte de su madre a causa de un reumatismo agudo.
El 32 su amigo el Canciller Gonzalo Zaldumbide le
designó Secretario de la Junta Consultiva del
Ministerio de Relaciones Exteriores y se graduó
de Abogado, pero por falta de vocación hizo
promesa de no ejerce jamás dicha profesión,
lo que ha cumplido.
Entre 1932 y el 33 desempeñó
la Secretaría de la Cámara del Senado
y dio a la imprenta dos trabajos de investigación
y análisis social "Notas sobre el Campesino
ecuatoriano" en 49 pags. y "Por la Raza"
en 118 pags. Su amigo Antonio J. Quevedo, Subsecretario
en la Cancillería, lo hizo nombrar Encargado
de Negocios en Bogotá y le tocó sortear
los gravísimos problemas políticos originados
por el Tratado Secreto Salomón -Lozano suscrito
en 1929 entre Colombia y Perú, que los conservadores
colombianos trataban de anular para provocar una severa
crisis internacional del régimen liberal de
entonces. En 1934 se produjo el conflicto bélico
de Leticia y el 36 fue llamado a ocupar la Dirección
del Departamento de Asuntos Políticos y Diplomáticos
en Quito, luego sería Jefe de Límites.
En 1937 editó "El
Campesino Ecuatoriano" en 92 pags. mereciendo
un Premio de Honor en Buenos Aires y edición
especial en la Revista Argentina. Su amigo el General
Alberto Enríquez Gallo -a quien había
tratado en Colombia- le llevó a ocupar la Secretaría
General de su administración.
Meses después enfermó
Bossano de apendicitis y fue operado en la Clínica
Ayora. Aún convaleciente, el dictador le propuso
la Cancillería, que aceptó desempeñar
en tiempos asaz difíciles. Ya era profesor
de Sociología en la Universidad Central y se
le reputaba uno de los más distinguidos sociólogos
del país. Vivía en la calle Pazmiño
No. 158 con su anciano progenitor y dos de sus hermanas,
a las que siempre le unió ese afecto y solidaridad
antiguos, que existía en las familias quiteñas
de fines del siglo XIX y principio del XX.
Mientras tanto, el Perú,
convertido en país militarizado y en potencia
imperialista, nos amenazaba con aprestos bélicos
de todo orden. El Ministro ecuatoriano en Lima, Gonzalo
Zaldumbide, vivía en constante zozobra, pues
todos los días le pasaban los batallones al
pie de su ventana. (1).
Diez meses duraron sus gestiones
en la Cancillería y fue sucedido por el Dr.
Julio Tobar Donoso, pasando a la presidencia de la
Junta Consultiva, donde se mantuvo hasta 1940, que
ocupó el Decanato de la Facultad de Jurisprudencia.
En 1938 había muerto
su padre de pulmonía. En 1941 dio a la luz
"Los Problemas de la Sociología"
en 212 pags. trabajo especulativo del que existen
dos ediciones más. Poco después, el
Embajador argentino en Lima, enterado secretamente
de los aprestos peruanos para la invasión armada
al Ecuador, comunicó dicho particular a su
Cancillería en Buenos Aires, que notificó
a los gobiernos de los Estados Unidos, Brasil y Chile
para ofrecer sus amistosos servicios en calidad de
mediadores y estándose tratando el punto, el
ejército peruano abrió operaciones y
ocupó militarmente la provincia de El Oro,
así como nuestros destacamentos fronterizos
en la selva oriental.
(1) El más importante
suceso de su Ministerio fue el abandono de las negociaciones
en Washington -Fórmula Mixta- con el Perú,
error motivado por Gonzalo Zaldumbide, Ministro Plenipotenciario
en Lima, que impresionado por los desfiles militares
que presenciaba desde la sede diplomática ubicada
en la Avenida Arequipa y creyendo en la sinceridad
y buenas intenciones del Presidente Oscar Benavides,
que logró convencerle de las supuestas ventajas
de un arreglo directo en Lima, al ser llamado a Quito
en Enero de 1936 para informar, como era costumbre,
a la Junta Consultiva del Ministerio de Relaciones
Exteriores, aconsejó al dictador Enríquez
Gallo sobre la necesidad de llegar a un acuerdo o
acercamiento directo con Benavides.
Bossano compartió dicha
opinión y redactó una Carta-Credencial
a favor de Zaldumbide, que firmó Enríquez,
para serle entregada al Presidente Benavides en Lima,
por la cual se le comunicaba nuestros deseos de llegar
a un acuerdo directo, de suerte que sin pensarlo destruyó
la llamada Fórmula Mixta que tantos esfuerzos
había costado al país y que consistía
en discutir nuestro problema limítrofe con
el Perú en Washington, ante la mediación
amistosa del gobierno de los Estados Unidos.
También hizo enviar
un Cablegrama al Presidente Franklyn Delano Roosevelt,
anunciándole los deseos del Ecuador de llevar
las conversaciones limítrofes a Lima, pero
lastimosamente no quedó copia en los archivos
de la Cancillería ecuatoriana. A parte se guardó
el secreto de la decisión tomada, que no comunicó
a la Junta Consultiva.
Cuando en Octubre de 1938 el
Dr. Homero Viteri Lafronte, Jefe de la Legación
ecuatoriana en Washington, comunicó al nuevo
Presidente ecuatoriano, Dr. Manuel María Borrero,
que los delegados peruanos habían regresado
a Lima renunciando al arreglo pacifico de nuestras
controversias limítrofes, éste solo
atinó a dirigirse a Roosevelt indicándole
que tal viaje constituía un desaire al pueblo
norteamericano y a Su Excelencia, pero a las pocas
horas recibió por respuesta, la siguiente "Nada
tengo que hacer.
En archivo consta Cablegrama
del General Enríquez Gallo indicando que trasladará
la delegación ecuatoriana a Lima".
Borrero se sorprendió
ante tamaña noticia que nos ponía en
mano del imperialismo peruano como efectivamente ocurrió
tres años después. El asunto se hizo
público y Benavides exhibió a la prensa
en Lima la Carta- Credencial de Zaldumbide. Confundido,
Borrero, había llamado en reserva a Enríquez
Gallo para que se explicara y al conocer la verdad
por boca del militar se dio cuenta con horror que
nada podía hacer.
Bossano habla marchado a su
hacienda Pucate en la provincia del Chimborazo donde
permaneció algunas semanas mientras Zaldumbide
pasaba a Quito también a explicar. Días
después, viendo Zaldumbide que no le reincorporaban
al servicio, pidió permiso para ausentarse
a su hacienda Puruhante y Borrero le contestó
"Si Gonzalo, patrón tiene que ir a su
propiedad. .'' con lo cual quedó fuera del
servicio.
Meses después la Asamblea
Nacional Constituyente citó a Bossano a que
rindiera un informe y éste manifestó:
Primero: Que nunca había pedido el traslado
de las negociaciones de Washington a Lima y que la
Carta-Credencial entregada a Zaldumbide era para ser
usada únicamente en casos extremos. Segundo.
Que la salida de la legación peruana de Washington
- meses después de la entrega de la susodicha
Carta - se debía a la no aceptación
por parte del Perú de la segunda propuesta
de arbitraje presentada por el Ecuador, que contemplaba
un Arbitraje total sobre las zonas de Jaén
y Mainas en disputa. Tercero: Que debía entenderse
que el Perú había suspendido y no cortado
las negociaciones, para tratar de continuarlas en
Lima”.
Lo que no pudo explicar fue
la falta de la copia del Cablegrama a Roosevelt en
los archivos de la Cancillería ni el desconocimiento
de la Junta Consultiva de la Carta -Credencial entregada
a Zaldumbide.
I tan adversa fue la reacción
que suscitó su inopinada conducta, que a los
pocos meses se vio obligado a publicar un folleto
en cuarto titulado "La última etapa de
las discusiones limítrofes" en 22 pags.
escrito en un lenguaje por demás difuso, que
nada dice y que a nadie convenció.
En 1945 el Presidente Velasco
Ibarra, refiriéndose a la Carta-Credencial,
la calificó de "Imprudentísima"
y en efecto lo había sido y en grado superlativo,
porque sirvió para desligar al Perú
de una Fórmula que significaba el Compromiso
de honor del arreglo pacifico de nuestras controversias
fronterizas.
Bossano se sintió aludido
por la frase de Velasco Ibarra y envió una
Nota Aclaratoria a la Cancillería sin merecer
respuesta. Dieciocho años después se
atrevió a publicarla, como una simple curiosidad
histórica mas que por otra razón, en
14 pags. y así es como debe ser tomado dicho
documento.
En 1942 acompañó
al Canciller Tobar Donoso a la IX Conferencia Interamericana
de Cancilleres a celebrarse en Río de Janeiro,
donde se suscribió el Irrito Protocolo de Paz
y Amistad que cercenó más de 200.000
Kilómetros al territorio ecuatoriano. Bossano
estuvo entre los miembros de la legación que
se opusieron a tan injusto instrumento; pero, fiel
a su amistad antigua con Tobar, jamás le acusó
por su decisión, mostrándose siempre
solidario con él.
En 1943 editó "Programa
de Sociología" en 9 pags. Entre el 43
y el 44 fue Encargado de Negocios en Río de
Janeiro, renunciando después de la revolución
del 28 de Mayo. Ese año publicó "La
Evolución de la Democracia" en 169 pags.
calificado de más que un ensayo, sondeo prolijo
y anhelante inspiración. La segunda edición
salió en 1956 en La Habana con el título
de "La Democracia y Derechos Humanos" en
105 pags.
En 1950 asistió con
Angel Modesto Paredes al I Congreso Mundial de Sociología
celebrado en Zurich. Al pasar por España e
Italia.
En 1951 ocupó la presidencia
del Consejo Provincial del Pichincha. El 52 dejó
la cátedra universitaria para desempeñar
la Embajada de Madrid. El Presidente Galo Plaza le
había dado a escoger también la de Buenos
Aires y fue el primer diplomático ecuatoriano
con ese rango en la España franquista.
En 1955 la Academia Interamericana
de Derecho Comparado e Internacional con sede en La
Habana le invitó a dictar varias conferencias
en Cuba.
En 1956 sacó su "Perfil
de Marietta de Veintemilla en 101 pags. sobre la admirada
Generalita y presidió el III Congreso Latinoamericano
de Sociología celebrado en Quito.
En 1963, el directorio de la
Casa de la Cultura Ecuatoriana al iniciarse la dictadura
militar le designó presidente de dicha institución,
pero renunció dos meses después y fue
sustituido por Jaime Chávez Ramírez.
Ese año editó "Problemas Contemporáneos"
cinco ensayos con planes para una Reforma Agraria
conforme a los postulados expuestos por José
Carlos Mariátegui en la Revista Amauta en 1923.
En 1965 el Padre Miguel Sánchez
Astudillo, S. J. le dedicó una crítica
en la revista "Letras del Ecuador" de la
CCE. donde dijo: "Bossano frisa ahora, me parece,
los cincuenta años -en realidad tenia diez
más pero no los representaba-. Emana de su
figura un múltiple no sé qué,
que se resume en una palabra: prestancia. Nada de
ordinario en él, nada de vulgar ni aún
en sus trances más llanos y familiares. Una
modestia elegancia acompaña todo lo suyo: alto
y esbelto, fino y noble el perfil del rostro, cuando
los labios sonríen asienten los ojos en el
si más cordial y el cabello plateado rubrica
gravemente la sinceridad del testimonio... La Sociología
lo ha sido todo para él. A ella se consagró
desde su primera juventud, dedicándole sus
altos dones de especulación y de cátedra".
En 1967 el Presidente Otto
Arosemena Gómez le ofreció la Cancillería
que Bossano no aceptó. El 68 dio a la luz su
obra más exitosa "El Desarme de las Conciencias"
en cuarto y 171 pags. que ha visto seis ediciones
en castellano, varias más en otros idiomas
y versa sobre el problema de la guerra, los Tratados
Internacionales, negociaciones, limitación
de armamento. En ella analiza esos problemas con una
objetividad cristiana y cree en la solución
ética, haciendo más buenos a los hombres.
Su estilo lúcido, pleno de felices expresiones,
tiene la belleza y hermosura del tono expresivo "Solo
cuando se desarmen las almas dejará de existir
en el mundo el hombre de la guerra".
En 1971 ingresó a la
Academia Ecuatoriana de la Lengua con un discurso
sobre Gonzalo Zaldumbide. El 72 publicó "La
Fundación española de San Francisco
de Quito" en 246 pags y octavo, pequeño
librito que sin embargo recopila mucha información
dispersa. El 73 ingresó a la Academia Nacional
de Historia con un discurso sobre "Las Relaciones
de la Historia con la Sociología" y volvió
a su antigua cátedra hasta obtener la Jubilación
en 1983.
El 84 presidió por corto
tiempo la Academia de la Lengua. En 1990 sacó
"El Derecho a la Paz" en octavo, como casi
todo lo suyo y 67 pags.
Vivía retirado con una
hermana y sufría de vez en cuando las molestias
propias de una úlcera recurrente que sin embargo
trataba de olvidar, sumergiéndose en el mundo
de las lecturas, visitado por amigos y discípulos
que no lo olvidan.
Tímido por temperamento
y con esa fina educación anterior a la Gran
Guerra, que fue la época formativa de su personalidad
y que le hacía tan distinguido como bien lo
anotara Sánchez Astudillo, escribía
por las mañanas con notoria facilidad y lógica,
pues era muy convincente en sus apreciaciones especulativas,
sin tentar las perfecciones estilísticas de
las que no era aficionado.