SERGIO ENRIQUE GIRON NARVAEZ
MILITAR.- Nació
en la población de Cahuasqui, Cantón
Ibarra, Provincia del Carchi, el 26 de Septiembre
de 1914. Hijo legitimo del Profesor Normalista Fidel
Girón Auz, natural de San Gabriel, que falleció
en 1917 muy joven y a causa, de una infección
intestinal, posiblemente de gastroenteritis (Hermano
del Canónigo Jorge Eduardo Girón Auz,
célebre Orador sagrado de la Catedral de Ibarra)
y de Rosa María Narváez Montalvo, natural
de Cahuasqui, Cantón Ibarra, que viuda y con
dos hijos puso una tienda de abarrotes de San Gabriel
para poder sobrevivir en pobreza.
Huérfano a los 3 años,
entró a estudiar la primaria en la escuela
Abdón Calderón de San Gabriel y tuvo
de Profesores a los Normalistas Gregorio Chamorro,
José B. Auz y Pedro R. Mesías, de grata
memoria. A los 12 años fue matriculado en el
Colegio católico Sánchez Cifuentes de
los padres Lazaristas de Ibarra, pero al finalizar
el cuarto curso le dieron de alta como Cadete Becario
en el Colegio Militar Eloy Alfaro de Quito, recibiendo
un duro entrenamiento herencia de la Misión
chilena y como recién había pasado la
Guerra de los Cuatros Días, sintió en
dicha Escuela un saludable clima democrático,
que impartían los jefes superiores y que indudablemente
le marcó para siempre.
En Abril del 34 egresó
de Oficial, el 36 Subteniente de Artillería.
El 38 fue enviado a la Escuela Técnica de artillería
e Ingenieros y ascendió a Teniente. En Enero
del 41 pasó al Grupo de Artillería de
Montaña Mariscal Sucre destacado en la frontera
con el Perú y le tocó combatir en los
sitios de Carcavón, Arenillas y Santa Rosa,
en la costa.
Terminada la invasión
el 25 de Julio, comenzó la movilización
peruana en el oriente mientras en la costa se suspendían
las operaciones. Entonces fue trasladado al punto
Jumón situado entre Santa Rosa y Cuenca.
El 7 de Agosto a eso de las 2 y 1/4 de la tarde los
peruanos entraron súbitamente a El Pasaje rompiendo
el armisticio. La pequeña guarnición
ecuatoriana formada por 50 soldados y 27 oficiales
al mando del Coronel Luis A. Rodríguez, finalmente
pudo arribar a Cuenca, mientras Girón retrocedía
hasta Sarayunga, cuidando la retaguardia, donde permaneció
varias semanas.
A fines del 41 pasó
a Quito a completar un Curso de Oficial técnico
de Artillería, luego le trasladaron al grupo
de Artillería Atahualpa acantonado en Cuenca.
El 43 sirvió en Piñas y a principios
del 44 fue ascendido a Capitán y enviado al
Grupo Villamil que comandaba el Teniente Coronel Francisco
Martínez Febres-Cordero y su Segundo el Mayor
Alfonso Gómez.
"Por esos días
numerosos Oficiales estabamos deseosos de que se conociera
la verdad sobre la derrota del 41 para deslindar nuestra
responsabilidad con el gobierno arroyista y el Alto
Mando, pues los que habíamos combatido con
honor teníamos la certeza de haber sido abandonados
a nuestra suerte en la frontera, es decir, traicionados".
"Con esa tesis pasé
a Guayaquil y contacté a los hermanos Alfredo
y Pedro Jorge Vera que me llevaron inmediatamente
a donde el Dr. Francisco Arízaga Luque, Director
de Acción Democrática Ecuatoriana ADE.
a quien dije tres cosas: 1) La necesidad de lavar
el honor nacional, 2) Proclamar la libertad electoral,
y 3) Disolver el Cuerpo de Carabineros. Aceptados
mis pedidos y estando señaladas las elecciones
presidenciales para los días 2 y 3 de Junio,
se acordó hacer la revolución en esas
fechas, pero un compañero me denunció
a fines de Mayo y se precipitaron los acontecimientos".
"El domingo 28 de Mayo
el gobierno dispuso mi inmediata captura y el Jefe
de zona, Coronel Horacio Cantos, se presentó
a las tres de la tarde en compañía de
diez oficiales leales al interior del Cuartel Villamil,
ubicado hacia atrás de la plaza de la Victoria,
con el ánimo de llevarnos a mi y al Teniente
Oswaldo Merino Valencia a la Zona, pero al darse cuenta
del ánimo predispuesto a mi favor de la tropa,
optaron por parlamentar casi dos horas en el Casino
de los Oficiales, retirándose tras esa reunión
amistosa. Enseguida me fui con Merino, el Oficial
de Guardia Héctor Aguilar Paredes y tres de
tropa, a entrevistarnos con los jefes de ADE. a quienes
explicamos la imperiosa necesidad de adelantar el
golpe pues habíamos sido descubiertos y nos
pusimos de acuerdo para que fuera esa misma noche
a las diez".
"De regreso al Cuartel,
a eso de la nueve y media, volvió el Jefe de
Zona con sus Oficiales a inspeccionar, pero los recibí
en la puerta con la tropa en el interior en perfecta
formación y le dije: Coronel Cantos, entrégueme
la pistola y dirigiéndome hacia mis Ordenanzas:
Al calabozo con ellos, orden que fue inmediatamente
cumplida. Enseguida arengué a la tropa indicando
que era un imperativo de honor pedir la renuncia del
gobierno. Me escucharon alborozados y prorrumpieron
en gritos de Muera el gobierno y abajo los traidores
a la Patria. Entonces les mandé al trote con
los Tenientes Merino, Aguilar Parducci y Gonzalo Coba
Cabezas, hacia el Cuartel de Carabineros que estaba
donde hoy es la Comisión de Tránsito,
en la manzana comprendida entre las calles Cuenca,
Brasil, Chile y Chimborazo - Eran doscientos hombres
armados, pero al llegar a la altura de la Avenida
Olmedo fueron recibidos a bala por los Carabineros
desplegados en posiciones de combate con su jefe el
Coronel Carlos Rosales que también era Intendente
de Policía y se generalizó el tiroteo.
Mientras tanto yo hacía armar en el interior
del Villamil a 500 civiles que había puesto
ADE. en su mayor parte del norte de la urbe, llevados
por Franklyn Pérez Castro. Esa fue la gente
que atacó la Gobernación, la Pesquisa
de 9 de Octubre y Pedro Moncayo, los Estancos y finalmente
la mansión del Gobernador Enrique Baquerizo
Moreno en Rocafuerte entre Junín y Roca".
A las 10 y 30 Girón
avanzó al trote hasta la Avenida Olmedo donde
encontró generalizado el combate y comenzó
a dirigir las operaciones. Sus 200 hombres hablan
sido apoyados por otros 200 del Carchi que mandaba
el Teniente Aurelio Naranjo y entre todos sostenían
el fuego de más de 500 Carabineros en durísima
lid, ganando manzana por manzana, con ribetes de encarnizamiento.
Los revolucionarios perdieron cosa de 30 hombres entre
la avenida Olmedo y la calle Cuenca, avanzando y retrocediendo
hasta la 6 de la mañana. En esa hora el Cuartel
fue asaltado y como era de madera empezó a
arder, pero sus defensores apagaban los fuegos y hasta
se dieron el lujo de hacer salir a los sitiadores
la primera vez que entraron, y de no haber sido por
el apoyo del pueblo, que cercó el edificio,
quizás no lo hubieran podido tomar.
A las 8 de la mañana
los cokteles Molotov dieron buena cuenta del edificio
y cesó toda resistencia. Entre los pesquisas
se registraron cosa de 70 muertes y los pocos que
se rindieron fueron atacados por el populacho que
los exterminó.
A las 9 pudo regresar al Villamil
donde sus compañeros le creían muerto.
Llegó bañado en la sangre de un civil
que había caído herido a su lado. En
esos momentos arribó de Balao el Mayor César
Montúfar y se sumó a las fuerzas rebeldes,
en tanto los directivos de ADE. organizaban el gobierno
provisional. Arízaga le propuso: Hágase
cargo de la Jefatura. Girón se excusó:
No puedo - seguramente las tropas de Arroyo están
avanzando en esos momentos sobre Guayaquil y debo
enfrentarlas. Oiga Ud. a los aviones de la escuadrilla
del gobierno que están sobrevolando la ciudad.
El lunes 29 fue de confusión
y movimiento. Numerosos francotiradores disparaban
indiscriminadamente pero la aviación no se
atrevió a regresar de Salinas. A las tres de
la tarde dispuso el desarme de los civiles y recién
a las nueve de la noche se conoció en Guayaquil
la noticia de que el Presidente Arroyo del Río,
viéndose perdido, había salido del Palacio
de Gobierno y pedido asilo en la Embajada de Colombia.
El ala quiteña de ADE. tomó posesión
del edificio y trató de que se calmaran los
ánimos en la capital.
El Martes 1° de Junio Velasco
Ibarra hizo su entrada triunfal en Quito y se proclamó
su Jefatura Suprema en toda la nación. El primer
Decreto fue para felicitar a ADE. por el triunfo.
Girón fue ascendido a Mayor. El día
6 se dispuso su cambio a Quito, de Jefe del batallón
Mariscal Sucre, pues ya se le comenzaba a mirar como
militar peligroso. Allí estuvo hasta el 15
de Diciembre que lo trasladaron al oriente, pero no
viajó. Su situación causaba malestar
y por eso en Enero del 45 fue designado Agregado Militar
en Caracas. Así pensaba el Ministro de Gobierno,
Carlos Guevara Moreno, neutralizar su popularidad
siempre creciente entre el pueblo, pues la Municipalidad
de Guayaquil acababa de otorgarle una Medalla de Plata,
en la sesión solemne del 9 de Octubre. (1)
y circulaba su libro "La Revolución de
Mayo" en 426 pags.
En Caracas estuvo hasta el
46 sin tener mayor cosa que hacer y solo por disciplina
militar. Velasco Ibarra, rota la Constitución
del 45, no lo había olvidado y lo mandó
a llamar para que aceptara la Jefatura del Grupo de
Artillería Bolívar en Salinas, donde
contrajo matrimonio con Abricia Díaz Salem,
unión feliz, con una hija.
(1) El día anterior
a su viaje a Venezuela, Velasco Ibarra le mandó
a invitar a un desayuno intimo en la Casa Presidencial
y luego de conversar largamente, disculpándose
por cortarle su carrera, le estrechó la mano
y dijo: Sentiré muchísimo su ausencia.
Girón comprendió que había sido
victima de una ingratitud y de una maquinación
política nacida en el propio Ministerio de
Defensa y le previno "Cuídese de Mancheno
pues él será su caída".
Así terminó la reunión, prácticamente
con su destierro, para darle gusto a los mandos superiores
del ejército que envidiaban su hoja de servicio
y el hecho de que era considerado un héroe
por sus actuaciones en la invasión peruana
y un demócrata por su participación
en la Gloriosa del 28 de Mayo.
Al poco tiempo, el Ministro
de Defensa, Coronel Carlos Mancheno Cajas proclamó
su dictadura y Velasco Ibarra terminó su mandato
sin pena ni gloria, hundido por sus propias equivocaciones
y excesos.
Mientras tanto Girón
y su tropa había salido de la Base de Salinas,
ocupó pacíficamente Guayaquil y envió
delegados a parlamentar a Riobamba, pero como el Coronel
Angel Baquerizo Dávila acababa de voltearse
a Mancheno, no consiguieron llegar a ningún
arreglo. Mancheno, no pudo aglutinar al elemento militar
que lo enfrentó en Socavón, tuvo que
renunciar, entonces ascendió el Dr. Mariano
Suárez Veintimilla. Suárez Veintimilla
le confirmó en la Zona Militar y al conocer
que Guevara Moreno, Velasco Ibarra, y el Canciller
José Vicente Trujillo estaban en Lima, listos
para venir a Guayaquil, Sergio Enrique exclamó
"El Dr. Trujillo puede venir cuando quiera, pero
Velasco no entra" lo que dio al traste con sus
planes y simplificó el panorama político,
pero desde ese día Velasco Ibarra se volvió
su enconado enemigo político.
Suárez Veintimilla solo
estuvo siete días en el Palacio porque su ideología
conservadora le hacía incompatible para gobernar
en paz y las fuerzas vivas de Quito, capitaneada por
Galo Plaza, para impedir el ascenso de Arízaga
Luque que era un caudillo, consiguieron que el bonísimo
banquero guayaquileño Carlos Julio Arosemena
Tola asumiera la Presidencia por el tiempo que restaba
hasta el final del periodo 44-48.
En 1949 salió del ejercito
y adquirió con el dinero de su retiro una pequeña
villa esquinera, de cemento armado, en la Mariscal
Sucre, donde vivió en unión de su familia.
Modestamente como fue toda su vida.
Primero se dedicó a
vender propiedades, luego adquirió una pequeña
hacienda en Santo domingo de los Colorados, que incrementó
con ganado y tuvo que vender en 1978. El 62, el Presidente
Carlos Julio Arosemena Monroy, quien le admiraba muchísimo
porque eran del mismo carácter, le designó
Intendente General de Policía, funciones que
sólo desempeñó por un año,
renunciando antes de Julio del 63 que cayó
el régimen, no sin advertirle que un movimiento
revolucionario se estaba gestando en su contra y que
debía hacer cambios en el gabinete para lograr
una concentración de diversos partidos políticos
que pudiera frenar la decáele, pero el Presidente
le respondió que él sabía lo
que hacía y que del Palacio únicamente
lo sacarían muerto, lo que casi se cumplió.
Nuevamente en la vida privada
desempeñó diversos oficios honrados.
Fue vendedor de mercadería para la navidad,
otra vez Corredor de Bienes Raíces y el 65
le tomaron preso quince días por orden del
Contralmirante Castro Jijón, cuya política
fustigaba a través de la Radio Periódico
La Actualidad, como fervoroso militante del Partido
Liberal Radical, al que se pertenecía desde
1949.
Entre el 63 y el 75 Presidió
el Círculo de la Prensa y fue miembro de la
Sociedad Bolivariana del Ecuador en cuyo directorio
figuró varios años. El 78 estuvo entre
los fundadores de la Federación Nacional de
Periodistas del Ecuador. El 83 ganó un Concurso
Internacional organizado por la Academia Nacional
de Historia de Venezuela, por el mejor artículo
publicado por motivo del II Centenario del nacimiento
del Libertador. El 86 escribió una Historia
de la Sociedad Bolivariana del Ecuador, aún
inédita, desde su fundación hasta ese
año. El 90 publicó por entregas, en
la prensa nacional, una refutación al libro
del autor venezolano Densil Romero sobre la heroína
Manuela Sáenz. También tenia una obra
sobre los Ciento Cincuenta años de vida de
la Escuela Militar del Ecuador y colaboraba en el
Diario El Telégrafo de Guayaquil con interesantes
y novedosos artículos semanales.
En 1994 falleció su
esposa y quedó con su hija única María
de las Mercedes, pero apenado de su viudez le sobrevino
un infarto el 19 de Diciembre y falleció de
80 años recién cumplidos.
Su estatura más bien
baja, su porte marcial, el rostro curtido por el sol.
Hablaba rápido, con certeza, profundidad y
convicción. Está considerado uno de
los más importantes militares ecuatorianos
del siglo XX no solamente por su actuación
el 28 de Mayo, que fue una revolución ejecutada
por el pueblo que le siguió fervorosamente,
sino también por su constante defensa de los
principios democráticos de la República.