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VICTOR PROAÑO CARRION
GRAN EXPLORADOR.- Nació en Latacunga el 28 de Julio del 1818 en la casa de sus padres situada en la plaza de Santo Domingo. Hijo legitimo de Juan José Proaño, comerciante, liberal nacionalista y antifloreano quetras la derrota de Miñaríca emigró a la Nueva Granada y de María Carrión. En 1822 vivían el la parroquia de Santa Bárbara en Quito.

Fue el hijo mayor y tuvo una niñez alegre hasta que de nueve años perdió a su madre. El 33 volvió a casar su padre y el joven Víctor ingresó como soldado distinguido al Batallón que comandado por Darío Morales Tinajero pasó a Riobamba y Cuenca, ciudad que tomaron el 22 de Agosto de 1834 para el gobierno nacionalista de José Félix Valdivieso, en pugna con el presidente Juan José Flores.

Tras la derrota sangrienta de los nacionalistas en Miñarica, tuvo que emigrar con su padre a Bogotá e ingresó al Colegio Nacional del Rosario. El 38 se graduó de Maestro en Filosofía y entró a la Escuela Militar que dirigía el General Blas Bruzual. Realizó como Subteniente la campaña del Socorro y de Teniente la de Panamá, región que pretendía su autonomía. El 41 estuvo en Cartagena de Indias a órdenes del General Luque y para auxiliar al General Herrera desembarcó en Chagres, donde permaneció varios meses inactivo.

En 1842 volvió a Quito con su padre y durante algunos meses se interesó por los estudios de Medicina, ciencia que estaba muy incipiente. Luego figuró como Profesor de la escuela de niños de Riobamba aplicando el método Lancasteriano de monitores. Vivía en la Quinta "La Florida" de su tío Manuel Proaño a orillas del río Chibunga y se le consideraba un joven inteligente, vivaz, valeroso y de ideas francamente liberales.

En 1843 el Presidente Flores hizo aprobar la Constitución que el pueblo dio en llamar Carta de Esclavitud porque autorizaba la reelección indefinida y alargaba los periodos presidenciales por seis años. Flores decretó un odioso tributo personal de tres pesos anuales y Proaño recorrió los pueblos de Chimborazo protestando y arengando a los agricultores con ardor. En Chambo fue proclamado Jefe Civil y Militar y con una multitud casi desarmada, formada por los más entusiastas, tomó Riobamba.

En el combate atravesó con su lanza a un sujeto floreano de apellido González en justa y valedera lid. Después reunió una Asamblea de Padres de Familia que le confirmó en la Jefatura y se disolvió enseguida, pues se sabía que llegaba de Quito el general Bernardo Daste con la consigna de terminar la insurrección.

Daste comenzó por derogar el tributo y tras escasa resistencia logró que Proaño capitulara honrosamente, pero acto seguido ordenó su enjuiciamiento criminal y le obligó a fugar, mientras su padre era apresado en Babahoyo.

Estuvo varias semanas escondido en Macas y como averiguó que existía orden de captura en su contra, emigró al Perú. En Lima fue recibido por Vicente Rocafuerte, Jefe de la oposición al gobierno, quien le dio palabras de apoyo y a fines del 43 lo envió subrepticiamente de vuelta, con el fin de que perturbara la acción del gobierno.

Primero se dedicó a asaltar los pertrechos entre Latacunga y Quito, luego sedujo a varios militares para sembrar el caos y a fines del 44 volvió a Lima en busca de dinero para la revolución que ya se estaba gestando en Guayaquil.

Rocafuerte le volvió a atender cariñosamente y juntos combinaron los planes del golpe que estalló en Guayaquil el 6 de Marzo de 1845.

El día 10 Proaño participó en el segundo ataque a Babahoyo, donde estaba la vanguardia floreana. Luego fue destinado a Cuenca como Jefe del Estado Mayor de la Columna Guayas, mandada por el Coronel Guillermo Bodero Franco, para levantar en armas a los pueblos del austro.

En Mayo derrotaron a los leales gobiernistas del Coronel Federico Valencia en el tablón del Machángara, en Junio siguió a Riobamba formando parte de la División del Coronel Francisco Eugenio Tamariz, después hizo vida de Cuartel.

En 1846, durante la presidencia de Vicente Ramón Roca, fue Primer Jefe de las Guardias Nacionales de Riobamba; pero al conocer la anulación de los Convenios firmados con el ex presidente Flores en la hacienda Elvira, protestó en gesto por demás caballeroso, comenzó a conspirar, llegó hasta la falsificación de documentos y fue tomado preso, enjuiciado por el Consejo de Guerra y condenado a muerte, pero en última instancia fue absuelto por la Corte Suprema de Justicia.

Salido del ejército, se dedicó a la educación de niños hasta el 20 de Febrero de 1850 que el General José María Urbina dio un golpe de estado en Guayaquil contra el Presidente Interino Manuel de Ascázubi, proclamando la Jefatura Suprema de Diego Noboa.

El 2 de Marzo protestaron los civilistas ecuatorianos en una Acta que también firmó Proaño junto a otros distinguidos hombres del país como Tomás Hermenegildo Noboa, Rafael Pólit, Rafael Carvajal, Vicente Aguirre, Bartolomé Donoso, José Javier Valdiviezo, Pedro José Arteta; más, con los días, Ascázubi comenzó a perder terreno y finalmente fue abandonado por todos.

El 6 de Junio, como Jefe de Estado Mayor se pronunció con la Primera División en favor de Noboa y cuando el General Raimundo Ríos, a nombre del gobierno de Ascázubi, ocupó pacíficamente la zona del Chimborazo, tuvo Proaño que retirarse con Bernardo Dávalos, José e Ignacio de Veintemilla, Eusebio Conde, José María de Piedrahita Solís y otros militares más, a San Miguel de Tapi, hasta donde les persiguió Ríos que allí sufrió una gran derrota. Entonces los noboistas volvieron a ocupar Riobamba y convencieron a Ríos de cambiarse de bando.

A fines del 50, durante el conflicto con la Nueva Granada, organizó el Batallón Chimborazo con 800 hombres y marchó a Tulcán, pero no se produjo ningún enfrentamiento. En Abril del 51 fue ascendido a Coronel. En Julio asumió Urbina el poder, Proaño fue nombrado Comandante Militar en Otavalo y en defensa del gobierno derrotó al Coronel Daniel Salvador.

Poco después, posiblemente por injustas postergaciones de Urbina, salió del ejercitó. Primero estuvo aventurando seis meses en el Golfo Dulce ubicado entre Panamá y Costa Rica. Luego viajó al Perú pero naufragó cerca de la isla colombiana de los Cocos perdiendo sus despachos militares y tuvo que vivir entre cabras y gatos monteses hasta que le rescató un pesquero. Finalmente arribó a Paita y supo que en Puna preparaba Flores una invasión a Guayaquil para reinstalar a Noboa en el gobierno.

Le fue a buscar y se amistaron. Enseguida pasó a Loja a entrevistar a los hermanos Vicente y Sebastián Valdivieso a que apoyaran la invasión, pero Flores fue derrotado en Guayaquil y Proaño siguió en Agosto a Lima a trabajar en diferentes oficios hasta que en 1856 se le vio nuevamente en Riobamba.

En 1857 contrajo nupcias con Alegría Endara. El 12 de Abril de 1860 protestó contra García Moreno por los azotes propinados al anciano Prócer de la Independencia, General Fernando Ayarza. En Septiembre, tras la toma de Guayaquil por García Moreno y Flores, el naciente partido liberal quiso sustituir al primero con Pedro Carbo, patriota serio y de intachable conducta. Con tal finalidad se reunieron en Guayaquil varios complotados, entre ellos Proaño, el Capitán colombiano Cortés, el Dr. José Antonio Maldonado y otros, fueron sorprendidos y descubiertos en Diciembre y se les sometió a prisión y tortura.

En Enero de 1861 Proaño, Manuel Cerda y dos ciudadanos fueron confinados a las insalubres regiones selváticas de Macas. En Marzo enfermó con dolores reumáticos, convenció a las autoridades y viajó con los demás confinados a Riobamba, pero al llegar fueron nuevamente apresados. Su padre protestó ante la Convención Nacional y el 24 de Abril Proaño y Maldonado solicitaron sus pasaportes para abandonar al país. La comunicación fue considerada ofensiva y los reos devueltos a Macas.

En Junio decidió hacer algo de provecho y salió a explorar los alrededores. Durante tres meses rastreó el río Paute y las ruinas de Logroño y Mendoza, así como la cueva de los Tallos. En Agosto conspiró con Maldonado para apresar al Jefe Político de Macas, José Félix Barreiro. Con seis jíbaros, a los que prometió armas y dinero, tomó la vía del río Miazal para cualquier río y de allí continuar al Amazonas y al Perú.

En efecto, por el Miazal llegó al Morona, entonces desconocido por no constar debidamente dibujado en las Cartas Geográficas de Maldonado y Villavicencio y tras dos meses de dura navegación arribó a las bocas del Marañón y luego al Amazonas. En la Isla del Potro descansó una semana y tomó noticias del río descubierto, pues ningún occidental lo había recorrido antes que él en su integridad. Después pasó el terrible pongo de Manseriche y cuando en Diciembre regresó a Macas, fue detenido, pues seguía pesando sobre él la orden de confinamiento dictada por García Moreno. Entonces ocurrió que los indios Makumas amenazaron esa población y fue excarcelado para organizar la defensa.

En 1862 partió a Iquitos en territorio peruano, certificando allí su descubrimiento, luego siguió a Lima en voluntario destierro. El Senado peruano le ofreció la dignidad de Contralmirante, un sueldo vitalicio de 300 soles por mes, una Medalla de Oro y Carta de Nacionalización, todo lo cual rehusó por patriotismo. Iquitos recién había sido fundada en 1859 por orden del Mariscal Ramón Castilla, presidente del Perú y esa nación estaba interesada en continuar su penetración pacífica en nuestro oriente, para lo cual necesitaba a hombres arrojados y expertos, del temple recio de Proaño.

En 1865 se acogió a la Amnistía General decretada por el Ministro del Interior Manuel Bustamante, en el nuevo gobierno de Jerónimo Carrión. El 66 se presentó al Congreso ecuatoriano y dio a conocer su descubrimiento, igual hizo el 67 y recibió una ayuda económica de 10.000 pesos para reconocer la nueva vía del río Morona y una autorización contra la Tesorería de Babahoyo de 1.000 peso más, a pesar que su enemigo García Moreno se empeño en desacreditarle y uno de los secretarios le traspapeló dolosamente algunos documentos.

Por su parte el Ministro Bustamante logró la confirmación de dos Comisiones, una peruana y otra ecuatoriana, que le acompañarían en su viaje, a fin de tomar debida nota de la existencia de la nueva vía fluvial al Amazonas.

Con tan buenos antecedentes Proaño hizo fabricar los vestuarios en Quito, las herramientas en Riobamba, comprometió al ingeniero alemán Maximilian Zibert en Guayaquil para que le acompañe al oriente y pasó a comprar diversos instrumentos en Lima; más, a última hora, Bustamante suspendió la organización de la Comisión ecuatoriana cuando la peruana había hecho su arribo a Guayaquil.

Desesperado por las numerosas deudas contraídas aceptó el patrocinio peruano y salió desde Riobamba al Morona y de allí a Iquitos en un segundo viaje que no estuvo exento de duras penalidades. En Junio obtuvo del gobierno peruano el vapor Napo y recorrió las 345 millas de regreso hasta la confluencia del Miazal. En Julio exploró el río Makuma en canoa y tras 27 días llegó al río Pastaza, navegó el Bobonaza aguas arriba hasta Canelos, pasó a Baños y entró en Riobamba, repitiendo el periplo efectuado dos siglos atrás por el padre jesuita Raimundo Santa Cruz.

Entonces se dio cabal cuenta de la existencia de una rápida conexión a través de un ferrocarril y de barcos movidos a vapor entre el Pacífico y el Atlántico por la vía Guayaquil, Riobamba, los ríos Morona y Amazonas hasta Manaos en el Atlántico, vía o camino que denominó "Vía Proaño".

El ferrocarril Guayaquil-Riobamba debía prolongarse hasta algún afluente del Morona, posiblemente el Congaime. De allí en adelante señalaba Proaño con gran minuciosidad y en detalle el resto de la ruta. No se trataba de una línea de camino para la penetración de la selva como a simple vista podría pensarse. Su Plano era completísismo y elaborado bajo las directrices de los Ingenieros E. y L Plazoeles, pues también tenia otras líneas complementarias para dar mayor realce a la verdadera, de penetración al oriente, que partiendo de Alausí y Palmira van al Miazal y al Congaime, afluente principal del Morona, líneas auxiliares y necesarias para la expansión agrícola de la provincia del Chimborazo.

Pío Jaramillo Alvarado en su libro "Tierras de Oriente" informaría años después que huroneando en el Archivo del Ministerio de Obras Públicas descubrió accidentalmente una copia del Plano de Proaño fechado en 1868 y pudo darse perfecta cuenta de la importancia y trascendencia científica de sus exploraciones. Por eso le consideró desde entonces como uno de los mayores ecuatorianos de todos los tiempos; pues, además de haber sido persistente en sus reclamos y protestas a varias legislaturas, editó folletos explicativos y envió Cartas a los presidentes Ignacio de Veintemilla y Antonio Flores, a fin de dar eficacia a la Vía Proaño con el ferrocarril al oriente, que convirtió en la obsesión de su vida; pero todos sus empeños se estrellaron ante la indiferencia de los gobernantes y la apatía general del país. Y aunque en 1904 Luis A. Martínez y el padre Enrique Vacas Galindo O.P. intentaron llevar a la práctica sus sueños, aún en los actuales momentos el asunto parece hipotético.

El año de 1868 se le fue en exploraciones, intervenciones ante el Congreso y en la campaña presidencial a favor del candidato liberal Dr. Francisco X. Aguirre Abad que parecía segura, pero en la noche del 16 de Enero del 69 García Moreno tomó los cuarteles de Quito, ordenó que salieran las bandas a tocar música a las calles y mandó escoltas a las casas de los principales liberales. En la del Dr. Pedro José Cevallos Salvador se encontraban algunos jóvenes entusiastas junto a políticos de la talla de Juan Nepomuceno Navarro, Manuel Ángulo, Aparicio Cornejo, Alejandro Cárdenas, etc. Unos fueron detenidos y otros lograron escapar a tiempo y desde esa noche comenzaron las persecuciones. Proaño ofreció apoderarse de la persona del tirano pero fue detenido en el Cuartel de Artillería y sometido al tormento de la barra y a los grillos durante cinco meses. Finalmente, el 5 de Junio, fue enviado nuevamente al Oriente.

La escolta le abandonó a su suerte en Chotoa y siguió sólo a Canelos, recorrieron varios ríos en este tercer viaje que le llevó finalmente al Atlántico. De vuelta remontó aguas arriba el Ucayali, visitó el Convento y la población de Santa Rosa de Ocopa y el 70 refutó desde Lima varios pasajes de la historia del Dr. Pedro Fermín Cevallos que acababa de editarse en esa capital.

Pobre, perseguido y de 52 años de edad, empezó a publicar un extracto de sus Diarios de Viaje en periódicos y revistas literarias y científicas de ese país, cobrando inusitada fama.

En 1874, habiendo fallecido su esposa e hijo, contrajo segundas nupcias con la dama peruana Antonia García y polemizó con Luis A. Martínez por asuntos relativos al Oriente. El 76 iba a firmar un Contrato con el Presidente peruano Manuel Prado para colonizar la ribera derecha del Amazonas, cuando recibió una llamada de su amigo Ignacio de Veintemilla, proclamado Jefe Civil y Militar de Guayaquil, para integrar su Estado Mayor en la campaña que iniciaría contra la sierra. Entonces dirigió la vanguardia en la batalla de Galte confirmando su fama de valiente y temerario y el sobrenombre de Capitán Audaz con que le conocían los Jíbaros, pero fue herido gravemente en la pierna derecha, Urbina le proclamó General en el Campo de batalla, después fue conducido a la casa de su tío Manuel Proaño en Riobamba, le cayó gangrena y amputaron el miembro. Ya no podría continuar sus viajes de exploración, cortándose así, tan Inesperadamente, una vida de provecho y utilidad para el país. Su primo el Padre Juan Félix Proaño le confesó, después arribaría su esposa y pudo sobreponerse a la depresión que le atormentaba.

En 1878 fue electo Diputado por el Chimborazo, asistió a la Constituyente reunida en Ambato, que no le hizo Justicia, pues le negaron el reconocimiento oficial del grado de General. Quiso Veintemilla desagraviarlo y le nombró Codificador de las Leyes Militares con doble sueldo, funciones que Proaño rechazó cortésmente. Entonces la Convención votó 6.000 pesos para que viaje a ponerse una pierna artificial en Europa y como era un sujeto valiente y desinteresado, cuando Veintemilla pactó con la reacción oscurantista, protestó en el folleto "Crueldad y Burla" y fue confinado en una quinta en Ambato.

Seis años después y en grave pobreza, aún tuvo fuerzas para asaltar el cuartel del gobierno el 13 de Junio de 1882 con unos cuantos Jóvenes generosos. El día 15 fueron desalojados de Ambato, siguieron a Patate, después a Baños e hicieron un empréstito forzoso. En Chambo se defendieron de las tropas del General Antonio Mata Viteri que eran superiores. Proaño expuso nuevamente su vida en alarde suicida. Finalmente el grupo se disolvió en Puela y tuvo que buscar refugio en la Legación chilena en Quito, y salió al exterior.

A finales del 82 estuvo en Lima, en Febrero del 83 en Panamá con Alfaro, preparando la invasión al Ecuador, que se realizó por Esmeraldas. Alfaro designó su Gabinete revolucionario en la siguiente manera: Manuel Semblantes en la cartera del Interior y Relaciones Exteriores, Federico Proaño en Hacienda y Víctor Proaño en Guerra y Marina, pero su condición de inválido le impidió continuar por mucho tiempo en esas funciones, realizando la campaña hacia Mapasingue solo como Miembro del Estado Mayor y a las ordenes del Coronel Manuel Antonio Franco.

Tras la toma de Guayaquil el 9 de Julio de 1883 y cumplido su deber con la Patria, volvió a Lima, transcurriendo sus últimos años junto a su esposa peruana que Jamás le llegó a desamparar y falleció de 76 años de edad en 1894.

Patriota y aventurero, político liberal de amplios ideales, viril, astuto y de decisiones rápidas con los salvajes de la amazonía, a los que llegó a dominar enteramente. Valiente hasta la temeridad, su obsesión fue la construcción de la Vía Interoceánica Proaño que indudablemente hubiera permitido al Ecuador el ejercicio de sus derechos territoriales sobre tan amplias zonas, mejorando su comercio y agricultura. Proyecto monumental que aún no se hace realidad.

Tuvo el temple necesario para soportar las penurias de una vida difícil y fue el explorador ecuatoriano más importante y desinteresado de su siglo, pues en las numerosas peregrinaciones por las selvas profundas del Amazonas avizoró para su Patria un mundo nuevo e ideal, sin otro fin de grandeza que la prosperidad general que eso deparaba.