JUAN MANUEL URAGA LEDOS
MARINO.- Nació
el 11 de Abril de 1814. Hijo legítimo de Fermín
Uraga y de Ramona Ledos.
Recibió las primeras
letras en su hogar y en Enero de 1827 ingresó
a la Escuela Náutica como alumno Aspirante
pero vio truncados sus estudios mientras estaba repasando
la aritmética debido a la invasión peruana
y los trastornos que produjo.
A principios de 1828 participó
en el Combate Naval de Punta Malpelo a las órdenes
del Teniente Claudio Johnston. En 1829 se embarcó
en la Goleta Gracia de Dios. Terminada la Guerra regresó
a la Escuela el 3 de Enero de 1830 y sirvió
en la goleta Guayaquileña durante la Campaña
de Panamá contra las fuerzas revolucionarias
del General Luis de Urdaneta.
En 1831 le ascendieron a Alférez
de Fragata. El 33 a Alférez de Navío
y el 34 a Teniente de Fragata y con ese grado participó
en la sublevación del Comandante Pedro Mena
en favor de Rocafuerte. Meses después Mena
se pasó al bando floreano y Rocafuerte huyó
en la fragata de guerra Colombia a la isla Puna, donde
resistió, generalizándose una guerra
de guerrillas en toda la provincia y en las aguas
del Golfo. A pesar de sus escasos 19 años los
revoltosos le confirieron el mando de la goleta Juanita
que salió a explorar pero se varó a
la altura de la isla Santay. Entonces el Comandante
Soulin, contando con quince botes fue a buscarlo e
intentó el abordaje, pero Uraga pudo zafarse
a tiempo y se retiró indemne con los suyos.
La ciudad espectó alborozada su hazaña
que pasó a ser comentada elogiosamente dada
la pericia y rapidez conque fue ejecutada.
También intervino en
los dos sangrientos combates llamados de la Matanza
a las ordenes del General Tomás Carlos Wright
y contra las fuerzas del floreano Juan Otamendi. Después
rechazó el entendimiento del General Juan José
Flores con Rocafuerte, viajó a la sierra en
señal de protesta y se sumó al ejército
nacionalista de José Félix Valdivieso.
El 18 de Enero de 1835 participó
en la célebre batalla de Miñarica que
se llevó a efecto desde las cuatro de la tarde,
fue herido de un lanzazo en el bajo vientre y milagrosamente
escapó de ser repasado entre los heridos por
orden del feroz Otamendi. Oculto, permaneció
con fiebres altas varios días, sanó
en casa de una familia amiga de Ambato. A los dos
meses regresó a Guayaquil y en Junio de 1836
recibió su retiro sin calificarse en la Armada,
dedicándose a actividades propias del movimiento
fluvial del puerto.
Para la revolución del
6 de Marzo de 1845 concurrió al Cuartel de
Ciudavieja y al día siguiente le ascendieron
a Teniente efectivo de Navío. El 3 y el 10
de Mayo peleó en la hacienda Elvira al mando
del vapor de Guerra Guayas que se acercó peligrosamente
a la casa donde estaban las tropas del General Otamendi.
El 30 fue premiado por la Junta de Gobierno con el
grado de Capitán de Fragata.
Durante el gobierno del presidente
Vicente Ramón Roca fue ascendido Capitán
de Navío y en Septiembre de 1851 alcanzó
las Letras de Retiro, pero el 52 le reincorporó
al servicio su amigo personal el General José
María Urvina y defendió Guayaquil durante
la invasión armada de Flores.
En 1853 comandaba el vapor
Machala, el 54 la goleta 17 de Julio. El 55 asistió
al recibimiento de la Flota francesa compuesta de
tres navíos armados de 116 cañones que
solicitó una indemnización a favor de
un ciudadano de dicha nacionalidad. El 30 de Julio
de 1856 se retiró a sus actividades privadas
con una pensión mensual de 345 pesos, pero
el 23 de Febrero de 1860 se incorporó al ejército
de Flores y García Moreno que el 24 de Septiembre
tomó Guayaquil. Entonces se halló en
el paso del Estero Salado y el día 30 recibió
el mando de la escuadrilla de tres goletas del Gobierno
Provisorio.
Al producirse la invasión
de Urbina en Julio de 1865 por la frontera sur del
país acompañó al presidente García
Moreno a bordo de los vapores Talca y Smyrk donde
también iban 200 hombres y varios oficiales.
El 26 de Julio a las 7 de la mañana avistaron
a las naves de Urbina y se acercaron con bandera inglesa
a los vapores Bernardino y Guayas. El Capitán
José Marcos pensó que se trataba de
gente amiga y no opuso resistencia. A las 9 y 30 el
Talca cañoneó al Guayas y le echó
a pique un minuto después. El Bernardino fue
tomado al abordaje y en aguas del río Jeli
el Smirk apresaba al Washintong. Durante el trayecto
de regreso García Moreno hizo fusilar a los
45 prisioneros con notables muestras de sadismo, crímen
que no se ha vuelto a registrar en la historia del
Ecuador.
Al heroico coronel José
Vallejo Mendoza, que había perdido una de sus
piernas en los combates de la Elvira y que para caminar
se apoyaba en un hijo menor llamado Buenaventura Vallejo,
joven de quince años, le hizo presenciar el
fusilamiento del muchacho y luego lo mandó
a fusilar.
De vuelta en Guayaquil García
Moreno ordenó el enjuiciamiento y muerte del
notable abogado argentino Dr. Santiago Navarro Viola.
Como Uraga no estaba acostumbrado a este tipo de retaliaciones,
pidió su retiro el 2 de Octubre de 1865, asqueado
de tanta sangre, pero tuvo la debilidad de continuar
al servicio del tirano como Capitán del Puerto
y asumió la dirección de la nueva Escuela
Náutica con 1.200 pesos anuales de sueldo.
Cuando García Moreno
hizo la revolución de Enero de 1869 al Presidente
Javier Espinosa, le apoyó. El 19 de Marzo de
1869 concurrió al mando del Batallón
N° 1 de Línea a sostener al gobierno de
García Moreno durante la insurrección
de la Artillería. Capitaneaba el movimiento
el General José de Veintemilla con los Comandantes
Francisco Rendón y Guillermo Pareja de la Artillería
y el Capitán Manuel Fernández al mando
de la tropa de línea. Varios civiles secundaban
la acción, entre ellos los Dres. Fausto Rendón,
Manuel Martínez de Aparicio y Napoleón
Aguirre García, pero el gobierno fue defendido
por los Comandantes José Maria Quiroz y Antonio
José de Sucre y Lavayen, así como por
la famosa Margarita Rivadeneira mujer del Cor. Manuel
Santiago Yépes, ella concurrió con una
poblada y fue la que dominó la situación.
A raíz de esta acción Uraga fue ascendido
a General.
En 1871 fue Comandante de Armas
de Guayaquil y sucedió que el hijo de Guillermo
Franco empezó a organizar un golpe en cuartel
contra García Moreno y en un baile celebrado
en casa de la familia Rangel llevó a algunos
comprometidos a una pieza excusada del interior, donde
se puso a hablar desenfadadamente y dijo al calor
de los tragos "Antes de poco flamearan de nuevo
al viento estos amados colores celeste y blanco y
la bandera de Marzo volverá a ser el pabellón
de la República" Alguien de entre los
presentes le hizo ver al joven que estando Uraga de
Jefe Militar no lo iba a permitir, a lo cual fue contestado
"Uraga es ante todo y sobre todo un buen guayaquileño,
jamás hará armas contra sus conciudadanos.
Además tengo su palabra en este asunto. Uraga
en nuestro".
El chisme llegó a oídos
del Presidente quien vino rápidamente a Guayaquil
y con buen modo le dijo a Uraga que debía partir
rápidamente a Babahoyo con un sobre cerrado
que solo podía ser abierto en ese lugar, Uraga
salió enseguida a bordo del vapor San Pablo
y seis horas después leyó sorprendido
"Se ordena al General Juan Manuel Uraga darse
preso al Jefe de la Escolta que está a la vista".
Enseguida fue conducido al Panóptico en Quito
donde permaneció dos días; pues se le
hizo saber que podía salir teniendo el perímetro
de Quito como prisión. (1)
(1) La conducta aparentemente
injusta de García Moreno debió tener
asidero en el hecho de ser casado Uraga con una de
las señoritas Franco, pariente cercana de General
Guillermo Franco Herrera y de su hijo también.
Efectivamente, su esposa era Carmen Franco Bonteville,
hermana única de Margarita, quien falleció
soltera y fueron padres de: 1) Juan Manuel Uraga Franco
esposo de Teresa Flor, con hijos. 2) Aurelio Alberto
Uraga Franco casado con Mercedes Peña Guerrero,
natural de Tuquerres en Colombia, también con
sucesión.
En 1873 aún seguía confinado y cuando
le fue propuesta una participación para eliminar
al tirano contestó "A la revolución
marchemos de inmediato. A asesinarlo, jamás"
y como se le argumentara que estando vivo García
Moreno nadie osaría hacerla, contestó
"Yo no le tengo miedo al cuco" demostrando
una candidez sin límites o una simple bravuconada,
pues todo el país conocía de las peligrosas
perturbaciones psíquicas del mandatario que
habíanle llevado a torturar y a fusilar a personajes
más inteligentes e importantes que el bonísimo
de Uraga.
El 74 pudo finalmente regresar
a Guayaquil y se dedicó a sus negocios sin
entremeterse más en política, pero sus
opiniones contrarias a García Moreno no habían
sido olvidadas y el Dr. Manuel Polanco le mandó
a proponer que se sumara con el Dr. Leonidas Yerovi
a la conspiración que se estaba gestando en
Quito.
En Junio del 75 les envió
una posta pero ni Uraga ni Yerovi quisieron recibirlo
para evitar cualquier compromiso con el crímen,
que efectivamente ocurrió al mediodía
del 6 de Agosto con los resultados que todos conocemos.
(2)
Desde entonces Uraga vivió
solamente para su numerosa familia, sin intervenir
en ningún acto político y falleció
el 29 de Marzo de 1904 de casi 90 años de edad.
En su cuerpo se contaban 14 cicatrices.
(2) Polanco había obsequiado
diez pesos al Comandante Francisco Campuzano en una
primera ocasión y veinte en la segunda para
atraérselo a su complot y poco después
puso en sus manos una carta cuyos destinatarios eran
el General Uraga y el Dr. Leonidas Yerovi ¿Cómo
me arreglo para que tal carta llegue a eso caballeros?
Preguntó Campuzano y Polanco le contestó:
Póngase ud. de acuerdo con su amigo el Capitán
Faustino Rayo. Así se hizo, comprometiéndose
Rayo a través de un paisano, que desempeñó
a maravillas el oficio de posta, pero regresó
para informar que ninguno había aceptado aventurarse
a promover un cuartelazo.