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JOSE FELIX VALDIVIESO
ENCARGADO DEL PODER.- Nació en Loja y fue bautizado en la iglesia Matriz el 19 de Mayo de 1784. Hijo legítimo de Fernando Valdivieso de la Carrera, rico propietario, Alcalde de Cabildo de Cuenca, dueño de la hacienda Susudel en Oña y de la Cruz y Cusho en el Azuay, y de su primera esposa Francisca Valdivieso Valdivieso, naturales de Loja.

Muy niño quedó huérfano de madre y en 1796 ingresó al Colegio de San Luis de Quito, viviendo en casa de su tío el Coronel Guillermo Valdivieso, quien descolló años después en la Independencia como Vicepresidente de la Junta de Gobierno del Coronel Carlos Montúfar.

En 1801 ingresó a la Universidad de Santo Tomás de Aquino, en 1804 fue nombrado Bibliotecario Público y el 8 terminó sus estudios.

Al producirse la revolución del 10 de agosto de 1809 pasó a Cuenca y se incorporó de Abogado ante la Audiencia el 18 de Marzo de 1812, dedicándose a diferentes actividades y negocios. Entre el 13 y el 14 fue Rematista de Diezmos en Oña, ése año solicitó al Obispo Ignacio Cortázar y Requena las letras Dimisoriales para ordenarse sacerdote y con tal fin hizo una Información Sumaria, pero falto de vocación volvió al desempeño profesional y le eligieron Alcalde Ordinario de Cabildo.

Entre 1815 y el 17 adquirió varias haciendas con sus trapiches y esclavos en el valle caliente de Yunguilla: Lentag, Sulupali y Tobachiri que en 1820 vendió al Colegio Seminario de Cuenca. Ya había heredado la parte de su tía y madrina, Sor Josefa Valdivieso, Priora del Convento del Carmen, en las haciendas el Hatillo y San Lorenzo de Catamayo en Loja.

En Enero del 17 dio poder a su tío Guillermo para desposar en Quito a su prima segunda Catalina Valdivieso Sánchez, de baja estatura, rostro canela claro, finas facciones y algo hermosa, gran Inteligencia, personalidad y arrestos para la política, como lo demotraría con Rocafuerte. Mientras tanto liquidaba sus negocios en Cuenca y preparaba el viaje a Quito, donde radicó en 1818 e instaló su estudio profesional, que pronto se llenó de clientela.

Llevaba una vida fastuosa dando recepciones continuas en su quinta El Placer, se le consideraba una de las principales figuras sociales y tenía excelentes relaciones con las autoridades realistas, pero ese año se descubrió el complot del Dr. Antonio Ante y el presidente de la Audiencia envió con Pasaje de Registro a Cádiz a Juan Pío Montúfar a Guillermo Valdivieso y otros próceres. El Dr. Ante permanecería varios años desterrado en Ceuta en compañía de uno de sus hijos, pasando penalidad y pobreza.

En 1821 fue designado Alcalde Ordinario de Cabildo. Enseguida le eligieron Rector de la Universidad de Santo Tomás, desempeñándose hasta 1824. Durante su período fundó la Academia de Derecho Práctico en la que se hacían ejercicios de oratoria forense y trató de que mejoraran los estudios de Ciencias Naturales, pero no habiendo docentes preparados tuvo que nombrar profesores de Zoología, Botánica y Mineralogía a catedráticos de Medicina, con lo que no se adelantaba.

Era un hombre muy rico por herencia de bienes y dinero y por mantener un lucrativo negocio de compra de ganado en el Azuay que hacía conducir a Colombia donde obtenía excelentes precios, también exportaba cascarilla de Nabón y Oña por Guayaquil.

En 1824 apadrinó con su esposa el matrimonio del General Flores con Mercedes Jijón y Vivanco, a quienes obsequió espléndidamente.

En 1828 fue electo Diputado por Loja a la célebre Convención de Ocaña donde figuró como orador parlamentario y formó parte de la minoría bolivariana que el 10 de Julio se retiró dejándola sin quorum para favorecer la dictadura del Libertador, quien le premió haciéndole miembro del Consejo de Estado hasta 1829.

En 1830 ayudó a su ahijado Flores a separar el Distrito Sur de la Gran Colombia, fue nombrado por éste para la cartera del Interior y Relaciones Exteriores y fue encargado por algún tiempo de la de Hacienda, con lo que detentó gran poder. Rocafuerte le acusaría después de protector de los monederos falsos y de ser uno de ellos también.

En Noviembre se insurreccionó en Guayaquil el General Luis de Urdaneta en favor del Libertador Bolívar, siguió a la sierra y cerca de Latacunga, en el sitio La Ciénega, recibió a los delegados de Flores: General Manuel Matheus y Dr. José Félix Valdivieso, nombrando por su parte a los Coroneles Federico Valencia y Antonio Cordero y decidieron sujetarse a la voluntad de Bolívar, pero su muerte en Diciembre echó al traste los planes de Urdaneta que salió del país.

El 20 de Diciembre de 1831 asistió como Diputado por el Cauca al 1 Congreso ecuatoriano, compartiendo la representación de Pasto con el Vicario Nicolás Joaquín de Arteta y Calisto. En la primera sesión realizada al día siguiente, se suscitó la controversia sobre la calidad de Diputado de Valdivieso, por incompatible con sus funciones de Ministro de Estado y aunque defendió con calor su nombramiento tuvo que separarse de la Cámara.

En 1832 asistió a las Conferencias que sobre límites con la Nueva Granada se realizaron en Quito. Los delegados ecuatorianos fueron José Joaquín de Olmedo que redactó las Notas finales y el Vicario Arteta y los de Nueva Granada el notable historiador José Manuel Restrepo y el Obispo de Santa Martha, José María Estevez, pero estando los protocolos para su firma, empezaron las operaciones militares en las cercanías de Pasto y todo quedó en nada.
A mediado de año el prócer británico Francisco Hall fundó la Sociedad Patriótica de El Quiteño Libre (1) que sacó un periódico con ese nombre. El público miró con simpatía el gesto y como la Sociedad estaba compuesta de lo más granado del intelecto y de la aristocracia quiteña, pronto tomó fuerza política. El 33 se produjo un distanciamiento entre las familias de Flores y Valdivieso y éste ultimo replicó un folleto firmado por Pedro Caliste Muñoz, tío de la esposa de Flores. Dicha refutación apareció en el Quiteño Libre y el 11 de Julio Flores le reemplazó en el Ministerio con el Dr. Víctor Félix de San Miguel, otrora perseguidor incansable de los próceres del 10 de Agosto, aunque para entonces, eso parecía como olvidado.

La ciudad estaba convulsionada y en eso arribó de Guayaquil Vicente Rocafuerte, que fue designado Diputado y pasó a encabezar la oposición en el Congreso; pero no solamente le descalificaron, también se dispuso su prisión y confinio en el Perú; mas, a llegar a Naranjal fue liberado por sus partidarios que le aclamaron Jefe Supremo del Guayas, iniciándose la famosa revolución de los Chihuahuas que duró dos largos años.

En el interim, la noche de 19 de Octubre de 1833 fueron asesinados en las inmediaciones del Palacio Presidencial la mayor parte de los componentes de la Sociedad de El Quiteño Libre y sus cuerpos desnudos aparecieron colgados de los faroles. Flores tuvo que trasladarse a Guayaquil a contener la revolución y Quito quedó desguarnecida, circunstancia que


(1) Hall arribó al país con las tropas auxiliares del General Sucre en 1821, peleó en Yaguachi, en los dos Huachis y en Pichincha. Era discípulo del filósofo inglés Jeremías Bentham, combatió a Bolívar cuando era usurpador y en 1832 vivía en la esquina de la Iglesia de San Roque en una casa espaciosa con patio y jardín (Carreras Rocafuerte y Chimborazo) considerado persona de viso, de grandes méritos e ilustración.

aprovechó el Coronel José María Guerrero para proclamar el 12 de Noviembre la jefatura Suprema de José Félix Valdivieso, quien era uno de los terratenientes más ricos de esa región.

Pedro Moncayo en su Historia indica que si se hubiera proclamado a Rocafuerte, individuo con mayor prestancia y méritos que Valdivieso y que además se hallaba en situación difícil luchando contra Flores, no se habría producido la fatal división del elemento nacional.

Valdivieso no quiso iniciar una guerra Civil fratricida y realizó todas las gestiones conducentes para lograr una paz honrosa. Finalmente, producido el entente entre Flores y Rocafuerte en Guayaquil, designó al Dr. Pablo Merino y a su primo José Miguel Carrión y Valdivieso para ajustar un Convenio de Paz. Flores nombró a José Joaquín de Olmedo y a Luis Fernando Vivero, pero los delegados no pudieron llegar a un acuerdo, por el odio que inspiraba Flores.

Flores pensó entonces en un arbitrio y consiguió hacer designar Jefe Supremo a Rocafuerte, pues había finalizado su período constitucional, salvando así un escollo difícil, que impedía las negociaciones.

El Partido Nacional mantenía su ejército en Babahoyo al mando del General Isidoro Barriga y hacia allá fueron a conferenciar los Generales Tomás Carlos Wright y Antonio Elizalde Lamar.

El 22 de Octubre Valdivieso convocó a una Convención Nacional que recién pudo instalarse el 6 de Enero de 1835 en Quito, recibiendo el apoyo de Quito y Cuenca, a tiempo que Rocafuerte - asustado por el giro de los acontecimientos políticos - disponía la movilización contra la capital.

El 18 de Enero se enfrentaron ambos ejércitos en las llanuras arenosas de Miñarica, muy cerca de Ambato. Valdivieso estaba tan seguro del triunfo que había ofrecido por medio del Diputado Vicente Flor Eguez, mil pesos de oro al soldado que diera buena cuenta de Flores.

La derrota de los Nacionalistas fue clamorosa pues su gente bisoña y colaticia no supo resistir las cargas sucesivas de las tropas veteranas de la Independencia. La masacre fue horrible pues no hubo cuartel para tos vencidos y el encuentro terminó en una feroz carnicería.

Valdivieso y lo más granado del partido Nacionalista se refugió en Pasto. La emigración alcanzó a mil doscientas personas. Entonces designó a Pablo Merino y a Roberto Ascázubi para que convencieran al gobierno granadino de la conveniencia de intervenir militarmente en el Ecuador y estableció el periódico "La Voz de la Razón" que empezó a denunciar los abusos, multas y demás exacciones del nuevo régimen. Su esposa Doña Catita fue apresada y tuvo que erogar diez mil pesos de multa para que la dejaran tranquila. (2)

En el Congreso de 1837 se dispuso concederle un salvoconducto a fin de que pueda volver a su hogar libremente con otros muchos emigrados y la devolución de la multa, así fue como volvió al País; sin embargo el 38 fue desterrado nuevamente a Pasto, acusado de complicidad en la revolución de Otamendi y Urbina en Riobamba y volvieron a molestar a su esposa.

(2) Entre los principales emigrados a Pasto estaba Pablo Merino secretario privado del Jefe Supremo, los Dres. Luis de Saa, Benigno Malo, Vicente Sáenz, Joaquín Mendizabal, Ramón Borja, Ramón Miño, Salvador Ortega, Hermenegildo Peñaherrera, José Javier Valdivieso, Roberto Ascázubi, Nicolás Espinosa, Manuel de la Gala, Domingo Miño, Manuel Ontaneda, Manuel Romero, Manuel Alomía, Camilo García, José González, José Cervantes, Gabriel Gómez de la Torre, Antonio Chica, Juan Caicedo, Fray Nicolás Rodríguez, Fray Agustín Auz, Fray Manuel Andrade Maldonado, los Sres, Bernardo Román, Pío Escudero, Mariano Gangotena, Luciano Salas, Domingo y Manuel Gómez de la Torre, José Viteri, Manuel Eguiguren, Juan Chiriboga, Jacinto Landázuri, José Vivanco, Gabriel Alvarado, General Manuel Matheus, Coroneles Teodoro y Francisco Gómez de la Torre, Agustín Franco, etc.
En 1839, al término del gobierno regresó a Quito y acusó en el Congreso a Rocafuerte denodadamente, pero Flores logró que retirara los cargos. El 40 figuró como socio fundador, con Rocafuerte, de la Compañía de Navegación y posteriormente obsequió sus acciones al estado.

En 1841 asistió al Congreso como Senador por el Pichincha y lo presidió. Estaba nuevamente de a buenas con Flores, pero al anularse las elecciones en Cuenca y no concurrir esa delegación, lo disolvió.

En Noviembre le designaron para tratar sobre el pago de la deuda y sobre asuntos limítrofes con el Plenipotenciario peruano Matías León, quien se adelantó a Quito. Valdivieso le agasajó en su quinta el Placer y entre el 4 y el 6 de Diciembre confenciaron largamente. León pidió tiempo para escribir a Lima, pero semanas después, solicitó pasaporte y volvió a su País. El fracaso de estas conversaciones originó la Misión del General Bernardo Daste a Lima.

En 1843 nuevamente asistió al Congreso y le designaron Vicepresidente de dicho organismo, presidiendo la comisión que discutió y aprobó las bases de la nueva Constitución calificada de arcaica y hasta de monárquica por Rocafuerte, por contener la institución del Senador Vitalicio de la Constitución bolivariana y del Derecho inglés. Por eso y porque permitía la reelección presidencial por un período de seis años, fue conocida con el ominoso nombre de Carta de Esclavitud y este Congreso de ser una reunión de esclavos, un club genízaro y de tener miras proditorias cuyo fin único era reelegir a Flores "con desdoro de la nación y perjuicio de las rentas públicas". Allí brilló la fogosa y temible oratoria de Rocafuerte pero quien le hizo frente como legítimo contradictor fue Valdivieso, que también demostró excelentes dotes oratorias, habilidad y preparación, aunque carecía de los sólidos principios republicanos y democráticos del Tribuno del Guayas, como quedó demostrado cuando defendió el derecho de concurrencia al Congreso de los ministro del culto, la religión única con exclusión de cualquier otra - que limitaba las aspiraciones de una migración extranjera - sobre todo europea y protestante, tenida entonces como la mejor y la civilizadora. I fueron tan duros los enfrentamientos que finalmente se retiró Rocafuerte de la Cámara, no si antes calificar a Valdivieso de “El Tántalo lojano”.

Para la revolución del 6 de Marzo de 1845, teniendo Flores que ausentarse a Babahoyo y residiendo el Vicepresidente Francisco Marcos en Guayaquil, en su calidad de último presidente del poder legislativo fue encargado Valdivieso del mando el 15 de Marzo, actuó precariamente en Quito por cortos días y pasó con 600 veteranos a Latacunga. El 21 de Junio se sublevó Quito y Flores tuvo que pactar aceptando su salida del país. Quedaba Valdivieso en la sierra y para lograrse la unificación nacional se firmó el 27 un Tratado entre los delegados del Guayas Pedro Carbo y José María Urbina y los de Valdivieso, que fueron los Generales Antonio Martínez Pallares e Ignacio Pareja Mariscal.

En 1846 la Convención Nacional de Cuenca le confinó en Loja, pero prefirió continuar a Piura donde tenia negocios y parientes.

Regresó a Quito a comienzos del 46 a conspirar contra el nuevo presidente Vicente Ramón Roca y desde entonces actuó como jefe del vencido partido floreano en el Ecuador. El 49 apoyó al gobierno provisional del Vicepresidente Manuel de Ascázubi y el 10 de Junio del 50 se le volteó, presidiendo la Junta que tras corta deliberación confirmó en la Jefatura Suprema a Diego Noboa, en cuyo gobierno colaboró con entusiasmo por ser de tinte conservador y cuando éste viajó a Guayaquil, fue apresado y enviado fuera del país, se encargó de la presidencia de la República con una fuerza de 1400 hombres bajo el mando del Coronel Manuel Tomás Maldonado, pero sintiéndose viejo para iniciar una nueva lucha plegó a Urbina, que entró en Quito victorioso.

Valdivieso era la primera figura sociopolítica de la capital pero esa fue su última actuación pública y falleció el 8 de Junio de 1856, retirado de los destinos del estado y a la edad de 72 años.

Pedro Fermín Cevallos le ha calificado de propietario rico, hombre de muy bueno y cultivado entendimiento, de índoles y costumbres suaves, conocedor de los negocios de gobierno y de gran influencia en la Patria. Pero esa misma blandura de carácter seductora para los tiempos de la bonanza, le privaba de la energía y actividad que eran menester para los días de agitación y sobre todo, hay que decirlo, carecía de abnegación, facultad de las almas enérgicas y elevadas y sin la cual no se sabe que un caudillo pueda sostenerse sobre sus conciudadanos, en la altura á que le escumbran las revueltas.